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miércoles, 11 de febrero de 2026

Respondiendo a un comentario de Yamayka Casanovas Mendoza

La hermana en la fe, Yamayka Casanovas Mendoza, comenta el artículo: «DOMINGO 13 DE MARZO DE 1988. ES ATACADA LA IGLESIA EVANGÉLICA PENTECOSTAL (ASAMBLEAS DE DIOS) EN SANTIAGO DE CUBA». Agradecemos sus atentas palabras y la sinceridad que usa al escribir. Hay, sin embargo, cosas que se pueden objetar a sus afirmaciones. Ella afirma:

 

No soy política, ni quisiera jjjjj, pero bueno en franca concordancia a la justicia de Dios, debemos reconocer q luego de las muchas oraciones de los santos de la iglesia, en el año 1992 se realizó una reforma a la Constitución de la República de Cuba, en la cual se respeta la libertad de religión culto y asociación en la sociedad civil, dando la oportunidad de poder establecer dentro de la isla y con total libertad , las iglesias q hoy tenemos, obviamente gracias a Dios, amén de q Cuba no es un estado religioso, sino laico, al menos tenemos eso a nuestro favor, luego de mucha lucha se ha logrado, y aún así hay quien siendo cristiano no acaba de comprender el privilegio de poder congregarse, habiendo hoy Cristianos en otros países q son perseguidos y hasta torturados por sus creencias religiosas muchas bendiciones y esperemos estar en paz hasta la venida de nuestro señor Jesucristo.

 

En toda la historia del período revolucionario ha existido una disonancia marcada entre las directrices centrales y la praxis municipal. No basta con que algo esté contemplado en los documentos más importantes del Estado (Constitución, Código Penal y demás) para que la sociedad en su base tenga las garantías de que se cumplirá, y eso ocurre por una razón sui generis de la isla: el Partido Comunista de Cuba está por sobre todo otro nivel de organización y legislación de la sociedad (también en el municipio) y aun por encima de la Constitución. Debe explicarse que el Artículo V de la Constitución de la República de Cuba define: «El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado. Organiza y orienta los esfuerzos comunes en la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista». [negritas del autor.] Eso significa que la supuesta laicidad del Estado está subordinada a los intereses y determinaciones del Partido Comunista. Ya leyó cuáles son los propósitos en esencia: «el avance hacia la sociedad comunista».

En este orden de cosas es muy difícil llamar «laico» a un Estado en cuyos predios centrales está el anhelo de proyectar en la enseñanza de todos los niveles de la sociedad (secundaria, preuniversitario y universidad) la filosofía marxista-leninista, con su ateísmo científico programador del avance hacia la utópica sociedad comunista, que nunca existirá. Por más que se haya comenzado a hablar de Cuba como un Estado Laico, después de la interacción de Frei Betto con Fidel Castro (pocos saben que el fraile dominico brasileño fue la influencia mayor para este cambio), Cuba, no obstante, en la práctica se comporta no como un Estado laico, sino como un Estado confesional, en la dirección atea de los postulados centrales de la ideología que defienden a brazo partido por más que esta no se haya verificado en la historia.  

Como Iglesia cubana siempre hemos sido los primeros en agradecer aperturas, facilidades y permisos, pero los cubanos estamos muy lejos de haber llegado.



martes, 10 de febrero de 2026

Duele tanto mirar en ruinas un lugar donde hubo tanta vida

Somos nuestra memoria, / somos ese quimérico museo de formas inconstantes, / ese montón de espejos rotos. 

Jorge Luis Borges. Elogio de la sombra.


Desde los bancos del Parque Finlay, en la capital habanera, todo el que descansaba podía disfrutar la vista de un anchuroso edificio levantado justo frente a él. Por años no tuvo nombre. Su identificación, de hecho, cambió en el tiempo según el uso que le dieron. Se construyó con solo dos pisos en 1860, en la calle Belascoaín, cuando La Habana, según las memorias de Alejo Carpentier, apenas llegaba hasta allí. 

Pocos emplazamientos de la capital cambiarían tan dinámicamente sus funciones. Aquella obra, impresionante para su época, construida como Hotel Militar y Club de Oficiales Españoles evolucionó como Escuela de Cadetes (1874 y 1878); posteriormente sería Asilo de Viudas y Huérfanos de los oficiales españoles caídos en la guerra (1878), Estado Mayor de las Tropas Norteamericanas (1898-1902), Secretaría de Sanidad y Beneficencia (1913), Ministerio de Salubridad y Asistencia Social (1940), Ministerio de Salud Pública (1959), Escuela Secundaria Básica «William Soler» (1965) e Instituto Preuniversitario Ignacio Agramonte (1976-1982). En 1982 se decidió hacerla sede del Instituto Politécnico para el Diseño Industrial (IPDI). El 28 de mayo de 1984, se convirtió en el Instituto Superior de Diseño Industrial. En la década de 2010, pasa a llamarse Instituto Superior de Diseño; incluiría adicionalmente la carrera de Diseño de Comunicación Visual. Pocas sedes habaneras se cargaron con el tiempo de tanta historia.

Su tercer piso se construyó en la década de 1930. A lo largo de los años la estructura se vio mejorada con varios trabajos de restauración; el último tuvo lugar entre 2005 y 2007. 

Se levantó imperturbable aquella mole urbana, rectangular y robusta, en la manzana que forman las calles Belascoaín, Estrella, Maloja y San Carlos. Sin contar la planta baja disponía de tres pisos y una espaciosa azotea. Desde el primer piso se abría a todo lo largo y hacia la calle Belascoain, una terraza sostenida en su base por los capiteles de más de veinte columnas. Estas últimas configuraban y limitaban un generoso portal, formidable ducto urbano en el que quedó parte de nosotros a fuerza de andar por él en años de ensueño.

Cómo se remarcó, entre 1976 y 1982 aquel histórico edificio fue la sede del Instituto Preuniversitario «Ignacio Agramonte». Acogía a los estudiantes de Centro Habana que habían egresado de secundaria básica. Allí muchos completamos la preparación de tres años que abría las puertas a la Universidad.

Bordean todavía los lados norte y este del edificio dos conocidos parques: «Carlos Marx» y «Finlay». El primero era un espacio abierto y visible a los estudiantes que tenías sus aulas de ese lado. Siempre tuvo arbustos pequeños, de puro ornamento, y cerca de una docena de empinadas palmas reales con mucha majestad, pero sin voluntad natural de cobijar bajo su escueta copa al caminante cansado. Se extiende allí todavía como un lugar soleado donde no es agradable estar. El segundo parque, Finlay, es todavía un agradable espacio arbolado de generosa sombra. Tenía un quiosco de periódicos y revistas, y un tanque compresor al fondo, para la venta de malta. Era, obviamente, el lugar en que esperábamos los estudiantes y se sentaban los ancianos vecinos del lugar.

Al presente, el edificio de lo que fuera nuestro viejo Instituto Preuniversitario se viste de ruinas. Colapsaron las aulas que se aireaban desde la calle San Carlos, y luego todo el inmueble se deterioró. Hoy, 10 de febrero de 2026, completando el siniestro, se desplomó en la madrugada el ala izquierda. Como si no sobraran hoteles vacíos en la isla, el dinero con que pudo repararse tan histórica sede lo usaron para construir la inútil Torre K con la que solo satisficieron la vanidad de un general. Con más historia que el Capitolio Nacional, otrora sede del Congreso de la República, merecía el esfuerzo económico que suponía su restauración. 

Las segunda mitad del siglo XX es el recuerdo de ver, a diario, en el horario de salida, poco más allá del mediodía, a cientos de jóvenes emprendedores y muchachas bellísimas desbordadas a una desde las aulas invadiendo el portal. Era un hervidero de juventud, una catarata festiva, un sano tornado de promesas vivas. 

Como un cuartel general de sueños e ilusiones, cada mañana vi salir de él a Selín Abraham; buscaba a alguien con quien fajarse. Ana Cristina Rodríguez, futura profesora en ese mismo edificio, aguardaba a la espera de un compañero de viaje de regreso a casa. Eugenio Negrete, siempre rodeado de gente, daba rienda suelta a su viva imaginación musical. Noemí Lago, se movía a velocidades supersónicas, como una ardillita traviesa. Julio Blanco, relator nato, contaba historias ocurrentes. Hivia Zayas-Bazán imponía todo el peso de sus ancestros camagüeyanos, entre los que resaltaba como tía bisabuela, Carmen Zayas-Bazán, la esposa de José Martí. Juan Carlos Freyre, programaba la próxima broma telefónica. María García Selva, mi vecinita de tantos años, con quien rodé desde Preescolar hasta el último año del Preuniversitario, salía imperturbable frente a los desafíos académicos del día. Lázaro Montalvo, desde el taller del Instituto, desarrollaba su vocación de tornero. Raisa Chávez, siempre buena, con no poca habilidad arreglaba el mundo. Jorge O´Farrill, salía enredado en cálculos matemáticos; sería ingeniero. Elina González, transparentaba un mensaje de limpieza de alma y serena alegría, y se enrumbaba en dirección a la calle Estrella. Juan F. Iglesias, regresaba a casa con la mente ocupada en cuanta arte marcial pudiera existir. Ania Pompa, se iba a preparar el hogar, siempre hospitalario, donde grupos se daban cita como casa de estudio. Armando Rada organizaba una nueva competencia de billar en el Liceo de La Habana Vieja. Onelia Cheocheok conspiraba con Leda Marshall e Ileana Gispert; esta última era la campeona del desenfado, nunca se le vio enojada. José Raúl Aparicio, se iba de regreso buscando ingente una mesa de dominó. Rosa Ruiz, preservaba en ella cada día al alma más noble y buena del Instituto. Héctor Perdigón, como líder nato, arrastraba tras de sí a los muchachos. Idalmis Castillo, dirigía al entorno su mirada perspicaz a inteligente. Fernando Ávalos, descollaba como el cómico más serio que ha existido. Lidia Cárdenas, competía en jovialidad y comunicación. En Alberto Drake regresaba a casa «el rey del humor fino». María Julia Antuña, tenía una solución para todo. Reinaldo Valdés corría a la búsqueda de su espada; tenía algo de caballero medieval: era campeón de esgrima. Mario Ruiz y Aideé Machín volvían cada uno a su casa, callados, sin ser huraños, siempre pensativos. Julio Valdés, se envolvía de un aire discreto y cordial. Los hermanos Buxadera, con Renay y Alexis, organizaban la próxima tropelía en Los Sitios. Y los buenos de Raúl González Calockchi, Justo Reina, Mario Pérez, Rubén Busquet y Eugenio Negrete, compitiendo grupalmente con bebidas, terminarían un día casi arrestados, cuando Calockchi sacó el brazo a una perseguidora de la policía que pasaba y le gritó: «¡Taxi!». ¡Palabra de honor que yo no estaba allí!

Todos me ayudaron a sobrevivir en los disbalances de la adolescencia. Con ellos compartimos los preciosos años de la juventud temprana. Como sanos contrapesos que equilibran, o cierzos de levante que empujan, ellos llenaron de hermosas historias la vida. Pagando tamaña deuda, vivan para siempre en los más sentidos recuerdos.

El más universal de los escritores argentinos, el viejo y sabio Borges, quizá en remembranza de Marcel Proust, gustaba decir que se recuerdan los tiempos y no lo lugares. Bueno..., es que hay lugares que recuerdan tiempos. Este edificio, casi demolido, lo poco que queda de él, es uno. 

Duele tanto mirar en ruinas un lugar donde hubo tanta vida.







lunes, 9 de febrero de 2026

Respondiendo a un comentario de la Pastora Dina Hernández

La Pastora Dina Hernández, un ministerio muy apreciado, miembro de una familia muy querida, nacida en las Asambleas de Dios de Cuba, escribe un comentario al pie del artículo: «Guerra contra Cuba y el movimiento profético de 2003-2004», publicado en este mismo medio, el 7 de febrero de 2026. Allí se lee:

 

Tenía 14 años cuando el Rev Orson Vila habló de esa profecía y yo siendo una niña me di cuenta [de] que no era de Dios. Lo primero que en aquel entonces dijo fue va a ocurrir en un año, lo segundo fue que dijo no oren ni pidan perdón porque va a ocurrir. Estas dos cosas descartan la fuente divina.

Ahora bien, yo creo en el ministerio profético, pero usted no puede compartir la profecía predictiva de la Biblia con una palabra profética actual. La profecía bíblica es la que tiene ese enfoque, no la palabra profética que en la iglesia viene para consolar amonestar y edificar y la mayoría de las veces no es predictiva. Ahora bien, la palabra profética tiene tres enfoques confrontar con el pecado, invitar al arrepentimiento y una promesa de consuelo, que por cierto en mi recuerdo esa profecía que Orson Vila fue quien la esparció por Cuba no tenía ninguna.

No quiero quedar como cesacionistas, al contrario. Pero la única palabra profética que yo tengo que creer es la Biblia, lo demás es secundario. ¿Pareció significativo que todo el liderazgo la rechazara? ¿Tuvo que haber alguien espiritual entre todos? Lo dejo aquí y me voy lentamente.

 

Hermana Dina Hernández, apreciamos grandemente su interés por el tema y agradecemos sus palabras de comentario, el esfuerzo que hizo y en general su participación en el debate de este tema que, por años, despertó notables diferencias entre los hermanos. Vamos por partes en la respuesta a sus atentas observaciones:

 

1. Usted afirma: «…Yo siendo una niña me di cuenta [de] que no era de Dios. Lo primero que en aquel entonces dijo fue va a ocurrir en un año…».

El hecho de que una profecía no se cumpla en el tiempo que estaba previsto por el profeta o los intérpretes no anula su carácter genuino, mucho menos si otras partes de la profecía ocurrieron. Recordemos que las profecías de la segunda venida de Cristo tuvieron un enfoque tan apremiante y una expectativa tan inminente que los cristianos primitivos comenzaron a vender propiedades y abandonar trabajos. Los historiadores eclesiásticos coinciden que ese es el fundamento histórico que está detrás de las palabras de Pablo en Segunda de Tesalonisenses 2: 1-3, donde se lee:

 

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.

 

Es decir, que la Iglesia, en su apremiante expectativa, erró en la interpretación de los tiempos del cumplimiento de tan importante profecía. En teología pastoral se aconseja fuertemente a los ministerios proféticos y a los hermanos que tiene don de profecía (no es lo mismo) que eviten fijar fechas; ese es un error frecuente. Del propio Orson escuché, en el encuentro personal que tuve con él en la mencionada reunión del 16 de abril de 2004, a solas, en el tiempo previo de espera, las palabras que ya escribí. Él me dijo: «Que esté la fecha corrida más para allá o más para acá eso entra en la soberanía de Dios, pero no lo dudes: habrá guerra».


2. Usted afirma: «…Lo segundo fue que dijo “no oren ni pidan perdón porque va a ocurrir”. Estas dos cosas descartan la fuente divina».

¿Por qué descartan la fuente divina? ¿Que algo esté resuelto a ser hecho por Dios le descarta a usted la fuente divina? José dijo al Faraón: «Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla» (Gn. 41: 32). No le aconsejó moverse al arrepentimiento ni a la intercesión nacional. La resolución de Dios acerca de la hambruna egipcia era irrevocable. ¿Por qué no lo puede ser así la decisión de Dios con Cuba?

 

3. Usted afirma: «…Usted no puede compartir la profecía predictiva de la Biblia con una palabra profética actual. La profecía bíblica es la que tiene ese enfoque, no la palabra profética que en la iglesia viene para consolar amonestar y edificar y la mayoría de las veces no es predictiva».

La profecía bíblica es única y se organiza en el canon bíblico, pero la práctica pneumatológica de la Iglesia tiene referencias bíblicas que usted no puede desconocer. De hecho, es la Biblia la referencia para la verificación de la autenticidad de todos los dones del Espíritu. En cuanto a la afirmación que hace de que la profecía actual como expresión de don o ministerio es muy poco frecuente que tenga carácter predictivo es muy errónea. Se llena la vida de los pentecostales de revelaciones en que Dios habló de cosas por ocurrir en momentos previos. Más allá de las experiencias personales, el ministerio profético del movimiento pentecostal cubano anunció con precisión «el derrumbe del campo socialista», «el Período Especial», «el avivamiento de finales de la década de 1980» y decenas de eventos más de cuyos enunciados podría hacer un libro. A más de esto, todo pentecostal que ha llenado años de servicio y ministración sabe cuánto de predictivo hubo en la irrupción del Espíritu en las crisis vividas en el ministerio. Podría contarle de profecías predictivas personales cumplidas con precisión algebraica, pero temo que no las crea.


4. Usted afirma: «Ahora bien, la palabra profética tiene tres enfoques: confrontar con el pecado, invitar al arrepentimiento y una promesa de consuelo, que por cierto en mi recuerdo esa profecía que Orson Vila fue quien la esparció por Cuba no tenía ninguna».

Esa afirmación desconoce que uno de los ejes centrales del movimiento profético de 2003-2004 era que el pueblo de Dios no tenía nada que temer; sería preservado. ¿No es fortalecedor o consolador oír algo así? Por otra parte ¿sabe cuánto sufrieron sus padres por causa de la fe? ¿Tiene idea de lo que fue para el experimentado Pastor Mariano Hernández sentirse orillado y marginado en la sociedad a la que servía con tanta integridad, en esos campos donde la represión era doblemente sufrida? Usted es muy joven. Tenía 14 años en los días en que tuvo lugar ese movimiento profético de 2004; ¿sabe que, en la década de 1960-1970, la vida de un pastor valía menos que la vida de un perro? (expresión del Rev. Rafael Mendoza). ¿Sabe que nunca la Iglesia será vista con aceptación en una sociedad cuya meta es la transformación ateo-marxista de la mente humana? ¿No la consuela pensar que el Dios de los cielos determine un cambio de esas cosas? 

Quizá usted vivió muchos tiempos de refrigerio y me alegra que haya sido así, pero los que, por causa de la fe, fuimos golpeados como animales (yo lo fui), empujados con violencia, excluidos e infamados nacionalmente (también lo fui) nos sentimos grandemente consolados de saber que Dios impondría desde los cielos un nuevo orden de cosas y que su resolución de hacerlo sería grande.

 

5. Usted afirma: «Pero la única palabra profética que yo tengo que creer es la Biblia, lo demás es secundario».

La única respuesta que se le puede dar a esa afirmación está contenida en la propia Palabra: «No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno» (I Ts. 5: 19: 21). Tenga cuidado; su posición es muy peligrosa: las personas que menosprecian las profecías apagan el Espíritu.

 

6. Usted afirma: «¿Pareció significativo que todo el liderazgo la rechazara? ¿Tuvo que haber alguien espiritual entre todos? Lo dejo aquí y me voy lentamente».

Eso no es verdad. Estuve en contacto con todos los líderes y la Iglesia que pastoreamos mi esposa y yo por 18 años (Santa Amalia) era la más cercana a la Oficina Nacional. Conocí de cerca el estado de opinión de todo el liderazgo nacional y de cientos de pastores. Para entonces ya era Secretario Nacional de la Dirección de Investigaciones Teológicas y Secretario Nacional de Evangelismo. Como suele suceder en todas las decisiones trascendentales de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) y en sus más delicados momentos, pudieron definirse dos posiciones: la de los cristianos fieles, los siervos auténticos, sufridos, esperanzados, respetuosos de un ministerio tan probado como el de Orson Vila y por extensión de los que participaron en aquel movimiento, y, en segundo lugar, la posición de los líderes y pastores que respondían a los intereses del Partido Comunista de Cuba y el Ministerio del Interior. Le aseguro que los tales están muy bien identificados por los Archivos de Historia de las Asambleas de Dios de Cuba. Y ahora el que se va lentamente soy yo…



domingo, 8 de febrero de 2026

Cuántas premoniciones

Frío; en una zona baja se registró, por primera vez en la historia insular 0 grados Centígrados. Penetración del mar en el litoral norte capitalino, que obligó a la evacuación de vecinos. Sismo con magnitud 5.5 en el oriente. Apagones por claudicación energética en el sistema eléctrico nacional, como nunca antes en su historia. Derrumbes de construcciones históricas. Acumulación incontrolable de basura urbana.

Portaaviones nucleares norteamericanos a pocas millas. Vuelos espías a rostro descubierto.

Cuántas premoniciones para Cuba.


 



sábado, 7 de febrero de 2026

Guerra contra Cuba y el movimiento profético de 2003-2004

Introducción

 

Los años 2003 y 2004 fueron un terremoto en el movimiento profético pentecostal cubano. El epicentro de las revelaciones recibidas estuvo en la región centro oriental de la isla y aunque las Asambleas de Dios fueron la punta de la lanza fue significativo el hecho de que representantes cristianos de movimientos no pentecostales fueran llenos de la misma revelación. Pasando por el anuncio de epidemias y desastres naturales las profecías y visiones convergieron en un mismo punto final: guerra y desembarco de tropas extranjeras en Cuba.

En el seno del Quinto Congreso Nacional de Evangelismo de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios), el jueves 13 de febrero de 2003, a la 1:55 p.m., a instantes de entregarle al Rev. Orson Vila para la ministración de una conferencia de Iglecrecimiento un pastor camagüeyano explicó desde la plataforma una sacudidora revelación. Quedó registrado en las grabaciones del evento (Ver en: https://youtu.be/_IjeVKWPEiY). Él dijo ver tropas militares de ocupación de habla inglesa desembarcando en Cuba y un nuevo orden de cosas para toda la isla, con un hombre al frente que ya estaba «en el consejo de Dios». No se esperaba que alguien dijera algo así desde el púlpito, pero igual se hizo. Costó, entre otras cosas, que el siguiente Congreso Nacional, el sexto, fuera el último.

La presión profética continuó y se esparció por toda la isla. No venía con exclusividad del Rev. Orson Vila, pero, siendo él la figura más destacada del evangelismo nacional, se convirtió en el referente principal; hacia él se volvió la atención y el apoyo de los que recibieron las revelaciones y profecías como genuinas y también el fuego cerrado de los que las rechazaron dentro y fuera de la Obra, resáltense entre estos últimos los representantes del Partido Comunista de Cuba, el Gobierno y el Ministerio del Interior.

La tensión y el clímax por la expectativa de guerra creció en el primer semestre de 2004, y llevó a que la Comisión Nacional de Evangelismo fuese citada para un tiempo esclarecedor con el liderazgo principal del Comité Ejecutivo General de la Organización.

 

Reunión de la Comisión Nacional de Evangelismo y el Comité Ejecutivo General

 

El Comité Ejecutivo General (CEG) de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) citó para el viernes 16 de abril de 2004, a la Comisión Nacional de Evangelismo (CNE). Como secretario, acompañé al Rev. Orson Vila, presidente nacional.

Debimos aguardar antes de ser recibidos por el CEG unos treinta minutos. Sentado a solas con el Rev. Vila, en un área del entonces parqueo, próxima a la pared del edificio principal (no estaba construida la actual sede), entre los comentarios preparatorios, pregunté: «¿Hay algún camino por el que puedan interpretarse las profecías como cosas figurativas, no literales?». El afamado evangelista cubano respondió, con mucha convicción: «No, las profecías tienen que ver con hechos reales. Habrá guerra, desembarco de tropas norteamericanas… Que esté la fecha corrida más para allá o más para acá eso entra en la soberanía de Dios, pero no lo dudes, habrá guerra» (1).

Fuimos llamados, finalmente a la reunión. Aquel encuentro duró unos cuarenta minutos. El Rev. Vila explicó las cuatro etapas del avivamiento en Cuba, tal como él las había recibido:

 

1. Caídas (Orden del Tizón)

2. Empastes

3. Juicios

4. Milagros

 

Los oficiales generales expresaron dudas sobre la tercera etapa, la de los juicios; preguntaron si el Período Especial (2)  no había sido ya la tercera etapa. El Rev. Vila contestó que no; que habría juicio. Lo que complicaba el asunto era una orden del cielo en la que el Señor decía que se les hablara a los impíos de esos juicios; incluían golpes de agua, presas rotas o desbordadas y posibles maremotos. Un joven de Camagüey había visto retirarse el agua de Santa Cruz para regresar después golpeando el pueblo; otro había visto el desbordamiento de ríos. Para más alarma, el martes anterior había habido inundaciones importantes en Jatibonico y la Ocho vías (Autopista Nacional). La Dra. Noemí Morales de Vila explica:

 

Un detalle importante en la profecía fue el pronóstico de un golpe de agua en Santa Cruz del Sur, ciudad costera de la provincia de Camagüey. Esta había sido totalmente devastada por un ciclón en 1932, y fue muy significativo que, en 2008, se formó en el Cabo Gracia de Dios, en las costas de Nicaragua, un huracán que denominaron Paloma (uno de los cinco símbolos físicos del Espíritu Santo). Este pasó por Gran Caimán y se proyectó exactamente a Santa Cruz del Sur. La intensidad de sus vientos y la fuerza de la penetración del mar derribó numerosas viviendas y en su retroceso arrastró artículos y escombros dejándoles en el piso. Lo más asombroso de todo es que allí se disolvió.

La profecía sirvió de precaución, porque ante tal amenaza muchos recordaron que «un profeta lo anunció» y huyeron, protegiendo sus vidas. Nosotros fuimos a ofrecer recursos a los pastores y hermanos allí, y vimos los barcos que quedaron en los parques del centro de la ciudad. Agradecemos al Señor que guardó a su pueblo (3).

 

El segundo punto de los juicios, tal como fue tratado en la reunión, tenía que ver con epidemias. Orson explicó allí que Dios había dicho, días antes de anunciarse en Cuba el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) (4): «Oren por los niños; viene bronconeumonía», y así sucedió. La revelación incluía la visión de una jeringuilla con pus, y moscas en derredor, todo derramándose sobre Cuba. Aquellos fueron meses de muchas epidemias.

Hasta ahí todo estaba más o menos estable; el problema venía con el último elemento de los juicios revelados: una guerra. Orson explicó una visión que había tenido un hermano en la fe acerca de dos aviones; cuando explotaba el segundo empezaba a caer fuego del cielo, y venía a él una voz, que le decía: «Cuéntalo a tu pastor». Contó también de una visión que había tenido otro hermano en la fe, sobrino de un pastor bautista; se trataba de una escalera, por la que descendía un hombre vestido de blanco, que le entregaba un pergamino a Orson, y ese ser angelical, decía a ese hermano: «Corre, ve y habla a mis pastores: más libertad de espíritu, ayuno, oración, santificación, no hagan lo que están haciendo…».

Orson concluyó: «Los juicios están decretados. ¡Unjan con aceite todas las cosas!». El Rev. Alfredo Gómez preguntó acerca de «ungir casas». El Rev. Orson reiteró: «Únjanlo todo». El Rev. Osías Rosell preguntó sobre las resurrecciones que se comentaban en este contexto profético. El Rev. Orson argumentó: «¿Por qué alarmarnos si se habla de resurrecciones? Se registraron treinta y siete en el ministerio de William Branham; Juan Epifanio Limiñana tuvo ocho, ¡a una le habían hecho la necropsia!».

Para concluir aquel tiempo, Héctor Hunter, como superintendente general, expresó muy preocupado algún parecer, y pidió, en general, moderación.

Avanzaron las semanas y una grabación del Rev. Orson Vila, no hecha por él, acerca de estas profecías comenzó a recorrer el país. Por algún camino llegó al Consejo de Iglesias, al Comité Central del PCC y, finalmente, al despacho mismo de Fidel Castro. Los oficiales generales estaban muy preocupados. De los apuntes personales de ese año leo:

 

Tuve que ir a la Oficina Nacional, y vi a Héctor Hunter. Me comentó: «La Oficina de Asuntos Religiosos nos comunicó que Fidel oyó la grabación de las profecías de Orson». Dudoso, le pregunté: «¿Se sabe qué dijo?». Contestó: «Dice que tienen un efecto desestabilizador» (5).

 

No había dudas; iban a instrumentar respuestas. Los ataques a Orson de los enemigos de la fe no se harían esperar. Preocupada, la Obra nombró una comisión de estudios teológicos de la que deliberadamente excluyeron al autor, presente en casi todas las comisiones nacionales de estudios teológicos, por su cercanía ministerial al Rev. Orson Vila. El documento que se redactó y publicó posteriormente para toda Cuba trataba de cubrir a Orson Vila, aprobando una cosas y desaprobando otras. Comenzaba por decir que no había hecho una grabación con el propósito de que se difundiese por Cuba, porque nunca había sido una costumbre ministerial en él grabar sus mensajes; los que lo habían hecho partían de iniciativas propias. Lo cierto es que, aquellas «iniciativas propias» habían llegado a la mesa de Fidel Castro. Fueron tiempos muy difíciles para el probado y sufrido evangelista y para la Obra nacional.

 

Ocho años después

 

¿Qué tan corridos o prolongados pueden estar los tiempos del cumplimiento de una profecía? Basta considerar la de «los setenta años de cautiverio judío» de Jeremías (Jer. 25 y 29) o la de la séptima semana escatológica de Daniel (Dn. 9). Lo cierto es que, ocho años después de aquellas revelaciones de 2003-2004, en 2012, estalló en Cuba una de las peores epidemias de dengue hemorrágico que se pueda recordar. Las personas colapsaban en plena vía pública y caían muertas. Uno de los directores más conocidos de un hospital, en el capitalino municipio 10 de Octubre, perdió el conocimiento en pleno pase de visita y murió en minutos. En derredor se enfermaban por dengue la gente; morían vecinos y amigos. El padre del autor tuvo que ingresar; parte de su familia se afectó; a este cuadro ya de por sí calamitoso, se unió el de varios miembros de la grey de Palabras de Vida, Asambleas de Dios en Santa Amalia bajo nuestro pastorado; ellos sufrieron por este terrible mal grandemente; una hermana en la fe, en un estado muy deplorable, fue a dar a una unidad de cuidados intensivos. Ninguna persona podía considerarse invulnerable al alcance del vector transmisor: el esquivo Aedes aegypti, un mosquito pequeño y gris, con inequívocas bandas blancas en su abdomen. De las memorias del autor acerca de aquel tiempo quedó escrito y publicado:

 

Los hospitales no daban abasto. Las más prestigiosas instituciones sanitarias tuvieron que redistribuir sus áreas de atención, en favor del crecido número de casos que llegaba. Visité hospitales, fui a los hogares, pedí apoyo internacional con medicamentos y finanzas, apoyé con meriendas gratuitas a las brigadas de fumigación que trabajaban en el barrio y reparé el consultorio médico comunitario, con fuertes inversiones. Todo lo que pudimos, en lo humano hacer, lo hicimos, pero aquellos esfuerzos parecían inútiles. Cada día tenía más miembros de la iglesia enfermos.

Oré de todos los modos que pude y no quedó promesa bíblica alguna a la que no nos aferráramos. La Iglesia, unida, estaba teniendo tiempos de calidad en la presencia de Dios; casi cada domingo, había un derramamiento del Espíritu que terminaba en profecías; pero, a decir verdad, todo seguía mal, y este es el punto de la historia al que queremos llegar. No podemos olvidar aquella tarde. Estábamos solos, y me senté agotado en la oficina pastoral. Oraba en silencio, cuando de pronto vi de pronto en la memoria la escena de las profecías de 2003-2004 respaldadas por el Rev. Orson Vila. Recordamos de pronto que teníamos, como todos los miembros del cuerpo ministerial, las actas y los comentarios que se hicieron en torno a ese asunto. Estaban en un archivo contiguo, así es que abrimos la gaveta, los tomamos y nos dispusimos a leer. El célebre evangelista cubano decía en sus declaraciones: «¡Grandes jeringuillas de pus se vacían sobre Cuba! Pero el pueblo de Dios no tiene nada que temer. Esos juicios no son para la iglesia. No tienen que temer». Y el informe describía como él agregaba a gran voz: «¡Esta es la orden de Dios: “unjan a todos los hermanos con aceite!”».

La lectura de esa última afirmación fue como una descarga eléctrica: «¡Unjan con aceite a todos los hermanos!». No lo había hecho. Algo tan significativo ni siquiera se me había ocurrido…

Al día siguiente, domingo 23 de septiembre de 2012, durante la clase de Escuela Dominical, explicamos el sentir, y al terminar, hicimos un llamado especial para que pasaran al altar todos, sin excepción. Cerca de ochenta hermanos lo hicieron. Los ungimos, uno por uno, sin apuro, con toda calma. Oramos e impusimos manos sobre cada uno. Puede ser que hayamos estado dos largas horas haciéndolo; a nadie le importó el tiempo. Mientras esto tenía lugar el más importante ministerio profético de nuestra sede, el de Ricardo Baró Gorina, se acercó, y nos dijo solemnemente: «Veo una nube negra encima de cada hermano que se disipa mientras los unge».  

Ungí a cada hermano, a toda la familia; ungí todos los instrumentos de música, las puertas y ventanas, todos los muebles de la plataforma, los bancos del templo, uno por uno; cada lámpara, nuestro escritorio, cada archivo, todo, absolutamente todo. Nada quedó que no ungiera.

Respetaré lo que usted piense, pero ¿sabe una cosa?: ese día cesó la epidemia de dengue en nuestra sede del Templo Palabras de Vida de las Asambleas de Dios en Santa Amalia.

Mi padre, y mi familia en general, revirtieron el cuadro espectacularmente. La hermana de la grey que estaba en cuidados intensivos fue dada de alta inmediatamente. Hasta el día en que, por indicación del Espíritu Santo, mi esposa y yo abandonamos Cuba, el 18 de enero de 2017, nunca más tuvimos un caso de dengue en nuestra congregación (6).

 

Cuba hoy y la amenaza de una guerra inminente

 

Al no cumplirse en aquellos años el cuarto punto de las revelaciones principales de 2003-2004 (el relacionado con el desembarco de tropas extranjeras en Cuba y una guerra en general) muchos desestimaron el carácter genuino de aquellas profecías. Pienso que el pastor camagüeyano que explicó en el Quinto Congreso Nacional de Evangelismo la revelación recibida por él con relación al desembarco de tropas que, por la descripción, eran obviamente norteamericanas, cometió el error típico de los profetas: intentar poner fecha al cumplimiento de las profecías pronunciadas. El pueblo cristiano en general al desechar aquel movimiento profético (muchos lo hicieron aun desde el liderazgo) ignoraron un punto central en el visor de Dios: se corre el riesgo de cercenar el sentido prolongado de una revelación si no se tiene en cuenta que esta tiene dos dimensiones: una relacionada con su cumplimiento mediato e histórico; la otra, con el posible cumplimiento futurista. A esta última los teólogos, particularmente los escatólogos le llaman visión telescópica de la profecía. Se citan ejemplos:

 

Jesús enuncia, en Mateo 24, una profecía que trata acerca de la destrucción de Jerusalén (dimensión histórica) y el brotar de las hojas de la higuera y el principio de dolores de los tiempos del fin (dimensión futurista).

Oseas 6:2, trata sobre la resurrección del Señor (dimensión histórica) y la posible resurrección de los muertos (visión futurista).

Daniel 8, trata acerca del surgimiento de Antíoco Epifanes, de entre la dinastía seléucida (dimensión histórica), y sobre el Anticristo, en los tiempos del fin (visión futurista) (7).

 

Las profecías de 2003-2004 tuvieron efectos inmediatos, porque hubo grandes inundaciones y epidemias. El tópico relacionado con la guerra no se cumplió para entonces. ¿Se cumplirá ahora, en este contexto?

Debe decirse que, nunca el gobierno de Cuba estuvo bajo una amenaza tan grande como la que ha tenido lugar en estas últimas semanas. El precedente cercano de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero pasado abrió una puerta por la que está fluyendo la consumación de un nuevo orden de cosas en el Caribe insular, desde donde se capitaneaban las decisiones más importantes de Caracas. Cuba está en una posición muy delicada. Los ojos del movimiento pentecostal cubano y de la Iglesia en general se vuelven a aquel movimiento profético de 2003-2004 para preguntarse: ¿aquel anuncio explosivo que muchos desdeñaron es esta guerra que está a las puertas de la isla?

 

¿Por qué Dios haría un anuncio así?

 

Responda el lector por qué Dios anuncia los males que vendrán a los que tienen oídos para oír. Resaltan antes que todo las palabras de Amos 3: 7: «Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas».

En Su misericordia Dios no anuncia las pruebas que sufrirá una nación con insanos propósitos. Dios quiere un «volveos a mí» (Zac. 1: 3). « Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis» (Ez. 18: 32).

Desde su total ignorancia espiritual el Partido Comunista de Cuba, que no conoce a Dios, ni nada de lo que por el bien de un pueblo el Alto Ser que nos creó puede hacer, interpretó erradamente aquel movimiento profético; vieron en él un conjunto de oráculos malintencionados nacidos de la mente humana y dirigidos a crear inestabilidad, crisis y rebelión interna. Respondieron con persecución, presión y denegación de permisos

 

¿Quiere la Iglesia una guerra?

 

Absolutamente no, pero tal cosa no la decide el Cuerpo de Cristo en la tierra. Dios tiene un kairos (8) (trato en el tiempo) para Cuba, y Su soberanía determina cuando tendrá lugar. Los delicados momentos que vive la nación apuntan hacia una conflagración bélica. Portaaviones nucleares norteamericanos están anclados cerca de la costa del archipiélago y aviones de reconocimiento de última tecnología bojean la isla que, en un total estado de desamparo geopolítico, nada podrá hacer frente a un desembarco militar o un ataque aéreo.

Es «el tiempo de los odios», parafraseando a Stefan Zweig. Difícil tarea la que le espera a la Iglesia de Cuba. Balacear los hondos resentimientos de un pueblo que perece entre el hambre y el desabastecimiento y un gobierno que confunde amigos con enemigos y viceversa, mientras trastoca significados equivocando patria con partido y pueblo con ejército, asumiendo con vana arrogancia una capacidad que no tiene ni en sombras de resistir siquiera dos horas la avalancha militar de la nación más poderosa de la tierra, que acaba de hacer un asombroso derroche de tecnología entrando a Venezuela, sacando a su presidente y colocándolo tras los barrotes sin una sola baja militar, nada más difícil para la Iglesia que moverse en un contexto así.

La Iglesia de Jesucristo, tiene una misión profética que no puede desconocer so pena de ser demandada por Aquel que la colocó como luz del mundo (Mt. 5:14) y sal de la tierra (Mt. 5:13). El pueblo de Dios mira con honda preocupación al desenvolvimiento de estos complejos acontecimientos. Como madre de todos los cubanos la Iglesia tendrá sus puertas abiertas, sin distingo de ideologías, razas, orientación sexual, integración social o poder económico. El amor de Dios en Jesucristo será derramado desde cada sede y la oración mundial de todos los cristianos de la tierra estará dirigida a dar suficiencia a la sufrida Iglesia cubana en un tiempo tan difícil como el que hoy le toca vivir.

La gracia, el amor y la bendición de Dios en Jesucristo acompañe a cada cubano, especialmente a la Iglesia caribeña que, una vez más, estará en el epicentro de lo que es ya una catástrofe geopolítica, luchando al lado de su pueblo para mitigar los odios encendidos de los corazones, fortaleciendo al débil, vendando heridas y elevando a lo más alto el nombre de Jesús, aquel que murió por todos los cubanos.

 

 

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(1) Octavio Ríos. Memorias de 2004Documento. Archivos personales.

(2) Período Especial. Término con que el gobierno de Cuba designó a la hambruna masiva y el desabastecimiento que tuvo lugar en la primera mitad de la década de 1990. (Nota del autor.)

(3) Dra. Noemí Morales de Vila. Entrevistada por O. Ríos. Redes privadas. 22 de febrero de 2025. 12:51 p.m. Usada con permiso.

(4) El síndrome respiratorio agudo severo (SARS) fue una neumonía grave causada por el virus SARS-CoV-1. Afectó a muchos países entre 2002 y 2003. No se han notificado casos desde 2004. Ver en: Redaction. Severe Acute Respiratory Syndrome (SARS) (SARS). Accedido: 26 de diciembre de 2024, 8:28 p.m.

https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/10856-severe-acute-respiratory-syndrome-sars

(5) O. Ríos. Memorias de 2004Documento. Archivos personales.

(6) O. Ríos. «Esto hice como pastor cuando enfrenté aquella terrible epidemia...». https://octavioriosblog.blogspot.com/2020/03/esto-hice-como-pastor-cuando-enfrente.html  Accedido: 26 de diciembre de 2024, 9:40 p.m.

(7) Octavio Ríos. «Acerca de la visión telescópica de la profecía». Publicado: 4 de mayo de 2020.

https://octavioriosblog.blogspot.com/2020/05/acerca-de-la-vision-telescopica-de-la.html

(8) En griego hay dos palabras para «tiempo». Una es cronos, que es el tiempo ordinario de su reloj. La otra es kairos, que tiene que ver con tiempos que son como tratos de Dios con la humanidad. (Nota del autor.)



lunes, 2 de febrero de 2026

Qué significativo que el yerno de Carlos Marx fuera cubano

Es significativo que el yerno de Carlos Marx fuera cubano. Se llamó Pablo Lafargue. Periodista, médico, teórico político y revolucionario francés, nació en Santiago de Cuba, el 15 de enero de 1842. Pasó la mayor parte de su vida en Francia, con sedes temporales en Inglaterra y España. Su contacto con Marx lo volvió a sus erráticas ideas y terminó siendo el esposo de su segunda hija, Laura Marx.

Lenin describió a Pablo Lafargue  como uno de «los más talentosos y profundos divulgadores de las ideas del marxismo». Su obra más conocida es El derecho a la pereza (qué título). 

El 25 de noviembre de 1911 de suicidó junto a su esposa en Draveil, Francia.

Significativo su origen; significativo su suegro; significativa su forma de morir.







domingo, 1 de febrero de 2026

MARZO DE 1988: ES ATACADA LA IGLESIA EVANGÉLICA PENTECOSTAL (ASAMBLEAS DE DIOS) EN SANTIAGO DE CUBA

Estado en que quedaron el piano, las sillas y los
bancos. Observe el ventilador del púlpito en el
suelo y las pergas de cerveza lanzadas por doquier.

CONTEXTO DEL ATAQUE


En febrero de 1988 en ocasión de celebrarse la semana nacional de los jóvenes, la dirección de la Iglesia central de Santiago de Cuba, en la isla caribeña, invita al evangelista Rafael Mendoza Lorenzo. No estaba prevista una actividad de envergadura, pero la reacción espiritual devino en conversiones masivas y sanidades abundantes, que incluyeron numerosos empastes dentales. La Iglesia se desbordó y la actividad juvenil devino en una explosiva y masiva campaña evangélica. Desde muy temprano en la mañana la gente hacía largas filas para poder entrar. Contra lo acostumbrado tuvieron que ser abiertas las puertas laterales a fin de que, los que no tenían acceso al local, pudieran al menos oír.

Pronto el escepticismo comunitario llevó al envío de estomatólogos, con la misión no de atender a tantas personas necesitadas de asistencia, sino de revisar la boca de los que testificaban con el propósito de desmentirlos. Culminada la semana Rafael Mendoza se marchó, pero aquel despertar continuó y el templo siguió llenándose de una multitud ávida de ministración. El pastor local era el Rev. Manuel González Dotres.

El domingo 13 de marzo de 1988, ya desde la mañana se notaban actividades en los exteriores del templo. Las autoridades levantaron quioscos y pusieron a la venta bebidas alcohólicas frente a las entradas del Templo. Bocinas grandes con música estridente ensordecieron la cuadra. Se añadieron en las calles juegos mecánicos con el propósito de atraer niños y adolescentes. Ya en la tarde-noche estando el templo lleno irrumpió, en programada estampida, un grupo de personas con banderas cubanas, gritando consignas que mezclaron con palabras obscenas y blasfemias. Toda una muchedumbre supuestamente ebria, incontrolable, subió al altar. Rompieron sillas, muebles en general, golpearon y destruyeron el audio, atacaron a las personas y en un singular ejercicio de pseudopatriotismo durante treinta minutos protagonizaron una actividad terrorista, en todo el sentido de la palabra.

El gobierno informó en los días siguientes a los Revs. Humberto Martínez Sabó, superintendente nacional, y a Manuel González Dotres, en su carácter de pastor local, que aquel comportamiento se debía al pueblo que, espontáneamente e indignado desaprobaba aquella actividad. 


DECLARACIONES OFICIALES DEL EVANGELISTA RAFAEL MENDOZA 


En primer lugar, para nadie es un secreto que en el medio donde vivimos treinta personas no se pueden confabular para hacer algo sin que los organismos de la sociedad lo sepan previamente. El que pretenda que le crean eso es aún más ingenuo que el que lo cree. Por cada cinco o diez personas hay en Cuba un canal de información que fluye. Eso lo sabe todo cubano. Al Templo de Santiago de Cuba entraron más de cuarenta o cincuenta personas, con mucha autoridad, conscientes de que toda la destrucción que hacían estaba respaldada por una autoridad superior.

En segundo lugar, estos hechos duraron un buen tiempo. En toda esa hora no hubo intervención de las fuerzas del orden, en una Iglesia que tiene una ubicación céntrica, no estamos hablando de Majayara, ubicada en una meseta, a setecientos metros de la casa más cercana, estamos hablando del Templo Central de una ciudad que es la segunda capital de Cuba. Todo el mundo sabe que cuando se coloca una pipa de cerveza y se pone música, a ese tipo de actividad, que es obviamente peligrosa, se le da cobertura policial, abierta y encubierta. Los representantes de la autoridad estaban muy cerca observando lo que allí estaba ocurriendo.

En tercer lugar, una Iglesia no puede hacer una campaña evangélica sin que existan controles en el público de parte del gobierno que está allí presente a través de sus representantes encubiertos. La Iglesia de Santiago de Cuba estaba vigilada las veinticuatro horas durante todos aquellos días. No hay un solo argumento que permita suponer que no se sabía que aquello se iba a hacer y, mientras estaba ocurriendo, suponer que no se sabía que estaba pasando.

En cuarto lugar, las personas entraron con banderas cubanas y gritando consignas, lo que hace muy clara la identidad ideológica de aquella gente para el que todavía tenga dudas con lo que le he dicho. Lleguen ustedes a sus propias conclusiones (1).


Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios (II Ts. 2: 3, 4).

 

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Tomado de: Octavio Ríos. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba. Tyler: Rios de la Cruz Books Ministries. Tomo II, pp. 578-581.





sábado, 24 de enero de 2026

La misión de las estrellas es brillar

Las estrellas, rutilantes suspensas de la noche, qué bien definida tienen su misión. Ellas cumplen sin dobleces el propósito central que Dios les dio el día de la creación. 

El sentido de cada una no está en un orbitar inacabable que circunde galaxias donde no nacieron.

No existen para colisionar planetas, ni desprender de sí radios nocivos.

No son lágrimas de dioses cansados, ni cenizas de un incendio antiguo.

Astrólogos, científicos del desatino: sepan que ellas no definen destinos a capricho, como tahúres celestes; ni deciden quién ama o a quién toca naufragar. Su misión es brillar para que la noche no sea el miedo, ni el vacío se sienta dueño del espacio.

Las estrellas existen para tu paz, y para que el universo nunca olvide cómo decir: «Silencio».

Hablan a tu alma cada noche ¡cada noche! y te dicen: «En la más densa oscuridad, en la más acabada soledad, en el desarraigo, el destierro y la lejanía es posible brillar».

En tus más profundas tristezas brilla con el brillo de Cristo, Aquel que dijo de sí: «Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana» (Ap. 21:6). El brillo de esa estrella tiene un significado único: anuncia el fin de la noche.





viernes, 23 de enero de 2026

Deja que los muertos entierren a sus muertos

Ocurrió camino a Jerusalén. La ubicación geográfica e histórica está definida en el inicio de ese pasaje, en Lucas 9: 51, donde se lee: «Cuando se cumplió el tiempo en que Él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén». La escala programada en Samaria no se pudo cumplir; allí no quisieron recibirle. Como puede ver, usted no es el primero al que no abren la puerta; le precedió el Señor. Rumbo al corazón histórico y espiritual de Israel, en Sion, varias personas se acercan a Jesús con resueltas intenciones de seguirle. Uno de ellos, quiso imponer una condición. Así le dijo: «Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre» (Lc. 9: 59). No significaba que aquel padre ya hubiese muerto. Las ceremonias que precedían a la sepultura en la cultura israelí eran rápidas. No tendría sentido que aquel hijo anduviese en los caminos, al encuentro del Señor, si su padre ya hubiese muerto. La respuesta de Jesús es el centro de esta referencia histórica y encierra una percepción profunda de la urgencia del Evangelio. «Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios» (v. 60).

¿De cuántos modos tales palabras pueden traerse a nuestras vidas? ¡Cuántas esperas nos llaman a posponer el compromiso total del Evangelio! Trabajos, estudios, vínculos familiares, fraternales o sociales; o la mera percepción de insuficiencia que nos acompaña siempre. Tales cosas son «muertos» que dilatan el tiempo de hacer algo que tiene la urgencia mayor: la decisión inmediata por Cristo y el anuncio del Reino de Dios.

Ayer dediqué más tiempo de lo habitual al análisis politológico del hemisferio. Ya tarde, no lejos de casa oí profundo en el Espíritu esas palabras: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios» (v. 60b).


 




jueves, 22 de enero de 2026

Iré a la India

Dicen que Eenzame Uitvaart [El Funeral Solitario] es una iniciativa en los Países Bajos donde poetas asisten a los entierros de personas fallecidas sin familiares ni allegados. Basándose en datos mínimos, el poeta escribe y lee un poema personalizado, garantizando que nadie sea enterrado en el anonimato. Se busca proporcionar una despedida digna y humana. 

Es decir, que primero lo asesinan en el hospital, a través de la llamada y promovida eutanasia, y luego le dan un entierro digno con poesía personalizada. Países Bajos, muy bajos...

Quisiera hacer una gira turística en este verano, pero el último lugar de la tierra que quisiera visitar es ese deplorable país. ¿Sabe usted cómo están los vuelos turísticos al último cantón de la India? 






lunes, 19 de enero de 2026

Libros, más libros, y la radio...

«Jamás las personas libres podrían concebir lo que los libros significan para las personas escondidas. Libros, más libros, y la radio... Esa es toda nuestra distracción». Son palabras de Ana Frank. Tenía trece años la pequeña alemana cuando se refugió con su familia en la sede de un almacén de su padre, en Holanda. Eran judíos. Escribió su diario entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 (1)

El 4 de junio de 1944 fueron descubiertos por la policía nazi. El oficial que encabezó el arresto fue Karl Silberbauer, un SS-Oberscharführer (suboficial de las SS), austriaco al servicio de la Alemania nazi. Dos policías neerlandeses acompañaron a Silberbauer. En Países Bajos de hecho murió alrededor del 75 % de los judíos neerlandeses, una de las cifras más altas de Europa Occidental, gracias al eficaz apoyo que tuvo la policía nazi alemana de la policía neerlandesa.

Aquella aciaga mañana del 4 de junio quedó atrás para Ana el único y cálido refugio, el abrigo familiar, el entorno de amor, y los libros..., aquellos que la ayudaron a sobrevivir a tamaño encierro, los que le alimentaron el alma mientras escribía su diario escrito para para sí misma, para una amiga imaginaria, y también para nosotros.




 


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(1) Ana Frank. Diario. La Habana: Editorial Gente Nueva, 2009, p. 126.



domingo, 18 de enero de 2026

Solo nos queda confiar en el corazón de Dios

El camino para movernos dentro del mal no es comprenderlo, sino confiar en el corazón de Dios. 

A los ojos humanos el mundo es un vasto absurdo, desbordado de contradicciones. Solo nos queda confiar en el corazón de Dios.

En todos los órdenes reina el más completo caos social; se derrumban gobiernos, líderes fatuos asesinan a sus pueblos. Se llenan los noticieros de la mañana de titulares sombríos. Solo nos queda confiar en el corazón de Dios.

Job, Abraham y Jonás no supieron moverse en el mal, pero tuvieron un gran atino que enrumbó para bien sus vidas: confiaron en el corazón de Dios.





sábado, 17 de enero de 2026

Virginia de la Rosa, con el Señor

Virginia Nell de la Rosa

El 21 de noviembre de 2025, a las 5:36 p.m. supimos de la promoción a la gloria de la esforzada misionera y pastora norteamericana Virginia de la Rosa. Su paso por la vida dejó en nuestros corazones una huella profunda, y en la natural tristeza que nos causa la despedida dimos gracias a Dios por la bendición que significó y su inspirador ejemplo de amor y servicio al Evangelio.

Virginia Nell de la Rosa nació el 16 de julio de 1939, en Bowie, Texas, Estados Unidos. Recibió formación ministerial en Southwestern Assemblies of God University, donde conoció a su esposo, Ben de la Rosa. En lo que fue un gran esfuerzo de preparación como misionera se tituló como maestra de español de la Universidad Panamericana en Edinburg, Texas. Sirvió por años a la obra evangélica de México y se le vio realizar muchos viajes misioneros a Guatemala.

Antes de comenzar su esforzada vida misionera, la hermana Virginia, con su esposo pastoreó la congregación de las Asambleas de Dios en Abilene, Texas, donde tuvimos, mi esposa y yo, el privilegio de conocerla en septiembre de 2017, en ocasión de una Convención Misionera donde fuimos cordialmente invitados por el Pastor Samuel López. La hermana Virginia tocaba el piano aquella noche al cierre del servicio y se elevaba en el Espíritu. Cómo olvidarlo. 

Desde aquel encuentro, no cesó de apoyarnos en todos los órdenes. En cualquier momento de la semana mi esposa recibía una llamada suya y nos enviaba preciosas postales con nobles contribuciones. Sus oraciones de intercesión por nuestras hijas no las olvidaremos nunca.

Amaba Virginia las flores, más que todo las rosas; y la pintura de la naturaleza, como quien dialoga en silencio con los colores, pero más que todo amó a su Señor, creador de esa belleza que enrumbó su delicado sentimiento estético y artístico expresado tantas veces en los Jardines botánicos de Forth Worth. 

Desde su bellísima ancianidad disfrutó de sus cinco hijos, Steven, Paula, Marcelina (Manuel), Daniel (Helen) y Dara y de trece nietos, Benjamin, Stephanie, Valerie, Joshua, Sarah, Christine, Natalie, John, Mario, Jeremy, Zachary, Paul y Chase. Dios le dio la dicha de ver muchos bisnietos. 

Ofició la ceremonia de despedida el Pastor James Murray. En su memoria se recrearon anecdotarios sentidos de su vida de amor y servicio al Señor. Nos duele su partida, pero nos conforta saber que descansa para siempre en el regazo de su Señor, a quien tanto amó. 

Desde Rios de la Cruz Books Ministries enviamos nuestras más sentido mensaje de amor a toda la familia. Mucho le fortalezca el Señor. 

«Y esta es la promesa que Él nos hizo, la vida eterna» (I Jn. 2:25).

Dios les bendiga.

Con amor,


Rev. Dr. Octavio Ríos Verdecia

Revda. Dra. Elízabeth de la Cruz de Ríos

Dra. Elízabeth Ríos de la Cruz

Dra. Viria Ríos de la Cruz


 

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Los datos personales de la Pastora y Misionera Virginia de la Rosa fueron tomadas de su Obituario, enviado amablemente por su hija, la Sra. Marcelina Lozano, fiel hermana en la fe. Usado con permiso.