El error central de todos los políticos contemporáneos, de un modo o de otro, está unido a la ausencia de conocimiento bíblico y al irrespeto total a la Obra de Jesucristo, Señor de la historia.
La falta de referencia bíblica se desborda en las aljabas de las peores decisiones tomadas por los líderes de las pequeñas y grandes naciones. Quieren dirigir sus países y regiones sin un marco bíblico, con una mente inconsulta con relación al Creador del mundo que pretenden gobernar.
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