¿Cómo puede Dios olvidar mis culpas si es omnisciente? ¿De qué modo quita de delante de sí mis pecados, y los echa «a lo profundo del mar» (Mi. 7:19b) si «todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta» (He. 4:13b).
¿Escaparemos al juicio? No, no escaparemos y el misterio crece, porque alguien sin culpa fue culpable en nuestro favor en aquella lejana Cruz donde tuvo lugar el juicio, donde tuvo lugar el perdón.
Estos son los misterios de la redención:
El Santo de los santos se hizo pecado,
Tus yerros imperdonables fueron perdonados.
Y Aquel que no olvida, olvidó.
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