Hay un lugar donde usted puede encontrar reunidos a todos los imprescindibles, esos que no se alejaron del poder por la seguridad que tenían de que sus pueblos irían a la ruina sin ellos. En nombre de su imprescindibilidad dieron golpes de estado, levantaron guillotinas, prohibieron la libre expresión de la gente, abolieron la prensa, cerraron universidades e iglesias, proscribieron la Biblia y condenaron al ostracismo a todos los prescindibles, es decir, los demás.
Los imprescindibles coinciden compartiendo un lugar donde, con seguridad, usted puede encontrarlos: es el cementerio.
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