Publicaciones, meditaciones, memorias y consideraciones teológicas e históricas del autor
domingo, 6 de octubre de 2024
La más sacudidora Escuela Dominical de Texas tuvo lugar hoy
sábado, 5 de octubre de 2024
Era necesario...
viernes, 4 de octubre de 2024
El último grumete
lunes, 30 de septiembre de 2024
Un acento, y una idea diferente
domingo, 29 de septiembre de 2024
If I can...
sábado, 28 de septiembre de 2024
Martí y Ferrara
José Martí conoció a María Luisa Sánchez siendo esta una niña, en Ibor City, Tampa, y le escribió, en 1891, los bellos versos que aparecen debajo. María Luisa, de padres cubanos, había nacido en Estados Unidos. La pequeña sería más tarde, en la historia, la esposa de Orestes Ferrara, coronel italiano del Ejército Libertador en la Guerra de Independencia; este último tendría un largo historial de diplomático y escritor en tiempos de la República.
A María Luisa Sánchez
No hay en la bárbara guerra
del mundo más que un consuelo:
las estrellas en el cielo
y las niñas en la tierra.
No hay rival de la mañana
con su luz pálida y pura;
mas sí hay rival, tu ternura
pálida niña cubana.
Yo diré, mi niña esbelta,
allá en mi hogar de martirio,
que he visto en Ibor [1] un lirio
con la cabellera suelta. [2]
[1] Ybor City, vecindario histórico en Tampa, Florida, Estados Unidos situado al noreste de Tampa. Fue fundado en 1885 por un grupo de fabricantes de puros dirigido por Vicente Martínez Ybor y fue poblado originalmente por los inmigrantes cubanos, españoles (principalmente de Asturias) e italianos (principalmente de Sicilia), que trabajaron en las muchas fábricas de puros.
[2] Poesías de José Martí. Colección de Libros Cubanos. Director: Fernando Ortiz. Vol. XI. Compilación y notas por Juan Marinello. Habana: Cultural S.A. La Moderna Poesía. 1928, p. 276.
domingo, 22 de septiembre de 2024
El cumplido de un astrónomo
domingo, 15 de septiembre de 2024
sábado, 14 de septiembre de 2024
Solo hay algo más bello que la poesía
sábado, 7 de septiembre de 2024
Ya llegará el tiempo...
No se les inculca a los niños de doce años, como lo éramos entonces, el amor a los libros con El Quijote y La Casa de Bernarda Alba. Son grandiosas producciones literarias, pero su comprensión no está en armonía con la mente de un pequeño. Todos aprendemos a leer mucho antes de madurar, y tales obras no producen sino el rechazo natural que hacemos a lo incomprensible.
La niñez y la adolescencia son los tiempos de Salgari, Dumas o Verne, si es que se quiere despertar el amor a la lectura en esas edades primigenias del intelecto. Hay que desconocer el pensamiento juvenil para tratar de imponer en los programas ─¡aquellos que sufrí!─, La Eneida de Virgilio y la nada leíble Ilíada de Homero. No puede llegar a Shakespeare, en Macbeth, sin pasar por Roger Lancelyn Green, en Robin Hood.
Llene la niñez y la temprana adolescencia de El corsario negro, La Isla misteriosa y El conde de Montecristi, y habrá llenado la vida de pasión por la lectura. Con ella nacerá y vivirá para siempre el amor a los libros.
domingo, 1 de septiembre de 2024
La Cruz
La cúpula del Capitolio de La Habana tiene noventa y dos metros de altura y es la sexta mayor del mundo. Resulta visible desde gran parte de la ciudad. Es un gran referente para todos. De niño, con siete u ocho años, escapaba del hogar y me internaba por las calles de La Habana Vieja, rumbo a los muelles; cruzaba la bahía en la lancha de Casablanca; exploraba las plazas y las vetustas iglesias, con sus parques. Como era de esperar, a cada rato me perdía, y lo tomaba con mucha calma, porque todo se reducía a encontrar el Capitolio. A veces lo veía desde lugares elevados; cuando no lo lograba preguntaba a algún adulto serio, y este me indicaba. ¿Para qué lo hacía? Bueno..., desde el Capitolio sabía regresar a casa.
Avanzando la vida descubrí que hay un referente más importante que aquel Capitolio: es la Cruz; desde ella podría encontrar el rumbo todo de la vida.
La gente, aun en la fe se pierde. Desde la experiencia del menosprecio, la traición, el trato mezquino, hay un punto en que se sienten disueltos los valores y se apaga el deseo mismo de vivir; se pierde el rumbo. En tales momentos la Cruz se levanta como el único referente. Allí se concentró todo el menosprecio del mundo; sobre ella fue reducido a agonía, despreciado y desechado, molido por el más desbordado odio, el Señor Jesús. Él llevó sobre sí el pecado del mundo y en su cruenta muerte nos trajo salvación y vida eterna. Es el Evangelio.
Miremos a la Cruz. El más grande de los hombres murió allí «para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga la vida eterna» (Jn. 3:16).
domingo, 25 de agosto de 2024
Pensando en la ancianidad
viernes, 23 de agosto de 2024
Un curioso soneto de Francisco Luis Bernández
domingo, 18 de agosto de 2024
Cada cuarenta segundos...
jueves, 15 de agosto de 2024
Las palabras que no se dijeron
domingo, 11 de agosto de 2024
Ten cuidado, es muy peligroso
Temprano, todavía en la adolescencia, conocí la obra de José Ingenieros (1877-1925) a través de Las fuerzas morales, un libro incomparable que todavía conservo. La producción literaria de este escritor italo-argentino debía ser lectura obligatoria para todos los estudiantes de enseñanza media. El pensador me sorprendió al escribir: «Sobresalir es incomodar (...). Toda personalidad eminente mortifica la vanidad de sus contemporáneos y los inclina a la venganza» (1). Para entonces, en los albores de la vida, creí que aquella afirmación era un error, una catarsis de amargura, el fruto personal de una mala experiencia. Hoy, frisando el crepúsculo, pienso en cuánta razón tenía.
Dos mil novecientos años atrás, Salomón, el hombre más sabio que haya existido, lo había descubierto. Él escribió: «He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo» (Ec. 4:4).
¿Sobresales en algo, en orden, limpieza, honradez, capacidad de trabajo? ¿Sobresales en seguidores, lectores, comentaristas, amigos? ¿Sobresales en finanzas o frutos que per se muestran éxito sin necesidad de anuncios? Ten cuidado, es muy peligroso.
__________
(1) José Ingenieros. Las fuerzas morales. La Habana, Cuba: Vida habanera, 1961, p. 66.
sábado, 10 de agosto de 2024
Violín de Becho
Composición de Alfredo Zitarrosa, No puedo recordar el punto de la juventud en que la escuché por primera vez. Es la suma de todas las nostalgias y la elevación a la más egregia hombradía. Más que una milonga uruguaya, es un himno, una oda al carácter; resumidamente, una poesía a recordar.
Cantada es incomparable en la voz de Soledad Bravo
Violín de Becho
Becho toca el violín en la orquesta
Cara de chiquilín sin maestra
Y la orquesta no sirve no tiene
Más que un solo violín que le duele.
Porque a Becho le duelen violines
Que son como su amor, chiquilines
Becho quiere un violín que sea hombre
Que al dolor y al amor no los nombre.
Becho tiene un violín que no ama
Pero siente que el violín lo llama
Por las noches como arrepentido
Vuelve a amar ese triste sonido.
Mariposa marrón de madera
Niño violín que se desespera
Cuando Becho lo toca y se calma
Queda el violín sonando en su alma.
Porque a Becho le duelen violines
Que son como su amor, chiquilines
Becho quiere un violín que sea hombre
Que al dolor y al amor no los nombre.
Vida y muerte, violín padre y madre
Canta el violín y Becho es el aire
Ya no puede tocar en la orquesta
Porque amar y cantar, eso cuesta.
martes, 6 de agosto de 2024
El que escribe se empodera
domingo, 4 de agosto de 2024
Acerca del mensaje de hoy del Rev. Agustín Campos
Disponible en: https://fb.watch/tLI7zaiBZt/
Atendiendo a varios compromisos ministeriales que se simultanearon, mi esposa y yo nos las arreglamos para escuchar en línea la predicación de hoy, domingo 4 de agosto de 2024, de nuestro Pastor, el Rev. Agustín Campos, desde la floreciente Iglesia «Casa de Oración» levantada en la gracia de Dios en la bellísima ciudad de Longview, Texas.
Pensábamos, al comenzar, que se trataría de algo cotidiano, propio de los caminos noblemente ungidos que sigue este efectivísimo expositor de la Palabra, pero, para nuestra sorpresa, fue sacudidor verle arremeter con una aplicación bíblica que, por casi cuarenta años en el púlpito, busqué y no encontré. Se trata de la mil veces cruenta historia narrada en Jueces 19-21, en que se combinan horribles violaciones, con descuartizamientos y guerras. ¿Cómo encontrar un camino para narrar y posteriormente aplicar algo así, tan feroz, brutal y sanguinario? El Pastor Campos la encontró magistralmente cuando dijo que, el gran problema de la homosexualidad contemporánea, descansa en el apoyo de los que no lo son. Por el mismo camino, el gran problema que se suscitó en aquellos lejanos tiempos que abarcan esos capítulos de Jueces tiene que ver con que los hijos de Benjamín, que no participaron de la atrocidad registrada en esos capítulos, se solidarizaron y defendieron a los que lo hicieron: «Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es esta que ha sido hecha entre vosotros? Entregad, pues, ahora a aquellos hombres perversos que están en Gabaa, para que los matemos, y quitemos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos los hijos de Israel, sino que los de Benjamín se juntaron de las ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel» (Jue. 20:12-14).
«Y derrotó Jehová a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil cien hombres de Benjamín» (Jue. 20: 35). «Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín, y los hirieron a filo de espada, así a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban» (Jue. 20: 48).
La solidaridad con el pecado es mala. Los que no participaron de la atrocidad ampararon y unieron fuerzas con los que la habían cometido. Tal cosa estuvo a punto de costar la desaparición total de una de las tribus de Israel, aquella de la que descendería el apóstol Pablo.
Hoy la historia se repite. Menos del 1% de la población mundial sigue los caminos de esa rotunda perversión que significa la homosexualidad, claramente condenada como práctica abominable en la Biblia. Menos del 1%...; el resto de la humanidad se conjura entonces para secundar tal cosa, a nivel de Naciones Unidas, de influyentes organizaciones internacionales, senados y cámaras de los países más importantes del mundo. No se esperen consecuencias mejores de las que, para entonces, sufrió la tribu de Benjamín.
Es el fin. Cristo viene pronto, y en tanto sea raptada la Iglesia disfrutemos de esta brillante aplicación que hace uno de los mejores expositores bíblicos de nuestro tiempo: el Pastor Agustín Campos, más conocido en todos los Estados Unidos, América Latina y Asia, como «el dulce cantor de Longview».
Dios los bendiga, Pastores Agustín y Mere Campos.
sábado, 3 de agosto de 2024
No quieren ministerio, quieren cargo
jueves, 1 de agosto de 2024
Está en ti
lunes, 29 de julio de 2024
Dos palabras a favor de Pedro
domingo, 28 de julio de 2024
Didácticamente interesante
viernes, 26 de julio de 2024
Nidia Abad, con el Señor
En el susurro del viento, madre querida,
Te siento cerca, en cada amanecer,
Como un rayo de luz que, aunque perdida,
Brilla en mi corazón y me hace entender.
Te extrañaré, Nidia, en cada instante,
Tu risa, que era un canto, un sinfín de amor,
Un eco en la casa, un abrazo constante,
Tu esencia que vive, inmortal en mi flor.
Ahora en el cielo, con papá a tu lado,
Y mi hermano que guarda tu risa también,
Dios te llama suave, en su abrazo sagrado,
Allí donde el tiempo no duele, amén.
Contigo se fue un pedazo de vida,
Pero el legado es fuerte, nunca se irá,
Con cada lágrima, con cada herida,
Te llevo en mi alma, eternamente estarás.
Miro hacia arriba, busco tu estrella,
La más brillante que en sus cielos brilló,
Y en cada rezo, en cada centella,
Te envío cariño, amor que no morirá.
A ti, madre Nidia, mi sueño serás,
Recordarte siempre, jamás me abandonarás
Aunque la distancia la vida seguirá,
En mi corazón, por siempre, vivirás
jueves, 25 de julio de 2024
La soledad, desde la poesía uruguaya…
Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931), para muchos el más alto exponente de la poesía romántica uruguaya fue Licenciado en Leyes y Ciencias Políticas, profesor de Literatura de la Universidad de Montevideo, Catedrático de Derecho Internacional, escritor, periodista y poeta. Dejó entrever en su versificación la noble influencia de Bécquer (1).
En su poema «La soledad», que aparece debajo, nos legó una honda percepción lírica que cierra en su última esquela con un sorprendente desenlace poético.
En 1975, Uruguay, agradecida, le levantó en bronce una estatua sedente. La colocaron en su terruño de Punta Carreta, Montevideo. En ella aparece el poeta con un libro abierto apoyado sobre la pierna derecha. Todos los que pasan por aquel hermoso paraje sureño pueden verla. Dicen sentirla regia, solemne, solitaria...
La soledad
La soledad se sienta al lado mío
De noche, a medio día, en la alborada.
Yo la miro, y me mira... y le pregunto:
¿De dónde vienes? Habla.
De un desierto, me dice, de un desierto
Tendido en sus arenas abrasadas;
De un bosque cuyos pájaros murieron
En una noche demasiado larga.
De las ruinas de un templo abandonado,
Entre las cuales los recuerdos andan
Como alondras heridas y sin nido,
Que buscan sitio en que morir calladas.
De una llanura que crucé de prisa
En la noche, después de una batalla;
Vengo hasta aquí desde muy lejos... Vengo
Del fondo de tu alma. (2)
__________
(1) Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografía de Juan Zorrilla de San Martín». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en:
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zorrilla_de_san_martin.htm
Accedido: 25 de julio de 2024.
(2) Se respetó la ortografía original del poema. Fue tomado de:
Roger D. Bassagoda. La poesía amatoria de Don Juan Zorrilla de San Martín. Montevideo: Imp. LIGU. 1952, p. 25.




