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lunes, 15 de julio de 2024

Tiempo de lluvia

«Tiempo de lluvia», composición de Joan Manuel Serrat, fue escrita inicialmente en catalán, bajo el nombre «Temps de pluja» Es toda una oda a la melancolía que, casi inevitablemente, trae el tiempo de lluvia. El imaginario del autor evoca un otoño de lluvia inesperada: «de gris la casa se vistió / como el plomo / el día amaneció / Es tiempo de lluvias». Tales metáforas recrean un súbito recogimiento otoñal, en que la lluvia marca una transición que invita a un entorno de recogimiento y amor.

La repetición de la frase «es tiempo de lluvias» refuerza la idea de que este es un tiempo esperado y significativo donde el amor florece.

El tema es toda una evocación a la atemporalidad del amor, en que los días se mueven «sin mañana y sin ayer». 

 

Tiempo de lluvia

Joan Manuel Serrat

 

De la noche a la mañana

Llega junto a la ventana

Con su frío aliento otoñal

Y se acuna en el cristal

En un suave baile

Entre los brazos del aire.

 

Sin saber cómo

De gris la casa se vistió

Como el plomo

El día amaneció

Es tiempo de lluvias

Tiempo de amarse a media voz

De oír de nuevo el tic-tac del reloj

Es tiempo de lluvia

 

De vivir de beso en beso

Entre paredes de yeso

Y dejar los días correr

Sin mañana y sin ayer

Porque no se acaba

Ni mi amor, ni mi amada.

 

Sin saber cómo

De gris la casa se vistió

Como el plomo

El día amaneció.

 

Es tiempo de lluvias

Tiempo de amarse a media voz

De oír de nuevo el tic-tac del reloj

Es tiempo de lluvia

Acércate

Ven y siéntate



domingo, 14 de julio de 2024

Se llama «LIDERAZGO»


Qué imagen... Fue tomada ayer, a escasos minutos de sufrir el expresidente Donald Trump un atentado. Su rostro sangra tras el impacto rasante de un proyectil de AR-15. El servicio secreto le cerca y busca empujarle a un área segura. El pueblo norteamericano, enardecido, grita: «¡USA!». El puño de Trump se levanta, y tras él la bandera, la Old Glory, la Star-Spangled Banner, flamea impoluta en un cielo despejado, donde están desplegadas las alas del ángel que le guardó. 
Qué imagen... Creo que tiene un nombre: se llama LIDERAZGO.
Los Estados Unidos, cuartel general de la democracia, capital de las misiones cristianas, salvaguarda del Evangelio en el mundo entero, está al borde de una guerra civil. Densas tinieblas cubren los aires. Politólogo alguno puede predecir lo que ocurrirá en los meses siguientes, en la medida en que se acerquen las elecciones presidenciales de noviembre-2024. 
He leído al respecto toda clase de comentarios de líderes y pastores; unos están en armonía con la posición ministerial de los que escriben y hablan; otros son muy extraños, porque parecen pronunciados por tribunos políticos. Toca al pueblo de Dios de todos los países, especialmente de este, orar con todas sus fuerzas para que sean detenidas las tinieblas que buscan hundir en el caos y la confusión a toda la nación. Es lo único coherente con la condición de «luz del mundo» (Mt. 5: 14) que puede hacer la Iglesia de Jesucristo. 
Muchos no están totalmente conscientes de los peligros que se avecinan. El asalto al Capitolio el pasado 6 de enero de 2021, con aquel triste saldo de violencia y muerte, puede ser solo la punta de un iceberg que amenaza al presente con mostrar sus dimensiones ocultas.
Es el tiempo de orar, de trabajar para que se atenúen todo lo posible las pasiones encendidas de los hombres; es el tiempo de sembrar amor, de sonreír al rostro contraído, y recordar a todos los confundidos del momento, que el Rey de reyes está en su Trono y busca como antaño, en los lejanos días del profeta Ezequiel, a uno que haga vallado, que se ponga en la brecha delante de Él, a favor de la tierra... (Ez. 22: 30). 
Pueda Dios encontrarlo en ti.



sábado, 13 de julio de 2024

Ellos también comieron

Lejos de aquí y cerca de allá, fuimos invitados a una boda. A poco de ir los organizadores concluyeron que nuestra ropa, limpia y decorosa, pero algo gastada, no estaba en armonía con la solemnidad cultural de la ceremonia. Optamos por no ir.

Cerca de aquí y lejos de allá, nos invitaron a estar en unas bellas nupcias. Tenía $50.00 USD. Con amor los preparé en un sobre, con una postal y los hice llegar a los novios. Tres días después me los devolvieron. Me hicieron saber que no era correcto regalar a los que se casan menos de $200.00 USD. No los tenía.

Creo que no he ido a ninguna boda más…

Inocencio III rechazó el pedido de Francisco de Asís. Aquel proponente de una nueva obra vestía harapos. Esa noche, aquel papa vio en sus sueños que se venía abajo la Basílica de San Juan, y un hombre, en pie, la sostenía con su mano; era Francisco de Asís. Sobresaltado despertó y lo mandó a llamar… 

Unos aprenden, otros no, y no hablo de ciencias. 

Mientras solo se sienta el timbre del teléfono en el hogar de los grandes contribuyentes, mientras alguien se detenga solo para medir la calidad de la tela que vistes; mientras la curiosidad solo se mueva en la dirección de saber el año del auto que manejas, las dimensiones de la casa que habitas, la firma bancaria que te protege; mientras tales cosas sean asunto prioritario de la atención, no habremos entendido el Evangelio, ese que tan mal predicamos.

Cuenta un niño que, lejos de aquí y de allá, un grupo de cristianos tuvo hambre y doce organizadores rechazaron su merienda como posible solución; argumentaron pobreza. Dice el pequeño que, el Señor, tomó sus otrora despreciados panes y peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo y fue alimentada la multitud (Mr. 6: 41, 42). 

Aquel mar de gente saciada incluyó a todos los hombres, las mujeres, los ancianos y los niños. Los doce que rechazaron la ofrenda, ellos también comieron.




viernes, 12 de julio de 2024

No, el cristiano no se esconde

El hechicero se esconde; el cristiano, no. El hechicero te ofrece «panes dulces» desde la posición de compañero de trabajo; a ocultas carga de hechicería su generoso presente; esconde así su maleficio y tenebrosa identidad; se mueve en tinieblas de invisibilidad; el cristiano no. Desde el momento en que alguien viene a Cristo la confesión pública, el bautismo en agua y la predicación del Evangelio vuelven pública la fe. El deber de dar testimonio de la Obra de Cristo lleva al cristiano a ser una luz mayor o menor, pero siempre visible en la oscuridad de este mundo.
José de Arimatea y Nicodemo, por un tiempo, fueron discípulos secretos de Jesús; querían lograr cierto balance en la sociedad judía, con la que tenían fuertes compromisos. La historia se repitió mil veces después: mucha gente creyó en el Hijo de Dios y sintió vergüenza de decirlo, de hacerlo saber, de mostrarse como cristiano, y eso nunca debió ser. 
Si te pasa hoy algo así debes recordar que Cristo murió públicamente por ti y, mientras llevaba tus pecados en la Cruz, no se avergonzó de ti.
El hechicero es tiniebla; en ellas esconde sus malas obras. El cristiano es luz; sus obras, testimonio y vida son una expresión pública al mundo de la inmensa obra de Cristo.
Así dijo el Señor Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt. 5: 14-16).



miércoles, 10 de julio de 2024

Segundo para ser primero

Ese sentido de importancia suprema que nos damos los humanos... Como adorno al carácter de la gente la humildad es una rara prenda; por eso resaltan tanto las palabras de Jonatán a David cuando le dijo: «tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti» (I Sa. 23:17). Tales términos se pronunciaron en un mundo donde todos quieren ser primero.
Las posiciones cimeras llegan después de procesos. No se llega a la cumbre sin escarpar agrestes laderas. Y la gente quiere verse de súbito en la cima olvidando que los «grandes primeros» antes de serlo fueron «grandes segundos». Lo fue Josué de Moisés, lo fue Eliseo de Elías.



lunes, 8 de julio de 2024

Acerca de la universalidad de Kafka

Para muchos la universalidad del escritor checo-judío Frank Kafka (1883-1924) emana de su relevancia temática; abordó capítulos como la alienación, la burocracia, el absurdo y la condición humana; en La metamorfosis y El proceso penetró cuestiones existenciales y psicológicas de honda vigencia. El escritor argentino Jorge Luis Borges vio, sin embargo, la universalidad de Kafka desde otra interesante óptica. Él dijo:

 

Kafka ha sido uno de los grandes autores de toda la literatura. Para mí es el primero de este siglo. Yo estuve en los actos del centenario de Joyce y cuando alguien lo comparó con Kafka dije que eso era una blasfemia. Es que Joyce es importante dentro de la lengua inglesa y de sus infinitas posibilidades, pero es intraducible. En cambio, Kafka escribía en un alemán muy sencillo y delicado. A él le importaba la obra, no la fama, eso es indudable. De todos modos, Kafka, ese soñador que no quiso que sus sueños fueran conocidos, ahora es parte de ese sueño universal que es la memoria. Nosotros sabemos cuáles son sus fechas, cuál es su vida, que es de origen judío y demás, todo eso va a ser olvidado, pero sus cuentos seguirán contándose (1).

 






(1) Jorge Luis Borges. «Un sueño eterno». Diario «El País», 3 de julio de 1983.

 

jueves, 4 de julio de 2024

Manasés

Manasés, rey de Judá, estuvo entre las personas más malas que han existido. Genocida de su pueblo, derramó «mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar a Jerusalén de extremo a extremo» (II Re. 21:16). Edificó «los lugares altos que Ezequías su padre había derribado», «levantó altares a Baal»; «hizo una imagen de Asera» (v.3). Él fue una paráfrasis de Acab: torció la adoración del pueblo y «edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová» (v.5).

Como «agorero» «instituyó encantadores y adivinos» (v. 6). Como idólatra pasó por el fuego a su propio hijo; lo sacrificó vivo a demonios (v.6). «Hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel» (v. 2).

La tradición judía, celosamente guardada por el pueblo hebreo, asegura que aserró a Isaías; cortó en dos al profeta nacional, aquel que sostuvo la revelación célica en tiempos de su padre, Ezequías, frente al sitio de los asirios, cuando todo parecía perdido (Is. 37).

Perverso, asesino, miserable, prevaricador, idólatra; abominado y aborrecido por su propio pueblo, despertó la ira y el juicio de Dios y Aquel que es el Rey de justicia envió «los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia» (II Cr. 33:11).

Este parecería un justo fin a la cruenta historia de uno de los hombres más malos que existió, pero no lo es. En la oscuridad de la mazmorra inhóspita donde fue recluido, a solas con tan infecta conciencia, en el último reducto de su miseria profunda «puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres» (v. 12).

Ni aun así tú y yo lo habríamos escuchado; tribunal alguno de la tierra le extendería absolución. Es sacudidor pensar que, a este imperdonable, lo perdonó Dios. «Y habiendo orado a él, fue atendido»; «Dios oyó su oración, y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios» (v. 13). Profundamente arrepentido «quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová, y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad» (v. 15). «Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de ofrenda de paz y de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel» (v. 16).

Millones luchan hoy con el pensamiento de una vida irremediable. Tal cosa palpita detrás de cada suicidio; en toda conducta autodestructiva está subrepticia la idea de un fracaso irreparable. Si se volvieran al Señor Jesucristo; si reconocieran el valor de Su vida, el valor de Su muerte, la redención que obró la Sangre derramada; si los que hoy se dejan morir se abrieran un instante al Espíritu Santo, él único capaz de llevarnos a «conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento» (Ef. 3:19).

Puede ser que el denso velo que cubre tus ojos no te deje ver el poder inmarcesible del perdón de Dios en Cristo Jesús. Se abre entonces la pregunta: ¿eres peor de lo que fue aquel lejano rey de Judá?

No luches más con la idea satánica de que no puedes ser perdonado y restaurado. Manasés lo fue.




sábado, 29 de junio de 2024

Lo que pensó Tolstoi del amor a la patria

León Tolstoi dijo cosas que son como para sentarse en la misma nieve a pensar. El celebérrimo escritor ruso nos dejó una sacudidora reflexión: «Cuando pienso en todos los males que he visto y sufrido a causa de los odios nacionales, me digo que todo ello descansa sobre una odiosa mentira: el amor a la patria» (1).

Se abren al que lee tantas preguntas…

¿Amaba Hitler a los alemanes?

¿Amaba Stalin a los rusos?

¿Amaba Mao Tse-Tung a los chinos?

¿Amaron a su patria los que enviaron a los hijos de su suelo al hambre y la muerte?

La respuesta de muchos sufre condicionamientos ideológicos; la del autor de La guerra y la paz, más que en su obra, está revelada en la historia.

Mucho Tolstoi; su espiritualidad se pierde en dimensiones a donde no llegará nunca el hombre común.

 

 

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(1) Jordi Amate Pou. Paseando por una parte de la historia: Antología de citas. España: Caligrama, 2017, 1era ed., p. 97.




viernes, 28 de junio de 2024

¿A qué edad será idóneo un pastor?

Demoramos tanto en entender a la gente que, hoy me preguntaba, en una larga pausa de trabajo, qué edad de vida será idónea para pastorear con eficacia.
A los veinte años somos los reyes de la comunicación, pero no de la empatía. A los treinta ya tenemos hijos y empezamos a entender cómo piensan otros padres, pero, como todos en la familia viven, no entendemos el dolor que produce la privación en aquellos que sufren las penosas pérdidas de seres queridos.
A los cuarenta ya vimos morir a personas cercanas y los hijos crecieron; tuvimos perdidas y debimos manejarlas, pero nos siguen sorprendiendo las reacciones de incompetencia que mostramos frente a experiencias que nunca tuvimos; no puedo olvidar mi confusión al ver llorar a un hombre que perdió un perrito; me costó tanto trabajo entender y sentir cómo debe ser perder la única compañía, la única alegría.
A los cincuenta..., a los sesenta..., y nos siguen sorprendiendo áreas en cuyo tratamiento pastoral mostramos tanta torpeza: mal discernimiento de espíritus, pésimas proposiciones para liderazgos, renuncias cobardes, participación en cosas a las que no nos llamaron, falta de previsión, ese callar cuando debemos hablar; ese hablar cuando debemos callar.
Llegan los setenta años, y descubrimos que los jóvenes no nos entienden...
¿A qué edad será idóneo un pastor?
«Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Sal. 90:12).


miércoles, 26 de junio de 2024

Cuando no hay una palabra...

En castellano hay un término que define la condición de un niño que pierde a su madre; el tal es huérfano. Sin embargo, no tiene la vasta lengua de Cervantes una palabra para signar a una madre que pierde a su hijo. No existe ese vocablo.
La lengua romance más hermosa que se ha hablado, la que con honor se defiende en los más elevados estrados académicos, no encontró un modo de llamar a algo tan triste, a esa reunión de sentimientos inmanejables, a esa pérdida tan raigal.
La muerte de un niño es un estado que, de triste, no pueden ser descrito en una palabra por la lengua de Castilla. Así de noble es.


sábado, 22 de junio de 2024

No hubo uno mayor

No tuvo credenciales. No creció en urbes bulliciosas, ni se meció a la sombra de los influyentes. Su escenario estuvo en parajes desolados, nada apropiados a las expectativas de los populistas. Pese a tales cosas persona alguna recibió una evaluación comparable. Aquel que es el Rey de reyes dijo: «…entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista» (Lc. 7:28).

Arrastró a la nación entera, y cuando la tuvo en un haz, planificadamente menguó hasta los límites de la extinción empujando a Jesús. En ese instante dijo: «…mi gozo está cumplido» (Jn. 3:29). Fue su modo de decir: «La obra está hecha. El engrandecimiento visible de Jesús es mi alegría mayor y la razón misma por la que he vivido».

Murió en un calabozo, decapitado, en el abandono y la soledad. Nadie menguó tanto para que el Hijo de Dios lo llenara todo.

«Cargos» sin ministerios; «nombramientos» sin vocación de servicio; «artistas» ocupando la función de adoradores; gente luchando por brillar, al punto de apagar a Aquel que es «la Estrella de Jacob» (Nm. 24:17c). Tal es la crisis mayor de la Iglesia contemporánea.

Abra paso a la gloria de Dios, aunque tenga que expresarse a su lado en un niño; aunque implique que, muchas veces, deba menguar y no luchar para aplastar ministerios en pro de expresar un fulgor que no tiene, en desdoro de aquel en quien auténticamente brilla Jesús.

Mengüe cuando debe menguar, y quizá un día, en el cielo, al leer su nombre alguien diga: «Allá, en Querétaro, Monterrey, Asunción; en Bruselas, Sevilla, Lyon; en Zambia, Luanda; en la remota Pekín, en aquel páramo lejano donde lo coloqué, tras el estrado en que le permití estar, no hubo uno mayor».



viernes, 21 de junio de 2024

Una frase de viernes

Temprano en la mañana, apenas rompía el alba, escuchaba en Radio Fuzion un montón de ocurrentes «frases de viernes»; me sacaban una sonrisa mientras estaba al volante. La última me llamó la atención; decía: «Es viernes y mi cuerpo lo sabe». Expresaba una gran verdad. Los que trabajamos duro la podemos entender.
Gracias, Señor, por las fuerzas. Gracias por llegar al viernes. 


sábado, 15 de junio de 2024

El cielo lo espera de ti

Creer que todo terminó, y no queda nada por hacer, es el camino de la desesperanza.

La realidad es otra: todo está por delante.

La mejor canción no se ha cantado.

El sermón más impactante no se ha predicado.

La oración más sacudidora no se ha hecho.

El discurso más elocuente no se ha pronunciado.

El libro más grande no se ha escrito.

El milagro mayor no se ha visto.

¿Es bíblico pensar así? Si, porque Jesús dijo: «El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre» (Jn. 14:12).

¿En quién se manifestará ese poder, no visto antes en toda la historia?

En ti. El cielo lo espera de ti.



viernes, 14 de junio de 2024

¿Qué hacer cuando no sé qué hacer?

Las ansiedades, los miedos, las iras, los resentimientos, las sacudidas pasionales son condiciones desde las que es muy difícil encontrar el equilibrio; vienen a ser estados que semejan un vasto mar bajo un cielo nublado donde se pierde el norte.

Cuando no sabes qué hacer solo queda una cosa por hacer: buscar la paz con Dios; desde otra condición no es posible encontrar el equilibrio.

Todos los humanismos, los manuales de autoayuda, las consejerías antropocéntricas no son sino recursos ilusorios. Hijos drogados, padres violentos, amigos alcohólicos, sociedades corrompidas son espejos de la condición perdida. Se dedican millones a palear el estado de desorientación total de la gente; al final los índices de suicidio entre psiquiatras y enfermos mentales son comparables, son iguales…

Así se sintió Israel en tiempos del rey Josafat. Este gigante de la fe se vio sitiado por los pueblos de Moab y Amón, y el ánimo de todos colapsó. Entonces el rey hizo lo único que se puede hacer desde la desesperación: se volvió a Dios; así oró: «…En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos» (II Cr. 20:12 bc). «Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros» (II Cr. 20: 21, 22).

Si su vida es hoy un bosque de maleza cerrada, donde no se ve un solo camino sepa que «De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna» (Jn. 3:16).

No se pierda… Venga a Cristo. Tenga paz con Dios; todo se reorienta desde esa perspectiva.

«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Ro. 5:1).




domingo, 9 de junio de 2024

¿Tiene la ciencia un legado en la filosofía?

«¿Tiene la ciencia un legado en la filosofía?», se preguntó el célebre filósofo inglés Bertrand Russell. A sí mismo se contestó en Filosofía para laicos:

 

Un hombre podría decir, con suficiente verdad para justificar una broma: «La ciencia es lo que sabemos, y la filosofía es lo que no sabemos». Pero hay que añadir que la especulación filosófica sobre lo que aún no conocemos se ha mostrado un valioso preliminar para exigir el conocimiento científico. Las conjeturas de los antiguos griegos, de los pitágóricos en astronomía, de Anaximánder y Empédocles en evolución biológica, y de Demócrito en cuanto a la constitución atómica de la materia, proporcionaron a los hombres de ciencia en tiempos posteriores hipótesis que, de no ser para los filósofos, nunca habrían entrado en sus cabezas. Podemos decir que, en su lado teórico, la filosofía consiste, al menos en parte, en el marco de grandes hipótesis generales que la ciencia aún no está en posición de probar; pero cuando se hace posible probar las hipótesis, se convierten, si se verifican, en parte de la ciencia, y cesan para contar como «filosofía» (1).

 

Es que el conocimiento viaja de lo general a lo particular. Nada más general que la filosofía. Nada más particular que la ciencia. Es así que todo lo que conocemos como conclusión científica fue un día elucubración filosófica.




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(1) Bertrand Russell. Filosofía para laicos (1946).




sábado, 8 de junio de 2024

Las aves vuelan en bandos de la misma especie

A sus hermanos en la fe apenas los mira. Con los hechiceros ríe... Así lo veo a diario. Llega entonces a la iglesia y se incorpora al conjunto de los adoradores. De eso presume.

Se siente incómodo entre los santos con los que trabaja; su comunión es con brujos de negra calaña. Ríe también con aquellos que cuentan y compiten acerca del número de queridas que habitan su harén. Eso hace. Luego regresa a la Iglesia y presenta su rostro adorador...

Engaña al pastor, a los líderes, a los hermanos, pero no engaña al Dios que, un día, dijo al profeta Amós: «¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?» (Am. 3:3).

 En la gracia del cielo tampoco me engañó a mí. Era un niño todavía cuando, mirando al cielo, aprendí que las aves vuelan en bandos de la misma especie.



viernes, 7 de junio de 2024

Where, were and we're

Where (pronuncie we-ar)
Were (pronuncie wer)
We're (pronucie wiii-ar). 

In the Bible:

«Then the Lord God called to Adam and said to him, “Where are you?”» (Gn. 3:5). NKJV

So the evening and the morning were the fifth day (Gn. 1:23). NKJV

The disciples went to him and wakened him, shouting, “Lord, save us! We’re sinking!” Living Bible (TLB)


jueves, 6 de junio de 2024

Empatía

Empatía, igual que resiliencia o tsunami, es una palabra un poco nueva en la semántica social. No puedo recordar cuántas docenas de definiciones pude leer para entender de qué se trataba. En todas se notaba cierta carga de ambigüedad. Sin embargo, hoy leí un concepto que me pareció perfecto en el camino de la comprensión de tan preciosa cualidad. Se leía: «Si a él lo golpearon a mí me duele. Eso es empatía». 
Nada como un buen ejemplo.


miércoles, 5 de junio de 2024

Mejor que una encuesta

¿Cada mañana qué es, un día más o un día menos? Responder define el grado de alegría y gratitud que se tiene en el vivir. A la verdad contestar arroja más información que la que puede obtenerse de una elaborada encuesta.
Dice tanto de ti la respuesta que des.
"Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría" (Sal. 90:12).


lunes, 3 de junio de 2024

Historia universal de la infamia

Historia universal de la infamia; qué título para un libro. Se trata de una publicación del celebérrimo escritor argentino, Jorge Luis Borges. En el prólogo a la primera edición, este confiesa la influencia que sobre él tuvieron, en el logro de esta curiosa composición, escritores como Stevenson y Chesterton. La prosa narrativa de este libro vio la luz entre 1933 y 1934. 
La versión que veo en español, publicada en Amazon por Vintage Espanol, Reprint edition (September 4, 2012), tiene 144 páginas. Tales dimensiones no estuvieron a las alturas de mis expectativas. Historia universal de la infamia... Un título así hace pensar en una publicación de cuarenta tomos, con mil doscientos páginas cada uno. A la verdad algunas figuras de la historia merecen un tomo entero. Esos seres opacos que vimos pasar cerca de nuestras vidas debían aparecer también, en honor a la justicia histórica de la infamia. ¿Le viene a la mente algún nombre?


domingo, 2 de junio de 2024

Onceno aniversario de «Casa de Paz»



Respondiendo a una cordial invitación de los Pastores Roberto y Verónica Ríos. Celebración del onceno aniversario de la preciosa congregación «Casa de Paz», Asambleas de Dios en la ciudad de París, Texas, domingo 2 de junio de 2024.
Fue un honor exponer la Palabra de Dios desde Mateo 5:14-16, bajo el título: «Somos la luz del mundo».
En la imagen, al lado de mi bellísima esposa, la Revda. Dra. Elizabeth de la Cruz de Ríos, radiantes de felicidad.


sábado, 1 de junio de 2024

Mentor, una palabra tan mal usada...

Mentores... Casi hicieron del término una regla para definir al que nos moldeó, ayudándonos a subir los ríspidos cerros del ministerio. Nunca debió ser. A tal palabra se le vio nacer en la Odisea, de Homero. Era el nombre de aquel consejero que dejó el rey Ulises a cargo de su primogénito, en los años de ausencia, por razón de la guerra de Troya. Este guiaría al hijo del rey en asuntos de educación, arte y gobierno.  

Mentor era un invocador politeísta; se movía en el más cerrado paganismo. En la mejor de las lecturas que se quieran hacer de él, era un mero consejero natural. ¿Lo son los que nos desbrozaron el camino? ¿Deben ser llamados mentores aquellos que rompieron la cúpula de bronce que nos cerraba la visión? Por más que se pretenda generalizar, este no es un término bíblico para nombrar al que hace un algo así. La Iglesia fue equipada con ministerios y dones y Aquel que representa a Dios en la tierra, el Espíritu Santo, les dio nombres.

Llamar «mentor» a uno hace algo tan santo como formar y pulir ministerios, ordenar llamados, extender los límites del servicio en la fe es una secularización, una redefinición, un nuevo nombrar de algo que ya Dios nombró.

«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros» (Ef. 4:11).

En la Iglesia no tuve mentores; tuve maestros y pastores, amigos e inspiradores, amados compañeros del ministerio. En la gracia de Dios tuve ancianos sabios que me ayudaron a ver cuando no veía. Eso tuve.

Mentores, no. Nunca tuve mentores.



domingo, 26 de mayo de 2024

¿Son pro-Palestina?

Las universidades norteamericanas iniciaron un programa de manifestaciones en sus campus, a los que llaman «acciones pro-Palestina». Estas se intensificaron después del 7 de octubre de 2024, cuando Israel inició respuestas militares frente a la organización terrorista Hamas, en ocasión de que esta penetrara a Israel, asesinara a mil doscientos civiles y secuestrara a más de seiscientos, incluyendo ancianos, mujeres y niños.

¿Son pro-Palestina estos movimientos? ¿Saben siquiera esos jóvenes lo que significa la palabra? ¿Son pro-Palestina las acciones desorganizadas y totalmente incoherentes con la historia y condición del pueblo palestino? En resumen: ¿son pro-Palestina?

Ellos, que no son palestinos, que bloquean calles, ponen carpas y luchan por controlar la opinión pública desde las sedes de sus universidades y las redes sociales:

 

o   No se pronuncian contra Hamas, el gobierno terrorista, déspota y opresor del pobre pueblo palestino en la Franja de Gaza. Desde principios de la década de 1990 esta cúpula asesina impone a su pueblo el terror de una tiranía violenta.

o   No abogan por el derecho de la mujer palestina; ellos no piden que dejen de ser azotadas y humilladas públicamente como animales. Desde el aciago día en que Hamas asumió el poder la discriminación contra la mujer palestina creció. Bajo el islam de Hamas, las mujeres tienen escasísimas oportunidades laborales y educaciones. Ellas no tienen una ley de protección contra la violencia física, verbal o sexual. Las quejas oficiales de una mujer palestina son ignoradas, y de llegar a expandirse en los medios la llevan a la vergüenza, el desprecio público de los medios y un nivel de abuso mayor. Una mujer puede ser asesinada por su esposo bajo el cargo de «conducta sexual inmoral». A esa atrocidad se le llama legalmente «asesinato por honor». Ellas no eligen casarse. Niñas de 18 años son llevadas a la fuerza al matrimonio. Si un día una mujer decide divorciarse debe pagar al esposo; no se sabe con qué recursos, porque no tienen independencia económica. El llamado «código de modestia de Hamas», un código de vestimenta que restringe las libertades básicas de expresión, con velos que cubren cabeza y boca, y ropa holgada que cubre todo su cuerpo, brazos y piernas es celosamente velada por la llamada «policía del pudor» que las ataca con garrotes en plena vía pública si las ve incumpliendo las normativas de Hamas en el vestir. Las mujeres no pueden andar en motocicletas, ni fumar en público. Feministas de Norteamérica y movimientos pro-Palestina: tienen trabajo.

o   Los actuales «movimientos pro-Palestina» no se expresan con indignación cuando los comandos palestinos usan sus niños como carne de cañón para que mueran en la primera fila, usándolos mediáticamente, con el enfermizo propósito de hacer de sus cadáveres banderas ideológicas.

o   Los actuales «movimientos pro-Palestina» están en total desacato con el único gobierno del mundo —¡Estados Unidos!— que ejerce poder de veto cada vez que el pueblo más importante de la tierra –¡Israel!— es atacado en el más perenne propósito de extinción que, contra él, perpetran el mundo árabe y sus desenfocados aliados internacionales.

o   ¿Creen los llamados movimientos pro-Palestina que, si Israel desaparece o se somete rendidamente, como ilusoriamente pretenden, Palestina será un pueblo libre y feliz? ¿Lo que necesita el pueblo de Palestina es la aniquilación de Israel o el cese del gobierno terrorista de Hamas? ¿Lo que necesita Palestina es la desaparición del pueblo judío o un gobierno que no tome el dinero con que se debe comprar el pan de sus hijos para construir túneles militares que están anticipadamente condenados a la implosión, porque serán detectados por la inteligencia israelí? ¿Qué necesita Palestina y a dónde deberían estar enfocados los llamados movimientos universitarios «pro-Palestina»? ¿No deberían pronunciarse a favor de un gobierno en Palestina que ame más a sus hijos de lo que odia a Israel, parafraseando a Golda Meyer?

o   No, no son pro-Palestina estas manifestaciones. Son antisemitas. Ellas impiden la entrada de estudiantes judíos a sus sedes, perpetuando escenas prodrómicas del holocausto, cuando los nazis acordonaron la entrada e impidieron el acceso de los judíos a la Universidad de Viena, en 1938.

o   No, no son pro-Palestina estas manifestaciones. Un grupo de jóvenes que todavía no ha escalado ninguno de los ríspidos cerros de la vida, pide con violencia al gobierno de los Estados Unidos que retire su apoyo a Israel, con el deliberado propósito de abocarlos a la destrucción.

 

Los movimientos pro-Palestina no son sino aires que soplan a favor de la agenda antisemita del Anticristo en los tiempos del fin. Su propósito final siempre será la destrucción de Israel.

Palestina... Palestina no le importa a nadie, ni a la izquierda latinoamericana, ni a Rusia, ni a Hamas, ni a la OLP, ni a los movimientos universitarios pro-Palestina. Los palestinos solo le importan a Dios.

 

 

 

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Fue consultado: «Al Descubierto». Conducido por Elina Villafañe. «¿Qué significa ser “pro-Palestina”?».

https://www.youtube.com/watch?v=RcBvUSN1UMM

Accedido: 17 de mayo de 2024, 5:10 p.m.




viernes, 24 de mayo de 2024

Tampoco lo es de ti

Todavía el alba no rompía la oscuridad de la noche, cuando vimos abrirse paso en los espacios noticiosos a la más triste nueva: «Fueron brutalmente asesinados en Haití, este jueves, 23 de mayo de 2024, los jóvenes misioneros norteamericanos Natalie y David Lloyd». Al pie del titular se presentaba, espaciosa, la imagen del matrimonio. Estaban sonrientes, entre niños haitianos a los que prohijaban con amor en el rincón más oscuro de la tierra. Eso hacían cuando las pandillas criminales les cercenaron la vida. David Lloyd tenía 23 años; su esposa, Natalie, 21. Al lado de ellos murió un haitiano bueno; se llamaba Jude Montis.

El siglo XX dio la cifra de mártires mayor de la historia. Es evidente que el XXI la dará mayor.

La evaluación de los simples dirá que no fueron guardados por Dios. A la verdad la Biblia ordena: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio…» (Mr. 16:15. RVA-2015).

«Vayan…». No dice: «Volverán…».

¿Qué explicaciones tenemos a la muerte de nuestros hermanos, Natalie y David, en plena vida de servicio? Quizá, tras debatirnos entre causales bíblicas, lleguemos a una sola conclusión: el mundo no fue digno de ellos (He. 11: 38).

Tampoco lo es de ti.



viernes, 17 de mayo de 2024

El llamado y el proceso

El llamado de Dios es claro, pero el proceso de vida que seguirá está velado al escrutinio humano. Tiene que ser así, porque el llamado es bello e inspirador, pero el proceso siguiente puede ser muy doloroso; muchos confiesan que, de haberlo conocido con antelación, no hubieran respondido al llamamiento. 
El llamado de José apuntó a la salvación de un pueblo; el proceso le llevó a la esclavitud. El llamado de Jeremías encendió la profecía preexílica; el proceso le llevó al rechazo de su pueblo. 
Si el llamado es auténtico no podrá escapar al proceso. Sepa también que, así como el carbón bajo presión se vuelve diamante, a grandes llamados siguen procesos muy difíciles. Jonás no pudo evadirlo por más que trató. En el epílogo de aquel proceso que le llevó a Nínive, están sus palabras: «Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí» (Jon. 2:3c). 
Los que predican la doctrina «Pare de sufrir» no saben lo que es un llamado, mucho menos, un proceso; lo que significó para Hudson Taylor cubrir con tierra la tumba de su pequeño hijo, en plena misión a la China; lo que significó para David Livingstone, en el África irredenta, abrazar el cuerpo sin vida de su esposa, y escribir en su diario: «La lloré porque merecía mis lágrimas...».



sábado, 11 de mayo de 2024

Aquella oración...

Es la oración más breve que aparece en la Biblia. Se pronunció en el Mar de Galilea, en una madrugada tempestuosa. Once testigos la oyeron de un pescador asustado. Se llamaba Pedro. Con no poco ímpetu y notable fe acababa de caminar sobre las aguas, cuando la furia de los vientos le quitó de golpe la seguridad interior. Comenzó entonces a hundirse y bajo el encapotado cielo que cubría aquel siniestro mar, se le oyó clamar: «¡Señor, sálvame!» (Mt. 14:30).

Ese fue el contexto. Esa fue la oración.

Jesús, que también nos oye cuando fracasa la fe, extendió su brazo a Pedro, lo puso en pie sobre las olas, y lo sostuvo seguro a su lado.

«¡Señor, sálvame!». Qué oración... Howard Hendricks llamó a estas dos palabras «la oración más hermosamente concisa de la Biblia». El colapso de la fe no era para aquel pescador de Galilea un mero cambio de silla; aquel fracaso le llevaba a la muerte...; no quedaban tiempos para argumentos, proclamaciones, siquiera recuerdos; y desde lo más profundo de sí, él alcanzó el corazón de Jesús con una oración hecha en dos palabras: «¡Señor, sálvame!». Cualquiera otra que hubiera hecho habría dado al traste con un calamitoso desastre. «¡Yo declaro!», «¡yo decreto!», ninguna de estas vanidades antropocéntricas habría hecho diferencia en aquel mar revuelto.

¿Funcionó?

Puede decirse que nadie cambió tan bruscamente desde el más completo fracaso hacia el más grandioso triunfo, porque no dice la Palabra que Pedro fuese llevado en hombros por Jesús; aquel pescador regresó a la barca caminando...

En el duro ejercicio de vivir, aun andando por fe, se fracasa más de lo que se pudiera desear. De aquella madrugada nos quedó un modelo vivo en el orar: «¡Señor, sálvame!». Es la única oración coherente con la condición humana. Es todo lo que el cielo espera oír en este «valle de lágrimas»; y nunca fue más pertinente, porque la humanidad ha enloquecido; nunca como hoy cedieron bajo nuestros pies los valores que sostenían a la humanidad: el orgullo ancestral por la familia, la hombría, la maternidad; el respeto al maestro, al anciano, al hombre sabio; el amor a la naturaleza, las artes, los libros...

Es el fin. Nos hundimos. No queda tiempo para otra oración.

El mundo está en su peor hora de oscuridad. Nunca fue más cerrada la noche, ni se defendieron con más encono los antivalores. Los vientos que rugen hoy son desconocidos por su innoble fiereza. ¿Nos abandonó Jesús? ¿Estamos solos en este mar de desesperanza? ¿No nos queda más que contemplar lúgubres el fracaso de nuestra fe? Aquel Pedro pudo pensar así.

Siervo: a través de amargas experiencias ministras. Es uno de los precios más altos del llamado. Como tú, aquel pobre pescador era un instrumento, y Jesús permitió en su vida aquella noche de tempestad, y le dejó hundirse para que a todos nos alcanzara hoy una oración como la que él hizo; para que nos aseguráramos en la tal hora acerca de qué pedir; y, finalmente, para que supieras que la misma mano que asió de Pedro asirá de ti.



sábado, 4 de mayo de 2024

Ven a la fuente

No puedo pretender vivir del agua que trae en el hueco de su mano el evangelista ungido.

No puedo en modo alguno lograr éxitos durables a expensas del noble rocío que cae en la visita pastoral.

No puedo echar raíces poderosas en aquella tierra de humedad temporal que significa el amigo con revelación.

Ellos son mensajeros benditos que te acercan el agua a la boca, y sostienen, entre golpe y golpe, el ánimo de tu ser endeble. Son preciosos, pero no podemos vivir de ellos. Vayamos a la fuente. Bebamos unidos de ella.

Apagada ya la esperanza de socorro, Agar se echó a morir, y la fuente estaba cerca: «Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho» (Gn. 21:19).

No esperes más por uno que, movido a misericordia, quiera acercar una gota de agua a tus labios, agrietados ya a fuerza de andar por este vasto desierto. Pon fin a tus desvaríos; ven a la fuente: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jer. 2:13). 

No dependas más de nadie. Jesús es la única fuente de plenitud y salvación. Dios abra tus ojos para que veas cuán cerca está Aquel que dijo: «...el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna» (Jn. 4:14). 




domingo, 28 de abril de 2024

Valores

Mientras los reconocimientos, premios, vítores y aplausos no estén dirigidos a realzar valores.

Mientras los tales estén en funciones de adular a gente con cargo.

Mientras se polaricen hacia amigos o depositarios de simpatías personales.

Mientras se proyecten hacia personas que pueden devolver favores.

Mientras no se evalúen los valores, sino la dimensión del arca que se tiene.

Mientras lo que se coloque en balanza sean los intereses del que premia y no los auténticos valores del premiado.

No importa lo reputada que sea una organización, estará perdida.

«Madera, heno, hojarasca...» (I Co. 3:12); eso sembraron.

«Gloria de los hombres no recibo» (Jn. 5:41). Así dijo Jesús, el único héroe que ha existido.




lunes, 22 de abril de 2024

En total desacuerdo con Fernando Birri y Eduardo Galeano


¿Qué son las utopías?; modelos que funcionan como horizontes, que pretenden comunidades imaginarias, homogéneas e ideales; en una humanidad tan heterogénea...

Utopía..., su propia etimología es antitética; significa «no lugar», «lugar inexistente»

Es extraño que tal cosa reciba el elogio de algunos. El finado escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano (1940-2015) contó una vez:

 

Me ocurrió en Cartagena de Indias, hace ya algún tiempo, cuando estaba en la Universidad dando una charla junto con un gran amigo, un director de cine argentino, Fernando Birri, y entonces (...) un estudiante se levantó y preguntó: «¿Para qué sirve la utopía?» (...), y él contestó estupendamente, de la mejor manera; dijo que la utopía está en el horizonte, y dijo: «Yo sé muy bien que nunca la alcanzaré, que si yo camino diez pasos ella se alejará diez pasos; cuanto más la busque menos la encontraré, porque ella se va alejando a medida que yo me acerco. Buena pregunta, ¿no?, ¿para qué sirve? Pues la utopía sirve para eso, para caminar...» (1).

 

Parece una reflexión ingenua, con cierto matiz poético, si no fuera porque la humanidad ya conoce a dónde la llevó andar en la dirección en que la empujaron las utopías, el elevado costo de andar por un camino errado. En nombre de las utopías se instrumentaron todas las ingenierías sociales que costaron la vida de miles de millones de personas. Desde imperios cargados de rancia vanidad, pasando por revoluciones sangrientas y totalitarismos satánicos, las utopías no hicieron más que desbordar un oscuro mar de vidas truncadas, familias destruidas y alegrías apagadas. Desde los proyectos de la Torre de Babel y las pirámides de Egipto atravesando Roma y extendiéndose a todos los fascismos; desde los primeros que se creyeron en el derecho de dirigir la vida de los demás hasta los contemporáneos acaparadores del poder de izquierda, centro y derecha, en todos se transpira el pérfido olor de las utopías; fueron de hecho movidos por ellas.

Utopía..., es tarde para hablar así. Desde 1516 en que Tomás Moro usó el término, hasta hoy, la humanidad aprendió que, de utopías, está trillado el camino al infierno. Nada es más antibíblico. El hombre más sabio de la tierra, el rey Salomón, escribió: «Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios» (Ec. 5:7). 

«Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová» (Jer. 17:5).

La utopía es una paráfrasis de Satanás: él pretendió ser igual a Dios; ese fue su sueño. Igual lo será en la proposición que hará el Anticristo. En la pretendida ovejunización del hombre que impone su Agenda Globalista están trastocados los valores más esenciales de la humanidad; todo en función de una utopía: la construcción de un mundo sin Dios.

En total desacuerdo con Fernando Birri y Eduardo Galeano. En total desacuerdo con las utopías.

 

 

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(1)     Eduardo Galeano. «¿Para qué sirve la utopía?» https://fb.watch/rBrq2EH7it/ Accedido: 21 de abril de 2023, 7:49 p.m.




domingo, 21 de abril de 2024

Qué síntesis son los pueblos

Frente a los pronunciamientos contemporáneos de los que exigen a España un pedido de perdón con relación a hechos que ocurrieron en México hace quinientos años, o de los que, en el otro extremo, reclaman ser herederos ideológicos de los colonizadores, qué comprensión muestran las palabras del periodista y escritor mexicano Salvador Borrego (1915-2018), cuando describió su percepción de lo que es la síntesis histórica en la construcción de un pueblo. Él escribió:

 

No somos prolongación del Imperio Azteca y es torpe e irreal que nos juzguemos desposeídos de sus logros. Aquéllos no éramos nosotros, aunque algo llevamos de ellos. E igualmente ocioso es suspirar por la grandeza de la colonia (virreinal); México fue entonces el primer centro político, económico y cultural de América, pero principalmente por obras de españoles, y aquéllos tampoco éramos nosotros, aunque algo llevamos de ellos. Con el nombre de México no podemos designar ni al Imperio Azteca que sucumbió con la Gran Tenochtitlán, ni a la Nueva España que desapareció con la Independencia. México es la resultante de esas dos fuerzas y su evolución hacia la plenitud se realiza a medida que sus hijos adquieren conciencia de su nueva nacionalidad [1].

 





[1] Salvador Borrego E.  América Peligra: 600 años de azarosa historia. 24 ed. México, 2010, p. 8.