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lunes, 27 de abril de 2020

Por qué escribo

¿Por qué escribo? Llevo años preguntándomelo. Pocas cosas ocurren por una sola razón; escribir no está entre ellas.

1. Escribo para que las cosas cobren sentido. No basta con tener sentimientos, es necesario ordenarlos y entenderlos. Isabel Allende escribió Paula, a la penosa muerte de su hija. Al hacerlo trataba de entender qué pasó. Nunca comprenderemos mejor algo que cuando tratemos de explicarlo a otros. Eso estamos haciendo al escribir.

2. Escribir hace más pleno al hombre. Al hacerlo somos más completos. Crecen los horizontes de la vida cuando nos extendemos usando la noble facultad de la razón. Al pensar desarrollamos la templanza educativa que nos separa del hombre salvaje; nos distanciamos entonces de la bestialidad y la violencia.

3. Escribo porque formo parte de la sinfonía universal. Todo forma parte de ti, y tú formas parte de todo. Fernández Retamar, en “Deber y derecho de escribir sobre todo”, dejó a la posteridad un poema donde explica el inexplicable acertijo de tu universalidad. Allí se lee: “Absurda la idea de que solo puedes escribir sobre lo que te ha ocurrido / (…) Como si todo no te hubiera ocurrido, como si/ Hubiera una tarde que no cayera para ti, (…)/ Como si todos los imperios destruidos, aventados por los desiertos, devorados por las selvas, / No hubieran conducido hasta ti (…)” (1)Definitivamente hay cosas que solo pueden explicar los poetas. 

4. Escribo porque es necesario defender la verdad. Antes de escribir, la tendrás que investigar. Serás entonces doblemente pleno: al investigarla, y al conocerla. Esta última tendrá efectos definitivos en ti. A ellos se refirió Cristo, cuando dijo: “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:32).

5. Escribo porque es necesario ser la voz de los que no tienen voz. Por eso los tiranos odian tanto al escritor: necesitan gobernar multitudes enmudecidas. Al escribir te darás cuenta de que eres visor de los que no ven, y voz de los que no hablan. Tal cosa Dios la puso en ti como misión y como deber. Jesús dijo: “…porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lc. 12:48). 

6. Escribo porque de este lado de la vida no soy eterno. Se agota el tiempo y llama el deber del legado.

7. Escribo porque tengo algo que decir. Todos tenemos una experiencia que compartir, una historia que contar, y un sueño que inspirar. Visto así, todos tenemos algo que decir. Muy pocos lo hacen, por la soledad en la que te sumes, y lo poco gratificante que, a veces, resulta el esfuerzo. Pese a todo, una parte escribe por oficio; escriben por escribir, y sigue siendo noble el hacerlo, pero desde mi perspectiva, y más allá de cualquier otra razón he tenido que escribir sin ser escritor, porque tengo algo que decir: el evangelio eterno desde mi Biblia Santa llevado a la vida de personas desesperadas, es algo de lo que me urge hablar, hasta el día que Dios me llame.

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(1) Roberto Fernández Retamar. “Deber y derecho de escribir sobre todo”. http://www.literatura.us/roberto/arder.html Accedido el 24 de abril de 2018, 16:21 hrs.


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