En el sermón de John Wesley: «The Great Privilege of Those That Are Born of God», el célebre predicador inglés afirmó: «Si se sigue el camino de Cristo, se puede esperar ser aborrecido por el mundo; la aprobación de los hombres no es señal de la aprobación de Dios».
En su sermón 34, «On Visiting the Sick», definió: «El que intenta agradar a todos los hombres no puede agradar a Dios».
En una carta escrita a un discípulo en 1760, él escribió: «Aquellos que siguen a Cristo fielmente deben esperar burlas, reproches y persecución; si todo el mundo los aplaude, quizá no están siguiendo a Cristo, sino a sus propios deseos».
En una oportunidad fue laureado y aplaudido, y deteniéndose, muy asombrado, Wesley, dijo con voz entrecortada: «A mi Señor lo crucificaron y a mí me aplauden. Dios mío, ¿¡qué hice mal!?»
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