—¡Esta es la mentira número diez que me dices hoy! ¡Te las estoy contando! ¡Ni una más!
—¡Falso! ¡Solo dije una!
—¡Diez! ¡Conté diez!
—Solo dije una, la primera; las otras nueve fueron para cubrir la primera.
«Un abismo llama a otro a la voz de sus cascadas» (Sal. 42:7).
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Su comentario a este artículo se recibe con respeto y gratitud.