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martes, 30 de junio de 2026

Shalom

La palabra hebrea שָׁלוֹם (shalom) significa paz, pero según el contexto, puede traducirse como bienestar, prosperidad, integridad, salud o plenitud.

Ejemplos donde shalom se traduce como bienestar:


Génesis 43:27: José pregunta por el bienestar de su padre (literalmente, su shalom).

1 Samuel 17:18: David debe averiguar el bienestar de sus hermanos (su shalom).

2 Samuel 18:29: David pregunta: "¿Está bien el joven Absalón?" (literalmente: "¿Hay shalom para Absalón?").

 






lunes, 29 de junio de 2026

Proletarios

Karl Marx escribió en su azufrado Manifiesto Comunista: «¡Proletarios de todos los países, uníos!» («Proletarier aller Länder, vereinigt euch!»).

Pobre Lenin, no sé por qué se sintió aludido y se metió en esa unión. Y quien no era Lenin también.

Dice un amigo que, a Marx, de seguro, se le acabó la tinta, mientras intentaba agregar al final: «¡Dije "proletarios"!».



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(1) Karl Marx y Friedrich Engels. Manifiesto del Partido Comunista. Trad. Wenceslao Roces (Madrid: Editorial Ayuso, 1975), 74.




domingo, 28 de junio de 2026

Para llegar a ser

«Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré» (Gn. 12:1). Fueron las palabras del Altísimo a Abraham. 

Los especialistas en lenguas bíblicas aseguran que, en el hebreo de esta expresión, hay un pronombre enclítico, y una traducción más literal sería: «Ve para ti de tu tierra...». Rabinos de la era moderna lo han llegado a resumir en la paráfrasis: «Ve en dirección a ti mismo». 

Era Abraham un mero ganadero iraquí, pero su destino estaba trazado desde el Tercer Cielo para llevarlo a ser: «amigo de Dios» (Is. 41:8), «nación grande y fuerte» (Gn. 18:18), «patriarca de Israel» (Hch. 7:2), «padre de multitudes» (Gn. 17:5)

Para eso debía partir. El completamiento de la Obra de Dios en su vida implicaba un alejarse de allí. 

«Y se fue Abram, como Jehová le dijo...» (Gn.12:4). Y se despidió de Ur de los caldeos para nunca más regresar.  

En cada hijo de Dios que escuche el llamado y salga tras él habrá un remedo de aquel lejano «padre de la fe» (Ga. 3:7). Organizaciones a las que nos creímos unidos de por vida, países en que esperábamos terminar, profesiones, trabajos, amigos... Tu impoluto pañuelo blanco se levantará en tu mano para decir adiós, para partir y no volver, para llegar a ser quien estás llamado a ser.





sábado, 27 de junio de 2026

Críticos y criticones

Los críticos son necesarios y se identifican por los claros contrapesos que logran en la opiniones que emiten. Con equilibrio definen aciertos y desaciertos, bellezas y fealdades, valores y antivalores. Esos son los críticos. Los criticones son otra cosa. Tienen un perfil propio y un olor tan marcado que pueden ser reconocidos desde la más completa anosmia. Los criticones encuentran defectos hasta en el paraíso; si ven un arcoíris comentan la falta de dos colores; si les regalan un lingote de oro, se quejan del peso. Ellos entran a una heladería donde se ofertan cincuenta sabores solo para comprobar que «el suyo» no está. A la verdad, estos seres están dotados de capacidades únicas: pueden encontrar tres errores en una hoja en blanco. 

El criticón es ese personaje que, frente a un pedido de opinión de Noé, hubiera contestado: «La idea está bien, pero el color de la madera del arca no está en armonía estética con el diluvio».

El criticón ve una rosa y señala a sus espinas; contempla una puesta de sol y se queja de ella por fugaz; ver el amanecer y le parece importuno por lo muy temprano que resulta.

Lo más tenebroso del asunto es que el Partido de los Criticones tiene representaciones en todos los países y su afiliación internacional crece. Ellos penetran las instituciones, sientan cátedra en las universidades, escalan alto en la sociedad y disfrutan de una cohesión formidable. Más unidos que una manada de elefantes, luchan bajo una bandera donde aparece la imagen de una lupa circulada en oro por un lema donde se lee: «Puede parecer bueno lo que veo, pero...». 

Frente a esta especie, se hacen patentes las palabras salvadas del refranero por la memoria popular: «Lo que dices de mí no habla de lo que soy, sino de lo que eres»: criticón. 


 



viernes, 26 de junio de 2026

No son nuevas las olas

No son nuevas las olas. 

Se movieron a la par de remotas memorias.

Arremolinadas y espumeantes viajaron

con iniciativas frescas o renuncias cansadas.

Algunas saltaron festivas, 

otras reptaron serenas y amargas.


Parabienes y desengaños se fingen nuevos

entre las aguas sinuosas que llegan;

aguas de olas que no son nuevas,

como no lo son las horas de vida que acompañan.

 





jueves, 25 de junio de 2026

Mientras Venezuela tiembla

Todo lo que sucede tiene una lectura, y no estoy hablando de poesía. Huracanes, tornados, epidemias, guerras son permisiones de Aquel que está sentado en el Trono. Es bíblico pensarlo. La voz del Espíritu en el profeta Isaías se elevó hace dos mil ochocientos años para decir: «...porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia» (Is. 26:9b). 

Por estos caminos los peores males deben ser evaluados desde una óptica superior a la que propone la tesis del sencillo arbitrio en aquellos que presentan a la humanidad como un mundo sin Dios.

Tembló la cálida tierra de Venezuela este miércoles 24 de junio de 2026, a las 18:04 Horas. El epicentro del siniestro estuvo en la zona central-norte del país, cerca de Montalbán (Carabobo), pero se expresó con mucha fuerza en Caracas, La Guaira y otros estados. Dos grandes movimientos sísmicos, de magnitud 7,2 y 7,5, separados por unos segundos, sembraron pánico. Los especialistas coinciden en que este doblete sísmico es el más fuerte que haya azotado al país desde 1900. Cayeron edificios; construcciones formidables se vieron súbitamente reducidas a un retorcido amasijo de concreto y hierro. Murieron cientos de personas. Miles de heridos desbordan los hospitales en reclamo de atención desesperada. Muchos buscan con angustia a sus familiares, desaparecidos bajo inamovibles escombros.

¿Qué pensar? ¿Cómo mirar las cosas que ocurren en este pobre pueblo en cuyo seno arriesgamos mi esposa y yo la seguridad y, por extensión, la vida hace diez años? Está muy cercano aquel 3 de enero de 2026 en que una operación militar de los Estados Unidos sacó a Nicolás Maduro del poder. Hubo de inmediato señales de apertura económica y acercamiento internacional. Nobles acuerdos reactivaron la industria petrolera e inyecciones financieras del gobierno norteño trajeron una sonrisa festiva a tan sufrido pueblo.

¿Cómo separar un temblor político, tan cercano en el tiempo, de la terrible sacudida sísmica recién acaecida? Pero, al unirlos, qué lectura hacer y, más difícil aún, cómo expresarla sin herir, o desconocer el lenguaje compasivo, que es paliativo obligado de la misericordia.

Los hechos registrados en enero de este año llenaron los espacios noticiosos. Venezuela se colocó a la cabeza de todos los titulares mundiales. Era el suyo un innegable triunfo contra la corrupción, la droga y la miseria creciente de un país que llegó a registrar la tasa de inflación más alta del mundo; pero tales logros abrieron paso a la gran pregunta: los líderes sociales que tomaron desde enero las riendas del gobierno, los referentes del poder, los ocupantes de los puestos de eminencia ¿a dónde corrieron en reconocimiento y rendida gratitud por el favor recibido? En resumen: ¿a quién dieron la gloria?

Vemos figuras significativas de la élite venezolana cargadas de pulsos, collares e indumentarias que expresan el más desordenado sincretismo. Se escuchan desde allí percepciones muy extrañas que entronizan la carne y la sangre como protagónicos del bien derramado, desde enero, en la hermosa tierra del turpial. Quizá estas lecturas sean carriles por lo que puedan entenderse los grandes e inusitados males recién vividos: Dios cela su gloria y no la compartirá jamás. 

«Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas» (Is. 42:8)

«Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es» (Ex. 34:14)

«Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro» (Is. 48:11).

No hay error más grave para los humanos a la hora del triunfo que colocar la gloria, que solo pertenece a Dios, en un lugar equivocado. Ningún otro yerro tiene consecuencias más deplorables. Si lo duda, mire a la historia de mi pobre tierra, la perla del Caribe, en sus últimos setenta años.

Aprendamos de tales cosas, y por pequeñas que sean las victorias, corramos al Calvario y pongámoslas a los pies de Cristo. ¡Cuánto dolor trae al corazón del Padre la ingratitud humana! ¡Qué callados quedan los ángeles cuando nos ven premiar a seres intrascendentes frente a los colosales esfuerzos que hicieron las huestes celestiales movidas por el amor y el poder del Único que merece la gloria.

  

«Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos» (Ap. 5:13b)






miércoles, 24 de junio de 2026

No soluciones

Descripciones, no soluciones.

Historias, no soluciones.

Interpretaciones, no soluciones.

Críticas, no soluciones.

Consuelos, no soluciones.

No soluciones, no soluciones.




¿No le parece?

«Mas, sin embargo...» es un error común de oradores. Hace poco lo oía en la entrevista de un estadista. Viene a ser como decir: «Pero, pero...».

Dicen que «Mas, sin embargo...», es un «haiga» subrepticio. Como dicen los bolivianos: «¿Será?».






sábado, 20 de junio de 2026

Es el error mayor

El error central de todos los políticos contemporáneos, de un modo o de otro, está unido a la ausencia de conocimiento bíblico y al irrespeto total a la Obra de Jesucristo, Señor de la historia. 

La falta de referencia bíblica se desborda en las aljabas de las peores decisiones tomadas por los líderes de las pequeñas y grandes naciones. Quieren dirigir sus países y regiones sin un marco bíblico, con una mente inconsulta con relación al Creador del mundo que pretenden gobernar.




jueves, 18 de junio de 2026

Encuéntrelos allí

Hay un lugar donde usted puede encontrar reunidos a todos los imprescindibles, esos que no se alejaron del poder por la seguridad que tenían de que sus pueblos irían a la ruina sin ellos. En nombre de su imprescindibilidad dieron golpes de estado, levantaron guillotinas, prohibieron la libre expresión de la gente, abolieron la prensa, cerraron universidades e iglesias, proscribieron la Biblia y condenaron al ostracismo a todos los prescindibles, es decir, los demás.

Los imprescindibles coinciden compartiendo un lugar donde, con seguridad, usted puede encontrarlos: es el cementerio.





miércoles, 17 de junio de 2026

Razones para ser una buena o mala persona

Manuel es una mala persona quizá porque conoció la orfandad. Nunca recibió amor. Tuvo que trabajar muy temprano en la vida. Supo del calor del día y del frío en la noche. No tuvo amigos influyentes. Fue orillado, marginado. Miró de frente a la miseria. Terminó siendo una mala persona.

Juan es una buena persona quizá porque conoció la orfandad. Nunca recibió amor. Tuvo que trabajar muy temprano en la vida. Supo del calor del día y del frío en la noche. No tuvo amigos influyentes. Fue orillado, marginado. Miró de frente a la miseria. Terminó siendo una buena persona. 




lunes, 15 de junio de 2026

Todas lo son

No entiendo el eufemismo cuando dicen de alguien que partió de este mundo: «Murio a causa de una penosa enfermedad...», como si alguna no lo fuera.




viernes, 12 de junio de 2026

El mundo

Puedes aconsejar al cerdo que salga del barro maloliente, pero, con toda seguridad, pensará que sientes envidia.

Las aves carroñeras te mirarán pasar y notarán que evitas toda cercanía a su festín; y dirán entre sí: «No sabe lo que se pierde...».


 


jueves, 11 de junio de 2026

No hay inútiles

Dicen que nadie es completamente inútil. El más ocioso y mezquino de los hombres sirve de mal ejemplo.

Y los malos ejemplos qué lecciones dejan; qué útiles pueden llegar a ser.




miércoles, 10 de junio de 2026

Fue hace quinientos años...

En 1526, Cuba era una joven colonia de la Corona española. Apenas habían transcurrido quince años desde que Diego Velázquez iniciara la conquista de la isla. Se habían fundado las principales villas españolas: Baracoa, Bayamo, Trinidad, Sancti Spíritus, Camagüey (entonces Santa María del Puerto del Príncipe) y Santiago de Cuba. Está última era la capital de la isla y el principal centro político y administrativo. En España, Francisco de Pizarro preparaba una expedición con rumbo a las costas de Perú. Sería sometido el imperio inca. Europa presenciaba la expansión de La Reforma Protestante y África vivía entre las pretensiones otomanas de conquista y la resistencia de las dinastías locales.

Todo fue hace 500 años. Qué distante tiempo. Qué lejano pasado. Y pensar que, un día, la guerra que vive hoy el mundo entre Rusia y Ucrania, Israel e Irán; el más reciente y renovado robot, la última poesía que se recite en la tenue luz del crepúsculo, llevará a alguien a decir: "Fue hace 500 años...".




martes, 9 de junio de 2026

Qué distinto

Nada es igual; todo cambió: los muebles, las paredes, el techo, el jardín y su hierba.

Aun el espejo; qué distinta es la imagen que refracta.