Llegada y primeros trabajos
Isla de Pinos, en el archipiélago cubano, devenida por viciados cambios de identidad como Isla de la Juventud, allí llegó el Rev. Onelio González Figueredo, Asambleas de Dios de Cuba, en 1980. Su llegada recibió cobertura noticiosa en las páginas de La Antorcha Pentecostal, en su número correspondiente a abril-junio de 1980, p. 12, donde puede leerse: «Fueron instalados nuevos pastores: en Isla de Pinos, Onelio González y esposa; en Santa Amalia, Isnaldo Echeverría y esposa; y en la Junta de San Luis, Josué Balón y esposa» [1].
Su acometida evangelística no se hizo esperar. No había venido a la Isla de la Juventud para disfrutar las maravillosas puestas de sol, propias de los escenarios insulares; miles de personas pululaban por las calles en el bullicio cosmopolita de Gerona, ciudad central de la pequeña isla. Todo lo que esperaba era llegar…
El Lic. Alcides A. Duque González estudiaba para entonces, en el escenario de la Isla de la Juventud, la carrera de Historia y Filosofía, una especialidad vedada para todo el que tuviese alguna inquietud espiritual cristiana. De su propia boca sabemos:
En 1982 me encontraba en una calle de Nueva Gerona, Isla de la Juventud, Cuba, y tuve el privilegio de coincidir con el pastor Onelio González; me abordó sin conocerme, y me predicó la Palabra de Dios en dicho lugar. Yo estaba atravesando una difícil y desesperada situación con mi matrimonio. Como no conocía al Señor Jesucristo, mi vida en el pecado me hacía un ser infeliz y triste (…).
(…) Y se me grabó una frase del pastor Onelio del día que lo conocí: «Sin Dios en tu vida, nunca serás feliz». Y así fue, hasta el día en que me entregué al Señor, arrepentido de todos mis pecados y de todo corazón, en un campamento en el valle de Yumurí, Matanzas, Cuba [2].
Aquella pérdida familiar, aquella experiencia espiritual…
Podía pensarse que el alma de Onelio vivía días de renovada e inacabable celebración. Lejos de eso, la reciente y trágica muerte de su madre, ocurrida el 11 de agosto de 1979 [3], circundaba en su memoria, describiendo un inacabable ciclo de depresión. Hay pensamiento que son como fardos; por su peso parecen condenados a ser arrastrados; por su tamaño no pueden ser escondidos. El dolor de aquella pérdida, en condiciones tan violentas e inciertas, era algo que no lograba superar. Se esforzaba para reír y cantar, y la gente a su lado se sentía feliz. Quizá la tristeza con que llegó era premonitoria de las horas que le esperaban… En la Isla de la Juventud vivió Onelio González algunos de los momentos más amargos de toda su vida.
Acerca de los hechos relacionados con su madre, se referiría años después, mientras se esforzaba por fortalecer a su primo segundo, René Figueredo Coronado, en ocasión de pasar este por una experiencia similar:
…Cuando me hablas de tu mamá, yo te entiendo muy bien, pues esa fue la experiencia que yo tuve cuando mi mamá murió; se pueden comparar las circunstancias tuyas como las mías, pues mi mamá murió en un accidente; aquello fue terrible, perdí el deseo de vivir; la vida no significaba nada para mí; aunque tenía mi esposa y mis hijos no quería hablar con nadie; quería estar solo, solo con mi dolor; me parecía que nadie podía entender lo que yo estaba pasando, y como me dices en tu carta, no quieres ser consolado (…). Yo salía y hacía los mandados en mi casa y cuando llegaba a la casa ponía los mandados en la cocina y me iba y me metía en el sótano de la Iglesia que estaba bajo la casa pastoral, a llorar como un niño (…). No puedo olvidar el día que el Señor sanó mi corazón de aquella herida tan profunda en mi alma. (…) ¿Qué leí?, no lo sé, ni lo recuerdo; estaba solo en la Iglesia como a las nueve de la mañana, pero sí recuerdo que cerré el libro que leía y miré al cielo y le dije al Señor: «Señor, me arrepiento del pecado de no haberte dado las gracias por la muerte de mi mamá». Cuando hice esa confesión sentí como si me hubiese quedado sin vísceras, como si yo fuera una funda vacía, pero vino una paz tan profunda que no te puedo explicar, pero desde ese momento acabó mi llanto, y un gozo profundo del Espíritu Santo llenó mi corazón hasta hoy (…). Cuando estamos muy apegados a algo en esta vida, no importa lo que sea y lo perdemos, la reacción es resentirnos hasta con Dios, pero eso es pecado y uno se tiene que arrepentir de esa actitud. No te exhorto, sino te animo a que trates esto con el Señor pues Él entiende nuestras flaquezas y nos fortalece para que salgamos adelante (…). Estoy leyendo un libro que se titula ¿Qué quieren los hombres?, por Norman Whight, y él habla de los hombres que reprimen sus emociones para no parecer débiles y comenta que ningún hombre fue más hombre que Cristo. Él es el mayor ejemplo de hombría y lloró no una vez sino muchas. No tenemos que reprimir nuestras emociones; las sentimos y las podemos expresar; nada es más falso que el modelo de hombre duro que el mundo trata de mostrar. Pablo fue ese hombre de acero que soportó las penurias que muy pocos de nosotros soportaríamos, y él usa la expresión: «Muchas veces lo he dicho y ahora lo digo llorando...» [4]. Podrás recibir muchos epítetos denigrantes por llorar, pero los recibimos de los que no tienen corazón, pero los que conocen el corazón de Dios nunca lo harán. Me uno a tu dolor y comparto tus sentimientos, mi querido hijo, amigo y hermano [5].
Evangelismo contra proselitismo
El ministerio del matrimonio González se extendió en este lugar hasta aquel aciago mes de junio de 1982. El trabajo pastoral y evangelístico se iba haciendo cada vez más peligroso en la Isla de la Juventud. El Superintendente General de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), Rev. Eliseo Villar Acosta, explica: «Onelio González penetraba en los edificios del estado: becas, escuelas, oficinas públicas…; llevaba el evangelio a los estudiantes y pueblo en general; la gente se convertía, y se creaban situaciones de mucha contradicción para con las autoridades locales» [6].
La Revda. Josefa Bardanca Belmas, fundadora de las Asambleas de Dios en Camagüey, figura referente de la historia del evangelio pentecostal cubano, nos acerca a la comprensión de las raíces de aquella crisis:
Con Onelio había un problema que era permanente en todos sus pastorados, y es que cuando se inventaron esas leyes absurdas que prohibían hablar de Dios y se empezaba a hablar de aquella cosa… ¿cómo era que se llamaba…, que no me acuerdo…? ¡Proselitismo!, ¡eso mismo!; bueno, cuando se empezó a hablar de eso, a Onelio le importaba muy poco para dónde se lo llevaran, y cuando se aburrió de que se lo llevaran para la policía por pararse en el medio del parque y dar un mensaje evangélico público para todo el que le quería escuchar, entonces optó por ir y sentarse en el parque, y al que se le ocurriera ir a descansar al lado de él, ya usted sabe…: ¡desde Génesis hasta Apocalipsis…! Ese era Onelio González [7].
En este contexto de esfuerzo evangelizador en un terreno difícil, Onelio enferma, y Dios se le revela. Acerca de esos días recuerda su hermana, Marta González Figueredo:
En el tiempo en que estaba en Isla de Pinos, estuvo enfermo y, según me contó, una noche de mucho dolor se fue a orar a Dios y tuvo una revelación. Dice que el Señor le mostró que lo llevaba a otro lugar a pastorear, y lo que estaba pastoreando eran aves. Me dijo: «No entiendo», y le dije: «Dios está cambiando tu vida o te está dando un nuevo ministerio, y donde Él te ponga vas a tener gozo» [8].
Contexto histórico de aquella crisis
Se trabajaba desenfrenadamente, para entonces, en la creación del llamado ‘hombre nuevo’, cubriéndose el país de aquello que Víctor Hugo llamó: «inmensa sombra atea» [9]. La Isla de la Juventud era uno de los campos experimentales del nuevo ensayo social. Esta locación cubana había sido convertida en la sede de una importante cantidad de escuelas que acogían a becarios extranjeros. Jóvenes de treinta y siete países terminaban allí la enseñanza primaria, cursaban la secundaria e ingresaban posteriormente a los centros tecnológicos o preuniversitarios, quedando listos para ir a la Universidad [10]. El papel de la familia y la Iglesia quedaban relegados a un lado; el Partido Comunista imponía sus conceptos.
Resume el Rev. Eliseo Villar: «Que se emprendiera una acción contra él [Onelio González] era solo cuestión de tiempo…» [11].
Este es el contexto en que Bernabé González, hijo del Rev. Onelio, se estaba esforzando por transcribir, en su rudimentaria máquina de escribir, aquel ejemplar…[12].
El autor ha hecho una cuidadosa investigación que arroja la existencia de versiones acerca de aquellos hechos. Después de muchas consultas y análisis, la Comisión Nacional de Historia de las Asambleas de Dios de Cuba en 2015 decidió seguir en lo fundamental la de Bernabé González González, hijo del Rev. Onelio. Varias razones movieron a hacerlo: en primer lugar, Bernabé se encontraba presente en el lugar, es fuente primaria de los hechos que narra; en segundo lugar, sus versiones de estas y otras historias, son objetivas, sobrias y desapasionadas, lo que le da mucha credibilidad; en tercer lugar, coincide en los rasgos esenciales con el resto de las versiones; en cuarto y último lugar, está en armonía, íntegramente, con el relato de René Figueredo Coronado; este último la recibió personalmente del Rev. Onelio González. Todas las versiones escuchadas, concuerdan en tres cosas: un libro, un prófugo, un registro.
Todo comenzó con el arribo de estudiantes nicaragüenses a la Isla de la Juventud. Estos llegaron en tal número, que su distribución requirió la ocupación de dos escuelas. A oídos del pastor Onelio González llegó la noticia de que un joven llamado Ángel, hijo de un pastor nicaragüense de las Asambleas de Dios, se encontraba entre ellos y, con el entusiasmo que siempre le caracterizó, se lanzó en su búsqueda hasta encontrarlo. Más que conocer a Ángel, la gran capacidad social del pastor Onelio lo llevó pronto a relacionarse con otros diez estudiantes; a todos les habían hecho creer que Cuba no tenía Iglesias ni existía el evangelio. Fue así como, animados con la idea de tener un lugar donde congregarse, ellos comenzaron a ir los domingos al Templo de las Asambleas de Dios de Nueva Gerona, donde, terminado el servicio de la Escuela Dominical, almorzaban en una fiesta de amor ágape que pronto creció bajo el cumplimiento de esa inevitable ley: los jóvenes atraen a otros jóvenes. El reto para la pastora Belkis González era grande; se ocupaba personalmente, domingo por domingo, de preparar una gran comida para todos [13].
Lejos de menguar, la gran reunión de los domingos creció. Un joven llamado Yoel Sotolongo fue enviado a la Isla de la Juventud a pasar los días del Servicio Militar General. Era hijo de una ferviente cristiana; esta conocía al pastor Onelio. Aquel muchacho se presentó en la Iglesia como creyente y al ver la calurosa acogida que se le dio, trajo a dos compañeros más de su unidad militar. Con todos se compartió el Evangelio, y los fines de semana, junto a los estudiantes nicaragüenses, formaban parte del convite cristiano y la gran fiesta de Dios. «Fueron tratados en casa como parte de la familia», recordaría Bernabé [14].
Los González llegaron a ser, para esos jóvenes —estudiantes y reclutas—, el hogar que dejaron atrás. En Onelio y Belkis estaba el hombro sobre el que reclinaban sus cabezas. En sus oídos vaciaban sus tristezas. El edificio de la Beca era la casa, pero la Iglesia de Gerona era el hogar. Ojalá y el lector conozca la diferencia [15].
Muy animado y viendo el joven Ángel, de Nicaragua, la carestía casi absoluta de literatura cristiana en el país prometió que, en su primer viaje, traería algunos ejemplares. Eso hizo. Al regreso de sus vacaciones se le vio llegar con una maleta llena de biblias, himnarios y libros cristianos; entre estos últimos resaltaría el libro en torno al cual se crearía un problema de dimensiones nacionales; al menos serviría de detonante al respecto. Ese libro era Vanya [16].
¿Vanya? ¿Qué libro era ese?
Su autora era Myrna Grant [17]. En apretada reseña puede decirse que el libro contenía la historia de un joven militar soviético que perdió la vida por causa de Jesucristo, en la entonces Unión Soviética [18]. Se llamaba Vanya Moiseyev. Era miembro de la Iglesia Bautista y su muerte violenta llamó la atención del mundo entero. Este penoso hecho ocurrió el 16 de julio de 1972 [19]. Era presidente Leonid Ilich Brézhnev (1906-1982) [20].
¿La historia contenida en el libro Vanya era infamatoria? ¿Su relato constituía un invento de los enemigos de la Unión Soviética? ¿Cuán creíble era el contenido de sus páginas? En las consideraciones históricas siguientes creemos estar contestando esas preguntas.
Lejos de lo que algunos creen, la oposición a la religión en la Unión Soviética había tenido muchas oscilaciones en la historia del naciente estado. En los primeros años, tras el triunfo de la revolución bolchevique de 1917, la fuerte Iglesia Ortodoxa fue el blanco dominante del ataque ateo, mientras los bautistas y otras organizaciones religiosas conservaron una relativa libertad [21]; eso dice la historia. Determinados sucesos nos ayudan a descubrir que la posición oficial contra Dios, la Iglesia y el Evangelio en general rayó en límites de la alienación social y el delirio colectivo.
El día que fusilaron a Dios
En 1918 Anatoli Vasílievich Lunacharski (1875-1933) dramaturgo, crítico literario y político ruso, en su carácter de comisario de instrucción de la Unión Soviética, impulsó un proceso conocido en la historia como Juicio contra Dios. Este cumplió con todas las formalidades legales. Dios fue acusado de crímenes contra la humanidad. El juicio se llevó a cabo y se prolongó durante cinco horas. En él se colocó una Biblia en el banquillo de los acusados.
Los fiscales presentaron numerosas pruebas de culpabilidad basadas en testimonios históricos. Los defensores, designados por el Estado soviético, aportaron argumentos en favor de la inocencia divina, para lo cual alegaron un estado combinado de grave demencia y desarreglos psíquicos en el reo. El tribunal había dejado claro desde el principio que no daría curso a una solicitud de absolución debido a la extrema gravedad de los delitos. Transcurridas cinco horas, Dios fue declarado culpable.
Al amanecer del jueves 17 de enero de 1918, a las 6:30 horas, un pelotón de fusilamiento disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú. Dios había sido fusilado [22].
No pregunte por qué la Segunda Guerra Mundial produjo más muertes en la Unión Soviética que en ningún otro país del mundo: veintisiete millones. No pregunte por qué se vivieron en su tierra, en pleno Leningrado —actual San Petersburgo—, los más bárbaros actos de canibalismo entre sus familias, que perecían de hambre durante el siniestro sitio nazi que duró novecientos días y produjo la muerte de un millón quinientas mil personas [23]. No pregunte. Haga la lectura espiritual.
Cómo continuó la historia
Tras la muerte de Lenin, Stalin controla el destino de la Unión Soviética, a cuya cabeza se coloca entre 1922 y 1953, año en que muere. En 1930 instaura la llamada «Década de terror» y entre los millones que perecieron estaban cientos de miles de cristianos. Estos fueron torturados y desaparecieron en sus conocidas «purgas», criticadas en la historia aun por sus aliados [24]. El 11 de marzo de 1931, la Unión Soviética prohibió la publicación y distribución de la Biblia, y su tenencia privada en el hogar estaba penalizada con sentencias idénticas a las que se aplicaban frente a actos de prostitución o prácticas relacionadas con drogas [25], [26]. Los tales hechos están recreados abiertamente en los videos editados y publicados por las Asambleas de Dios de Cuba, en el llamado Plan Mateo de discipulado, desde hace cerca de veinte años. Estos materiales audiovisuales, que han sido vistos de oriente a occidente por las Iglesias de nuestra Organización, dramatizan las peripecias que debían hacer los cristianos soviéticos para burlar los controles aduanales y las continuas denuncias, a fin de entrar biblias al país, cosa que no dejaron de hacer.
A lo largo de los años, particularmente para los tiempos en que tanto quehacer apologético tuvo el autor, se escucharon las más encontradas opiniones al respecto. Tratando de volver la Biblia contra nosotros mismos, apelando a perícopas como las de Romanos 13, una y otra vez se nos emplazaba, diciéndonos: «es antibíblico desafiar la ley». Se referían a hechos como el citado arriba: prohibiciones a la predicación, a la circulación de la Palabra de Dios y demás. Dos respuestas he tenido, según la edad del que interpele. Si era adulto, le enfrentaba a Félix Varela [27], «aquel que nos enseñó a pensar primero», y les recordaba la tarde cuando escribió que la «ley injusta no es ley» [28]. Si era un niño le llevaba de la mano a aquel curioso rey solitario del pequeño planeta al que llegó el pequeño príncipe de Antoine de Saint-Exupēry, y le dejaba escuchar sus palabras: «Si ordeno a un general que vuele de flor en flor como una mariposa, o que escriba una tragedia, o que se transforme en ave marina y el general no cumple la orden recibida, ¿de quién será la culpa, de él o mía?» [29]. Juzgue el lector.
El pueblo ruso, y soviético por extensión, era cristiano. Armenia, en pleno territorio soviético, fue el primer país evangelizado de la tierra [30], y el primer país del mundo que adoptó el cristianismo como religión oficial del Estado, en el año 301 d.C. [31]. Gregorio el Iluminador (257-330 d.C), un armenio deportado de su tierra conoció a Jesucristo y regresó a predicar allí. Cuando el rey, Tiridates III (287-330), se enteró de su regreso, lo mandó a encerrar en las mazmorras del palacio, con el propósito de dejarlo morir por hambre. La hermana del rey se convirtió al Evangelio con Gregorio, y le llevaba leche de cabra y pan, a escondidas, dentro de una calabaza. Con los años al rey le comenzaron a dar crisis de locuras, que llegaron a ser insoportables. En un breve momento de lucidez, le dijo a su hermana: «Búscame a alguien que me pueda ayudar». Ella le contestó: «Llamemos a Gregorio». El rey, confundido, le dijo: «Gregorio está muerto hace catorce años». Ella le explicó, como pudo, lo que había hecho; ordenaron traer a Gregorio ante el rey; este oró, los demonios huyeron, y el rey, al verse libre, dijo a Gregorio: «Vamos a evangelizar Armenia», y fue con él [32].
La conversión del rey Tiridates III ocurrió doce años antes de que el imperio romano concediera al cristianismo la tolerancia oficial bajo Constantino I, el emperador, y casi ocho décadas antes de que Teodosio adoptara el cristianismo como religión oficial del imperio (380 d.C) [33].
El autor recuerda la festividad mundial realizada con motivo de cumplirse el milenio de la cristianización de Rusia, en 1988. Las principales publicaciones mundiales se hicieron eco de aquella celebración. El Correo de la Unesco hizo una edición especial y fue puesta al alcance del público lector en todos los estanquillos de periódicos del país [34]. Rusia se levantó en la historia como uno de los pueblos más cristianos de la tierra.
Alegándose razones históricas y culturales, con justicia se debe decir que todo lo que se estaba haciendo, en materia de fe, en la Unión Soviética, estaba en absoluta disonancia con las raíces hondamente bíblicas de las naciones que la constituían. Espanta saber hasta dónde se llegó. Robert Ripley, en su conocida columna: «Aunque usted no lo crea», escribió:
Stalin (…) desde 1918, ha liquidado por asesinato o exilio [a] 255.078 ministros religiosos y ha destruido 88.874 edificios religiosos. En este número están incluidos 155.471 sacerdotes y monjes y 42.032 monjas de la Iglesia rusa; 26.000 rabíes y maestros de la fe judía; 16.914 sacerdotes mahometanos; 4.106 sacerdotes y monjes de la Iglesia Católica Romana; 2.025 sacerdotes armenios; 530 pastores luteranos. Han confiscado 18.900.000 acres de propiedades de la Iglesia (…) [35].
La Segunda Guerra Mundial cambió bruscamente la situación. El gobierno recababa un apoyo cada vez mayor del pueblo, toda vez que Hitler llegó hasta las puertas mismas de Moscú [36]. Se hizo entonces un llamado nacional que incluía a las iglesias, en pro de la causa; se hicieron concesiones en entrevistas privadas, cargadas de hipocresía, que Stalin concedió a ciertos dirigentes eclesiásticos, y todo esto contribuyó a una ‘descompresión’, con un consiguiente despertar de la fe en el pueblo, que había vivido los horrores de la guerra [37].
El tal despertar del Evangelio sorprendió aún a las autoridades, que solo estaban ganando tiempo. Tan pronto terminó la guerra, volvieron a instaurarse los antiguos patrones de represión [38].
Por su vinculación con la iglesia es necesario acotar la conducta seguida con los judíos. Pese a que muchos de ellos habían sido colaboradores estrechos del movimiento bolchevique y líderes de la socialdemocracia, alimentando obviamente los odios de Hitler [39], Stalin los incluyó en la lista de los destinados a «purgas» y eliminó a miles de ellos, en una abierta campaña dirigida a extinguir todo vestigio de la cultura y religión judía.
La guerra paralizó la atención de este asunto, pero terminada la contienda, Stalin se enfureció con la bienvenida que dieron los judíos soviéticos a Golda Meyer [40], primera embajadora judía ante la Unión Soviética. Poetas, escritores, artistas, intelectuales en general, de origen judío, fueron de inmediato ejecutados.
Stalin exhortó a los países bajo su influencia con relación a que hicieran lo mismo y el mundo se asombró cuando Slansky, stalinista incondicional checoslovaco judío, fue acusado de traición y ahorcado [41].
En 1953 Stalin anuncia el descubrimiento de un complot para asesinarle. Este estaba liderado por un grupo de doctores judíos. Ludmila Lufanov, antigua bibliotecaria rusa, que trabajó por años en los Archivos Secretos de Moscú, y se exiló posteriormente en los Estados Unidos, desclasificó antiguos documentos, que hoy permiten conocer detalles de estos asombrosos hechos. Según esa fuente de información, el 1 de marzo de 1953, a las 12:00 horas, en reunión del Poliburó del Kremlin, José Stalin dijo:
Los asesinos de bata blanca han admitido su culpabilidad. El 9 de marzo serán ahorcados en la Plaza Roja delante de todos, pero este castigo no será suficiente para satisfacer a nuestro pueblo… El enojo de las masas no quedará satisfecho, y habrá tres días en que nos veremos incapaces de controlar la justa ira popular que se desbordará sobre las cabezas de los judíos [42].
Stalin terminaría aquellas palabras añadiendo que, transcurridos los tres días, el remanente judío rogaría al gobierno, previa confesión de culpabilidad, protección, con el fin de no ser aniquilado completamente, en favor de lo cual serían montados en vagones de ferrocarril y enviados a Siberia. En las estaciones intermedias la furia de los locales sería incontrolable y perecían las dos terceras partes. Solo un tercio cumpliría el destino de la muerte lenta, en el gélido destierro de la lejana Siberia [43].
Ludmila Lufanov reporta que, cuando Stalin terminó aquella patética y diabólica descripción, se hizo un silencio sepulcral en el recinto de la reunión, silencio que nadie se atrevió a quebrar. Stalin, acostumbrado a sentir la ovación cerrada cuando hablaba, enfurecido ante la renuencia de apoyo por parte de los presentes, se levantó, más iracundo que nunca, maldijo a su gabinete, y dando un gran portazo, salió…, para nunca más entrar [44].
Al día siguiente, 2 de marzo, sufrió una hemorragia cerebral. Su cadáver fue embalsamado y expuesto a la vista pública durante una semana, para luego ser inhumado el 9 de marzo, justamente el día de la fiesta judía de Purim [45], [46].
A la muerte de José Stalin asumió la dirección del Estado Nikita Khrushchov (1884-1971) [47] y en fuerte contraste con su imagen popular, desató una campaña contra la religión que se extendió desde 1959 hasta su caída del poder, en 1964. Se calcula que en ese período la mitad de las iglesias ortodoxas fueron cerradas. Las iglesias evangélicas padecieron también grandemente la represión, especialmente las bautistas. Estas últimas iniciaron en su seno proposiciones de reformas que tenían un origen estatal y existiendo gran desacuerdo dentro de las filas bautistas se promovió la organización de un congreso con el fin de tratar estos asuntos. La tal meta no se logró y en 1965 los bautistas se dividieron [48].
Uno de los dos grupos a los que dio origen esta escisión fue el Concilio de Iglesias de los Bautistas Cristianos Evangélicos. A este movimiento pertenecía Vanya Moiseyev. Sus dirigentes demandaban: inflexible lealtad a Cristo, continuada renovación espiritual e indetenible evangelización. En materia social pedían justicia para los cristianos soviéticos, apelando a la Constitución soviética y a los derechos originales (meras formalidades) presentados por Lenin y tan diabólicamente torcidos por Stalin [49].
Los bautistas fueron los primeros que, de un modo altamente organizado, editaron y publicaron riesgosamente documentos no oficiales, y periódicos regulares como El Cristiano, para hacer conocer sus problemas. Según Michael Bourdeaux, constituyeron el único grupo de la Unión Soviética que hizo conocer listas regulares de sus miembros en prisión, y dieron información detallada de centenares de campos de trabajos forzados donde estos estaban recluidos [50].
En este revuelto ambiente tiene lugar la muerte violenta de Vaselievich (Vanya) Moiseyev; tenía dieciocho años y la autora del libro, Myrna Grant, desarrolla, a través de sus páginas [51], un conmovedor relato acerca de la vida de este joven ruso que sufrió, en límites extremos, las consecuencias que le impusieron aquellos que, de su arbitrio, le negaron el derecho a la fe en Jesucristo. Como miembro del Ejército Rojo, sus compañeros fueron testigos de los múltiples milagros que Dios hizo a través de su ministerio. Varios de estos soldados conocieron y recibieron a Cristo por su ferviente ministración.
Vanya llegó a convertirse en uno de los mártires de la cristiandad moderna y uno de los símbolos de la persecución religiosa en la Unión Soviética. Estos hechos y consideraciones son innegables.
Consecuencias siguientes
La lectura de esta publicación, que entró a Cuba como ejemplar único, causó una conmoción en la familia pastoral de Onelio González; todos la leyeron [52]. Les resultaba un material altamente inspirador, con el que se sentían identificados, toda vez que Onelio, «cuando no estaba preso lo estaban buscando» [53]; de modo que encontró en Vanya Moiseyev algunos puntos de concordancia con su propia vida.
El entusiasmo despertado por este libro y su deseo de compartirlo con otros llegó a tal grado que Bernabé González inició de inmediato su transcripción a máquina. «Muchos querían leerlo» [54], afirma, y agrega más adelante: «Y como Yoel Sotolongo escribía a máquina también, yo le invité para que me ayudara a copiar el libro (...). Él fue el único, fuera de nuestra familia, que me vio escribiendo el libro esa noche, cuando yo comencé el proyecto» [55].
Fue un acto de ingenuidad que llevó de inmediato al autor de este libro a calcular en qué año de la vida se encontraba el noble y entusiasmado Bernabé; era de esperar: quince años. No lo culpe. A esa edad no se sabe todavía cuán vigilado se está en una estructura así; todavía no se ha aprendido que Dios nos dio dos oídos y una sola boca para que oigamos el doble de lo que hablamos; aún no es posible controlar el desenfreno del alma, cuando tenemos algo bueno, acerca de querer compartirlo con todo el mundo; a esa edad somos entusiastas planificadores pero muy malos previsores: somos jóvenes.
Borbotean las aguas cantarinas en la gran fiesta de la cascada, olvidando que, terminado el salto, se necesitan fuerzas para que el río recorra el resto del camino, no fenezca de fatiga, y llegue al mar…
Un joven que vivía en la barriada de la Iglesia, de pésima extracción social, es aparentemente detenido por las autoridades. Supuestamente se evade, y toca a la puerta posterior de la casa pastoral a las 2:00 a. m. El pastor Onelio González dormía; así es que se incorporó, abrió la puerta y escuchó al joven. Este le dijo que huía de la policía y tenía necesidad de esconderse el resto de la noche allí. Onelio le explicó que en eso no le podía servir. Se retiró el muchacho y el pastor, muy preocupado por lo extraño del hecho y la nula cercanía de aquel joven a la comunidad cristiana de Gerona, se dirigió a la guardia del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) [56]. Esta era cubierta esa noche por un vecino apodado Papito, que vivía frente al Templo. Onelio le explicó lo sucedido; al ver que no hubo reacción alguna en aquel hombre pensó que no existiría trascendencia para la Iglesia, y el pastor se fue de nuevo a dormir [57].
A las 6:00 a. m. llegó la policía a la casa pastoral. Fundamentaban una orden de registro alegando que aquel prófugo que los había visitado en la noche había dejado allí un arma. No traían una orden legal. ¿Qué juez o abogado tendría tiempo de firmar algo así entre las 2:00 y las 6:00 a. m.? Bernabé González refiere:
Lo curioso es que cuando comenzaron el registro buscaban el arma dentro de papeles, no en gavetas de ropas, ni en lugares donde pudiera ser obvio que se escondería. Solo revisaban papeles. En cuanto encontraron las copias del libro Vanya, cesó el registro.
De aquel muchacho, prófugo de la justicia, nunca supimos nada más; lo desaparecieron de la zona [58].
Rompiendo todos los récords nacionales de detenciones, entre los pastores de las Asambleas de Dios, Onelio va a la cárcel…[59]. Permanece en condiciones de reclusión y gran presión durante tres días. Es liberado y fuertemente circulado.
El gobierno de Cuba, a través de todas sus instancias, solicita una reunión con el Comité Ejecutivo de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios). Le daban a la Organización dos alternativas para el camino a seguir con Onelio González, y solo dos: ocho años de cárcel o el cese del pastorado y el retiro definitivo de la credencial de ministro [60], [61], [62].
El Comité Ejecutivo al que le correspondió juzgar y decidir acerca de este penoso asunto, fue electo en la Cuarenta y Tres Convención Anual (63] de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), la cual tuvo lugar en el Templo de Infanta y Santa Marta, La Habana, entre los días 22 y 25 de junio de 1982. Estaba formado por:
Oficiales
Rev. Humberto Martínez Sabó. Superintendente
Rev. Héctor Pereira Sánchez. Vicesuperintendente
Rev. Hugo Vidal Vidal. Secretario
Rev. Héctor Antonio Hunter Wright. Vicesecretario
Rev. Herminio Edilberto Pupo González. Tesorero
Rev. Alvio García Marcelo. Vicesecretario
Presbíteros
Rev. Hugo Reyes Hidalgo. Presbítero de Occidente
Rev. Reynerio Hidalgo. Presbítero de Centro
Rev. Luis Llanes Serantes. Presbítero-Camagüey Occidental
Rev. Dagoberto Jane Gómez. Presbítero-Camagüey Oriental
Rev. Efraín Acosta Acosta. Presbítero Oriente Occidental
Rev. Martín Oliva Baró. Presbítero Oriente Central
Rev. Osías Rosell Marzo. Presbítero Oriente Oriental
La penosa reunión que tuvo en su haber ventilar este asunto, tuvo lugar el lunes 22 de noviembre de 1982 y en el orden del día solo contempló aquella situación, acerca de la cual las autoridades esperaban inmediata respuesta. Explica el Rev. Herminio Pupo González, testigo vivencial de aquellos días:
Lo que acabábamos de recibir era «una orden militar» que, de parte de aquellos que nos la daban, no estaba sujeta a reconsideraciones: cese del pastorado de Onelio González en la Isla de la Juventud e inhabilitación definitiva como pastor; eso implicaba el retiro de la credencial de ministro ordenado. La alternativa era ocho años de cárcel para Onelio y su hijo Bernabé.
Era una situación dura y crítica. El Comité Ejecutivo se reunió en la Oficina Nacional que, a las alturas de ese año, 1982, se encontraba en la actual Oficina Pastoral del Templo de Infanta y Santa Marta, la primera que usted se encuentra al entrar al edificio del Templo, a la derecha suya. Nos reunimos por el día. Fue convocado todo el Comité Ejecutivo: oficiales y presbíteros. Ponernos de acuerdo no fue fácil. Hubo mucha discusión en torno a aquella disyuntiva: la cárcel o la inhabilitación definitiva de Onelio. Recuerdo que fue una discusión muy traumática. Algunos de los presentes preferían asumir una actitud de mártires, es decir, negarnos como Organización a aceptar aquello; otros veían en peligro no solo a Onelio, sino a toda la Obra.
El debate fue cruento y poco a poco fue primando la necesidad de proceder a tomar las decisiones amargas y difíciles que finalmente se acordaron [64].
No tenemos impronta escrita del curso de las discusiones. Apenas ha quedado la breve esquela de aquella triste acta manuscrita:
Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) Acta No. 37. Folio No. 101.
Acuerdo tomado por el Comité Ejecutivo de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) en la reunión celebrada en el Templo de Infanta No. 1253, esquina a Santa Marta, Centro Habana, Ciudad de La Habana, el día 22 de noviembre de 1982.
Acuerdo: El Comité Ejecutivo acuerda que el hermano Onelio González Figueredo cese en el pastorado de la Iglesia de la Isla de la Juventud. El hermano debe salir de la localidad y queda separado del Cuerpo Ministerial.
Y no habiendo otro asunto que tratar, se dio por terminada la reunión siendo las cuatro y treinta minutos pasado meridiano del día veintidós de noviembre de mil novecientos ochenta y dos.
De todo lo cual doy fe en mi carácter de Secretario Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios).
Hugo Vidal Vidal. Secretario Nacional.
Vto Bueno: Humberto Martínez Sabó. Superintendente [65].
Un análisis necesario
¿Era el libro Vanya, estrictamente hablando, una publicación contrarrevolucionaria?
En lo que a Cuba se refiere no lo era. Trataba un tema foráneo de amplio conocimiento mundial: la persecución religiosa en la Unión Soviética. Hoy día, pasada esa etapa de la historia que se llamó desestalinización, a ninguna autoridad social cubana le molesta escuchar hablar de las «purgas sangrientas de Stalin». En tales términos se proyectó el propio estado soviético en boca de su último presidente, Mijaíl Gorbachov. La más alta dirección del actual gobierno cubano ha usado epítetos críticos acerca de ese triste pasado de «colectivizaciones forzosas» [66], «violaciones flagrante de principios» [67], «ocupación de tierras foráneas» [68], «decisiones impopulares y antipáticas» ([69]) «depuración tremenda, terrible, cruenta…» [70], [71]. En cualquier punto de venta de DVDs, en La Palma, El Vedado, en toda la calle San Lázaro, por doquier, el lector puede encontrar videos acerca de este tema ante cuyo contenido el libro Vanya parecerá un infante de cuna. Sin embargo, para la época en que están teniendo lugar los hechos descritos, la Guerra Fría [72] se encontraba en su punto de temperatura más bajo y en Cuba existía una sanción para todo el que hablara algo contra la Unión Soviética. Por extraño que parezca, esa reclamación penal existía y se aplicaba de forma variable según la intensidad del suceso, la persona y el contexto.
El lector joven no vivió esos días, y para que pueda tener una idea de lo que el asunto significó debe escuchar las vivencias de Orgelina Rodríguez Domínguez, importante líder laica de las Asambleas de Dios en Las Tunas para 1967. Ella contó:
En junio de 1967, en el contexto de la Guerra de los Seis Días [73], profetizo en un culto que lideraba, la victoria de Israel. Este triunfo era humanamente imposible, pero bíblicamente Israel no podía ser aniquilado y su establecimiento allí iniciaba el curso de los tiempos del fin (Mt. 24), de modo que mi profecía estaba en armonía con la Biblia. A los pocos días me avisan, soy citada y se me anuncia que seré entrevistada. Yo me asusté mucho porque el hombre que se ocupaba de estas cosas allí era una persona muy mala y dejaba presa a la gente. Oré y pronto supe que habían cambiado al entrevistador y habían enviado a uno de Holguín. Este era un muchacho joven y hasta afable, y no me trató mal. Al llegar y sentarme, se dirigió a mí y me dijo: «Usted tiene una acusación; ha sido denunciada; la denuncia es por hablar mal de la Unión Soviética». Iba entendiendo; la Unión Soviética apoyaba a la coalición árabe en la Guerra de los Seis Días. «Yo no mencioné siquiera a la Unión Soviética. Solo dije que esa guerra no la va a perder Israel», repliqué lo más tranquila que pude. «¿Y cómo usted lo sabe?», me preguntó con mucha curiosidad el instructor. «Yo creo que la Biblia siempre se cumple y yo creo en el Dios de la Biblia. Israel no puede perder esa guerra», argumenté. Se quedó muy pensativo aquel joven de expresión serena y mirada inteligente, y después de un instante, me preguntó lentamente: «¿…Y si la pierde?». Le dije, finalmente: «No la perderá». Pronto se dio cuenta el instructor que el tema de la Unión Soviética estaba muy forzado en la acusación; sin dudas él tenía cosas más importantes que hacer y me dejó ir. Al despedirme, en su rostro, más que molestia, indignación u otra de esas cosas, lo que vi fue una profunda curiosidad.
Israel ganó esa guerra el 10 de junio de 1967, y al instructor joven lo trasladaron inmediatamente de allí [74].
Nótese con esto lo sensible que se era al tema de la Unión Soviética. Para la historia que estamos analizando debe añadirse que si la desestalinización [75] había comenzado en 1956 para la Unión Soviética, a Cuba no llegarían sus efectos hasta treinta años después, en 1989-90. Los sucesos tratados se están desarrollando en el año 1982.
¿El paquete de libros recibido por Onelio González era contrarrevolucionario?
Absolutamente no [76]. Contenía biblias, himnarios y dos libros adicionales que tenían un carácter apologético: uno era Las monerías de Darwin (el título se explica por sí solo) y el otro era el célebre Vanya. Comenta Bernabé González:
Recuerdo que junto a ese libro [Vanya] vino otro titulado Las monerías de Darwin. El libro [Vanya] era nuestro y para ese tiempo lo habían leído dos hermanas más de la Iglesia cuando yo comencé a escribirlo a máquina. La idea era hacer aquella copia, la cual sería más fácil de fotocopiar [77].
¿Era Onelio González un predicador político? Orgelina Rodríguez Domínguez, importante líder de las Asambleas de Dios en Las Tunas, en la década de 1970, nos dice: «Conocí todo el pastorado de Onelio González en Las Tunas, y yo le digo a usted que jamás su predicación tuvo contenido político. Era un pastor bíblico» [78].
¿Quién hizo la denuncia? Bernabé González contesta:
Cuando sucedió lo del arresto de mi papá, uno de los muchachos reclutas que solían venir a casa llamado Alexis, no recuerdo su apellido, vino por última vez y nos dijo que Yoel Sotolongo lo había tratado de una forma muy rara en la Unidad Militar… Fue lo que nos puso la sospecha sobre él. Esa fue la última vez que vimos a esos muchachos. Nunca más regresaron a casa; a Sotolongo tampoco lo vimos más…[79].
En 1862, Víctor Hugo escribió: «Los animales no son sino las figuras de nuestras virtudes y de nuestros vicios, errantes ante nuestros ojos, los fantasmas visibles de nuestras almas» [80]. Visto así, ¿qué animal proyectó el alma de Yoel? Deberá buscarse uno que en su haber tenga el innoble instinto de morder la mano que le alimenta. Tal vez la hiena…
Acuden entonces los que, en su favor, alegan que era un «hijo de la ideología que le sembraron», y tal cosa estaba por encima de todo. ¿Lo era? Sígalo en la historia, como Bernabé lo siguió: «Supe que había venido para Estados Unidos. Un sobrino de mi esposa lo conoció en el campo de detención en Guantánamo, cuando la crisis de 1994 [81]. Se destacó allí como una persona de baja conducta y eso lo hizo resaltar entre la gente» [82].
¿Qué le pasó en 1994 a Yoel Sotolongo? ¿Qué lo hizo renegar de todo lo que creyó?, si es que alguna vez creyó. Solo hay una respuesta: tenía hambre; tenía hambre y ya no estaba Onelio, aquel que se abstenía de un plato de comida para saciarlo a él. Yoel lo entregó a la muerte y obtuvo a cambio el premio que esperaba: un pase adicional, un aplauso... Ahora tiene hambre, pero ya Onelio no está, y aquel cobarde carroñero descubre su verdadero rostro. Y se lanza al mar.
Una hiena… No hay otra imagen que se refleje en su alma; es el único animal que ríe, mientras ladra.
¿Cuán bien actuó el Comité Ejecutivo?
No puede contestarse con justicia esa pregunta si no se analiza bajo qué contexto de presiones se encontraba el liderazgo de la Organización. Debe recordarse que el año 1965 inició un mar de tensiones entre el Estado revolucionario, devenido marxista, y el mundo eclesiástico en general. La Iglesia toda, aplaudió la revolución cubana, pero reaccionó contra su orientación marxista, confesionalmente atea, y en esto último estribaba la génesis de toda la tensión. Para hacer más rígidas las cosas la ley No. 1173 del 17 de marzo de 1965, colocó el Registro de Asociaciones bajo la dirección del Ministerio del Interior; todas las iglesias empezaron a sentirse fiscalizadas desde una perspectiva militar. La preocupación creció al advertirse que el Departamento de Prevención Social de dicho Ministerio era el encargado de esa labor. El Registro de Asociaciones volvió al Ministerio de Justicia con la entrada en vigor de la Constitución Socialista, el 24 de febrero de 1976, pero en la mentalidad de los pastores palpitaba la cercana remembranza de un Registro de Asociaciones que los controlaba militarmente desde la perspectiva del Ministerio del Interior [83]. Los líderes del citado Comité Ejecutivo, todos, sin excepción, fueron formados con esa mentalidad.
El Rev. Onelio González Figueredo fue llamado por el Comité Ejecutivo con el propósito de hacerle partícipe del acuerdo. «Él dijo que quería ir a la cárcel; que le enviaran allí», relata el Rev. Eliseo Villar Acosta, Superintendente General de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) al tiempo de esta investigación [84]. «Mi padre siempre lamentó que aquella decisión se hubiese tomado unilateralmente. Él prefería la cárcel por causa del nombre de Jesús», argumenta Bernabé González [85].
«El problema era —explica el Rev. Héctor Pereira Sánchez— que, aun yendo a prisión, cuando saliera, el gobierno de Cuba, tampoco le iban a permitir pastorear. Quisimos evitarle ese sufrimiento innecesario» [86]. «Finalmente —recuerda Herminio Pupo— Onelio acató la decisión que se tomó» [87]. El Rev. Héctor Pereira Sánchez evalúa los momentos finales de aquella situación, cuando dice: «Nos pusieron un puñal en las manos y nos exigieron usarlo. Fue muy duro cuando tuvimos que llamar a Onelio para notificarle acerca de la decisión tomada, y escucharlo. Prácticamente lloramos con él» [88].
En la lectura futura que de estos hechos harían Onelio González y familia, gravitaría un reclamo: el Comité Ejecutivo tomó una decisión, y para hacerlo oyó a ateo 1, a ateo 2 y a ateo 3, y al siervo…, al siervo no lo escucharon.
Lo juzgaron y tomaron una decisión inapelable y definitiva sin haberlo oído; ese es tal vez el único reclamo que les pueda hacer la historia a cuarenta años de aquellos días; el resultado puede ser que hubiese sido el mismo, pero el camino que se siguió resulta polémico al análisis porque vienen a la memoria las palabras de Nicodemo: «¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?» (Jn. 7:51).
El Rev. Herminio Pupo, en defensa del Comité Ejecutivo que allí actuó, y con gran honestidad, afirma:
Era un ambiente de presión desmedida y premura. No puedo asegurar que él estuviese detenido —lo estuvo tres días— y se esperara, para soltarlo, por la aplicación de la medida nuestra, pero sin dudas estaba peligrosamente circulado y el ambiente era de extrema tensión.
Hoy, a treinta y tres años de aquellos días es difícil entender cuán tenso fue aquello [89].
Los miembros de aquel Comité Ejecutivo eran grandes hombres de Dios, algunos de ellos habían sido probados en los hornos de la UMAP, pero se encontraban bajo una presión desmedida y la presión es una condición desde donde es muy difícil encontrar el equilibrio [90].
La derogación de la credencial de ministro ordenado, que tan dignamente ganó, con una incomparable hoja de servicios, la recordará siempre Onelio como una de las experiencias más dolorosas de su vida. Acerca de ello, diría: «El día que me quitaron la credencial me arrancaron el corazón…» [91], [92].
Su bendito río de vida derramó sus aguas en los mares del exilio, entre los indios de la Amazonía ecuatoriana. Onelio González Figueredo honró el llamado que Dios le hiciera hasta la última hora de su fecunda vida. Reciba el Señor Jesús la gloria que él buscó darle.
La historia completa de este incomparable pastor, evangelista y misionero cubano aparece en el libro Alas en el corazón, publicado en Cuba por Calitad, editorial oficial de las Asambleas de Dios, en 2015. El lector foráneo lo tiene a su alcance en Amazon, con una segunda edición, más completa, en:
https://mybook.to/alasenelcorazonpapel.
Soli Deo Glori
[1] Alvio García Marcelo, La Antorcha Pentecostal. “Noticias de aquí y de allá/Presbiterio occidental”. Abril-junio de 1980. Asambleas de Dios de Cuba, p. 12,
[2] Alcides Duque. Pastor de la Iglesia Fe Apostólica, de Cuba. Entrevistado por Bernabé González, EUA, 5 de agosto de 2015. El autor ministró en su sede a finales de la década de 1990.
[3] Migdalia González Figueredo, entrevistada por O. Ríos, vía electrónica, 15 de agosto de 2015, 9:47 p. m. Usada con permiso.
[4] «Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo» (Fil. 3:18).
[5] Onelio González Figueredo, carta a René Figueredo Coronado, Capelo, 9 de octubre de 2006, 9:30 p. m. Cortesía de René Figueredo. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba. Usada con permiso. Se ha luchado por respetar la redacción original. (Nota del autor.)
[6] Eliseo Villar Acosta, entrevistado por O. Ríos. Oficina Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), La Habana, Cuba, martes 30 de junio de 2015, 9:30 a. m. Usada con permiso.
[7] Josefa Bardanca, entrevistada por O. Ríos, vía telefónica, 31 de julio de 2015, 7:40 p. m. Usada con permiso.
[8] Marta González Figueredo. Documento enviado por Marta González Figueredo a la Comisión Nacional de Historia. 13 de septiembre de 2015. Usado con permiso.
[9] Yves Bernet, Víctor Hugo. “Silencio en la sombra”, Guernesey, 1855. Barcelona: Fapa Ediciones, 2002, p. 85.
[10] Artículo: “Isla de la Juventud”. Ecured portable, versión 1.5. CD. Fecha de fuente documental: 24 de diciembre de 2013.
[11] Eliseo Villar Acosta, entrevistado por O. Ríos, Oficina Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), La Habana, Cuba, martes 30 de junio de 2015, 9:30 a. m.
[13] Bernabé González González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 30 de julio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.
[14] Bernabé González, entrevistado por O. Ríos, 5 de agosto de 2015, 4:14 p. m. Usada con permiso.
[15] B. González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 30 de julio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.
[16] B. González, entrevistado por O. Ríos, 5 de agosto de 2015, 4:14 p. m. Usada con permiso.
[17] https://lasfulltimers.files.wordpress.com/2013/04/vanya.pdf Accedido el 25 de agosto de 2015, 10:00 a. m.
[18] B. González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 30 de julio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.
[19] Michael Bourdeaux. “Vanya, Report Story”. Documento. Archivos de Historia. Asambleas de Dios de Cuba. Accedido el 25 de agosto de 2015, 10:00 a. m.
[20] Artículo: “Leonid Brézhnev”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2. DVD.
[21] Michael Bourdeaux. “Vanya, Report Story”: Ibíd.
[22] Artículo: “Anatoli Lunacharski. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.
[23] Artículo: “Canibalismo”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.
[25] M. Witt, Video del tema musical: “Gracias”. Álbum Venció. Director D. Dedenev, Productor A. Allen. CanZion.
[26] Harold Willmington. Auxiliar Bíblico Portavoz. Grand Rapid, Michigan: Editorial Portavoz 1995, p. 810.
[27] Félix Varela (1788-1853). Sacerdote, maestro, escritor, filósofo. (“F. Varela”, Ecured portable, versión 1.5: 24 de diciembre de 2013.)
[28] Tomás Eloy Martínez. “El enemigo inmóvil”. Ver en: Ciro Bianchi, Así hablaba Lezama Lima. La Habana: UNEAC, Colección Sur, 2013, p. 54.
[29] Antoine de Saint-Exupēry. El pequeño príncipe. Editorial Gente Nueva, 1986. p. 52.
[30] Orson Vila, Conferencia: “Papel del evangelismo tradicional en la Iglesia de hoy”, 26 de febrero de 2000. Templo “Fuente de Salvación”, Las Tunas.
[31] Artículo: “Armenia”. Wikipedia, 2014, Versión Kiwix 0.9 Rc2.
[33] Artículo: “Armenia”, Ibíd.
[34] Boris V. Rauschenbach. “Nacimiento de una nación”. El Correo. Francia: UNESCO, 1988.p. 4.
[35] Luis M. Ortiz, “Liquidado…”. La Antorcha Pentecostal, No. 9, septiembre de 1948. Asambleas de Dios de Cuba, p. 2.
[36] Para un análisis de la imprevisión de Stalin ver: Tomás Borges. Un grano de maíz, cap. 3: “Stalin”. La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 1992. (Nota del autor.)
[37] Michael Bourdeaux. “Vanya, Report Story”: Ibíd.
[39] En Mi lucha, Edición Digital, p. 20, Adolfo Hitler concluye un flujo de ideas antisemitas, escribiendo: “¡Judíos eran los dirigentes del partido socialdemócrata!”.
[40] Golda Meyer (1898-1978). Política, diplomática y, como estadista, la cuarta primer ministro de Israel. Fue la primera mujer en Israel y tercera en el mundo, en asumir tan alto cargo. (Artículo: “Golda Meyer”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.)
[41] Harold Willmington. Auxiliar Bíblico Portavoz, pp. 273, 274.
[46] La fiesta judía de Purim quedó establecida como una festividad nacional judía a celebrarse el 14 y 15 del mes de Adar. Conmemoraba la victoria judía para las alturas del día en que fueron salvados de ser aniquilados por los odios de Amán, bajo el mandato del rey persa Asuero, identificado por algunos historiadores como Jerjes I, alrededor del 450 a. C. El libro bíblico de Ester narra la historia. (Samuel Vila y Santiago Escuain. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. Barcelona: Editorial CLIE, 2018, p. 971.)
[47] Artículo: “Nikita Jrushchov”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.
[48] Michael Bourdeaux. “Vanya. Report Story”: Ibíd.
[51]http://editorialdesafio.com/wp-content/uploads/2014/03/vanya.jpg Accedido el 26 de agosto de 2015, 2:45 p. m.
[52] Bernabé González González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 30 de julio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.
[53] Frase popular cubana. (Nota del autor.)
[54] B. González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 30 de julio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.
[55] B. González, entrevistado por O. Ríos, 5 de agosto de 2015, 4:14 p. m.
[56] Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Creados en la noche del 28 de septiembre de 1960 en una actividad multitudinaria que se congregó en el entonces Palacio Presidencial. Artículo: “Comité de Defensa de la Revolución”. Ecured portable, versión 1.5. Fuente documental del 24 de diciembre de 2013.
[57] B. González, entrevistado por O. Ríos, 5 de agosto de 2015, 4:14 p. m.
[59] B. González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 30 de julio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.
[61] René Figueredo, entrevistado por O. Ríos, vía telefónica, 18 de julio de 2015, 9.00 p. m.
[62] Eliseo Villar, entrevistado por O. Ríos, Oficina Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), La Habana, Cuba, martes 30 de junio de 2015, 9:30 a. m. Usado con permiso.
[63] Se recuerda al lector que entre los años 1940-1994, las reuniones del cuerpo ministerial de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) se hacían todos los años, en junio, y se les llamaba convenciones anuales. Entre 1996-2011 éstas se comenzaron a hacer cada dos años, en enero, tratándose de un mes menos caluroso, y se les llamó, desde entonces, conferencias generales bienales. A partir de 2015, en que se comienzan a hacer cada cuatro años, se les llama conferencias generales cuatrienales. Estas últimas están fijadas para enero también. Los distritos surgen en 1994. Antes de esta fecha los presbíteros formaban parte del comité ejecutivo. A partir de esa fecha al comité ejecutivo se le empieza a llamar comité ejecutivo general, al superintendente: superintendente general, al secretario: secretario general, y así también con los demás cargos. A partir de 1994 el comité ejecutivo, devenido ahora en comité ejecutivo general, quedaría integrado por los oficiales (ahora llamados oficiales generales), los superintendentes de distritos y los secretarios de distritos. Los presbíteros, a partir de entonces, formarían parte del comité ejecutivo distrital, no del general. (Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.)
[64] Herminio Pupo González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 31 de julio de 2015. 5:00 p. m. Usada con permiso.
[65] Libro de Actas de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios). Acta No. 37. Folio No. 101. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[66] Tomás Borge. Un grano de maíz, p. 65.
[71] Para una visión del stalinismo, contextualizada a la Cuba actual se remite al lector al ya mencionado: Tomás Borges. Un grano de maíz. La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 1992, pp. 61-75. El autor evitó fuentes bibliográficas que estorbaran la publicación del libro Alas en el corazón en Cuba. En él se narran con detalle los datos históricos de este artículo (Nota del autor.)
[72] Se denomina Guerra Fría al enfrentamiento político, ideológico, económico, social, tecnológico, militar, informativo e incluso deportivo que tuvo lugar durante el siglo XX, desde 1945, terminada la Segunda Guerra Mundial, hasta el fin de la URSS, que ocurrió entre 1989 con la caída del muro de Berlín y 1991 con el golpe de Estado en la URSS. (Artículo: “Guerra Fría”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.)
[73] La Guerra de los Seis Días fue un conflicto bélico que enfrentó a Israel con una coalición árabe formada por la República Árabe Unida —denominación oficial de Egipto por entonces—, Jordania, Irak y Siria. Ocurrió entre el 5 y el 10 de junio de 1967 y terminó con una aplastante victoria israelí. (Artículo: “Guerra de los seis días”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.)
[74] Orgelina Rodríguez Domínguez, entrevistada por O. Ríos, vía telefónica, 4 de agosto de 2015, 6:00 p. m. Usada con permiso.
[75] La desestalinización fue un proceso consistente en eliminar el culto a la personalidad y el exceso de poder del período estalinista (1924-1953), y comenzó técnicamente en 1953, tras la muerte de Stalin, pero no fue oficial hasta 1956, con los informes secretos de Nikita Jrushchov, entonces Presidente de la Unión Soviética, divulgados después del XX Congreso del PCUS. (Artículo: “Desestalinización”. Wikipedia, Versión Kiwix 0.9 Rc2.)
[76] El autor está usando la semántica del contexto en que vivía. Si nos atenemos a los conceptos literarios contemporáneos un libro no es moral o inmoral; está bien o mal escrito. Punto. Ese es el criterio literario secular generalizado ya, particularizado hace cien años en el controvertido Oscar Wilde. El autor no está totalmente de acuerdo con esta posición extrema, pero su amor a la libertad de información le lleva a mirar con animadversión toda restricción literaria que se levante bajo la forma de slogans: “Índice de libros prohibidos”, para la Iglesia católica, “libros prosemitas”, para los árabes, libro de un tipo o de otro. Es cierto que a un niño se le debe controlar el contenido de su lectura, pero un adulto tiene derechos de elección en materia de selección literaria y deben ser respetados. (Nota del autor.)
[77] B. González, entrevistado por O. Ríos, 11 de agosto de 2015, 5:46 p. m. Usada con permiso.
[78] Orgelina Rodríguez Domínguez, entrevistada por O. Ríos, vía telefónica, 4 de agosto de 2015, 6:00 p. m. Usada con permiso.
[79] B. González, entrevistado por O. Ríos, 5 de agosto de 2015, 4:14 p. m. Usada con permiso.
[80] Víctor Hugo. Los miserables. La Habana: Instituto del Libro, 1970. T. I, p. 294.
[81] La crisis a la que se refiere Bernabé González, es la llamada “crisis de balseros”. El 11 de agosto de 1994 el gobierno de Cuba declara que no impedirá la salida a los cubanos que deseen abandonar el país. Miles de personas se lanzaron al mar. En septiembre de ese año el autor hizo un viaje misionero a los Estados Unidos, y recuerda una mañana en que se reportaron nueve mil balsas cubanas distribuidas entre las costas de Pinar del Río y Matanzas, tratando de alcanzar el litoral norteamericano. (Memorias del autor.)
[82] B. González, entrevistado por O. Ríos, 5 de agosto de 2015, 4:14 p. m. Usada con permiso.
[83] Alberto I. González Muñoz. Y vimos su gloria. La Habana: Editorial Bautista. Convención Bautista de Cuba Occidental, 2007.p. 82.
[84] Eliseo Villar Acosta, entrevistado por O. Ríos, Oficina Nacional de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), La Habana, Cuba, martes 30 de junio de 2015, 9:30 a. m. Usada con permiso.
[85] B. González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 2 de agosto de 2015, 2:35 p. m. Usada con permiso.
[86] Héctor Pereira Sánchez, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 31 de julio de 2015. 7:40 p. m. Usada con permiso.
[87] Herminio Pupo González, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 31 de julio de 2015. 5:00 p. m. Usada con permiso.
[88] Pereira Sánchez, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 31 de julio de 2015. 7:40 p. m. Usada con permiso.
[89] Herminio Pupo, entrevistado por O. Ríos, vía telefónica, 10 de agosto de 2015, 11:00 a. m. Usada con permiso.
[90] UMAP. Siglas de Unidades Militares de Apoyo a la Producción. Eran campos de concentración a donde fueron enviados delincuentes, homosexuales y cristianos, al no ser considerados dignos del Servicio Militar Obligatorio y como medio de reeducación e inserción social. Las Unidades Militares de Ayuda a la Producción funcionaron en Cuba desde noviembre de 1965 hasta septiembre de 1968. (Andy Alfonso, «A Short Introduction to the Military Units to Aid Production (UMAP), Cuba, 1965–1968», Oxford Research Encyclopedia of Latin American History, 20 de noviembre de 2024. https://academic.oup.com/edited-volume/61800/chapter-abstract/546414695?utm_source=chatgpt.com ).
[91] René Figueredo, entrevistado por O. Ríos, vía telefónica, 18 de julio de 2015, 9.00 p. m. Usada con permiso.
[92] María Victoria Alderete Oliva, entrevistada por O. Ríos, Universidad Teológica Pentecostal de Cuba, 3 de junio de 2015, 10:00 a. m. Usada con permiso.