Todos citamos con frecuencia el Salmo 34: 7. Sus fortalecedoras palabras afirman que “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”. Está bien que se traiga a la memoria tal revelación escritural, solo que es necesario recordar que el mismo nivel de inspiración bíblica está en Eclesiastés 5: 6, donde se nos advierte: “No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia”.
Su atención, por favor: el ángel no es solo protección, hay algo importante a tener presente: delante de él hablamos.
“Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios” (Sal. 141: 3).
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