Cansan tanto el manejo de cosas que nunca pasaron: enfermedades imaginarias, enemigos que no lo eran, malos entendidos, resoluciones tormentosas, batallas interiores contra guerras que nunca nos declararon.
Cuánto del cansancio que llevamos a los finales de la vida depende de cosas que nunca pasaron. Asusta pensar que son mayoría. Y no suelen ser buenas las mayorías.