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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Francisco Planas García, en mis humildes remembranzas

Entre el lunes 11 de agosto de 1980 y el viernes 22, se realizó en la entonces Casa del Ajedrecista, en El Vedado habanero, sede posterior desde 1992, del Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA), un fuerte torneo de Ajedrez de Primera Categoría. Para entonces, yo era miembro del fuerte equipo de Ajedrez del Liceo de La Habana Vieja, donde se organizaban fuertes torneos y se daban cita, en ocasiones, personalidades como el Gran Maestro Román Hernández, así es que decidí inscribirme y participar. Con 17 años tenía la motivación competitiva de la edad. 

Al llegar el primer día encontré una sala no grande, pero con suficiente espacio. Estaba cuidadosamente ordenada, llena de mesas sobre las que estaban tableros y piezas de ajedrez con relojes de competencia listos para el evento. A un costado de la entrada, a la derecha, una pequeña sala exhibía la mesa-tablero usada en el memorable match Lasker-Capablanca, de 1921, que llevaría a un cubano, por primera y única vez en la historia a la primacía mundial del Ajedrez.

Todos los participantes de aquel evento de agosto eran jóvenes. En las dos semanas que duró el torneo gané tres partidas clásicas y perdí dos, sin tablas, lo que da idea de la agresividad con que se jugaba. Conservo las planillas que recogieron las partidas, y también me quedaron memorias interesantes del director del torneo; este era nada más y nada menos que Francisco Planas García, una gloria del ajedrez patricio; tenía ya 71 años. Sus apuntes biográficos en redes aseguran que había nacido el 6 de abril de 1908. Le recuerdo como un anciano de piel blanca, ojos claros, muy vivos, casi picarescos y cabello uniformemente blanco como la nieve. Estaba entre la mediana y la baja estatura. Se movía despacio por los tableros cerciorándose del orden, y al terminar las partidas de la noche, con un hablar pausado, dedicaba tiempo para interactuar con todos los jugadores.

Una noche, en la clausura, como el ambiente lo permitía, me aventuré a preguntarle: 

__Maestro, ¿recuerda algo de Capablanca que nos pueda compartir?

Pensó un instante, y con una pequeña sonrisa de satisfacción, me contestó:

__Durante los torneos, cuando sellábamos las partidas, se las llevábamos a Capablanca para que nos ayudara en el análisis. Recuerdo una noche de torneo en que lo hice así; le llevé mi posición sellada para ver qué opinaba. Él observó el tablero unos instantes; luego, de pronto, interrumpió la quietud y empezó a quitar piezas y a cambiar toda la posición hasta reconfigurarlo todo; entonces me dijo: «Esto, bien jugado, va a llegar hasta aquí; entonces...», y me mostró los escollos del camino a seguir. Al día siguiente la partida continuó, y para mí fue una gran emoción el momento en que la posición llegó casi exactamente a la predicha por él y supe cómo continuar.

Parece ser que el anciano maestro, en las partidas del torneo que se desarrollaba allí, en aquel 1980, notó que algunos jóvenes usaban variantes rebuscadas de aperturas nada clásicas y una de las noches, al terminar, nos llamó a todos y sobre un tablero, mientras reproducía los movimientos de las piezas, nos dijo en un tono de paternal regaño: 

__Usted hace: 1.P4R-P4R. 2.C3AR-C3AD. 3. C3AD-C3AR, y ¡con esa basura usted le aguanta veinte jugadas a un Gran Maestro! 

Era la Apertura de los Cuatro Caballos que, en el afán de parecernos a Mijaíl Tal, todos considerábamos tan aburrida... 

Aquel anciano era un brillante estratega y un profundo conocedor de la fase final del juego ciencia. Tenía un recorrido ajedrecístico notable; había sido campeón nacional entre 1927 y 1929. En 1941 dejó rotos todos los récords nacionales en partidas simultáneas jugando en La Habana contra 618 oponentes en 103 mesas. Seis jugadores de fuerza se consultaban unos a otros en cada tablero. Planas ganó 64 partidas, empató 26 y tardíamente, muy agotado ya, perdió 13. Le tomó 16 horas aquel evento y tuvo que moverse más allá de las 15 millas (1) (2)

Francisco Planas fue capitán del equipo cubano que participó en la célebre Olimpiada de Ajedrez de 1966. Avanzado en años, murió en 1990, dejando una inspiradora estela en la preparación de los jóvenes valores del Ajedrez cubano.

Quedan de él anécdotas muy instructivas que permiten ponderar el respeto de Capablanca por los principios clásicos. El Maestro Internacional cubano y entrenador de la  FIDE, Nelson Pinal Borges recogió directamente de Planas la curiosa historia del regaño que se buscó de Capablanca durante la Olimpiada Mundial de Ajedrez, de Buenos Aires, Argentina, en 1939. 

El Maestro Francisco Planas era miembro del equipo cubano de Ajedrez que capitaneaba José Raúl Capablanca y Graupera en la mencionada Olimpíada. En una de las partidas, Planas no se enrocó y fue derrotado tras un ataque al Rey en el centro del tablero. Al finalizar la ronda, el equipo se reunió para hacer el análisis de las partidas y Capablanca, algo molesto por los resultados, preguntó  a Planas delante de todos: 

__Y usted, ¿por qué no se enrocó?

__¡No pude, no tuve tiempo!__ respondió Planas, algo nervioso. 

__¿Cómo que no tuvo tiempo? ¡Muéstreme la partida!__, replicó Capablanca.

A las alturas de la séptima jugada, Capablanca lo interrumpió en la secuencia de movimientos, y exclamó: 

__¡Alto! ¡Ahora, enróquese!

Todos los presentes quedaron un poco sorprendidos. Es curioso que los sistemas modernos de Deep Fritz 12 definan ese momento como el preciso para enrocar; estaban muy lejos todavía los familiares programas computarizados de Ajedrez. 

A pesar de que había algo de calor en el ambiente, la anécdota termina con un poco de humor caribeño, cuando Capablanca dijo a Planas, en el tono de un reproche perdurable: 

 __¡La próxima vez, usted pierde, pero se enroca! (3) (4)

La partida en cuestión fue la siguiente: 


Blancas: Franciszek Sulik

Negras: Francisco Planas García

Olimpiada de Ajedrez, Buenos Aires Buenos Aires, 1939 (5)

Gambito de dama declinado


1. d4-Nf6

2. Nf3-d5

3. c4-e6

4. Nc3-Be7

5. Bf4-c6

6. e3-Qa5

7. Nd2-Bb4

8. Qc2-c5

9. dxc5-Nbd7

10. Nb3-Bxc3+

11. Qxc3-Qxc3+

12. bxc3-dxc4

13. Bxc4-e5

14. g3-Ne4

15.Bb5-Nxg3

16. hxg3-a6

17. Bd3-a5

18. a4-Ke7

19. Bb5-Nb8

20. Rh5-f6

21. Nd2-Be6

22. Rb1-h6

23. Bc4-Ra7

24. f4-Nd7

25. Rb5-Rc8

26. Bxe6-Kxe6

27. Nb3-Rc6

28. Ke2-b6

29. cxb6-Rxb6

30. c4-Rxb5

31. cxb5-Nb6

32. Rh4-e4

33. Nc5+-Kd5

34. Rh5+-g5

35. Nb3-Nxa4

36. Rxh6-Nc3+

37. Kd2-Nxb5

38. Rxf6-Kc4

39. Kc2-Kb4

40. Re6-Rc7+

41. Kb2-Nc3

42. Rb6+-Kc4

43. Rd6-a4

44. Rd4+-Kb5

45. Na1-Rc4

46. Rd8-Rc5

47. Nc2-g4

48. Na3+-Ka6

49. Rd4-Kb7

50. Nc4-Nd1+

51. Ka1-Nf2

52. Nd6+-Kc6

53. Nxe4-Nxe4

54. Rxe4-Rc2

55. f5-Kd5

56. Rf4-Rc7

57. Rxg4-Ke5

1-0


El Ajedrez fue una pasión de la juventud que hube de poner a un lado cuando comencé la Universidad por lo absorbentes que fueron los estudios y la práctica ulterior de la Medicina, pero todavía, en la noche del 6 de marzo de 2020, frisando la ancianidad, logré tablas con la computadora en un nivel 7 del Sistema Fritz (aproximadamente 1700 de Elo); nada mal. El programa me impuso la Defensa Nimzoindia. Mi línea de 4. Ad2 es una continuación poco frecuente y relativamente pasiva, cuyo objetivo principal es evitar que las negras dupliquen los peones blancos mediante ...Axc3, pero el asunto era apartar a la computadora de las líneas clásicas donde su programación la hace imbatible. Bueno..., parece que resultó. Tablas; lo disfruté. Le regalo la humilde partida. 


Blancas O. Ríos

Negras. Fritz

Defensa Nimzoindia


1.d4-Cf6

2.c4-e6

3.Cc3-Ab4

4.Ad2-Cc6

5.e3-h6

6.Cf3-Axc3

7.Axc3-Ce4

8.Ad3-d5

9.c5-a5

10.O-O-Cxc3

11.bxc3-Ta7

12.Ab5-Ad7

13.Dd3-a4

14.Dc2-Ce7

15.Axd7+-Dxd7

16.Ce5-Dd8

17.Tab1-Da8

18.a3-Ta6

19.Tb4-O-O

20.Tfb1-Cc6

21.Cxc6-bxc6

22.Tb7-Dd8

23.T1b4-e5

24.Db1-Ta8

25.Dc2-Ta5

26.Txa4-Ta8

27.Taa7-exd4

28.cxd4-f5

29.Txc7-Dg5

30.Txg7+-Dxg7

31.Txg7+-Rxg7

32.Dd3-Tf7

33.e4-fxe4

34.Dg3+-Rh7

35.h4-Tg7

36.Dd6-Txa3

37.Dxc6-Rh8

38.Dxd5-e3

39.De5-Ta1+

40.Rh2-exf2

41.De8+-Tg8

42.De5+-Tg7

43.De8+-Tg8

44.De5+-Tg7

1/2-1/2


El jueves 23 de noviembre de 2006, mientras cumplía con un penoso deber en el Cementerio Colón de La Habana, mi esposa me tomó esta imagen, delante de la tumba que guarda los restos del más conocido genio ajedrecístico cubano de todos los tiempos: José Raúl Capablanca. En una de sus más logradas biografías que recrea el significado del esculpido Rey de Ajedrez que aparece monumentalmente sobre la cubierta de mármol, recuerdo que leí, hace cuarenta años: «Aquí yace José Raúl Capablanca. Nunca fue deslumbrado por la luz de su genio, ni envanecido por los aplausos universales».

Hoy hace exactamente veinte años de la toma de esa imagen. Quise recordarla y como siempre sucede cuando ya se tiene cierta cantidad de años, vinieron a la memoria tantas cosas...




  

 

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 Fuentes

(1) Francisco Planas García. Chessgames.com. Ver en: https://www.chessgames.com/perl/chessplayer?pid=23505

(2) Miguel Ernesto Gómez Masjuan.  «Un nuevo record Guinness del ajedrez». Mi columna deportiva. Publicado: 1 de noviembre de 2010. Ver en: https://columnadeportiva.wordpress.com/2010/11/01/record-guinness-simultanea-ajedrez-alik-gershon/ Accedido: 19 de septiembre de 2026, 1:20 p.m.

(3) Nelson Pinal Borges. «Una anécdota de Capablanca». Listin Diario. 

https://listindiario.com/ventana/2020/03/08/607148/una-anecdota-de-capablanca.html Accedido: 19 de septiembre de 2026, 1:50 p.m.

(4) El destacado ajedrecista cubano, Julio Espinosa, Maestro FIDE y entrenador de Ajedrez, escuchó este relato de Francisco Planas y recoge una versión diferente de estas últimas palabras en que se asegura que Capablanca dijo a Planas: "Si usted se pudo enrocar contra mí, ¿quién le va a impedir que se enroque?".

(5) 365 Chess.com. Sulik, Franciszek vs Planas Garcia, Francisco. https://www.365chess.com/game.php?gid=2668780 Accedido: 19 de septiembre de 2026, 2:11 p.m.





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