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sábado, 19 de diciembre de 2020

Por eso se llama «Planeta»

Tengo suerte para recibir simpáticos ataques de los terraplanistas. La primera vez me quedé tan asombrado con lo que me escribieron que lo interpreté como una broma. Vaya si era en serio. Es que tal postura, hoy día, es todo un movimiento; ellos niegan que el hombre haya llegado a la Luna y aseguran que la Tierra es plana, todo un elipsoide rotacionalmente simétrico en el que los ejes polares son más cortos que el diámetro de su círculo ecuatorial. Nuestro romántico «planeta azul» se convierte así en el émulo de una lenteja (1).

Tras el último encantador ataque del que fui sorprendida víctima, se me despertó la curiosidad y hurgué on line a fin de ver cuán serio era el asunto. Me asombró saber que tal disidencia geográfica y astronómica se organizó como International Flat Earth Society a mediados de los años 1950, y se basó en las ideas del inventor inglés Samuel Birley Rowbotham (1816-1884).  Este usó pasajes de la Biblia para desplegar su teoría. Él creía, con no poco optimismo que, tanto el sol como la luna, los planetas y las estrellas estaban a unas escasas millas de la superficie terrestre. Los entusiastas activistas del movimiento agregarían afirmaciones no menos simpáticas como “Australia y Finlandia no existen”. Tales ingenuidades nos llegan hoy, bajo la forma de afirmaciones más sofisticadas, como: “si la Tierra fuera un globo la nivelación de los mares sería imposible” (2).

En un artículo publicado por Irene Hartmann para El Clarín, la escritora comenta: “En el sitio oficial de la Flat Earth Society aclaran con detalle y seriedad que la Tierra es un disco redondo de dimensiones indefinidas, que el Polo Norte geográfico está ubicado en el centro de ese disco, y la Antártida, alrededor de los bordes, ‘como en el logo de la Organización de las Naciones Unidas’” (3).

Para los terraplanistas, Newton era un farsante al hablar de masas planetarias que determinan atracciones gravitaciones, y el pensamiento de Einstein, estaría en armonía con su desordenada cabellera porque este ancianito no solo entendió como redonda la tierra, sino que también «curvó el espacio-tiempo». Por más está decir que la NASA la integrarían un grupúsculo de conspiradores que sobornaban perpetuamente a los cosmonautas (4).

No encontré las opiniones que vierten en torno a Cristóbal Colón o Juan Sebastián Elcano. Este último le dio la vuelta a la tierra… “Bueno…”, diría un terraplanista que se respete, “él dijo que se la dio, que es otra cosa”. Desconfiados los muchachos…

Por más que los respete no logro oír los tales argumentos con un ánimo serio. Es que los encuentro graciosos. Los terraplanistas son un modelo de que, con un poco de ingenio, y una cierta dosis de buen humor (¿por qué no?) se puede defender cualquier cosa. Debe ser una experiencia encantadora la de tomar un café con ellos.

El 22 de noviembre pasado, estuvimos ministrando, mi esposa y yo, en la ciudad de Texarcana, límites de Arkansas, en la sede de las Asambleas de Dios. El pastor de esa floreciente locación es Jesús Hernández Chuy, un ocurrente ministro evangélico que me hizo inmensamente grata la estancia. En el almuerzo que tuvimos a la tarde en un cálido hogar, con varios de aquellos queridos hermanos, el tema de «la tierra plana» cayó, como uno de los absurdos contemporáneos, y el simpático Chuy, dispuesto siempre a encontrar esa nota de buen humor que hace más soportable la vida, dijo con toda autoridad: “La tierra es plana, por eso es que se llama ‘Planeta’, si fuera redonda se llamara ‘redondeta’”. Todos rompimos a reír.

Al fin encontré un argumento «serio» en favor de los terraplanistas.

 

 

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(1) Irene Hartmann. Clarín.com | Sociedad. https://www.clarin.com/sociedad/terraplanistas-polemicos-argumentos-afirman-tierra-plana_0_jDdvvqaCe.html  Publicado: 01/03/2019 11:56. Actualizado al 09/03/2019 16:00. Accedido: 10 de diciembre de 2020, 8:00 AM.

(2) Ibíd.

(3) Ibíd.

(4) Ibíd.




viernes, 18 de diciembre de 2020

Venid fieles (Adeste fideles)

Adeste fideles (en español «Venid fieles», «Vayamos cristianos», o «Venid, adoremos») es un himno de Navidad conocido y cantado en Francia, España, Portugal e Inglaterra desde fines del siglo XVIII. Se entonaba en la misión portuguesa en Londres en 1797, por lo que todavía hoy muchos le conocen como «El himno portugués» (Portuguese Hymn).

No está clara la autoría; algunos creen fue compuesto en una fecha cercana a 1743, por John Francis Wade (1711–1786). Sin embargo, Vincent Novello, organista de ese lugar, atribuyó la versión musical más popular a John Reading, que fue organista en la Catedral de Winchester de 1675 a 1681, y posteriormente de la Universidad de Winchester. El texto se ha sido atribuido a San Buenaventura, pero no se encuentra entre sus obras. No faltan los que lo atribuyen al rey Juan IV de Portugal, también llamado «el Rey Músico». En su palacio se encontraron dos manuscritos de esta obra. Este rey nació en 1604, y fue un prolífico autor. Se le recuerda también como un mecenas de la música y las artes. Poseía una de las mayores bibliotecas del mundo. La primera parte de su obra musical se publicó en 1649. Hizo construir una escuela de música en Vila Viçosa (Portugal) y desde allí enviaba músicos a España e Italia y fue allí.

Las fechas relacionadas con Juan IV son anteriores a John Francis Wade. Entre sus escritos están la Defesa da Música Moderna (Lisboa, 1649) año en que este rey pugnó todo lo que pudo contra el Vaticano para conseguir que se aprobara la música instrumental en las iglesias. Otra famosa composición suya es la Crux fidelis, un trabajo que sigue siendo popular en la liturgia católica.

Sin que se pueda, con exactitud, definir la fuente de este grandioso himno, prendió en todas las iglesias y puede escucharse desde entonces en cada navidad.

 

Venid fieles todos

 

Venid, fieles todos a Belén marchemos

De gozo triunfantes henchidos de amor,

Y al Rey de los cielos contemplar podremos:

 

Coro:

Venid, adoremos, venid, adoremos,

Venid, adoremos a Cristo el Señor.

 

El que es Hijo eterno del eterno Padre,

Y Dios verdadero que al mundo creó,

Al seno virgíneo vino de una madre:

 

-Coro-

 

En pobre pesebre yace reclinado,

Al hombre ofreciendo eternal salvación,

El Santo Mesías, Verbo humanado:

 

-Coro-

 

Cantad jubilosas, célicas criaturas,

Resuenen los cielos con vuestra canción.

¡Al Dios bondadoso, gloria en las alturas!

 

-Coro-

 

Jesús, celebramos tu bendito nombre

Con himnos solemnes de grato loor;

Por siglos eternos que te adore el hombre:

 

-Coro-

 

 

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Fuente

Anónimo. Adeste fideles. http://www.himnosevangelicos.com/showhymn.php?hymnid=334 Ver también en: Adeste fideles. https://es.wikipedia.org/wiki/Adeste_fideles#cite_note-1 Ambos accedidos: 19 de diciembre de 2020, 11: 50 PM.

Una versión bellísima de Marcos Barrientos: https://youtu.be/IK67aakPoto Accedida: 20 de diciembre de 2020, 12: 26 AM.




jueves, 17 de diciembre de 2020

Figuras retóricas en la Biblia. Introducción

En todas las culturas, idiomas, y tiempos, el sentido figurado ha facilitado y embellecida la comunicación. Este tiene que ver con transmitir una idea diferente al significado literal de las palabras, idea que puede ser fácilmente comprendida por el que escucha o lee. A estos giros de expresión se les llama figuras retóricas. Dan al lenguaje mayor expresividad, énfasis y sobre todo alcance. Acerca de esto último el escritor José M. Martínez afirmó: “Una persona de mediana cultura tiene a su disposición un caudal de veinte mil (…) palabras. Pero suman cientos de miles los objetos, hechos, ideas, sentimientos y experiencias que en un momento dado ha de poder identificar o expresar mediante el lenguaje” (1).

Tales recursos de expresión aparecen profusamente en el lenguaje bíblico. Jesús las usó, de ellos se llenan los Salmos, y aun en los relatos históricos más literales es posible distinguirlos. Su identificación y conocimiento son importantes para la recta comprensión de las Escrituras.

Algunos autores incluyen las figuras retóricas en la llamada hermenéutica especial, que es aquella relacionada con las formas especiales del lenguaje bíblico (poesía, textos sapienciales o proféticos, entre otros), pero, hacerlo así, relegar el análisis de las figuras retóricas a la hermenéutica especial, supone el peligro de que el lector vea a las tales como recursos de expresión que solo se usan en ciertos tipos de lenguaje bíblico. El análisis lingüístico, propio de la hermenéutica general, y su enfoque histórico-gramatical que norma a la interpretación conservadora, parecería entonces solo aplicable a los textos que deben ser interpretados literalmente. Sin embargo, el uso de las figuras retóricas es tan universal en la Biblia que aun en las perícopas más literales pueden registrarse, de modo que el estudio de las figuras retóricas no debe de estar tan desconectado del análisis lingüístico de la hermenéutica general (2).

Si Dios lo permite, volveremos sobre el tema en próximas publicaciones.




miércoles, 16 de diciembre de 2020

Las iglesias que no hacen Santa Cena no son cristianas

La Santa Cena es una ordenanza que vino a la Iglesia universal, directamente de la boca de Jesús. A escasas horas de su arresto y crucifixión, en aquel memorable Jueves Santo, Él dijo a sus discípulos: “…haced esto en memoria de mí” (Lc. 22: 19).

Cabe discutir la frecuencia con que se hará. Los miembros de la iglesia primitiva participaban de ella todos los domingos. Pueden diferir los que no quieren una frecuencia tal que le reste dignidad. Es verdad que su solemnidad se puede afectar por su frecuencia. Lo que no puede discutirse es el hecho de que debe hacerse, y su olvido deja mucho en qué pensar respecto a la integridad doctrinal de una iglesia. Es una ordenanza que recuerda a Jesús muriendo por nosotros y despierta el temor santo de los que participan en ella.

Pastoreé una iglesia muy difícil por mucho tiempo. En ella vi logros que no he visto en ninguna iglesia aquí, respecto a los dones del Espíritu. A mi llegada estaban fuertemente divididos los hermanos. “Muy bien”, les dije, “tenemos Santa Cena la próxima semana”. Algunos se me acercaron: “Hay mucho pecado, estamos divididos”. Les contesté: “Bueno, según algunos de ustedes yo soy el que estoy en pecado, y soy un maestro de error. Así es que veremos el próximo domingo, cuando hagamos la Santa Cena quién es el que se ‘desbarata’, porque yo no estoy dividido con nadie, les amo a todos, y no estoy es esos pecados que comentan. Recuerden bien: el próximo domingo, Santa Cena”.

A la llegada del día se me acercaron algunos. Eran de la estirpe legalista que quería imponer “normas” a la grey. Suplicantes, me dijeron: “Pastor, denos tiempo para la Santa Cena. Así no se puede…”. Les contesté: “Muy bien, para que vean que bueno soy, les voy a dar tiempo: tienen treinta minutos para arreglarse unos con otros”. Espantados regresaron a sus bancos. Hice la Santa Cena. Todos los meses, el primer domingo de cada mes, por dieciocho años, hice Santa Cena. Nunca me enfermé con relación a una Cena del Señor. De hecho, en la gracia de Dios, tuve una salud bastante buena. Respecto a ellos…, tuvieron que acostumbrarse a 'arreglarse'.

¿A qué le temen los que no practican la Cena del Señor? ¿Es que están en pecado? ¿Será que no se sienten cristianos? Muchas reservas tengo con aquellos que veo pasan uno y dos años y no se ocupan de que su iglesia tenga la Cena del Señor. Dije «dos años», no exageré. La Cena del Señor tiene una importancia de primer orden, y si me permite una observación extrema, es una forma que tiene el pastor de decirle a la iglesia, donde siempre hay un grupo que le juzga: “No estoy en pecado, y ustedes, caminen fino delante del Señor, porque “el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí” (I Co. 11: 29).

Aquel que no se ocupa de que su iglesia tenga Santa Cena está diciendo en voz alta y clara que:

 

1. No les importa cumplir la ordenanza de Jesús.

2. No les importa que la grey recuerde el valor de su muerte en la cruz.

3. Están en pecado y tiene miedo de ser juzgado por Dios y que esto se haga evidente.

 

Puede ser que engañe a otro. A mí no me va a engañar. Mucho menos a Dios. La Santa Cena es una ordenanza. Está, por ende, en las dieciséis doctrinas básicas de las Asambleas de Dios, es uno de los fundamentos organizacionales de la agrupación pentecostal más grande del mundo, y le dejo esta afirmación, que si usted quiere la podemos discutir: las iglesias que no hacen Santa Cena no son cristianas; han puesto a un lado, en total irrespeto, el reconocimiento de una ordenanza que vino directamente de la boca de Jesús respecto a algo en extremo delicado: el recuerdo de su muerte, espina dorsal de la fe cristiana, pivote sobre el que gira toda la doctrina bíblica y evangélica. 

Respete la ordenanza de Jesús. Respete el recuerdo de su muerte vicaria en la cruenta cruz en favor de nosotros, de la forma que Él dijo que debía de ser recordado: con la Cena del Señor, con el partimiento del pan y la participación del vino. No huya de la Cena del Señor, ni se haga el desentendido, como muchos. Participe de ella, y reciba la comunión, la bendición y hasta la sanidad divina que viene, cuando, con limpieza, se disfruta de ella.




martes, 15 de diciembre de 2020

El que lee mucho...

De la maestría que impartí en Venezuela en 2016, por la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina, recuerdo al estudiante Úslar Guerra repetir más de una vez, en sus exposiciones, las palabras del poeta inglés William Cowper: “El que lee mucho, intentará algún día escribir” (1). Nada más cierto. Es verdad que la lectura y el impulso a la escritura están conectados, y uno suele llevar al otro.

Esto, obviamente, estará relacionado también con la percepción de ciertas influencias en la redacción, particularmente en el escritor novicio; este transparenta en sí al autor que más enfáticamente ha leído. El escritor avanzado, en cambio, se vuelve como un mar en que han confluido muchos ríos, y deja probar el sabor de muchas aguas. El hermético José Lezama Lima, gustaba decir: “Cuando un escritor llega, en todo caso, a determinado momento de su expresión, ya no tiene influencias directas” (2). Para el profesional este es el único sentido de la originalidad: la integración de influencias.

El escritor avanzado es uno para quien creció la lista de aquellos a quienes debe dar las gracias, no por haberle leído, sino por haber escrito antes. Ellos fueron los que, finalmente, le movieron a escribir.

 

 

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(1) Mundifrases.com. “Frases de William Cowper”. https://www.mundifrases.com/frases-de/william-cowper/ Accedido: 15 de diciembre de 2020, 10: 29 PM.

(2) Ciro Bianchi Ross. Así hablaba Lezama Lima. La Habana: UNEAC, 2013, p. 191.




lunes, 14 de diciembre de 2020

De los extranjerismos peninsulares

Hoy, lunes 14 de diciembre de 2020, tuvimos con los profesores Donald H. y Cyndie Jeter, la reunión de cierre de año de Global University, en Tyler, Texas. Estuvimos mi esposa y yo, varias horas escuchando al insigne misionero norteamericano; nos esforzamos en seguir, todo lo que pudimos, su relampagueante pensamiento que se mueve, con dinámica verdaderamente juvenil, de un capítulo a otro, y cumplimos así un tiempo muy provechoso.

El profesor Jeter es un multilingüe misionero que domina el español de modo superior al promedio de los latinos. Tiene la ventaja que le dio el sufrido trabajo misionero en condiciones culturales muy diversas. Maneja a las mil maravillas el español peninsular de la madre patria, el del Caribe cubano, y el de algunos países latinoamericanos. Inevitablemente en nuestros encuentros y reuniones siempre caemos en el mundo de las polisemias y los extranjerismos, así es que, al cierre de la magna reunión de hoy, cuando ya iba al baño me dijo: “Voy al servicio…”. Se quedó pensando un instante y me dijo entonces: “‘Servicio’ es en España, si es en Cuba es baño; así es que cuando vayas a España recuerda que allí no se le dice servicio al culto porque ‘servicio’ es baño”. Le prometí: “Tendré cuidado, no sea que en la oración de despedida dé las gracias por ‘el gran servicio’ de allí”. Rompimos a reír.



domingo, 13 de diciembre de 2020

Una sorprendente perspectiva del rapto pretribulacional en Isaías

Hace poco terminé de impartir un curso de escatología a un importante Instituto Bíblico de Texas. Durante la preparación, mientras andaba por los caminos teológicos pretribulacionistas, bien trillados ya, tropecé de pronto con una secuencia textual que nunca había advertido. Tiene que ver con la perícopa de Isaías 26: 19-21. Allí aparece:

 

19 Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos. 
20 Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. 
21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.

 

Es en extremo interesante ver el desarrollo de esta idea para la defensa del pretribulacionismo, es decir, del criterio teológico-escatológico que defiende la perspectiva de que la iglesia se va de la tierra en el «arrebatamiento» antes de la «Gran Tribulación». Note usted la secuencia: “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” (v. 19). Esa es la imagen escatológica de la primera resurrección, la de los muertos en Cristo. A eso sigue: “Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación” (v. 20). Esa expresión puede contener perfectamente la imagen del rapto de la iglesia. Finalmente: “Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos” (v. 21). Esa expresión refleja el juicio de la Gran Tribulación; es el juicio de Dios sobre la tierra impenitente, con el duro trato que le espera a Israel.

Esta secuencia es en extremo interesante. Isaías está escribiendo en el siglo VIII AC. Él está ajeno por completo a toda la literatura apocalíptica (Ezequiel, Daniel, Apocalipsis). Es muy interesante.




sábado, 12 de diciembre de 2020

El fracaso de Roboam

Son pocos los caminos para el éxito; casi todos tienen que ver con esfuerzo, tesón y disciplina; pero a diferencia de esto, hay muchos caminos que llevan al fracaso. Uno de ellos tiene que ver con el “a quién oímos”, mientras se gestan nuestras decisiones. Fue el fracaso del rey Roboam. Él asumió el trono de Israel a la muerte de Salomón, su padre, y mientras estaba en Siquem vino el pueblo de Israel con Jeroboam y un ruego para el alivio de la dura servidumbre que les habían impuesto. Roboam pidió tres días para consultar. Fue donde los ancianos: “Y ellos le hablaron diciendo: ‘Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre” (II Cr. 10: 7).

Pareció no haberle agradado aquel consejo, porque fue entonces donde los jóvenes, con quienes había crecido, con quienes compartía una experiencia comparable, y los escuchó. Estos le dijeron: “Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo; así les hablarás: ‘El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre’” (v. 10c). 

El rey Roboam tenía delante dos consejos de orientación contraria. Uno venía de la ancianidad, de los que habían andado un largo camino al lado de su padre, y le habían, de hecho, visto crecer. El otro consejo, cargado de irreflexión, venía de jóvenes inmaduros e inexpertos. En ellos no estaba la voz de la sabiduría para un momento tan delicado como aquel.

Roboam tuvo en nada el consejo que le dieron los ancianos y siguió el de los jóvenes. Conclusión: se perdió para siempre la unidad del reino. Diez tribus de Israel abandonaron a Roboam y crearon el Reino del Norte, con Jeroboam a la cabeza. Este llevó a Israel no solo a un cisma geopolítico sino también religioso: prohibió al pueblo ir a adorar a Jerusalén, eligió a Dan y Betel, levantó becerros de oro... Todo vino como consecuencia de seguir un mal consejo. Hasta hoy puede lamentarse aquella infausta decisión.

Nunca, en favor de vanas amistades o simpatías personales, tenga en poco el consejo de “los que han alcanzado madurez”, “los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5: 14). Las consecuencias pueden ser irreparables, como lo fueron para Roboam.

“Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová” (Lv. 19: 32).




viernes, 11 de diciembre de 2020

El altar estaba arruinado

Va a caer fuego del cielo. Está teniendo lugar uno de los más épicos momentos de la historia bíblica. El profeta Elías convocó en el Monte Carmelo al rey, con todo su séquito y a los ochocientos cincuenta profetas paganos. El dios que conteste por fuego ese es Dios.

Hasta horas del mediodía gritan los profetas de Baal y Asera, y se sajan sus pieles con cuchillos y lancetas. Nada sucede. El altar estaba destruido y nadie reparó en ello. “Entonces dijo Elías a todo el pueblo: ‘Acercaos a mí’. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado” (I R. 18: 30).

Va a descender fuego del cielo, pero primero tiene que arreglarse el altar. ¿Qué lo arruinó? No lo dude, fue el desuso… Ya no se adoraba a Dios.

Va a descender fuego del cielo, pero el profeta sabe que primero tiene que reparar el altar. “Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre, edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová” (vv. 31, 32a). Entonces invocó a Dios, “y dijo: ‘Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos’” (vv. 36, 37). 

El altar esta ahora reparado, y sobre él la invocación del profeta ha sido hecha: “Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ‘¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!’”.

Entienda el orden en que las cosas pasaron. Cayó fuego del cielo, pero primero fue reparado el altar…

Cerciórese de que su altar no esté arruinado por el desuso, y de ser así, repárelo. Como nunca se necesita que descienda fuego del cielo, pero no caerá mientras el altar esté en ruinas.




jueves, 10 de diciembre de 2020

El reloj profético se mueve vertiginosamente: Israel y Marruecos acuerdan establecer relaciones diplomáticas

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, anunció este jueves, 10 de diciembre de 2020, que Israel y Marruecos accedieron, de ambas partes, a tener relaciones diplomáticas plenas. Así lo anunció en su cuenta de Twitter: “¡Otro avance HISTÓRICO hoy! Nuestros dos GRANDES amigos, Israel y el Reino de Marruecos, acordaron mantener relaciones diplomáticas plenas — ¡un gran avance para la paz en el Medio Oriente!” (1) (Mayúsculas del presidente).

En una evidente estrategia de negociaciones el mandatario norteamericano explicó que “Marruecos reconoció a los Estados Unidos en 1777. Por tanto, es apropiado que reconozcamos su soberanía sobre el Sahara Occidental” (2).

Se convierte así Marruecos, en la cuarta nación árabe en reconocer a Israel en los últimos meses. El pasado 15 de septiembre de 2020, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, firmó los llamados Acuerdos de Abraham con el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Abdullah bin Zayed al-Nahyan, y el ministro de Relaciones Exteriores de Baréin, Abdullatif Al Zayani. A esto siguió la firma de un acuerdo el 23 de octubre de 2020, entre Israel y Sudán, que supone el reconocimiento del Estado de Israel por la República de Sudán y la normalización de las relaciones bilaterales entre ambos países (3).

Este es el orden en que han venido teniendo lugar los restablecimientos de las relaciones con Israel:

 

1. Acuerdos Israel-Egipto, conocidos como Acuerdos de Camp David, firmados por el presidente egipcio Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí Menachem Begin, el 17 de septiembre de 1978, en las afueras de Washington. Tuvo la noble mediación de Jimmy Carter, presidente norteamericano (4).

 

2. Tratado de Paz entre el Estado de Israel y el Reino hachemita de Jordania. Se firmó el 26 de octubre de 1994, y normalizó las relaciones entre ambos países, resolviendo las disputas territoriales, iniciadas en la Guerra árabe-israelí de 1948, agravadas en la Guerra de los Seis Días. La firma, fue realizada en Aravá, frontera entre el desierto del Néguev de Israel y el sur de Jordania, por el primer ministro israelí Isaac Rabin y el primer ministro jordano Abdelsalam al-Majali. Tuvo la mediación del presidente norteamericano Bill Clinton.

 

3. Israel y Emirato Árabes Unidos (EAU). El 13 de agosto de 2020, fue pública la llegada a un acuerdo acerca de relaciones diplomáticas entre los dos países. Se hizo oficial el martes 15 de septiembre de 2020, en horas de la tarde, con la firma de los Acuerdos de Abraham, en el patio sur de la Casa Blanca. Tuvo la mediación del presidente norteamericano, Donald J. Trump (4).

 

4. Israel y Bahrein. El 11 de septiembre de 2020, fue pública la llegada a un acuerdo acerca de relaciones diplomáticas entre los dos países. Se hizo oficial el martes 15 de septiembre de 2020, en horas de la tarde, junto con EAU, con la firma de los Acuerdos de Abraham. Tuvo la mediación del presidente norteamericano, Donald J. Trump (4).

 

5. Israel y Sudán. Este acuerdo fue sellado el 23 de octubre de 2020 con el reconocimiento del Estado de Israel por la República de Sudán y la normalización de las relaciones bilaterales entre ambos países (3). Tuvo la mediación del presidente norteamericano Donald J. Trump. Debe resaltarse que este Acuerdo de Paz elimina los principios de la Resolución de Jartum (capital de Sudán) del 1 de septiembre de 1967, al finalizar la Guerra de los Seis Días. En el artículo 3 de la tal resolución, rubricada por ocho países de la Liga Árabe, estas acordaron: no paz, no reconocimiento y no negociaciones con el Estado de Israel. Con relación a esto, Sudán desempeñó un papel importante en la hostilidad del mundo árabe contra Israel, y hasta 2016 participaba en el contrabando de cohetes, misiles y otros armamentos hacia la Franja de Gaza, vía Hamas, aliado de Irán. Esto dio lugar a repetidos bombardeos israelíes contra las instalaciones de Sudán con el objetivo de desbaratar los envíos de armamentos. La firma del Acuerdo entre Israel y Sudán se realizó pocas horas después de que la Casa Blanca anunciara que habían informado al Congreso de su decisión de retirar a Sudán de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, en la que Sudán fue incluido en agosto de 1993; esto le impedía que fuera elegible para el alivio de su grave deuda y el financiamiento de prestamistas como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) (5).

 

6. Israel y Marruecos. En lo que es una verdadera reacción en cadena, ambas naciones acceden a tener relaciones diplomáticas plenas. Se hace el anuncio hoy, 10 de diciembre de 2020. Este acuerdo tiene la mediación del presidente norteamericano. Donald J. Trump (1).

 

Conclusión. No debe ser visto de otra manera: la paz del Medio Oriente es premonitoria de la manifestación del Anticristo, escatológica y proféticamente hablando (Dn. 9: 27; Ap. 6: 2; I Ts. 5: 3; Mt. 24). Podemos estar equivocados, pero hay razones bíblicas e históricas para pensar que este maléfico ser, en quien se encarnará la plenitud de Satanás, ya está entre nosotros. Atención Iglesia de Jesucristo: el fin se acerca. Cristo viene ya.

 

 

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(1) Donald Trump. “Another HISTORIC breakthrough today! Our two GREAT friends Israel and the Kingdom of Morocco have agreed to full diplomatic relations – a massive breakthrough for peace in the Middle East!”. https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1337067073051238400 Accedido: 10 de diciembre de 2020, 2:00 PM.

(2) Donald Trump. “Morocco recognized the United States in 1777.  It is thus fitting we recognize their sovereignty over the Western Sahara”. https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1337067127455539201  Accedido: 10 de diciembre de 2020, 2:10 PM.

(3) Juan Carlos Sanz (23 de octubre de 2020). «Israel y Sudán normalizarán sus relaciones con la mediación de Estados Unidos». EL PAÍS. Consultado el 23 de octubre de 2020.

(4) Octavio Ríos. “Se conmociona el universo profético: acuerdos de paz en el Medio Oriente”. Publicación del 16 de septiembre de 2020.  https://octavioriosblog.blogspot.com/2020/09/se-conmociona-el-universo-profetico.html

(5) León Opalín. “Acuerdo de Paz Israel Sudán”. El Financiero. 2 de noviembre de 2020. https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/leon-opalin/acuerdo-de-paz-israel-sudan Accedido: 10 de diciembre de 2020, 3:07 PM.




miércoles, 9 de diciembre de 2020

Los tres requisitos de un sermón

Toda predicación de púlpito debe de ser:

 

1. Exegética. Esto significa que el contenido debe de ser extraído de la Biblia. Un sermón no es una clase de psicología, una fusión de anécdotas o un testimonio personal. Claro que estos recursos se usarán y arrojarán comprensión a la exposición, pero el centro argumental del mensaje debe de ser sacado de la Biblia en un cuidadoso ejercicio exegético.

 

2. Cristocéntrica. Cristo es el centro y el corazón de la Biblia. Todo sermón debe de girar en torno a su persona.

 

3. Pertinente. Todo sermón debe de estar relacionado con el público que hace de auditorio. Si se le está predicando a hombres no será pertinente hablarles de las tareas escolares propias de los jóvenes o del orden de la cocina en la casa. Si se está hablando en un sermón fúnebre no se hablará de temas que muevan a risa. El mensaje no puede estar desconectado de las necesidades propias de las personas presentes.


Nunca lo olvide: su mensaje debe de ser exegético, Cristocéntrico y pertinente.




martes, 8 de diciembre de 2020

Políticos

El inglés Gilbert K. Chesterton (1974-1936), escribió: «No es que no puedan ver la solución. Lo que no pueden ver es el problema» (1). Pocas veces un escritor definió con tanta precisión la razón que explica el fracaso de tantos políticos: están aplicando soluciones a un problema que no entienden.

La dinámica de un asunto así no es algo nuevo. La avalancha de la peste bubónica en el siglo XIV dramatiza en la historia este pensamiento. La bacteria Yersinia Pestis infectando la pulga de la rata era el problema y los hombres medievales no lo vieron. Estalló, por ende, la pandemia más grande de peste bubónica que se recuerde. Por todas las calles se veía a la gente disparando sus arcabuces para calentar el aire; otros culpaban a las corrientes procedentes del suelo, y señalaban a los recientes temblores de tierra como liberadores de vapores insalubres; usaban ramilletes de aromas y vapor de especias en los espacios interiores. La Iglesia católica y los moralistas propusieron desde su perspectiva la limpieza a través del dolor. Grupos de hombres, públicamente, se fustigaban con látigos en sus espaldas desnudas (2).

El caos no estuvo en la falta de soluciones, sino en la incapacidad para ver el problema: una bacteria dentro de la pulga de la rata. Murieron cincuenta millones de personas; entre el 60% y el 80% de la población europea murió. Algunos análisis afirman que, de no ser por las barreras que suponen las divisiones naturales de los continentes, la humanidad habría desaparecido (3). 

El problema que enfrenta la humanidad es uno: Satanás. Hay razones bíblicas para creer que fue echado del cielo y este es su mundo (Is. 14:15; Ez. 28:16-17). En la segunda tentación del desierto, Satanás mostró a Jesús, desde un monte alto, los reinos de la tierra, y le dijo: “A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos” (Lc. 4: 6, 7). El contexto no indica que aquella oferta fuese una presunción. De hecho, el Señor no la rechazó por incierta, sino por blasfema, y le contestó: “Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. Jesús se refirió, finalmente a Satanás como el “príncipe de este mundo”: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Jn. 14: 30). 

Satanás es el origen, el desarrollo y el final de todos los problemas de este mundo, y el fracaso central de los políticos es pretender gobernar sus castillos ignorando a tan maléfico ser. No lo controlan las leyes, ni bien ni mal redactadas. No lo controlan las armas, ni bien ni mal usadas. El único poder coercitivo frente a las organizadas fuerzas del mal es el Espíritu Santo, contra el que he oído blasfemar a más de un político. No hay otro poder con efectividad en esta desenfrenada batalla. Dios en Jesucristo es la única esperanza para la humanidad.

Seguirán los políticos estructurando y reestructurando las sociedades donde viven. Las ciencias políticas, así las llaman hoy, reelaborarán maestrías y doctorados, rumbo a una supuesta perfección de soluciones. Se seguirá luchando por encontrar la “fórmula mágica” que organice para bien la sociedad, y seguirán la desenfrenada carrera de “ciegos guías de ciegos” (Mt. 15: 14). Así llamó Jesús a los escribas y fariseos, predecesores de todos los que ponen su esperanza en las obras humanas, desconociendo por completo el verdadero rostro del problema.

¿Cómo guiará a otro, uno que no ve? En el discursos de muchos políticos no falta el casi histérico: “hay que hacer, hay que hacer, hay que hacer…”. Por alguna razón los políticos ateos han sido los más visionarios en materia de soluciones. Tanto lo fueron que pretendieron en el siglo XIX no solo ordenar sus países, sino el mundo entero. Fueron muy prolijos en sus visiones de soluciones y salidas. ¿Por qué fracasaron tan estrepitosamente? ¿Qué es lo que no pudieron ver los políticos de ayer? ¿Qué es lo que no pueden ver los políticos de hoy? Ya Chesterton lo advirtió: «No es que no puedan ver la solución. Lo que no pueden ver es el problema»: Satanás.

 

 

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(1) Citas y aforismos. https://quote-citation.com/es/search/Lo+que+no+pueden+ver+es+el+problema Accedido: 3 de mayo de 2022, 12: 55 p.m.

(2) Gonzalo Ruiz. Sobrehistoria.com. “La peste negra: antecedentes, desarrollo y repercusión”

https://sobrehistoria.com/la-peste-negra-de-1348/ Publicado: 3 de abril de 2020. Accedido: 2 de mayo de 2022, 1: 00 p.m.

(3) Ibíd.



lunes, 7 de diciembre de 2020

Vigencia de la versión Reina-Valera

Cuando la Sociedad Bíblica Americana, en alianza con el Vaticano, publicó en 1979 la versión bíblica “Dios habla hoy” (Versión Popular), con hondos matices ecuménicos y perfiles liberales, creyó haber desplazado para siempre a la versión Reina-Valera del lugar que ocupaba en la preferencia del público cristiano, pero nunca fue así. La propia Sociedad Bíblica terminó por admitir que de los primeros seis millones de ejemplares del Nuevo Testamento en Versión Popular o ecuménica, el 85% fue vendido o regalado a la Iglesia Católica. El mundo evangélico solamente adquirió el 15%, lo que expresa a las claras el obvio rechazo a la recién devenida versión que hizo el sector protestante, en preferencia de su tradicional y universalmente reconocida Reina-Valera.

El célebre Domingo Fernández escribió: “Tenemos la firme convicción de que la mano providencial de Dios se ha manifestado a través de los siglos preservando las Sagradas Escrituras, y que el mensaje de Dios a la humanidad se ha mantenido puro, a pesar de las imperfecciones humanas. Podemos confiar plenamente en la versión Reina-Valera. El mensaje de Dios permanece aquí sin omisiones ni añadiduras”.

 

 

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(1) Domingo Fernández y César Vidal. Conspiración contra las Sagradas Escrituras. Tegucigalpa: Peniel, 1997, p. 23



domingo, 6 de diciembre de 2020

La integridad escritural de Juan 5: 1-9

En el conocido pasaje bíblico en que Jesús sana al paralítico en el estanque de Betesda, se lee:

 

1. Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 4. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ‘¿Quieres ser sano?’ 7. ‘Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo’. 8. Jesús le dijo: ‘Levántate, toma tu lecho, y anda’. 9. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo (Jn. 5: 1-9a).

 

Es curioso que la crítica liberal ataque con tanta saña el versículo 4: “Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese”. Tratando de restar credibilidad a la versión Reina-Valera, la crítica liberal considera estas palabras interpolaciones, es decir, agregaciones que no se encuentran en manuscritos griegos antiguos a los que asignan mayor grado de confiabilidad respecto a los autógrafos (originales). ¿Sabe por qué es curioso?, porque la misma crítica liberal que ataca el versículo 4, acepta como legítimo el versículo 7: “‘Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo’”. Este versículo 7, aparece en los manuscritos usados para una versión tan antigua como la Pishitta (170 DC.), la Itala y la Vulgata. Ireneo (130 DC.), obispo de Lyon, cabeza de la Iglesia de Antioquía de Siria, citó íntegro Juan 5: 1-11. Tertuliano (170 DC.), cabeza de la Iglesia de Cartago, hizo otro tanto. Los que tuvieron a su alcance el Evangelio de Juan en los siglos II, III y IV confirmaron la completa autenticidad del pasaje de modo que el versículo 4 no fue interpolado, sino eliminado por uno o más copistas en siglos posteriores al momento en que se escribió (1).

No desprecie la Reina-Valera, es la reina de las versiones de la Biblia al español. Volveremos sobre el tema.

 

 

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(1) Domingo Fernández y César Vidal. Conspiración contra las Sagradas Escrituras. Tegucigalpa: Peniel, 1997.

 



sábado, 5 de diciembre de 2020

Lo que más me impresionó en los Estados Unidos


A mi regreso a Cuba, en 2014, tras un recorrido de dos meses por los Estados Unidos, mis hijas me preguntaron qué era lo que más me había impresionado. Jóvenes al fin, esperaban una respuesta relacionada con la tecnología avanzada de una sociedad que está totalmente informatizada. Sin dudas que, en Estados Unidos, el extranjero se siente muy impresionado por avances vinculados al transporte, la industria o las comunicaciones; sin embargo, no fueron estas las cosas que me hicieron sentir sobrecogido. Se asombrará, como se asombraron ellas, si le digo que lo que más me impresionó en los Estados Unidos fueron las personas.

El norteamericano típico es una persona tranquila con una educación extrema. Por cualquier cosa se disculpan. Tienen siempre el “excuse me” a flor de labios. Cuando usted entra a un mercado se desviven por atenderlo. Si piensan que necesita algo se acercan de inmediato. Siempre le tratan de “Señor” o “Señora”. Cuando usted se va, le dan las gracias, aunque no haya comprado nada. No importa que su inglés sea defectuoso, ellos se esfuerzan por entender. No les molesta que les pregunten. A una anciana se le cayó una prenda de vestir en una tienda de la ciudad de Springfield, MO.; tuve la reacción natural de inclinarme y alcanzársela. Tres personas no relacionadas con la anciana, me dieron las gracias… Llegué a sentirme extraño.

La policía es amable; nunca le detienen a menos que usted dé una razón; sin perder la seriedad tienen un trato cortés, y asumen su inocencia siempre. Hace poco un patrullero de carretera se acercó al tío Tomás para ver por qué estaba detenido su auto en un complejo vial de la ciudad de Tucson. Al advertir que se había quedado sin aire en una goma, el oficial se agachó con él y le ayudó a cambiarla. No se fue hasta que el tío pudo hacerlo. No le multó ni le requirió por las gomas gastadas de su pobre auto. Solo lo ayudó.

Sin desdecir por eso de los méritos que tienen las personas de mi país, o de otro lugar de América Latina, ni dejar de amarlos, debo ser sincero, y decir que tales cosas nunca antes las vi.

Fue lo que más me impresionó en los Estados Unidos, y así es hasta hoy. No tuvo que ver con los formidables soportes de información digital, o el semicomputarizado auto que manejo, los móviles con internet rápida o las compras seguras con garantías máximas a través de Amazon. No fueron los canales satelitales, o los sofisticados laboratorios clínicos. Lo que más me impresionó de los Estados Unidos fueron las personas.



viernes, 4 de diciembre de 2020

El carácter antinormativo del gerundio de posteridad

Es un buen editor y todos los meses, desde hace cuatro años, me da como tarea la elaboración de artículos con temas dirigidos, que incorpora a su prestigioso medio de publicación mundial. Es un reconocimiento inmerecido que me hace, y pese a mi reticente abuso de la voz pasiva, me ha permitido llegar muy lejos. A veces, como esta semana, me deja casi sin tiempo para alimentar mi humilde blog. Hace días, mientras le entregaba una importante reflexión que me encargó, me pedía un favor; debía de revisar un artículo que le hicieron llegar desde una respetable institución, donde había algo que le molestaba; por falta de tiempo no podía precisar qué. Todo un reto; es así que, con paciencia, me di a la tarea. Treinta minutos después descubrí la fuente de la perturbación en la lectura del culto editor respecto a aquel ensayo: eran los malvados, larvados y subrepticios gerundios de posteridad. Agazapados y muy sutiles, se escondían, deslustrando la limpieza de la sintaxis.

El gerundio es una forma verbal que, a veces, tiene valor adverbial. En español no es complejo su uso, pero en inglés puede convertirse en un «dolor de cabeza», porque puede adoptar la forma de un adjetivo o de un sustantivo. En español se forma con las terminaciones -ando, -iendo, -endo y -yendo (cantando, comiendo, leyendo, oyendo) (1).

Siendo el gerundio en español un verbo que está subordinado a otro, el eje del asunto está en que tiene que reflejar una acción anterior o simultánea al verbo principal.

Invento dos ejemplos para no revelar el artículo que se revisó:

 

Ejemplo No. 1. Acción anterior del gerundio: “El general ordenó alto al fuego previendo bajas innecesarias”. Aquí el gerundio previendo refleja una acción anterior al verbo ordenó.

 

Ejemplo No. 2. Acción simultánea del gerundio: “Antonio almorzaba disfrutando la conversación de los demás”. Aquí el gerundio disfrutando refleja una acción simultanea al verbo almorzaba.

 

Gerundio de posteridad

 

Nunca el gerundio se usará para expresar una acción posterior a la del verbo principal. Es así que resulta incorrecto escribir: “Se conocieron en 1989, casándose un año después”. Esa construcción es incorrecta, y se le conoce como gerundio de posteridad. Es un gerundio que está incorrectamente describiendo una acción posterior a la del verbo principal, en este caso conocieron. Puede arreglarse esta redacción sencillamente, con: “Se conocieron en 1989; un año después se casaron”. Compare usted.

 

No se sienta mal; a todos los que escribimos apurados, particularmente en publicaciones seriadas en el mundo periodístico, de vez en cuando se nos escapa uno. No siempre es fácil evitarlos en la redacción propia, o advertirlos en la ajena. La conocida filóloga y lexicógrafa española, María Moliner afirmaba: «El manejo del gerundio es uno de los puntos delicados del uso del español; el abuso de él revela siempre pobreza de recursos y su uso en algunos casos es incorrecto». José Martínez Ruiz, más conocido por Azorín, ilustraba tal dificultad diciendo que «con gerundios se escribe a lo manga por hombro» (2).

Saber todo esto le permitirá disfrutar, con conocimiento lingüístico, del triple gerundio de acción simultánea, que aparece en el bíblico Salmo 126: 6: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.

Ya devolví el artículo que me dieron a revisar. El editor me dijo: “Se siente diferente. ¿Qué le hiciste?”.

 

 

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(1) Artículo: “Gerundio”. Wikipedia en español. https://www.wikilengua.org/index.php/Gerundio  Accedido: 4 de diciembre de 2020, 9: 43 PM.

(2) Sinjania. “Gerundio de posterioridad, un error común al escribir”. https://www.sinjania.com/gerundio-de-posterioridad-un-error-comun-al-escribir/ Accedido: 4 de diciembre de 2020, 8:00 PM.




jueves, 3 de diciembre de 2020

En el Día de la Medicina

Dras. Elízabeth y Viria Ríos de la Cruz

¡Feliz 3 de diciembre! ¡Grandiosa celebración de la medicina cubana, latina y panamericana! A las doctoras de la familia, nuestras hijas: Elízabeth y Viria Ríos de la Cruz, nuestro más grande homenaje en este día.

Vaya profesión; es ser médico de la familia, de los vecinos, del hospital y de todos, al final. Parece como si el mundo se te volviera un inmenso hospital.

“El diagnóstico a la cabecera del enfermo, ese es el sentido de la medicina clínica”, así nos enseñaron. Para los casos sencillos puede ser funcional, pero nada más irreal en las situaciones complejas. Los resquicios sintomáticos, en un mar inextricable de pensamientos que luchan por lograr una armonía diagnóstica, te acompañan lejos, fuera del hospital, a los lugares de descanso, a los parques verdes, a las costas azules. A veces el diagnóstico llegó en la soledad y la lejanía…

Dominguito, mi buen amigo Dominguito, campesino villaclareño, confiaba en mí. Dejó en la distancia sus sembrados y vino a verme. Le habían operado de próstata, pero la fiebre no se le quitaba. Lo ingresé en mi sala de Cuidados Intermedios. En efecto, la fiebre no bajaba; urocultivos y hemocultivos negativos, antibióticos van y vienen; por sugerencia de los urólogos, aminoglucósidos, con la perspectiva de tratar una sepsis urinaria no demostrada. Nada. Después de diez días, ahí seguía la fiebre. Discutimos colegiadamente el caso. Nuevas baterías de análisis que solo expresaban una eritrosedimentación alta, sin anemia. Otra vez los urólogos en sala…

Me dolía la cabeza de pensar. Una tarde en que extrañamente no había presión de trabajo, me senté en el sillón en el borde de su cama, a oír los cuentos de mi locuaz y febril amigo, cuando en medio de tantas historias, me dijo: “Ya sé que me va a empezar la fiebre, porque me duele la cabeza. Unos minutos antes de empezar la fiebre, me duele mucho la cabeza…”. Aquel comentario me sacudió, y recuerdo que pensé: “Así no es como está en el libro…”.

Me fui esa tarde, y entrada ya la noche, cuando me lo permitieron las andanzas por La Habana, a la azarosa búsqueda de algo de comida para mi familia, abrí los libros. No busqué “síndromes febriles crónicos”, ni “resistencia a la antibioticoterapia”. Me fui a las “cefaleas…”. Después de una hora removiendo capítulos, llegó la luz del cielo: arteritis temporal; era la “cefalea con fiebre” que buscaba. Retrataba a Dominguito. Ni urólogos, ni clínicos, nadie pensó en ella; la operación reciente la había enmascarado.

Era tarde en la noche y la ciudad dormía; la ventana de mi apartamento sin balcón, estaba abierta. Las estrellas reflejaban su brillo en los cercanos y humedecidos techos de asfalto-cemento sobre el almacén inmediato. En la soledad taciturna de mi hogar con despensas vacías, lejos del hospital, con mi esposa y mi Dios por únicas compañías, allí llegó el diagnóstico.

Quedaba por hacer la verificación. Suponía cierto riesgo: retirar el tratamiento y dar un golpe de esteroides. Era peligroso si el cuadro subyacente era infeccioso, pero no había más opciones: mi amigo se sentía mal y confiaba en mí. A las 8:30 a.m. indiqué a la experimentada jefa de enfermería de la sala de hombres, Nilda Tamerón, la suspensión de los antibióticos, y el comienzo de 60 mg de prednisona. Esperé, algo asustado, la evolución de las horas. A las 4:00 p.m. de ese día, por primera vez en un mes, Dominguito no tuvo fiebre. Curó de inmediato. A los tres días le di el alta, afebril, previa valoración con neurología, Dr. Arturo Ramos; y neurocirugía, Dr. Reynaldo Chailloux. Mi amigo fue citado a consultas de seguimiento con especialidades. No quiso ir. Solo se seguiría conmigo…

Me tocó, por años, ver a mis compañeros de profesión, agotados, ojerosos, tristes, nada reconocidos, apagados, nadando en un inacabable mar de silencio. En esas condiciones los vi luchar contra enfermedades de difícil identidad, que finalmente desenmascaraban, salvando una vida. Desde entonces me he preguntado: “¿dónde estarían en el minuto en que hicieron aquel diagnóstico? …”.




miércoles, 2 de diciembre de 2020

El Eterno en el tiempo

Desde tiempos antiguos mucho luchó la teología para acentuar, con énfasis, la trascendencia de Dios; al hacerlo le alejaban infinitamente de los hombres. Al respecto es conocida la controversia eternidad-atemporalidad, de tanto arraigo en la teología filosófica contemporánea. En ella se define el tiempo como una magnitud física, propia de este mundo y divorciada, por ende, de la eternidad de Dios. Se usan, para llegar a conceptos así, palabras como las que están en Isaías 57: 15: “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: 'Yo habito en la altura y la santidad'…”. Lo que se olvida es que, en ese mismo texto, el Señor afirma que habita también con “…el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. Esa grandiosa conclusión llevó al teólogo J. Oliver Buswell a afirmar: “La eternidad no es intemporal” (1).

Dios está entre nosotros. La Navidad está cerca, y con ella se celebra el nacimiento de Cristo, la tierna noche en que El Eterno irrumpió en el tiempo.

 

 

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(1) J. Oliver Buswell. Teología sistemática. Tomo I. Miami: Logoi, 2005, p. 27.




martes, 1 de diciembre de 2020

No es el precio, es el valor

El afamado compositor español Manuel Alejandro, se encontraba hospedado en el hogar del celebérrimo cantante, Julio Iglesias, en los Estados Unidos. Mientras se movía por los exteriores, bajo el impulso de escribir algo, sacó precipitadamente el bolígrafo del bolsillo, para advertir de pronto, y con gran pesar, que se le escapaba de las manos e iba a dar a las ranuras de madera de un viejo embarcadero bajo el que se movía un canal de aguas arenosas. Desapareció inmediatamente de la vista. No era un bolígrafo de gran precio, pero con él había escrito todas las canciones de su vida, desde 1966; tenía, por ende, un gran valor. “Lo vi tan triste…”, recordaría Julio Iglesias. Conmovido, y con no poca nobleza, el afamado cantante español terminó contratando a un equipo de buzos. Estos vinieron al canal y, por lo difícil de la tarea, demoraron dos días en hallarlo. Manuel Alejandro cuenta: “Recuerdo al buzo quitarse la máscara y decir: '¿Esto es?', como quien dice: '¿Y para esto nos han hecho venir?'” (1). Había una diferencia en el enfoque: el buzo atendía al precio, el compositor atendía al valor.

Precio y valor. Algunos confunden las diferencias entre lo uno y lo otro. Son muchas.

Los precios cambian, a veces el mismo día; en una hora las bolsas financieras suben y bajan. Los valores son estables, perduran con el tiempo; los vaivenes pendulares del comercio no les afectan.

Los precios los pone el mercado. Los valores los impone la vida.

Los precios tienen límites. No los encontrará en los valores.

El precio lo fija cualquiera. El valor, solo lo definen aquellos que tienen ojos de grandeza.

Nada más subjetivo que el precio. Nada más objetivo que el valor.

Los precios son fríos, secos e inclementes. Los valores son ardientes, abrazadores y compasivos.

Todo el mundo sabe de precios, pero no todo el mundo sabe de valores. En ocasiones los precios altos definen valores altos, pero las más de las veces los valores altos se tasan a precios bajos. Todo el mundo quiere que el autor le regale el libro. No lo valoran. Una pizza se hornea en veinte minutos; su efecto dura tres horas: tiene precio. Un libro se escribe en un año; su influencia dura toda la vida: tiene valor.

Al mundo no lo mueven los precios, sino los valores. El soldado herido que sostiene el pabellón patrio no es movido por el peso de su salario, sino por el valor de la causa que defiende.

Finalmente, hay cosas que, por su valor, no tienen precio. Intente tasar el sacrificio que hizo por usted su madre, el trabajo con el que su padre le sacó adelante…

Intente tasar la salvación eterna. Nunca podrá.

Precios y valores. Nunca te confundan las diferencias.

 

 

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(1) Biografiastv con Frank Delgado. “La historia de Julio Iglesias y Manuel Alejandro, 1970”. https://youtu.be/vxy8VPRcro0 Accedido: 28 de noviembre de 2020, 8: 30 PM.