NACIMIENTO Y MATRIMONIO
Perdurará en la historia como el más sufrido superintendente de las Asambleas de Dios en Cuba. Ningún otro líder nacional, ni antes ni después, llevó una vida más sacrificada y pobre, ni pasó tantos trabajos y peligros, ni viajó en condiciones más inseguras.
Siempre el autor escuchó decir que había sido periodista de El Mundo (1), lo que pudo influir en su inveterado hábito de anotar los bosquejos de los mensajes que oía en la medida que el predicador hablaba. Asombraba tamaña disciplina. Bien anciano, limitado de la vista, se valía de una gran lupa. Expresaba con eso un respeto muy grande a la exposición de la Palabra de Dios.
Eolayo Caballero González nació el 21 de enero de 1909. Su sencilla boda con Milagros Martínez Velázquez (Milagritos), nacida el 7 de abril de 1914, se celebró el 27 de febrero de 1950. La alegre noticia encontró eco en las páginas de La Antorcha Pentecostal donde se registró:
Nos complacemos en informar a todos nuestros hermanos que el día 27 de febrero del año en curso [1950] contrajeron matrimonio la señorita Milagros Martínez y el hermano Olallo Caballero. La hermana Milagros ha sido miembro activo de nuestra Iglesia en Palma Soriano, y el hermano Olallo ha sido predicador de nuestra comunión desde hace muchos años. La ceremonia se efectuó en el Templo de nuestra Iglesia en Palma, oficiando el Rev. Luis M. Ortiz.
Nuestros hermanos Caballeros están atendiendo la Obra del Señor en Xavier y Dios les está bendiciendo. ¡Adelante!
La Antorcha Pentecostal en nombre de todos sus lectores felicita a los nuevos esposos, y les desea todo género de bendiciones en el Señor (2).
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| Directorio de Ministros de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba. (Asambleas de Dios), 1974, p. 9. Archivos de las Asambleas de Dios de Cuba. Archivos personales del autor. |
EOLAYO CABALLERO Y EL NACIMIENTO DEL PRIMER INSTITUTO BIBLICO PENTECOSTAL DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS EN CUBA, 1939
Ya en el mes de mayo de 1939, siendo el Hno. Enrique Rodríguez el pastor de la iglesia a la que pertenecía, (Carlos III No. 907, esquina a Infanta) llegó un telegrama del Hno. Perrault desde Santiago de Cuba, en el cual le pedía que me enviara a su casa en Santiago de Cuba. Pensé que eso sería. . . para que pasara unos días con él y su familia. . .
Recuerdo que salí como a las diez u once de la mañana de La Habana en la ruta Santiago-Habana, y llegué a Santiago de Cuba aproximadamente a las cinco de la tarde del otro día.
Ya en el paradero de la ruta Santiago-Habana, el Hno. Perrault me esperaba. Fui con él para su casa en la calle San Félix (Harman).
Al otro día después de yo haber descansado, el hermano Perrault me dijo:
—¿Quiere usted prepararse para predicar el evangelio?
—Bueno, estoy dispuesto a estudiar —contesté— pero, ¿con qué me sostengo, ya que ahora no estoy trabajando?
—Hágalo por fe —me contestó. Entonces le dije:
—¿Qué cosa es fe?
—Es pedirle a Dios que le supla sus necesidades.
Dije [entonces]:
—Bueno, yo voy a probar, si es verdad eso.
En esa época vivía una señorita norteamericana llamada Amy Ausherman con la familia Perrault. Con dicha hermana empecé las clases al segundo o tercer día. Así yo era el primer alumno del Instituto Bíblico Pentecostal. Allá en Santiago las primeras asignaturas que me dieron fueron: tipología, preliminares, trabajo personal, Antiguo y Nuevo Testamento y no recuerdo si alguna otra.
Me asignaron como trabajo práctico que diera una clase de niños en la Escuela Dominical. También testifiqué en calles y parques de Santiago. . .
Pasamos allí cuatro meses y medio, ya que el Hno. Perrault decidió trasladar el Instituto para la calle Porvenir, en Lawton, La Habana, en el mes de septiembre de 1939. La obra que pastoreaba el Hno. Perrault quedó en manos del Hno. Melitón Donato, quien había venido de Nueva York. . .
Ya en este Instituto, en lugar de estar yo solo, me acompañaban otros estudiantes
Más tarde el Instituto fue trasladado a la calle O’Farrill, en La Víbora. . . recuerdo al hermano Miguel Matute, Pastor de San Francisco de Paula en la actualidad. Aquí empezó a derramarse el Espíritu Santo y algunos fueron llenos.
Ya en este lugar había más profesores. Allí comenzó a enseñar el hermano Reyes quien vivía en Regla. Dicho hermano nos daba la asignatura del folletico: “El Señor para el cuerpo”. Después que yo estudié este folletico el Señor me inspiró en fe para no usar más médico ni medicina. . .
Después de esto se compró una finca con casas, cerca del Reparto San Pedro, donde se trasladó el Instituto Bíblico. Aquí los alumnos eran diez, entre los que recuerdo, estaban: Ángel Roca, Ada Arzuaga, Marta, Miguel Matute, Roberto Geli y su esposa Florquídea, Pedro Carbonell y su esposa Herminia Cartaya, Luis Martínez y yo. Un total de diez. . . En cuanto a las actividades diarias, había un culto de capilla por la mañana, horas de clase y estudio, una hora de oración, una hora de reposo y horas de labor en la finca.
Se nos asignaban horas para predicar e ir a ayudar a algún pastor. Había un programa radial en el cual tomábamos parte también. . .
En cuanto a la comida les diré que se comía harina de maíz con frijoles negros. Algunas veces nos daban carne, y tal vez algún postre, pero no muy a menudo. La arboleda daba muchos mangos que podíamos comer. . .
La Antorcha Pentecostal, No. 23, correspondiente a noviembre de 1942, p. 2, editor Hugh P. Jeter, completaría la sinopsis de la vida allí:
Hermanos, es con alabanzas al Señor, y mucho
gozo que les decimos: Dios está bendiciendo mucho el Instituto Bíblico en la
finca. Ya hemos terminado la mitad del curso y cuatro de los alumnos han
recibido “Su Pentecostés”, el Glorioso Bautismo del Espíritu Santo. ¡Aleluya!
Por supuesto hemos tenido unas pruebas, y muchos exámenes, pero con la ayuda
del Señor, somos más que vencedores.
Cada mañana, a las ocho y media, celebramos culto de capilla y nos habla un estudiante o un maestro o una visita. Y salimos al fin de la semana a los distintos campos para ayudar a los hermanos pastores viajando hasta Madruga, Bauta, San José de las Lajas, etc. Los sábados se celebran cultos en la capilla, a las ocho de la noche, dirigidos por los mismos alumnos. Pues, se ve que aunque estamos aprendiendo algo de “Doctrina”, también estamos poniendo en práctica las cosas aprendidas. Gracias a Dios por estas vidas consagradas y oremos que cada uno halle su lugar en la obra del Señor.
Mientras estudia, es enviado Eolayo a atender la congregación de las Asambleas de Dios en La Víbora, de lo cual reporta La Antorcha Pentecostal, en 1940:
Víbora (Habana). Dios sigue bendiciendo la pequeña Asamblea en La Víbora, de la cual es pastor el estudiante, Olallo Caballero. El domingo 18 de Agosto, [estuvieron] presentes unas setenta y ocho personas que escucharon al mensaje de la vida. La Escuela Dominical, también está progresando en ese sitio. Oremos a Dios todos, que muchas almas [sean] salvadas por los testimonios de los hermanos de La Víbora, tanto por sus palabras como por sus vidas delante de aquella gente. (Sic.)
Así, entre estudios, mudanzas, cambios y esfuerzos, discurrió el tiempo de preparación de Eolayo Caballero y sus compañeros de estudios. Acerca de los momentos finales hace Eolayo un comentario que ayuda a ver cuán fundamental era para Perrault el bautismo del Espíritu Santo en la preparación y aprobación de un predicador. No cedería al respecto ni un ápice, ni siquiera ante la crisis tan grande de obreros que existía en Cuba. Cuenta Eolayo en su Autobiografía:
. . .Ya próximo a graduarnos, el Hno. Perrault, director de Instituto, nos dijo que si no habíamos recibido el bautismo en el Espíritu Santo no nos darían certificado de graduación, ni Licencia para predicar. Esto cayó como una gran sorpresa y desaliento entre los que ya habíamos terminado los estudios. Entonces le pedimos que nos concediera una oportunidad para buscar el bautismo en el Espíritu Santo. Nos concedió una semana. Todos comenzamos a buscar la experiencia del bautismo del Espíritu Santo. A los diez días ya casi todos lo habían recibido, menos yo. Pero ya el último día, estando cantando el Himno, detrás de los asientos en donde estaba el comedor, el Señor me bautizó. Allí recibí un gran gozo, tanto que no me podía contener y daba brincos y me regocijaba. Esto sucedió el 14 de diciembre de 1940.
Resume Eolayo Caballero algunas de las lecciones claves que aprendió allí y que determinarían mucho de su conducta y éxito en lo adelante:
Pude aprender la responsabilidad de la
obediencia a mis superiores. Cuando observé las primeras reglas que se fijaron
en las paredes del salón de clases, lo primero que me vino a la mente fue: “Eso
no se debe obedecer. No tiene importancia algo tan sencillo”. Pero después el
Señor me hizo reaccionar acerca del texto bíblico en I Samuel 15:22. A Dios le
agrada más el obedecer que todo sacrificio que se le ofreciera. Aunque una pequeña desobediencia nos parezca de poca importancia, para Dios
toda desobediencia constituye un pecado.
De los trece estudiantes que habíamos en el plantel en esa época, solo dos estamos activos actualmente [1961] por la gracia de Dios. Tal vez el fracaso de los restantes recaiga en el hecho de que no le dieron importancia a las cosas pequeñas o en obedecer a sus superiores
LA DRAMÁTICA XXII CONVENCIÓN NACIONAL. 1961
La XXII Convención Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) resalta en la historia como la más conmovedora que haya tenido lugar. Se desarrolló entre el lunes 26 y el viernes 30 de junio de 1961, en la Ciudad de Holguín. El predicador invitado era el Rev. Roberto Fierro que, por razones desconocidas, nunca llegó. El lema del evento era profético: «Mas que vencedores», y se basaba en las palabras de Romanos 8:37: «Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó».
Asistieron a este evento ciento cincuenta ministros y delegados, participando además en las sesiones abiertas otros trescientos cincuenta miembros de la organización. Las reuniones de negocios se celebraron en el Templo de la Iglesia de los Amigos (cuáqueros). Para los cuatro días que duró el evento, fueron organizados programas radiales especiales, de treinta minutos, que se transmitieron por la emisora local. Terminada la comida, dieciséis grupos organizados para tales propósitos, hicieron cultos al aire libre cada día. El suplemento especial que editó y publicó La Antorcha Pentecostal, permite ver la imagen de Ramón L. Nieves, predicando con toda libertad en el parque central de Holguín. Los hogares de la ciudad se vieron inundados de tratados y revistas evangélicas.
Curso de las sesiones
Lunes 26 de junio de 1961
El lunes 26 de junio, a las 8:00 p. m. tuvo lugar el culto de apertura. La predicación corrió a cargo de Diego Pernas Iglesias, pastor en el Templo central de Santiago de Cuba. Este se basó en el pasaje que aparece en Éxodo 3:1-7. Era una exhortación a la limpieza y preparación interior como requisitos para ser usados en la liberación de las almas. Se hacía un paralelo con la vida de Moisés, en el contexto en que Dios le llamó desde la zarza ardiente.
Martes 27 de junio de 1961
El martes 27 de junio, Martín Oliva Baró, pastor en el Templo central de Baracoa, trajo una meditación en el culto de oración matutino, y lo basó en Romanos 8:26-31. Hizo énfasis en la realidad bíblica de que Dios está con su pueblo. A estas palabras siguió un tiempo de oración ferviente.
Terminado el desayuno y mientras se inscribían obreros y delegados, se hizo un culto en el Templo, y Leovigildo Cuellar Valladares predicó bajo el título: «Pabellones». En horas de la tarde se abrieron oficialmente los negocios de la asamblea. Se escuchó y aprobó el informe del superintendente nacional, Rev. Ramón L. Nieves, y se presentó una moción en la que se proponía modificar la Regla Primera de la Constitución, reduciendo a uno el número de años que un aspirante a superintendente nacional debía tener como miembro del Comité Ejecutivo. Esta proposición fue aprobada.
Sin salir de esta tarde, se cayó entonces en lo que sería el tiempo más tenso y dramático de toda la convención, y posiblemente de todas las convenciones que se celebren en la historia de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios): las elecciones de los oficiales nacionales. Para esto se le entregó provisionalmente la dirección, como moderador, a Martín Oliva Baró. Se luchó la tarde entera entre nominaciones y votaciones, pero no se obtuvo ningún resultado; era el preludio de la batalla espiritual que viviría la organización en su próximo medio siglo de historia.
En el culto de la noche, los Embajadores de Cristo (jóvenes), bajo la dirección de Francisco Quintero Labrada, dirigieron el tiempo devocional. A continuación se hicieron entregas de reconocimientos, con el obsequio de placas a los pastores de iglesias que más contribuyeron financieramente con el Instituto Bíblico Pentecostal; estas fueron Guantánamo, en primer lugar, bajo el pastorado de Roberto Hidalgo; a esta le siguió Holguín, bajo el pastorado de Pedro Vázquez. El primer lugar per cápita por su parte fue obtenido por el Templo de Jagüeyal, bajo el pastorado de Roque Guerra y el segundo lugar lo ocupó el Templo de Santa Lucía de Nuevitas, bajo el pastorado de Eolayo Caballero.
En el culto de la noche se hizo escuchar el mensaje de Manuel González, pastor en Banes, el cual presentó la historia bíblica de Cornelio, tal como aparece en Hechos 10, aplicándola en forma comparativa: Cornelio no conocía el evangelio; nosotros los que hemos recibido la Palabra, debemos tener más búsqueda que él.
Miércoles 28 de junio de 1961
El culto matutino de oración tuvo el mensaje de Argelio Sánchez, pastor en Ciego de Ávila; descansó en Hechos 1:8, haciéndose énfasis en la expresión: «…y me seréis testigos…». Remarcó la importancia de un testigo y la necesidad de serlo en un modo fiel, terminando la exposición con la lectura del texto registrado en Apocalipsis 2:10: «Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida».
Mientras el Templo central de las Asambleas de Dios en la Ciudad de Holguín tenía cultos en respaldo espiritual a las sesiones de negocios que se dirimían en el Templo de los Amigos, las nominaciones-elecciones continuaban sin que se alcanzara, en beneficio de los propuestos, la mayoría reglamentariamente establecida de dos terceras partes. Una atmósfera de frustración comenzaba a respirarse en el lugar.
En este contexto los Pescadores de Hombres (Caballeros) hicieron sus elecciones departamentales. Estas tuvieron lugar a la 1:30 p. m. y arrojaron un resultado estable con relación a las elecciones del año anterior.
Elecciones de los Pescadores de Hombres
Presidente: Andrés Román (esposo de Hilda Reffke)
Vicepresidente: Leovigildo Cuellar Valladares (célebre evangelista cubano)
Secretario-Tesorero: Ernesto Vidal Avilés (tío del Rev. Hugo Vidal)
La dirección nacional de la organización, ante el inusual comportamiento que estaban teniendo los negocios de la asamblea, hizo una convocatoria a fin de usar la tarde para orar.
En el culto de la noche el pastor Arnoldo Escobar trajo un mensaje que tituló: «La única siembra buena que han hecho los impíos», explicando la muerte del Señor Jesús como algo que hizo brotar la «planta» más gloriosa que haya conocido el mundo: el Cristo resucitado. Terminado el culto de la noche se decidió continuar con los negocios, que se prolongaron hasta la madrugada sin resultado alguno.
Jueves 29 de junio
El ambiente de tensión de la mañana trajo un clima de oración al Templo central de Holguín, donde su pastor, Pedro Vázquez, pedía intercesión espiritual por los negocios. En ese contexto el Espíritu Santo irrumpe. A través de uno de sus miembros se envía aviso a la dirección de la organización, enfrascada en los negocios en el Templo de los Amigos, acerca de un sentir en el Espíritu, según el cual, debían ir allí los obreros y delegados. Sin mucha dilación la asamblea resolvió levantar temporalmente la sesión de negocios a fin de trasladarse todos al Templo central de Holguín. El Dios de los cielos se había impuesto en aquella estéril deliberación: iba a hablar.
Al llegar al Templo de las Asambleas de Dios, el hecho se hizo evidente: estaba teniendo lugar un derramamiento del Espíritu Santo. El altar estaba lleno y se oían estremecedoras profecías, lenguas con interpretaciones, exhortaciones y amonestaciones en el Espíritu. La consejería noutética del cielo llenaba el Templo. Un pentecostés se vivía en el contexto menos idóneo. Los convencionistas nadaban en un mar de tensas contradicciones y molestas contrariedades, sobre las cuales caminaba el Señor haciendo oír sus palabras: «¡Yo soy; no temáis!» (Jn. 6:20).
En la tarde del 29, todos los presentes, obreros, delegados, miembros de la Iglesia de Holguín, amigos, visitas y demás, unieron fuerzas e hicieron un impresionante desfile por las calles de Holguín que culminó con un tremendo culto al aire libre en el parque central de la ciudad. Este fue transmitido por las cuatro emisoras locales de radio. Significativamente, Ramón L. Nieves predicaría allí su último mensaje como superintendente nacional. Su voz lanzó un gran llamado, que Dios respaldó y muchas almas vinieron a la fe.
La Convención regresó a sus sesiones y en el tiempo de la noche el Concilio Misionero Femenil, bajo la dirección de Hilda Reffke, ocupó y dirigió la primera parte cediendo espacio a los Pescadores de Hombres, los cuales tuvieron la conducción del devocional. Predicó José Ramón Álvarez, pastor de Morón, el cual usó el texto de Éxodo 14:15 y recogió su sentir bajo el título: «Diles que marchen», exhortando a la congregación a continuar adelante sin importar obstáculos.
Terminado el culto se abrió una sesión de negocios. La dirección de este complejísimo momento estuvo en el Rev. Floyd Woodworth. Nadie más digno que él para conducir la asamblea en el tiempo más delicado que convención alguna haya vivido en la isla.
Por el interés histórico y la imagen tan gráfica que el Prof. Floyd Woodworth logra, se reproducen sus palabras textuales recibidas por el autor en entrevista electrónica el 4 de junio de 2004 a las 11:38 a.m. (Usado con permiso). El Rev. Woodworth, auxiliado en la memoria por la carta que hiciera a su madre, Olga Woodworth, en aquellos días, revive los detalles de aquellas memorables jornadas:
Se comenzó un día lunes en el mes de junio de 1961. En los primeros tres días se realizaron treinta y cuatro votaciones para superintendente. Algunos de un partido estaban decididos a no ceder en nada ni votar por otra persona que no fuera su candidato. Los del otro grupo decían que se iban de la IEP [Iglesia Evangélica Pentecostal] si salía el candidato del partido opuesto.
La mayoría estaba avergonzada al ver la situación. Asuntos de importancia secundaria figuraban en la selección de superintendente; sin embargo, se veía que llegaban tiempos difíciles en los cuales se probaría la fe. ¿No sería más importante enfocarse sobre el evangelismo y la edificación de la fe de los creyentes? El lema de la convención era «Más que vencedores», pero ya con el paso de los días un ministro había tachado en su programa impreso la palabra «vencedores» y escribió «vencidos».
Todos los nominados menos uno habían retirado su nombre de la lista. Se le rogó al que dejaba su nombre que también lo hiciera, pero dijo que no sentía retirar su nombre. El jueves por la mañana, parecía que el nombre de esa persona saldría con la mayoría estipulada por la Constitución. En el transcurso de esos asuntos, un hermano pidió la palabra para informar a la asamblea que Dios le había revelado quien debía ser superintendente. Dijo que «las elecciones se podían comparar con la unción del joven David; la persona que, al parecer de Samuel, sería un rey impresionante, no era la que Jehová había escogido».
Hubo oraciones y confesiones. Otro ministro anunció que había recibido del Señor el nombre de la persona que debía servir de superintendente.
De repente llegó una persona con un mensaje de parte de los reunidos en el templo de la IEP [Templo central de las Asambleas de Dios de Holguín]. Se habían dado varias profecías y mensajes en lenguas con interpretación [acerca de] que todos los delegados debían volver a nuestro templo para arrepentirse y buscar seriamente al Señor.
El moderador recordó a los presentes que no se iba a celebrar ninguna sesión [reunión] por la tarde debido a los planes de llevar a cabo un desfile de la IEP hasta el parque central de la ciudad, seguido por un culto al aire libre que sería transmitido por cuatro emisoras locales.
El Superintendente [Rev. Ramón L. Nieves] citó [a] una reunión del Comité Ejecutivo. En una breve consideración de la situación, se acordó que se anunciaría una sesión de negocios después del culto de la noche. Se llegó a la conclusión de que le tocaría a la asamblea tomar una decisión sobre las revelaciones. Se decidió proponer a la asamblea que se pidiera a los dos ministros que pasaran a escribir el nombre de la persona revelada en una boleta. Se sabía que los dos no se habían consultado para informar la identidad de la persona revelada. Entonces si coincidían los dos nombres, la asamblea podría, si deseaba, declarar una elección por aclamación. El que había figurado desde el principio como candidato por fin accedió [a] que la asamblea tomara cartas en el asunto. Fue nombrado otro para presidir la sesión nocturna.
Después del culto, se abrió la sesión. El que presidía explicó cómo era la propuesta de los ejecutivos. Se llevó a votación la idea, aclarando que si hubiera siquiera un voto en contra de la propuesta, se perdía la idea. Ganó.
Se rogó a los dos hermanos [Carlos Anderson Francis y Víctor García Martínez] con revelación que pasaran adelante. Uno lo hizo. El otro no quería pasar. A la insistencia del moderador caminó con trepidación. Quedamente le dijo al que presidía que no deseaba hacerlo. «¿Qué si no coincide el nombre que tengo en mente? Llegaré a ser un obstáculo para la obra».
Al fin cayó de rodillas y con el moderador pidió misericordia a Dios. Después con lentitud escribió un nombre en el papel y se lo entregó al moderador, quien abrió las dos boletas. Con mucha solemnidad anunció que coincidían los dos nombres. En el acto se prorrumpió [en] un alud de alabanzas, ¡y eso que nadie sabía todavía quién era la persona indicada!
Había reinado un espíritu de división por muchos años, pero en aquel momento preciso, se unificó la obra.
Eran las 11:30 p.m. Cayó una lluvia de piedras sobre el techo del templo. Al fin se tranquilizaron un poco los hermanos para que se diera a conocer el nombre del elegido. Se pidió que el hermano Eolayo Caballero pasara adelante. Cuatro ministros lo llevaron al hombro y cuando se le pidió al hermano que dijera algunas palabras, sin más ni menos dijo: «Muy bien. Vamos a orar por los enfermos».
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| De izquierda a derecha: Rev. Prof. Floyd Cuthbert Woodworth Jr, Rev. Víctor García Martínez, Rev. Carlos Anderson Francis. Archivos de Historia AD. Archivos personales del autor. |
Acababa de vivir la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) uno de los minutos más dramáticos de su historia.
Respecto a aquel alud de piedras que cayó sobre el techo, comentó el Rev. Kerry González: «Primera vez que eso pasaba en la convención. Cuando había desacuerdo nadie nos molestaba, pero ahora que Dios estaba uniendo a su Iglesia, parece que el enemigo se puso furioso. Ya teníamos una evidencia más [de] que Dios estaba con nosotros».
Muy entrada la noche el Rev. Eolayo Caballero despidió a la congregación que se fundió en abrazos y fraternos saludos, en los que se transparentaba, con amor, la belleza de la experiencia vivida.
Viernes 30 de junio de 1961
En la sesión de la mañana del viernes 30, se debía decidir la elección del vicesuperintendente. La mayoría se inclinaba a usar el mismo método. Había impresionado inmensamente la suficiencia del Espíritu Santo. Existía, no obstante, cierta indecisión respecto a la forma de proceder. Mientras se oraba, dos mensajes del Señor anunciaban a la grey acerca de la importancia de esperar y tener confianza. En este contexto, Migdalia Leyva se acercó al Rev. Eolayo Caballero, superintendente electo y le entregó un papel en el que, según explicó, bajo un fuerte impulso, había escrito un nombre. No obstante, se sentía insegura en lo tocante a la posibilidad de haber sido traicionada por sus emociones.
Después de pesar espíritus y orar, la asamblea decidió aprobar aquel sentir. Eolayo Caballero abrió el papel y leyó: «Bernardo Amor». En el acto seis ministros se pusieron de pie y corrieron al altar, llevándole al superintendente sus papeles respectivos. En ellos habían escrito por dirección propia del Espíritu Santo, el mismo nombre. Se procedió entonces a decidir aquel asunto por aclamación, y Bernardo Amor Fernández fue aclamado.
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| Pastora Migdalia Leyva, Rev. Bernardo Amor Fernández. Archivos de Historia AD. Archivos personales del autor. |
Durante el resto de la mañana hubo muchas confesiones públicas, derrumbándose fortalezas espirituales. En horas de la tarde se realizó la última sesión de negocios de esta memorable convención. En ella José Trenhs propuso que la elección para los cargos de secretario y tesorero se hiciese por aclamación, recayendo la nominación en las personas de los mismos ministros que estaban en el cargo desde la convención pasada; estos eran los Revs. Kerry González y Floyd Woodworth. La asamblea aprobó esta proposición, resultando electo ambos en sus respectivos cargos.
Los archivos de historia no tienen registros acerca de cómo se hicieron las elecciones de los presbíteros. Los resultados generales se muestras debajo.
Elecciones Nacionales
Superintendente: Eolayo Caballero González
Vicesuperintendente: Bernardo Amor Fernández
Secretario: Kerry González
Tesorero: Floyd Woodworth
Presbíteros
Presbítero de Occidente: Serafín Turbón Granda
Presbítero de Las Villas (Central): Roy Nylin
Presbítero de Camagüey Occidental: Elio González Espinosa
Presbítero de Camagüey Oriental: Alvio García Marcelo
Presbítero de Oriente Occidental: Manuel O. González Dotres
Presbiterio de Oriente Central: Diego N. Pernas Iglesias
Presbítero de Oriente Oriental: Roberto Hidalgo
Conclusiones
Los gastos de esta convención ascendieron a $600.00. Para asombro de la tesorería nacional las ofrendas recogidas alcanzaron a cubrirlos. Estas se remontaron a la cifra de $645.00.
En La Antorcha Pentecostal, número correspondiente a julio-agosto de 1961, aparecía, por primera vez un artículo de Eolayo Caballero, en carácter de superintendente nacional, bajo el sugerente título: «¿Vivirán estos huesos?» (Ez. 37:3), para reaparecer en el número de septiembre de ese mismo año, con otro más sugerente todavía, en el que se leía: «¡Ganaremos la pelea!» (3).
EOLAYO CABALLERO ANTE EL ÉXODO DE PASTORES POR CAMARIOCA
El 28 de septiembre de 1965, Fidel Castro anunció que hasta el 10 de octubre el puerto de Camarioca (4) estaría abierto para todos los emigrados que quisieran llevarse a sus familiares. El puerto se mantuvo abierto hasta el 15 de noviembre de 1965. Salieron 2.979 cubanos. Otros 2.104 quedaron allí siendo recogidos y transportados en barcos alquilados por el gobierno de Estados Unidos (5). Esta apertura brusca en un contexto de tanta presión se asocia en la historia a un momento algo peligroso en la supervivencia del cuerpo ministerial de las Asambleas de Dios. Al respecto, cuenta Diego Pernas Iglesias:
Hay tres dones que yo les he enseñado mucho a los ministros: el don de palabra de sabiduría, el de ciencia y el de discernimiento; para mí tienen más valor que los dones de milagros y sanidad y todo eso, porque esos son los dones que rebelan lo que está en la mente y propósito de Dios y he sido ayudado por esas herramientas del Espíritu. . .
Hay una anécdota ahí que la voy a poner ahora aquí para que no se me vaya a olvidar. Tiene que ver con esto. ¿Se acuerdan cuando Camarioca? Aquella orden que se dio… Hubo aquí en La Habana una profecía, que la dio Yuya, que era la suegra de Humberto Martínez Martínez (6). Yo pastoreaba Santiago [de Cuba] en esa época, y ella dio una profecía. En aquellos tiempos era presbítero Pedro Placeres, y la profecía decía: «A los ministros de la iglesia, Dios abrió la puerta de salvación, para ellos y sus familias».
Van a Eolayo, le llevan a Eolayo la profecía. Usted sabe cómo era Eolayo. Eolayo no tomaba una decisión si los trece miembros no daban su opinión. Eolayo cogió, citó, vino a La Habana. (…) Entonces Eolayo hizo así, y dijo: «Lea la profecía». Cuando se leyó (…), dice Eolayo: «¿Alguien tiene la respuesta?». Todos nos miramos: «No. Nadie». Dijo: «Bueno, de rodillas, a buscar la palabrita de sabiduría». Me acuerdo de que Eolayo decía «la palabrita», no decía «la palabra».
Nos fuimos a orar todo ese día, la noche, y al otro día un miembro del Ejecutivo dijo: «Yo tengo algo de Dios que pudiera ser la respuesta». Dijo Eolayo: «Escríbala antes de que la diga», y decía así: «Respuesta a los obreros de occidente: Puesto que Dios fue quien los llamó a ustedes al ministerio y no el Ejecutivo pregúntenle a Dios si se van o no se van». Eolayo preguntó: «¿Cómo lo recibimos?». Todo el mundo dijo: «Esa es la respuesta de Dios». Dijo Eolayo: «Esa es la palabra de sabiduría que nosotros no teníamos» (7).
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| De izquierda a derecha: Rev. Diego Pernas Iglesias, Rev. Humberto Martínez Martínez. Archivos del autor. |
SU HUELLA EN EL RECUERDO
A principios de la década de 1990 el autor, como pastor de los jóvenes, estaba impartiendo un estudio sobre matrimonio en el Templo de Infanta y Santa Marta, y Eolayo Caballero estaba allí, muy tranquilo, escuchando. Pregunté a varios hermanos de la congregación, con el propósito de crear alguna atmósfera de participación, qué era lo que más les había impresionado siempre de sus cónyuges. Al final, a modo de cierre, le pregunté al pastor Eolayo. Se puso de pie, sonrió ligeramente y me dijo en un tono de honda convicción: «Lo que más me impresionó siempre de mi esposa fue su santidad».
«Era muy serio —cuenta el Rev. Rolando Rivero Reyes— nunca hacía un chiste» (8). «Había que andar muy claro con él», agrega Jaime Rodríguez Fernández (9). El Rev. Guillermo Fuentes Ortiz, superintendente general de México entre 1960 y 1980, aseguró al autor: «Eolayo era muy prudente y reservado a la hora de tratar temas sociales. Francisco Quintero era más abierto» (10). Cabe preguntarse acerca del primero: ¿cuántas veces su hermeticidad, en el Señor, salvaría la obra?
El Rev. Alipio Pedraza Surí, primer superintendente que tuvo el distrito de Oriente, contó al autor:
Eolayo me estaba examinando para ministro ordenado. Su pregunta fue: «¿Usted gobierna la iglesia por el Espíritu Santo o por el gobierno de la iglesia?». En la pregunta había una trampa en la que caían algunos: parecía estar sugiriendo que la respuesta era: «por el Espíritu Santo», pero ¡cuidado! porque Eolayo era intransigente con eso. Nadie puede ejercer funciones de gobierno en la obra por lo que él cree que el Espíritu Santo le dijo. Tiene que ser respetado el gobierno de la organización, sino todo es un caos. Vi suspender el examen a más de uno por tener errores en esa respuesta (11).
La Rev. Dra. Elizabeth de la Cruz de Ríos, Secretaria Nacional de los Ministerios Femeniles de las Asambleas de Dios de Cuba, recuerda:
A la triste preparación para la partida de Cuba de mi pastor, el Rev. Hugo Vidal, el presbiterio pidió al Rev. Eolayo Caballero que atendiera la Iglesia de Infanta y Santa Marta. Eso fue en los primeros meses de 1987. Él comenzó de inmediato una secuencia de estudios muy interesantes sobre dones del Espíritu que yo no he olvidado nunca. Recuerdo la importancia que daba a los dones de revelación. Narraba sus experiencias en la Iglesia de Palma Soriano, en la que decía haber visto la más viva manifestación del Espíritu de toda su haber ministerial. Fue un tiempo de mucho provecho. En el Señor, pese a su edad, Eolayo podía impactar sobremanera en la enseñanza bíblica (12).
Biria Legrá Jardines, por años Presidenta presbiterial y local de los Ministerios Femeniles de las Asambleas de Dios en La Habana, en el Presbiterio 10 de octubre-Boyeros recuerda:
Mi llegada a La Habana fue muy compleja. No tenía dónde vivir y tras varios días casi sin dormir fui a ver a Eolayo. Él me escuchó con atención y de inmediato se puso en acción. Encontró a una anciana necesitada de cuidados y me propuso quedarme a cuidarla y vivir con ella. Así lo hice hasta que partió. Es la historia de mi hogar en La Habana por más de medio siglo. Allí mis hijos hicieron sus carreras universitarias. Todo nació en aquel minuto de compasión que tuvo Eolayo por mí. Cómo olvidarlo (13).
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| Revda. Dra. Elízabeth de la Cruz de Ríos abrazando a su madre, Biria Legrá Jardines. |
El Rev. Benjamín de Quesada Tamayo, por muchos años pastor del importante Templo Aleluya de Camagüey, recuerda acerca de Eolayo:
Era una persona muy pausada y muy sacrificada. Recuerdo que, electo ya como superintendente, las autoridades fueron a verlo a Oriente, pienso que con intenciones no muy amistosas. Cuando llegaron lo encontraron guataqueando (14) un pedazo de tierra. Aquella inesperada escena les hizo cambiar de idea y se sentaron en la casa a hablar con él. Se movía en tren y en ómnibus. Era profundo en sus estudios. Hizo una superintendencia muy sacrificada (15).
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| De izquierda a derecha: Rev. Rolando Rivero Reyes, Rev. Jaime Rodríguez Fernández, Rev. Guillermo Fuentes Ortiz, Rev. Alipio Pedraza Surí, Rev. Benjamín de Quesada Tamayo. Archivos del autor. |
Hasta el último día tuvo un nivel de vida muy humilde. Recordaré siempre su casa sin pintar, su camisa blanca gastada, y su andar cansado, cuando le veía en los sufridos días del Período Especial, cada domingo, salvar a pie, con su esposa, la distancia que les separaba desde su hogar, en la calle Jesús Peregrino No. 508. segundo piso, entre Infanta y Quinta de los Molinos, hasta el Templo de Infanta y Santa Marta.
SU PARTIDA CON EL SEÑOR
Fue superintendente nacional en los dieciocho años más difíciles de la historia de las Asambleas de Dios en Cuba, desde 1961 hasta 1979 (16). Tuvo que ver a sus pastores enviados a prisión y a los jóvenes recluidos en la UMAP (17). Tuvo que entrar, impasible, por las puertas de templos vacíos; estoico, recibir una queja tras otra; ser tratado como un insecto; sentir que dondequiera que iba marchaban tras él, pisándole los talones. En los tonos más represivos le habló el Ministerio del Interior. Era el líder de una organización colocada por el gobierno en el Departamento de Prevención Social, a la par de la peor delincuencia de la isla. Fue citado mil veces al Ministerio de Justicia para no recibir otra cosa, sino las peores reprimendas. Muy anciano ya, contó como, desde la tupida maleza oriental, rastrillaban audiblemente ametralladoras a su paso, mientras el andaba, impasible, rumbo a los templos de los campos cubanos, preguntándose cuál de aquellas ministraciones sería la última para él.
Hicieron lo suficiente como para hacerle buscar rumbo hacia otros horizontes, horizontes a donde no lograron hacerle mirar. Eolayo nunca se fue.
A finales de la década de 1990 se sintió mal. Tenía notables edemas en sus piernas. Lo ingresaron en un hospital de la capital. El estudio completo de aquel aumento de volumen en sus extremidades arrojó un solo resultado: proteínas bajas en sangre. Le dieron a comer un poco de pescado; enseguida mejoró (18). Triste diagnóstico: Eolayo tenía hambre…
Partió al descanso eterno de los santos el 21 de septiembre de 2000. Tenía 91 años (19).
Qué decir, para terminar, de alguien en quien brilló una de las luces más altas del firmamento pentecostal cubano. Él «alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella» (He. 11:4).
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| Rev. Eolayo Caballero González. Capilla de Jobo de Martí, Guayacanes, Palma Soriano, Oriente. Cuba. Miércoles 12 de junio de 1946. |
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| Rev. Eolayo Caballero González (1909-2000) Superintendente de las Asambleas de Dios de Cuba (1961-1979) |
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La fuente general de toda la información y la bibliografía detallada se encuentra en:
O. Ríos. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba.
En Amazon:
Tomo I:
https://mybook.to/historiaAD-1
Tomo II
Notas bibliográficas y comentarios generales
(1) El autor recuerda en su infancia el incendio de esta editorial y toda la movilización que se creó al respecto. Vivía a escasas dos manzanas de este importante enclave. (Nota del autor.) En el artículo de Wilfredo Cancio, «Ciro Bianchi Ross: A Carlos Prío no lo dejaron gobernar en Cuba»
http://cafefuerte.com/cuba/csociedad/772-ciro-bianchi-a-carlos-prio-no-lo-dejaron-gobernar-en-cuba/
Accedido el 21 de febrero de 2014, 10:00 a. m..), se afirma que el periódico El Mundo desapareció el 21 de enero de 1967. La ECURED prolonga sus días hasta el 5 de abril de 1969. (Artículo: «Periódico El Mundo», Universidad de Ciencias Informáticas, Holguín. Ecured Portable versión 1.5, 2012. Fecha de la fuente documental: 23 de mayo de 2012.)
(2) Luis M. Ortiz. «Bodas». La Antorcha Pentecostal. Asambleas de Dios de Cuba. No. 5, mayo de 1950, p. 8.
(3) Todos los datos de esta dramática Convención puede ser revisados en O. Ríos. Historia de las Asambleas de Dios de Cuba. Tomo II. EUA: Editor: Independently Publishing (1 de enero de 2019). ISBN-10: 1792871546. ISBN-13: 978-1792871542. A su alcance en Amazon:
La entrevista al Prof. Woodworth fue publicada en Cuba en la primera edición de Reglas Parlamentarias. También está al alcance del público lector en: O. Ríos. Reglas Parlamentarias. Segunda Edición. Tyler: Independently Publishing. 2018.
(4) Boca de Camarioca, se encuentra a unos ocho kilómetros del puente de Paso Malo, por el litoral norte hacia el este, aproximadamente en la desembocadura del río Camarioca y se extiende por ambos márgenes. Constituye el límite este de Varadero, Matanzas. (Artículo: «Boca de Camarioca». Ecured portable, versión 1.5. Fecha de fuente documental: 24 de diciembre de 2013.)
(5) Artículo: «Inmigración cubana en Estados Unidos». Kiwix, 0.9 rc2. Accedido el 1 de julio de 2014, 7:00 p. m.
(6) No debe confundirse Humberto Martínez Martínez con Humberto Martínez Sabó; son dos personas distintas. (Nota del autor.)
(7) O. Ríos. Historia de las AD... Tomo II, Ibíd.
(8) Rolando Rivero. Entrevistado por O. Ríos. Templo Palabras de Vida en Santa Amalia, 16 de marzo de 2009, 10:00 a. m. – 2:00 p. m.
(9) Jaime Rodríguez Fernández. Entrevistado por O. Ríos, noviembre de 1997. Sin otro dato. Usada con permiso.
(10) Guillermo Fuentes. Entrevistado por O. Ríos, vía telefónica, 19 de mayo de 2014, 7:05-7:50 p.m. Usada con permiso.
(11) Alipio Pedraza. Entrevistado por O. Ríos, enero de 2001. Templo Palabras de Vida en Santa Amalia, 11:00 p. m.-2:00 a. m.
(12) Elizabeth de la Cruz de Ríos. Entrevistada por O. Ríos. 7 de octubre de 2026, 8:00 a.m.
(13) Biria Legrá Jardines. Entrevistada por O. Ríos. 7 de octubre de 2026, 8:00 a.m.
(14) Guataquear: cubanismo para «arar la tierra». (Nota del autor.)
(15) Benjamín de Quesada. Entrevistado por O. Ríos, Templo Aleluya, Camagüey, 14 de octubre de 2012, 8:00 a. m.-10:00 p. m.
(16) Alvio García. «Precursores y líderes de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) a través de su historia». La Antorcha Pentecostal. Asambleas de Dios de Cuba. No. 4, julio-diciembre de 2000, p. 1.
(17) UMAP: Unidades Militares de Apoyo a la producción. En ellas fue recluido lo que se consideró lo más execrable de la sociedad: homosexuales, religiosos y desocupados. Representa uno de los capítulos más siniestros de la historia social cubana. En el orden estructural, ideológico y funcional fueron campos de concentración. (Nota del autor.)
(18) Expediente clínico. Evaluación del Dr. Rolando Suffos. (Nota del autor.)
(19) Memorias del autor. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.











