En mi lejana Habana, septiembre llega siempre cubierto de memorias; con él llega el otoño. A su paso el aire fresco de la tarde lo envuelve todo, mientras una luz tenue se inclina sobre los tejados y se desliza entre los balcones antiguos, rozando las fachadas cansadas, llenas de historia.
Lejanos otoños de juventud. Amaba el andar itinerante por la calle Campanario, el rebasar de su esquina en Maloja, y luego en Estrella, hasta alcanzar la encrucijada de Reina, su librería antigua y, más allá, su inmensa Iglesia.
Campanario, Reina, calles, libros, iglesias; imágenes de otoños hechos recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Su comentario a este artículo se recibe con respeto y gratitud.