Me molesta escuchar a esas personas que para todo echan mano de un refrán. Trato de evitarlas, porque no quiero que la gente diga refiriéndose a mí: «Dime con quien andas y te diré quién eres». Es una muchachada ser así y «el que se acuesta con muchachos, orinado amanece». No quiero eso, porque «prefiero ser cabeza de ratón que cola de león».
Lejos, lejos de esos refraneros que te vuelven moralejo, porque «cada cual huele a la flor que se arrima».
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