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viernes, 31 de julio de 2026

Cálculo…, qué palabra, qué idea

Cálculo…, qué palabra, qué idea.

No sabe de difuminados persuasivos.

Cierra el horizonte a los sueños.

Clausura las esperanzas.

Todo lo enmarca y fija con cadenas que tornan inamovibles los conceptos.

Es frío e imponente como el más gélido iceberg.

Antítesis de la poesía es lo más cerca que ha estado de convertirnos en máquinas, porque desconoce la pena y el amor, pivotes de la existencia humana.

Resumidamente, Galileo Galilei (1564-1642), fundador de la ciencia moderna, legó a la posteridad una idea: «La naturaleza está escrita en lenguaje matemático». Él escribió en Il Saggiatore (El ensayador) en 1623, respondiendo a Orazio Grassi, un jesuita que escribía bajo el seudónimo de Lotario Sarsi Sigensano:

 

La filosofía está escrita en ese grandísimo libro que tenemos abierto ante los ojos, quiero decir, el universo, pero no se puede entender si antes no se aprende a entender la lengua, a conocer los caracteres en los que está escrito. Está escrita en lengua matemática y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es imposible entender ni una palabra; sin ellos es como girar vanamente en un oscuro laberinto (1).

 

Qué rara afirmación. En el cálculo, la geometría básica y las matemáticas en general pueden estar las letras de la creación, pero el lenguaje es una realidad que pertenece a otra dimensión, como lo es la poesía y la música con relación a la palabra, como lo es el amor con relación a la vida.

 

«Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (Gn. 1:31).

«Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten» (Col. 1: 16, 17).

«Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran» (Neh. 9:6).

«Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos» (Hch. 17:28).

 

 Los átomos están unidos por el inmenso amor de Aquel que todo lo creó. Ese es el único lenguaje audible, visible y coherente con la belleza de la Creación y la misericordiosa Providencia de Aquel que puso su nombre en los más recónditos secretos que, por siglos, exploró la ciencia, desde las armonías electromagnéticas de Maxwell, el mundo cuántico de Max Planck y la cosmovisión de Einstein hasta llegar al código genético de Watson y  Crick, Nirenberg, Khorana y Holley.

Jesús dijo a sus tantas veces desconcertados discípulos: «...Aun vuestros cabellos están todos contados» (Mt. 10:30). Y no fue una expresión de cálculo, sino de amor. 


  

 

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(1) Instituto de Matemáticas. «El lenguaje de la naturaleza»

https://www.matem.unam.mx/~barot/clases/2012-1/01motivacion.pdf  

Accedido: 25 de julio de 2026, 8:49 p.m.







jueves, 30 de julio de 2026

La dictadura del proletariado nunca lo fue

Es curioso ver en la historia que ninguna «dictadura del proletariado» fue liderada por él. En toda Europa del Este, Asia y América Latina una élite desentendida del trabajo devino como representante de algo que no era: proletario. Sin los callos en las manos del obrero industrial por el accionar de  herramientas pesadas o las arrugas en el rostro nacidas del sol que abraza al campesino, ellos se fingieron representantes de algo que nunca fueron ni serían; usaron la imagen del hombre trabajador para erigirse sobre ella, visibilizarse y colocarse a la cabeza de movimientos que solo pretendieron la realización de sus proyectos personales, el principal de los cuales siempre fue la perpetuidad en el poder.

«Dictadura del proletariado»... Nadie la sufrió más que el proletariado. En ningún lugar del mundo hubo trabajadores más desmotivados que aquellos que la vivieron.




miércoles, 29 de julio de 2026

La luna, ese espejo del tiempo...

Durante la madrugada, mientras esperaba el cierre formal de humildes trabajos vi brillar una luna grande, llena, redonda, perfecta; y pensaba al verla: «Todos los seres humanos la miraron. No hubo persona que no contemplara en la noche ese disco célico, que refracta al sol oculto y brilla serena». Ella estuvo en todos los ojos.

Nos une en la historia por esa razón: todos la vieron: grandes y pequeños, pobres y ricos, citadinos y campesinos, civiles y militares, humildes aldeanos de la prehistoria y descollantes nobeles de nuestro tiempo; habitantes de las cavernas, lejanos sumerios, asirios, babilonios, griegos y romanos; todos miraron esa luna. 

Con razón el viejo Borges, en sus diálogos con Octavio Paz, en lo que el primero consideró una expresión poética perfecta, la llamó: «espejo del tiempo».

La noche del domingo 16 de noviembre de 1986, en que me bautizaron en aguas, en el Templo de las Asambleas de Dios, de Infanta y Santa Marta, en la lejana Habana, bajo la ministración del Rev. Hugo Vidal, había una luna así. La vi brillar desde mi balcón a pocos minutos de aquel importante momento, y algo muy profundo me susurró en el alma: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt. 5:16)

Quiera el Señor que, a su ojos, así haya sido.








martes, 28 de julio de 2026

Según de lo que se trate

__ ¿El Principio de la Relatividad? Inaceptable, monstruoso, ni traerlo a colación.

__ Estoy hablando de Física.

__ Ah..., yo pensé que estaban hablando de ética.





lunes, 27 de julio de 2026

Fernando Ortiz

El libro Entre cubanos ocupa un lugar importante dentro de la producción temprana de Fernando Ortiz. Aunque hoy el autor de Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (1940) es más que todo recordado por su concepto de transculturación, Entre cubanos es muy importante y permite conocer la evolución del pensamiento del autor antes de alcanzar la madurez intelectual.

Se evidencian discrepancias sobre la fecha de la publicación. Algunos catálogos registran su primera edición en 1913, en París, por P. Ollendorff, mientras que algunas reediciones indican que sus artículos se reunieron por primera vez en 1911. Lo más seguro es decir que se trata de una obra de la primera década republicana, editada definitivamente en París en 1913.

El subtítulo de este libro,  Psicología tropical, refleja el interés del autor por estudiar el carácter nacional cubano, tema tan debatido en Hispanoamérica desde comienzos del siglo XX.

No es un libro unitario desde el punto de vista temático; es una recopilación de ensayos y artículos. Entre sus temas se encuentran:


La identidad nacional cubana

La cultura y la literatura

Las fiestas populares

La educación

El desarrollo económico

La influencia africana en la cultura cubana

La situación política de Cuba tras la independencia

La gran América Latina y la política estadounidense en la región


La obra en general tiene un gran valor histórico e intelectual. En ella aparecen ideas que Ortiz desarrollará sentidamente durante las décadas siguientes: la necesidad de definir una identidad específicamente cubana, el reconocimiento de la contribución africana a la nación (desde categorías propias de la ciencia social de su tiempo) y el convencimiento de que la cultura cubana es producto de múltiples influencias, entre otras.

Entre cubanos refleja las ideas científicas y sociológicas de principios del siglo XX. Algunas categorías que utiliza, especialmente en torno a la psicología de los pueblos o las clasificaciones raciales, hoy se consideran superadas. Aun así, el libro es fundamental para comprender cómo fue madurando uno de los intelectuales más influyentes de Cuba. 

Los críticos quieren luchan por relegar al pasado esta gran obra. Tiene, sin embargo, capítulos que parecen escritos hoy. El etnólogo, antropólogo, jurista, arqueólogo y periodista cubano, Fernando Ortiz afirmó en ella:

 

Fue un error infantil creer que la revolución de Baire había de curar nuestros males hondos e inveterados. Los paliativos estrictamente políticos nunca sanan males que son complejamente sociales, étnicos y telúricos. La cesación de la soberanía española no cambió ninguno de nuestros intrínsecos factores básicos, y la bandera tricolor solo fue izada para que a su sombra medrara una mesocracia criolla antes proscrita por la trasatlántica, y crecieran parasitariamente los logreros de siempre, los eternos pescadores en todo río revuelto.

Pero ni las clases desheredadas han hallado en los pliegues de la enseña libertadora la sombra siquiera de un positivo avance integral, ni la burguesía ha oído en el victorioso himno bayamés el arrullo de paz que en la cuna de la patria había de adormecer todos aquellos impulsos innobles que se decían heredados.

La Patria no ha encontrado en sus hijos un solo sacrificio y la legendaria estrella solitaria, más solitaria que nunca, sin héroes á quien guiar, palidece en su campo de sangre, iluminando con sus tristes destellos la agonía de un ideal que muere sin gloria (1).


 Cuando releo el libro y alcanzo estos párrafos debo detenerme, porque dudo acerca de la fecha en que Fernando Ortiz los escribió, si fue en 1911, o ayer, 26 de julio de 2026.




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(1) Fernando Ortiz. Entre cubanos: psicología tropical. París: P. Ollendorff, 1911, p. 37. 

https://dn760107.eu.archive.org/0/items/entrecubanospsic00orti/entrecubanospsic00orti.pdf 





domingo, 26 de julio de 2026

Pudo haber sido


El poeta norteamericano John Greenleaf Whittier (1), escribió: «De todas las palabras de la lengua y de la pluma, las más tristes son estas: “Pudo haber sido”» (2). 

Ensombrece tanto ese mirar atrás, al punto en que los cubanos perdieron el camino, para pensar en lo que pudo ser si desde los más altos estrados del gobierno hubiesen mirado con respeto a Dios; si en lugar de enviar la Iglesia a la cárcel y al destierro, hubiesen escuchado a sus nobles pastores, sacerdotes y profetas; si lejos de incluirla en el Departamento de Prevención Social, como hicieron, hubiesen respetado su carácter de Institución.

Si en el instante de nacionalizar los comercios privados hubiesen tenido la humildad de escuchar lo que el Rey del cielo les podía decir por su Iglesia, Él les habría dicho: «Es un error: se irán las empresas, destruirán la economía…». 

Si en la aciaga hora en que decidieron encerrar a las congregaciones en los templos hubiesen tenido el buen sentido de oír la voz del Espíritu, el que todo lo sabe les habría dicho por sus siervos: «Destruirán la vida moral del pueblo, hundirán en la miseria los hogares, llenarán de alcoholismo hasta el último rincón, los suicidios apagarán la alegría de las familias y la gente se lanzará al mar huyendo de ustedes, por cuanto levantaron sus manos contra El Eterno Dios, “fuente de agua viva, y cavaron (...) cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”» (Jer. 2:13b, c).

No habría habido embargo económico o bloqueo, como le quiera llamar; ni Operación Peter Pan, ni Crisis de los Misiles, ni Camarioca, ni Mariel. No se hablara de «balseros», ni habrían muerto ochenta mil cubanos en el Canal de las Bahamas tratando de alcanzar las costas norteamericanas. No habríamos perdido a nuestros jóvenes en las inútiles guerras de África, ni la artillería cubana hubiera bombardeado los Altos de Golán, en lo que fue la más siniestra de todas sus decisiones. No habría habido Período Especial, ni morirían hoy nuestros ancianos desnutridos, flagelados por enfermedades curables, mal tratadas en un mar de carestías. La emigración no nos hubiera quitado los más grandes talentos patricios, ni el sueño de los jóvenes sería irse lejos, sin importar dónde...

Cuba se habría levantado como un modelo de desarrollo, un faro de luz y un ejemplo al mundo si su gobierno hubiese respetado la Obra de la Cruz, la de Aquel que murió por todos los cubanos.

Pudo haber sido.





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(1) John Greenleaf Whittier (1807-1892). Poeta laureado y abogado norteamericano, célebre como uno de los Fireside Poets [Poetas del hogar o de la chimenea]. Se destacó mucho en la lucha por la abolición de la esclavitud. Escribió Snow-Bound, The Slave Ships, Ichabod, A Dream of Summer y My Playmate. Ver en: Editores. «John Greenleaf Whittier». Encyclopaedia Britannica

https://www.britannica.com/biography/John-Greenleaf-Whittier

Actualizado: 13 de diciembre de 2024. Accedido: 21 de enero de 2025, 1:46 p.m. 


(2) Hillary Rodham Clinton. Lo que pasó. New York: Simon & Shuster, 2017, p. 263.




sábado, 25 de julio de 2026

Y la luz molesta a los que quieren dormir

Choco con la aceptación de la gente. Con frecuencia choco. Llevo el nombre del Señor Jesús en algo más en que los rótulos de la gorra con que trabajo. Lo tengo rubricado en el corazón. 

Y es luz. 

Y la luz molesta a los que quieren dormir. 





viernes, 24 de julio de 2026

Qué pocos merecieron el nombre

Ya en la séptima década de la vida, en que se hacen resúmenes y se mira al pasado como desde un pico de montaña me encuentro diciéndole al presente: «Qué pocos maestros conocí...».

Institutos, facultades, universidades; compañías, entidades, asociaciones; gremios, consorcios, federaciones. Se me llena la triste historia de instructores mediocres, transmisores de información que siquiera entendieron. Los más de ellos no fueron más allá del mensajero de mochila desbordada que lleva indiferente cartas estrujadas.

Recaderos formales, asalariados de ego insuflado, amadores de sí mismos (II Ti. 3: 2). Ellos oscurecieron lo que emanaba luz; trastocaron la visión del cielo por la de un manto de nubes encapotadas e hicieron inentendible aquello que tenían el deber supremo de hacer comprender.

En el epílogo de la vida, «qué pocos maestros conocí...».







jueves, 23 de julio de 2026

En tiniebla

__ ¿Cuál es tu religión?__ pregunté.

__ Todas las que conduzcan a la luz __ contestó.


Cuánta tiniebla.





miércoles, 22 de julio de 2026

Qué cosa tan extraña es el fútbol


El fútbol es el arte de meter la pata, literalmente. Es la única cosa en la vida donde el triunfo lo da una formidable y regia metedura de pata

Competitivamente hablando, mientras más veces se meta la pata, más probabilidades hay de ganar, de modo que todos se esfuerzan en hacerlo hasta convertir el estadio donde compiten en un festival de meteduras de pata. A la más auténtica de ellas se le llama gol en el argot de los futbolistas. Meter la pata es una expresión muy larga y compleja de manejar para el auditorio; entonces crearon un término que lo define de forma abreviada: «gol». Millones gritan desbordados: «¡Gol! ¡Gol!», que no es otra cosa que decir: «¡Metió la pata! ¡Metió la pata!».

No puede desconocerse: el Mundial de Fútbol es la única ocasión en que el mundo entero se reúne para premiar meteduras de pata.

Dicen que es el deporte más completo, el que más adeptos tiene, con el que más el mundo se identifica. Todo parece indicar que los futbolistas tienen mucho en común con el resto de la humanidad. 

Políticos y estadistas, mientras contemplan eufóricos la escena del gran campo verde donde todos compiten en pro de lograr una gran metedura de pata, se dicen eufóricos unos a otros: «¡Qué inspiración!». No hay duda: los futbolistas de élite les son espejo y motivación; ya sabe por qué. 


 



martes, 21 de julio de 2026

Qué palabras

«Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído» (1), dijo el viejo Borges.

Qué palabras tan nobles, tan ciertas, tan incompletas... 

El más universal escritor argentino olvidó, quizá por un instante, que la vida es tan raigal en lo que se escribe como todo lo que se ha leído. Por más completa que sea la ficción en la obra, entre las páginas del libro estará desliada, evocada e inmersa la vida del autor.


 

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(1) J. A. Jiménez. «Jorge Luis Borges, escritor...» https://www.informacion.es/sociedad/2026/04/01/jorge-luis-borges-escritor-escribe-128654549.html  Publicado: 1 de abril de 2026, 10:22 hrs. Accedido: 1 de julio de 2026, 12:12 p.m.



lunes, 20 de julio de 2026

Qué error tan grande

Qué error tan grande el de haber leído tanta historia; miles de horas dedicadas a hurgar entre las páginas de los textos clásicos, biografías de generales, compendios de batallas mundiales, nacimiento y muerte de civilizaciones, conquistas y exterminios. Y holocaustos, tantos holocaustos...

Las crónicas de las peores guerras se agolpan ahora en la memoria y la ensombrecen. Vienen arremolinadas entre siniestros crímenes y hondas miserias; reclaman un lugar en los recuerdos y cercenan la alegría de muchos momentos. Aparecen cuando no se les llama y no se puede evitar que, en lugar de olvidarlas, cada vez más estrujen el corazón.

Creo que se puede ser feliz llenando la vida de otras ciencias. Pueden ser felices los físicos en su micromundo cuántico; mucho más los astrónomos, evadidos en lejanas galaxias. Los biólogos que disfrutan la belleza de la vida o aún los matemáticos, imbuidos de perfecciones geométricas, pueden hablar de felicidad. Los historiadores no; la felicidad está vetada para ellos; en el más alegre de los momentos ven aflorar en sus corazones las memorias de Masada, Auschwitz-Birkenau y los Montes de Gilboa, aquellos que evocó luctuoso «el dulce cantor de Israel»

Qué error tan grande fue leer historia, tanta historia.





domingo, 19 de julio de 2026

Acerca de la puntualidad etimológica en las palabras «bello» y «hermoso»

El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea. 

José Martí (1).

 

Influido desde la adolescencia por las lecturas del célebre filólogo y politólogo español Roque Barcia, traté de usar siempre la palabra «hermoso» para expresiones de la naturaleza (mares, montañas) y «bello» para asuntos que involucraran al hombre (lienzos, esculturas y demás). Con no poco trabajo, mi esposa rescató Sinónimos castellanos en su último viaje a Cuba. Hoy leía en esta obra póstuma, con una cadencia casi poética, palabras del autor, en la que define:

 

La hermosura está en relación con la naturaleza.

La belleza representa más bien un tipo de arte.

La hermosura habla a los sentidos.

La belleza a la imaginación y el pensamiento.

La hermosura no significa nada sin contorno.

La belleza no significa nada sin espíritu.

Una flor verde, brillante y galana es hermosa.

Un lirio pálido, casi lívido, es bello.

Una joven que ríe nos da la idea de la hermosura.

Una madre que llora nos da la emoción de la belleza (2).

 

La escisión conceptual está bien definida, pero la desatención etimológica y la indetenible evolución de la lengua llevó a que, con el tiempo el límite entre ambas palabras quedara difuminado. Es interesante, sin embargo, remarcar las diferencias etimológicas.

La palabra «hermosura» proviene del adjetivo «hermoso», que a su vez deriva del latín formosus, que significa «bien formado», «con buena forma» o «que tiene forma». En su significado original se refería estrictamente a proporción, simetría y estructura. En la antigüedad y durante el Renacimiento se decía que una flor, un paisaje o la apropia naturaleza humana eran «hermosas» porque sus partes estaban bien dispuestas, tenían armonía y cumplían con una «forma» ideal. Por eso, etimológicamente, el vocablo hermosura estaba más ligado a estructura física y la naturaleza.

A diferencia de esto «belleza», del latín bellus, diminutivo de bonus (bueno), significaba «agradable», «delgado» o «pequeño y bueno». Con el tiempo evolucionó hacia lo que hoy entendemos como un atractivo estético, ese que agrada a los sentidos y al espíritu. «Belleza» venía a ser un concepto subjetivo y sensorial; tenía que ver con el placer que producía a la vista, o la idea que evocaba.

En el Siglo de Oro español (Lope de Vega, Góngora, Quevedo), aparece «hermosura» con frecuencia relacionada con la naturaleza y el cuerpo físico. En el Romanticismo y el Modernismo, la palabra «belleza» ganó terreno; permitía hablar de sentimientos, emociones y abstracciones, cosas que no quedaban expresadas con «hermosura», tan ligada a la forma física.

Visto todo así, ¿qué palabra es más exacta para la evaluación de una flor? Si se refiere a la estructura, si se quiere destacar la simetría de sus pétalos, la perfección de su forma o la disposición de su tallo, «hermosura» es etimológicamente más precisa. Si se refiere el que escribe o habla al efecto emocional del color vibrante, el aroma o la sensación de alegría que despierta, belleza es una palabra más completa.

En el español moderno, «belleza» se ha convertido en un término que abarca tanto la forma como la sensación emocional; la que escuchamos con mayor frecuencia, pero muchos escritores modernos siguen usando «hermosura» precisamente para darle ese toque clásico, natural y estructural que con frecuencia se busca.

Pese a todo considérese que las etimologías son las raíces de la lengua; cómo ignorarlas; cómo entender entonces a algún lejano poeta clásico que pudo haber escrito: «La hermosura de la montaña / no es la de una estatua fría, / es la belleza que se agita / en la vida y la alegría». 


 

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(1) José Martí. Obras Completas. Vol. 21. Cuaderno No. 9. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, p. 255.

(2) Roque Barcia. Sinónimos castellanos. Madrid: Daniel Jorro, editor. Calle de la Paz, 1910, pp. 250, 251.

 




sábado, 18 de julio de 2026

La televisión a color en Cuba

Dicen los que vivían para entonces y conservan memorias, que el 19 de marzo de 1958 comenzó a transmitir en Cuba la televisión a color a través de Telecolor (Canal 12). Utilizaba el sistema NTSC de RCA. Todo estaba dirigido por Gaspar Pumarejo. Fue la primera emisora de televisión completamente a color en toda América Latina y la segunda del mundo, después de Estados Unidos. 

Tras el triunfo de la Revolución, las transmisiones en color se suspendieron y todo volvió al triste tono del «blanco y negro». La televisión en color se reintrodujo oficialmente en la isla a las alturas de 1975. Inicialmente se usaba para eventos muy especiales. Su expansión fue gradual hasta 1980 en que, los que tenían el privilegio de entrar a un hotel, podían tener tal deleite. Marinos, políticos de élite, gente así, lo tenían como una marca de distinción. Decir que alguien tenía un televisor a color era como una etiqueta que redefinía la importancia social de aquel ser, que, las más de las veces era un «predicador de la austeridad». Cerca del hogar de mi infancia vivía un funcionario de la embajada de Cuba en Suecia. Los vecinos decían: «Tiene un televisor en colores».

El pobre trabajador cubano pudo tener un televisor a color a finales de la década de 1990. Fui un privilegiado en aquel 1999: pude comprar uno a un buen amigo. Aquel pequeño equipo estaba en buen estado; solo tenía veinte años de uso...






viernes, 17 de julio de 2026

El mundo de mi infancia en blanco y negro

Es el recuerdo de mi infancia y temprana adolescencia: las revistas que llegaban del exterior, las que venían de otros países, eran a color, con mucho brillo. Las de mi pobre isla se editaban en blanco y negro, sin brillo; se veían tan opacas.

Los periódicos de otros países eran a color. Los del mío, con excepción de alguna raya o titular rojo, eran en blanco y negro.

Las fotografías que llegaban de familiares y personas que habían emigrado eran a color. Las mías (algunas se conservan), en blanco y negro. 

La televisión en el exterior tenía la programación a color. Dicen que tal cosa se perdió en 1959 y volvió a verse en Cuba en 1975. A mi hogar entró en 1999, en plena adultez.

No tuve la culpa de llegar a pensar que mi país estaba fabricado en blanco y negro, y fuera de él existía un mundo a color. Quizá tales cosas ayuden en parte a explicar por qué generaciones enteras de cubanos soñaron de antaño con ser extranjeros. 

Pobre Cuba, aislada más que por un muro de agua, por el desacierto de los que fabricaron para ella un mundo sin colores. 

Los niños de los campos cubanos no sufrieron tal cosa porque ellos no tuvieron revistas, ni periódicos, ni fotografías, ni televisión...






jueves, 16 de julio de 2026

Lo cuidaba

Los textos escolares de mi infancia, la práctica totalidad, tenían en la página de derechos de autor una pequeña esquela en la que se podía leer: «Este libro en tus manos de estudiante es instrumento de trabajo para construir tu educación. Cuídalo para que sirva también a los que te sigan».

Lo cuidaba.





miércoles, 15 de julio de 2026

Es tan difícil; y es tan fácil

Es tan difícil para la gente citar la fuente de lo que dicen o escriben, dar crédito al manantial de donde bebieron. 

Es tan fácil cosechar lo que no se sembró, robar lo que otro compró, disfrutar lo que no se sudó.






martes, 14 de julio de 2026

Una mentira lleva a otra

¡Esta es la mentira número diez que me dices hoy! ¡Te las estoy contando! ¡Ni una más!

—¡Falso! ¡Solo dije una!

—¡Diez! ¡Conté diez!

—Solo dije una, la primera; las otras nueve fueron para cubrir la primera. 

«Un abismo llama a otro a la voz de sus cascadas» (Sal. 42:7).





lunes, 13 de julio de 2026

Heráclito

Desde muy lejos recibimos la visita del oscuro Heráclito. Al descender de la escalera del avión preguntó: «Todavía hay ríos?»





Qué belleza tan esencial

Qué belleza tan esencial expresan las flores.

No saben de halagos. Desconocen siquiera que tienen paralelos e imágenes en todas las cumbres de la poesía.

Ignoran la iridiscencia de sus colores. No los compran, ni los fingen, ni les son por ornamento prestado. Su naturaleza es belleza pura que se desdobla en pétalos. 

Llenan los campos de olores que no perciben.

No se condicionan a cánones ni modas. Como la luz brota de la estrella, o el agua del manantial cantarino, así expresan su belleza de antaño, perlada en cada amanecer por el rocío del cielo.

No compiten entre sí. Nada muestran tan raigal como la singular existencia de su propia belleza. 

El Señor Jesús, aquel que es el bíblico «lirio de los valles» (Cant. 2: 1), dijo de ellas: «...ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así...» (Mt. 28: 29).

Saben que el abril de sus sueños pronto será truncado por un verano de fuego, al que seguirá el otoño mustio, antesala de un invierno cargado de silencios. Pese a eso, qué paradigma nos dejan: por crudo que llegue a ser el imperio de la nieve, con su manto de escarcha inhóspita, nunca renunciarán a florecer en una nueva primavera.



 




domingo, 12 de julio de 2026

La hermosa primavera del Líbano

Deben ser hermosas las primaveras del Líbano. Movieron al más influyente escritor libanés de los tiempos modernos a expresarse así:

 

La primavera es hermosa en todas partes, pero es más hermosa en el Líbano. Es un espíritu que vaga por toda la Tierra, pero que hace su morada en el Líbano, conversando con reyes y profetas, cantando con los ríos los Cantares de Salomón, y repitiendo con los sagrados cedros del Líbano los recuerdos de las antiguas glorias. Beirut, libre de los lodos del invierno y del polvo del verano, en la primavera es como una novia, o como una sirena que se sienta a orillas de un arroyo, y que se seca la suave piel a los rayos del sol (1).


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 (1) Khalil Gibran. Alas rotas. 1912. Obra de Dominio Público. wwwalejandria.com, p. 9.





sábado, 11 de julio de 2026

Tal vez debió decir...

«Canción de las simples cosas» es una obra del folclore latinoamericano. Su letra original la escribió el poeta argentino Armando Tejada Gómez; la música nació del cantautor César Isella. La versión más famosa e icónica vino de la voz de Mercedes Sosa. 
El conjunto reflexiona sobre la nostalgia, el paso del tiempo y el dolor sutil de los lugares y trozos de vida que quedaron detrás. Afirma en una de sus esquelas más significativas: «Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida...» (1)
Qué pensar... Los que pueden hacerlo, esos vuelven. Tal vez debió decir el poeta (aun con mayor asonancia): «El que puede vuelve a los viejos sitios donde amó la vida...», porque muchos no pueden volver.
Muchos no pueden volver.

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(1) «Canción de las cosas simples». https://youtu.be/oysWVZT74ss



viernes, 10 de julio de 2026

No los merecen

Nos habrían colocado en una posición salvadora en el navío que se hundía y ellos habrían perecido. Los que crecimos en culturas de pobreza los vimos desarroparse para vestirnos y renunciar a comidas que deseaban, con tal de que pudiéramos comer.

No, los padres no merecen reproches. Cuando la soledad se sienta a la mesa, en el recuerdo triste de sus contradicciones y desafueros, una triste sonrisa de recuerdo; solo eso. Nada más.

No, no merecen reproches.





jueves, 9 de julio de 2026

Un hallazgo

Extraña composición fotográfica encontrada en los archivos personales de Leonardo da Vinci, requisados esta semana por el Instituto Italiano de la Cultura. Nadie sabe qué quiso expresar el célebre pintor florentino. Solo se sabe que, al pie del lienzo, hay una nota en que se lee: «No publicar hasta los tiempos del fin», aquellos en que aplicarán sus palabras: «...cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?».



miércoles, 8 de julio de 2026

La percepción de la belleza

Cada ser humano tiene su propia percepción de lo que es la belleza. No suelen reducirla a definiciones; generalmente la explican en una descripción que se llena de metáforas sugerentes. Así lo hizo Khalil Gibran, uno de los escritores libaneses más importantes e influyentes de la literatura moderna, probablemente el de mayor proyección internacional:

 

Selma estaba sentada cerca de la ventana, mirándonos con sus tristes ojos y sin hablar, aunque la belleza tiene su propio lenguaje celestial, más misterioso que las voces de las lenguas y de los labios. Es un lenguaje misterioso, intemporal, común a toda la humanidad; un calmado lago que atrae a los riachuelos cantarines hacia su fondo, y los hace silenciosos (1).

Sólo nuestros espíritus pueden comprender la belleza, o vivir y crecer con ella. Intriga a nuestras mentes; no podemos describirla con palabras; es una sensación que nuestros ojos no pueden ver, y que se deriva, tanto del que observa, como de quien es observado. La verdadera belleza es un rayo que emana de lo más santo del espíritu, e ilumina el cuerpo, así como la vida surge desde la profundidad de la tierra, para dar color y aroma a una flor (2).

Una mirada que revela un dolor interno añade más belleza al rostro, por más tragedia y dolor que refleje; en cambio, el rostro que silencioso no exterioriza ocultos misterios, no es hermoso, por más simétricas que sean sus facciones (3).

 

 

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  (1) Khalil Gibran. Alas rotas. 1912. Obra de Dominio Público. wwwalejandria.com, pp. 13, 14.

(2) Ibíd., p. 14.

(3) Ibíd., p. 31.





lunes, 6 de julio de 2026

Qué decir...

Vi ayer en el Portal Oficial de «Israel en español», sumidos en las labores de rescate en Venezuela a raíz del reciente y devastador terremoto, a voluntarios israelíes de ZAKA removiendo, con no poco peligro para ellos, aquellas montañas de escombros. Fue así que hallaron a una madre.  Les vi orar al pie de aquel cuerpo sin vida. En una expresión de respeto y humanidad, leyeron salmos.

Qué decir, qué palabras dedicar a los hijos de un pueblo a los que se les negó siquiera el derecho a una sepultura durante el holocausto.



 

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(1) Israel en español. https://www.facebook.com/share/r/1Cxj5pzouA/  

5 de julio de 2026. 6:51 p.m.




domingo, 5 de julio de 2026

Jesús

No se trata de la Iglesia, o sus misiones, ni siquiera del ministerio.

No se trata del templo, o sus carpas, verdecidos terrenos o extensos parqueos. 

No se trata de teología, erudición bíblica o predicación expositiva; mucho menos de recomponer el caos de un mundo en ruina. 

No se trata de crítica política, elecciones de partidos o cumplimientos de sueños sociales.

Se trata de Jesús

Nació, vivió y murió por ti.

«Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten» (Col. 1: 16, 17). 

Viva y muera abrazado a Él, porque se trata de Él.

Acaso lo dudes, lleva las cosas a límites extremos; toca fondo en mares de quebrantamiento, y, en el exhalar de tu último suspiro, quizá próximo ya, mira qué queda. Cuando veas que solo está Él habrás aprendido. Se trata de Jesús






viernes, 3 de julio de 2026

En el seno mismo de la barbarie

«Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal» (Gn. 6:5).

Es realmente asombrosa la historia de la barbarie, de las guerras de exterminio de unos pueblos contra otros, de la esclavitud milenaria, el desamparo de la mujer y el cercenar de cada niño truncado de esta vida con la hoz del hambre.

Asombra ver la oscura bandera de los antivalores izada en cada proa; y los discursos de odios que no se disimulan, en todos los podios.

Triunfan el hombre más fuerte y la mujer más bella, y el mediocre con cargo, en las pasarelas finales de la historia.

Nada, sin embargo, es más asombroso que la supervivencia del amor y la lealtad, de la palabra amable y la tierna empatía, con la expansión del Evangelio de Jesucristo en el corazón de este mundo, en el seno mismo de la barbarie.





miércoles, 1 de julio de 2026

Acerca del término "telúrico"

Telúrico, qué palabra. La primera vez que la leí sentí que se relacionaba con algo místico, esotérico. Lejos de eso tal acepción tiene muy bien puestos "los pies en la tierra". Proviene del latín tellus, telluris, que significa tierra. En español tiene varios sentidos, según el contexto.


1. Sentido físico. Está relacionado con la Tierra (sentido físico o geológico). Es el significado más literal. Las corrientes telúricas son corrientes eléctricas naturales que circulan por la corteza terrestre. Los terremotos, movimientos de la corteza terrestre, erupciones volcánicas y otros procesos geológicos son fenómenos telúricos.


2. Sentido literario. Está relacionado con la tierra como paisaje o naturaleza. En literatura y crítica cultural, telúrico describe aquello que está profundamente ligado a la tierra, al paisaje, la geografía o las fuerzas naturales. Aquí significa que la naturaleza no es solo un escenario, sino una fuerza que moldea la vida y el carácter de las personas. Ejemplos: "La poesía de Antonio Machado tiene un componente telúrico". "Es hermosa la visión telúrica de los Andes".


3. Sentido cultural. Relacionado con las raíces de un pueblo,  lo que nace de la identidad profunda de un pueblo, de su entorno natural y tradiciones. Alude a aspectos de la cultura que brotan de la realidad propia de un país: su geografía, clima, historia y convivencia de los diversos grupos humanos que formaron la nación. Ejemplo: "Fernando Ortiz estudió los elementos telúricos de la cultura cubana".