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lunes, 19 de enero de 2026

Libros, más libros, y la radio...

«Jamás las personas libres podrían concebir lo que los libros significan para las personas escondidas. Libros, más libros, y la radio... Esa es toda nuestra distracción». Son palabras de Ana Frank. Tenía trece años la pequeña alemana cuando se refugió con su familia en la sede de un almacén de su padre, en Holanda. Eran judíos. Escribió su diario entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 (1)

El 4 de junio de 1944 fueron descubiertos por la policía nazi. El oficial que encabezó el arresto fue Karl Silberbauer, un SS-Oberscharführer (suboficial de las SS), austriaco al servicio de la Alemania nazi. Dos policías neerlandeses acompañaron a Silberbauer. En Países Bajos de hecho murió alrededor del 75 % de los judíos neerlandeses, una de las cifras más altas de Europa Occidental, gracias al eficaz apoyo que tuvo la policía nazi alemana de la policía neerlandesa.

Aquella aciaga mañana del 4 de junio quedó atrás para Ana el único y cálido refugio, el abrigo familiar, el entorno de amor, y los libros..., aquellos que la ayudaron a sobrevivir a tamaño encierro, los que le alimentaron el alma mientras escribía su diario escrito para para sí misma, para una amiga imaginaria, y también para nosotros.




 


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(1) Ana Frank. Diario. La Habana: Editorial Gente Nueva, 2009, p. 126.



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