Puedes aconsejar al cerdo que salga del barro maloliente, pero, con toda seguridad, pensará que sientes envidia.
Las aves carroñeras te mirarán pasar y notarán que evitas toda cercanía a su festín; y dirán entre sí: «No sabe lo que se pierde...».
Publicaciones, meditaciones, memorias y consideraciones teológicas e históricas del autor
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Su comentario a este artículo se recibe con respeto y gratitud.