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lunes, 30 de septiembre de 2024

Un acento, y una idea diferente

«No tengo que comer».
«No tengo qué comer».
Es curiosa la diferencia de significado que impone el acento. En el primer caso es clara la idea de que no existe la obligación de comer. En el segundo, está implícita la carestía de comida.
Es interesante.


domingo, 29 de septiembre de 2024

If I can...

No hay un sinrazón en el existir si entendemos la diferencia que hacen las pequeñas acciones. Nadie como Emily Dickinson lo expresó en su sentir poético.

Poem VI

Emily Dickinson

 
If I can stop one heart from breaking,
I shall not live in vain;
If I can ease one life the aching,
Or cool one pain,
Or help one fainting robin
Unto his nest again,
I shall not live in vain.

 
Si puedo evitar que un corazón se rompa, 
no viviré en vano;
Si puedo aliviar el dolor de una vida,
O calmar un dolor
O ayudar a un petirrojo desmayado
a que vuelva a su nido,
no viviré en vano.


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Emily Dickinson. Poems. Editores: Mabel Loomis Todd, Thomas Wentworth Higginson. Boston: Little, Brown.  1922, p. 18.





sábado, 28 de septiembre de 2024

Martí y Ferrara

José Martí conoció a María Luisa Sánchez siendo esta una niña, en Ibor City, Tampa, y le escribió, en 1891, los bellos versos que aparecen debajo. María Luisa, de padres cubanos, había nacido en Estados Unidos. La pequeña sería más tarde, en la historia, la esposa de Orestes Ferrara, coronel italiano del Ejército Libertador en la Guerra de Independencia; este último tendría un largo historial de diplomático y escritor en tiempos de la República.

 

A María Luisa Sánchez

 

No hay en la bárbara guerra
del mundo más que un consuelo:
las estrellas en el cielo
y las niñas en la tierra.

 

No hay rival de la mañana
con su luz pálida y pura;
mas sí hay rival, tu ternura
pálida niña cubana.

 

Yo diré, mi niña esbelta,
allá en mi hogar de martirio,
que he visto en Ibor [1] un lirio
con la cabellera suelta. [2]

 







[1] Ybor City, vecindario histórico en Tampa, Florida, Estados Unidos situado al noreste de Tampa. Fue fundado en 1885 por un grupo de fabricantes de puros dirigido por Vicente Martínez Ybor y fue poblado originalmente por los inmigrantes cubanos, españoles (principalmente de Asturias) e italianos (principalmente de Sicilia), que trabajaron en las muchas fábricas de puros.

[2] Poesías de José Martí. Colección de Libros Cubanos. Director: Fernando Ortiz. Vol. XI. Compilación y notas por Juan Marinello. Habana: Cultural S.A. La Moderna Poesía. 1928, p. 276.




domingo, 22 de septiembre de 2024

El cumplido de un astrónomo

Los cumplidos comunes tienen que ver con «fue un placer conocerle», o «un gusto poder saludarle», cosas así. El cumplido de un astrónomo parece que es algo muy propio de él. Vea el de Carl Sagan: «Dada la inmensidad del tiempo y la inmensidad del Universo es un placer inmenso para mí  compartir un planeta y un tiempo contigo» (1). No deja de ser gracioso. Qué bonito. 
Se abren las puertas a los cumplidos del matemático, del biólogo y el filósofo. ¿Cómo serán?


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(1) Valeria Sabater. Siete frases de Carl Sagan que te inspirarán.
https://lamenteesmaravillosa.com/frases-de-carl-sagan-te-inspiraran/ Accedido: 22 de septiembre de 2024, 6:23 p.m.



sábado, 14 de septiembre de 2024

Solo hay algo más bello que la poesía

Qué bella expresión es la poesía cuando las metáforas están claras, cuando se tienen los códigos que develan las imágenes escondidas tras el lírico vestir, ese con que las cubre el pudor del poeta. Qué bella viene a ser entonces la poesía.
La poesía es la más grandiosa expresión de la palabra, y solo hay algo que la supera en belleza: su comprensión.  



sábado, 7 de septiembre de 2024

Ya llegará el tiempo...

No se les inculca a los niños de doce años, como lo éramos entonces, el amor a los libros con El Quijote y La Casa de Bernarda Alba. Son grandiosas producciones literarias, pero su comprensión no está en armonía con la mente de un pequeño. Todos aprendemos a leer mucho antes de madurar, y tales obras no producen sino el rechazo natural que hacemos a lo incomprensible.

La niñez y la adolescencia son los tiempos de Salgari, Dumas o Verne, si es que se quiere despertar el amor a la lectura en esas edades primigenias del intelecto. Hay que desconocer el pensamiento juvenil para tratar de imponer en los programas ─¡aquellos que sufrí!─, La Eneida de Virgilio y la nada leíble Ilíada de Homero. No puede llegar a Shakespeare, en Macbeth, sin pasar por Roger Lancelyn Green, en Robin Hood.

Llene la niñez y la temprana adolescencia de El corsario negro, La Isla misteriosa y El conde de Montecristi, y habrá llenado la vida de pasión por la lectura. Con ella nacerá y vivirá para siempre el amor a los libros.

No se apuren los académicos, ya madurará la mente de ese pequeño; tiempo le sobrará para perder los irrecuperables, reponerse a esas heridas que dejan cicatrices imborrables en las grietas escondidas del alma y educan el pensamiento; ya llegará el tiempo en que podrá leer, sin rechazo, la Resurrección, de Tolstoi y Los miserables, de Víctor Hugo; ya amará al Quijote, y llegará el tiempo en que entenderá que El pequeño príncipe, de Exúpery, es algo más que un bonito cuento.



domingo, 1 de septiembre de 2024

La Cruz

La cúpula del Capitolio de La Habana tiene noventa y dos metros de altura y es la sexta mayor del mundo. Resulta visible desde gran parte de la ciudad. Es un gran referente para todos. De niño, con siete u ocho años, escapaba del hogar y me internaba por las calles de La Habana Vieja, rumbo a los muelles; cruzaba la bahía en la lancha de Casablanca; exploraba las plazas y las vetustas iglesias, con sus parques. Como era de esperar, a cada rato me perdía, y lo tomaba con mucha calma, porque todo se reducía a encontrar el Capitolio. A veces lo veía desde lugares elevados; cuando no lo lograba preguntaba a algún adulto serio, y este me indicaba. ¿Para qué lo hacía? Bueno..., desde el Capitolio sabía regresar a casa.

Avanzando la vida descubrí que hay un referente más importante que aquel Capitolio: es la Cruz; desde ella podría encontrar el rumbo todo de la vida. 

La gente, aun en la fe se pierde. Desde la experiencia del menosprecio, la traición, el trato mezquino, hay un punto en que se sienten disueltos los valores y se apaga el deseo mismo de vivir; se pierde el rumbo. En tales momentos la Cruz se levanta como el único referente. Allí se concentró todo el menosprecio del mundo; sobre ella fue reducido a agonía, despreciado y desechado, molido por el más desbordado odio, el Señor Jesús. Él llevó sobre sí el pecado del mundo y en su cruenta muerte nos trajo salvación y vida eterna. Es el Evangelio.

Miremos a la Cruz. El más grande de los hombres murió allí «para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga la vida eterna» (Jn. 3:16).




domingo, 25 de agosto de 2024

Pensando en la ancianidad

Actividad especial en ocasión de la celebración del cumpleaños del Pastor Agustín Campos, entrañable hermano y amigo. Fue un honor exponer la Palabra de Dios y participar del sentido homenaje que le hiciera la bellísima congregación «Casa de Oración», en Longview, Texas, Estados Unidos. Domingo 25 de agosto de 2024. 11:00 a.m.
Mensaje: «Pensando en la ancianidad». A su alcance en: 



viernes, 23 de agosto de 2024

Un curioso soneto de Francisco Luis Bernández

El escritor, crítico literario y diplomático argentino, Francisco Luis Bernández (1890-1978) tiene un curioso soneto, donde logra una conjunción de términos que, en la profundidad de sus ideas, llega a ser hasta graciosa. Así se lee:

Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,

     si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.

    Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.

    Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.


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Edición: Víctor de Lama. Sonetos de amor. Francisco Luis Bernárdez, Soneto. Madrid: Biblioteca Edaf, 2006, p. 169. 



domingo, 18 de agosto de 2024

Cada cuarenta segundos...

Esta noche, Moisés Naim, en la presentación a CNÑ de su libro, Lo que nos está pasando, comenta: «Cada cuarenta segundos alguien se quita la vida en el mundo». Lúgubres estadísticas; expresan tristezas no siempre confesadas; definen el fracaso de médicos, psicólogos, psiquiatras, ideólogos, sociólogos, filósofos; todas las ciencias fracasaron cada vez que un hombre se quita la vida; al tiempo de hacerlo fracasó la humanidad.
Cada cuarenta segundos una persona dice, por última vez: «Estoy muy cansado...». Cada cuarenta segundos se apaga la vida de alguien que quizá fue la alegría de los que le vieron nacer, el mimo del hogar, el orgullo de los padres, el amigo de sus amigos, el vecino bueno de sus vecinos, el maestro de sus alumnos, el buen colector de las frutas que comí.
Si por un instante miraran a Cristo; si tuvieran siquiera una idea del poder vitalizante del Evangelio. 
Cada cuarenta segundos, cada cuarenta segundos...



jueves, 15 de agosto de 2024

Las palabras que no se dijeron

Nada rompe tanto los corazones como las palabras que no se dijeron. Los silencios se conjuran para dejar heridas que no se olvidan.
El heraldo del existencialismo idealista, Søren Kierkegaard, afirmó: «La vida solo puede ser comprendida mirando atrás...». Al hacerlo, al buscar comprender el significado del camino andado, nos ensombrece mirar a un pasado lleno de silencios. Los «te quiero» que nos faltaron con los padres, los hijos, los hermanos, los amigos, rompieron sus corazones ayer; rompen el nuestro hoy.
Quizá Dios te esté moviendo a decir a alguien cuánto lo quieres. Le va a hacer mucho bien. «La palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!» (Prov. 15:23). 
Hazlo, y ese «te quiero» perfume tu memoria mañana, porque las palabras que no se dijeron..., qué estelas de sombras dejan al recuerdo.
Rompamos silencios, no corazones.



domingo, 11 de agosto de 2024

Ten cuidado, es muy peligroso

Temprano, todavía en la adolescencia, conocí la obra de José Ingenieros (1877-1925) a través de Las fuerzas morales, un libro incomparable que todavía conservo. La producción literaria de este escritor italo-argentino debía ser lectura obligatoria para todos los estudiantes de enseñanza media. El pensador me sorprendió al escribir: «Sobresalir es incomodar (...). Toda personalidad eminente mortifica la vanidad de sus contemporáneos y los inclina a la venganza» (1). Para entonces, en los albores de la vida, creí que aquella afirmación era un error, una catarsis de amargura, el fruto personal de una mala experiencia. Hoy, frisando el crepúsculo, pienso en cuánta razón tenía.

Dos mil novecientos años atrás, Salomón, el hombre más sabio que haya existido, lo había descubierto. Él escribió: «He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo» (Ec. 4:4).

¿Sobresales en algo, en orden, limpieza, honradez, capacidad de trabajo? ¿Sobresales en seguidores, lectores, comentaristas, amigos? ¿Sobresales en finanzas o frutos que per se muestran éxito sin necesidad de anuncios? Ten cuidado, es muy peligroso.



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(1) José Ingenieros. Las fuerzas morales. La Habana, Cuba: Vida habanera, 1961, p. 66.




sábado, 10 de agosto de 2024

Violín de Becho

Composición de Alfredo Zitarrosa, No puedo recordar el punto de la juventud en que la escuché por primera vez. Es la suma de todas las nostalgias y la elevación a la más egregia hombradía. Más que una milonga uruguaya, es un himno, una oda al carácter; resumidamente, una poesía a recordar.

Cantada es incomparable en la voz de Soledad Bravo

https://youtu.be/iNsIcCETVHA

 

Violín de Becho

 

Becho toca el violín en la orquesta

Cara de chiquilín sin maestra

Y la orquesta no sirve no tiene

Más que un solo violín que le duele.

 

Porque a Becho le duelen violines

Que son como su amor, chiquilines

Becho quiere un violín que sea hombre

Que al dolor y al amor no los nombre.

 

Becho tiene un violín que no ama

Pero siente que el violín lo llama

Por las noches como arrepentido

Vuelve a amar ese triste sonido.

 

Mariposa marrón de madera

Niño violín que se desespera

Cuando Becho lo toca y se calma

Queda el violín sonando en su alma.

 

Porque a Becho le duelen violines

Que son como su amor, chiquilines

Becho quiere un violín que sea hombre

Que al dolor y al amor no los nombre.

 

Vida y muerte, violín padre y madre

Canta el violín y Becho es el aire

Ya no puede tocar en la orquesta

Porque amar y cantar, eso cuesta.




martes, 6 de agosto de 2024

El que escribe se empodera

El que escribe se empodera. Temible cañón el que truena con cada palabra, con cada idea escrita. Los tiranos temen al que escribe más que al que dispara un fusil. El ruido de las balas es temporal; dura el tiempo que demora la pólvora en disiparse. El eco de las palabras no; estas no solo soportan las leyes de la caducidad, sino que crecen en poder a medida que pasa el tiempo. 
Piense por un instante en la vigencia de Platón, Aristóteles, Eratóstenes o Demócrito. Ellos no usaron espadas, pero con sus obras moldearon el pensamiento del hombre moderno; sus ideas bosquejaron la cultura occidental.
Nadie sabe hasta donde llegará la ola de las palabras, qué tierras ignotas tocarán con las ideas que llevan, qué nuevos moldes vendrán a ser en la vida de los que leerán. 
De todos los poderes que emanan de un hombre, ninguno como escribir; es como retumbar en los oídos mismos de la historia. 
«Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas» (Ap. 21: 5b).



domingo, 4 de agosto de 2024

Acerca del mensaje de hoy del Rev. Agustín Campos


Disponible en: https://fb.watch/tLI7zaiBZt/

Atendiendo a varios compromisos ministeriales que se simultanearon, mi esposa y yo nos las arreglamos para escuchar en línea la predicación de hoy, domingo 4 de agosto de 2024, de nuestro Pastor, el Rev. Agustín Campos, desde la floreciente Iglesia «Casa de Oración» levantada en la gracia de Dios en la bellísima ciudad de Longview, Texas. 

Pensábamos, al comenzar, que se trataría de algo cotidiano, propio de los caminos noblemente ungidos que sigue este efectivísimo expositor de la Palabra, pero, para nuestra sorpresa, fue sacudidor verle arremeter con una aplicación bíblica que, por casi cuarenta años en el púlpito, busqué y no encontré. Se trata de la mil veces cruenta historia narrada en Jueces 19-21, en que se combinan horribles violaciones, con descuartizamientos y guerras. ¿Cómo encontrar un camino para narrar y posteriormente aplicar algo así, tan feroz, brutal y sanguinario? El Pastor Campos la encontró magistralmente cuando dijo que, el gran problema de la homosexualidad contemporánea, descansa en el apoyo de los que no lo son. Por el mismo camino, el gran problema que se suscitó en aquellos lejanos tiempos que abarcan esos capítulos de Jueces tiene que ver con que los hijos de Benjamín, que no participaron de la atrocidad registrada en esos capítulos, se solidarizaron y defendieron a los que lo hicieron: «Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es esta que ha sido hecha entre vosotros? Entregad, pues, ahora a aquellos hombres perversos que están en Gabaa, para que los matemos, y quitemos el mal de Israel. Mas los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos los hijos de Israel, sino que los de Benjamín se juntaron de las ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel» (Jue. 20:12-14).

 «Y derrotó Jehová a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil cien hombres de Benjamín» (Jue. 20: 35). «Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín, y los hirieron a filo de espada, así a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo lo que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban» (Jue. 20: 48).

La solidaridad con el pecado es mala. Los que no participaron de la atrocidad ampararon y unieron fuerzas con los que la habían cometido. Tal cosa estuvo a punto de costar la desaparición total de una de las tribus de Israel, aquella de la que descendería el apóstol Pablo.

Hoy la historia se repite. Menos del 1% de la población mundial sigue los caminos de esa rotunda perversión que significa la homosexualidad, claramente condenada como práctica abominable en la Biblia. Menos del 1%...; el resto de la humanidad se conjura entonces para secundar tal cosa, a nivel de Naciones Unidas, de influyentes organizaciones internacionales, senados y cámaras de los países más importantes del mundo. No se esperen consecuencias mejores de las que, para entonces, sufrió la tribu de Benjamín.

Es el fin. Cristo viene pronto, y en tanto sea raptada la Iglesia disfrutemos de esta brillante aplicación que hace uno de los mejores expositores bíblicos de nuestro tiempo: el Pastor Agustín Campos, más conocido en todos los Estados Unidos, América Latina y Asia, como «el dulce cantor de Longview».

Dios los bendiga, Pastores Agustín y Mere Campos.



sábado, 3 de agosto de 2024

No quieren ministerio, quieren cargo

Se llamó Jeremías. «Con amor eterno te he amado» (Jer. 31:3), le dijo Dios. Siendo así pudiera esperarse que, en el anticipado conocimiento de todas las cosas, viendo Dios la destrucción de Jerusalén ─605 a.C─, le sacaría previamente de allí, pero no fue así. Sobre Jeremías estaba un ministerio. Él sería la voz de Dios en medio del caos; tendría que decir lo que nadie quería oír. Por razón de la palabra profética ganaría la enemistad de todos en un innavegable  mar de infamaciones. Era el precio que debería pagar al sostener en su espíritu el ministerio más grande de su tiempo.
¿Seguro que quieres un ministerio? ¿No será un cargo lo que anhelas? ¿Ministerio o cargo?  Un poco punitiva la pregunta, ¿verdad? Algunos debieran hacérsela, si acaso conocen la diferencia que hay entre una cosa y la otra, porque muchos en nuestro tiempo lo que verdaderamente anhelan son los cargos y no el ministerio. 
A más de ser actores centrales en la vida de la Iglesia reunida, los ministerios están en la inhóspita selva amazónica, en las azufradas cárceles, en los hacinados hospitales, en los tristes hogares divididos, en las amenazadoras cortes penales, en las bulliciosas plazas públicas; allí están. El poder que levantan despierta resistencia; la resistencia implica golpes, inflamaciones, deshonras, amenazas... «Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán...» (Jn. 15:20).
Los cargos, en cambio, llevan a adulaciones envolventes, aplausos hipócritas, vítores festivos, abrazos fingidos, regalos comprometedores, prebendas, llamadas, honras rancias de vanidad. Y junto a todo esto, en estampida indetenible, las tres temibles «F»: famas, finanzas, faldas...
La historia ha visto tanta competencia por cargos; en las guerras a las que tales cosas han dado lugar se han dividido penosamente tantas organizaciones. Las Asambleas de Dios de México sufrieron un duro golpe de división en 1930. ¿Qué les pasó? Una guerra de cargos: David Genaro Ruesga contra el liderazgo norteamericano en la nación azteca. Las Asambleas de Dios de Cuba estuvieron a punto de desaparecer en 1940. ¿Qué pasó? Una guerra de cargos: Francisco Rodríguez Agosto contra Lorenzo Perrault; aquella que sería la organización evangélica más fuerte y numerosa de la isla caribeña quedó reducida a siete congregaciones; tan penosa confrontación trajo a poco la renuncia del superintendente (1). 
Muchos caen de los cargos, pero muy pocos del ministerio; puede entenderse la razón: los cargos vienen de los hombres; el ministerio viene del cielo. Las cosas terrenales participan de la temporalidad humana: «polvo eres, y al polvo volverás» (Gn. 3:19). La investidura célica tiene un sostenible hálito de eternidad y un envolvente abrazo de poder: «pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová» (Jer. 15:20)
El ministerio hace nacer en el corazón un inescapable impulso al accionar de la predicación y la fe, aún cuando humanamente ya no lo queramos. Tal cosa está detrás de las palabras de Jeremías: «Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude» (Jer. 20:9).
Cerciórese de tener un claro rumbo, porque muchos por estar detrás de los cargos han venido a estar totalmente fuera del ministerio al que Dios les llamó ─conozco a uno que es rector de una facultad y no es maestro bíblico─.
Un cargo sin el ministerio correspondiente es un estorbo, y no hay un término que mejor describa la condición que alcanza el tal, en el ejercicio de funciones para las que no fue llamado, sino por la perecedera voz humana. 
Cerciórese de que arde en su corazón la pasión del ministerio ─y no hay ministerio sin pasión, esa que retuvo a Jeremías dentro de Jerusalén en el peor momento de su historia: se destruiría la nación y se perdería el Arca─.
Cerciórese de que está trabajando para quitar los estorbos que dañan su accionar ministerial.
Cerciórese de que su meta en la vida no es el cargo vano, tan peligroso, tan lleno de glorias personales. 
Cerciórese de que lo mueve la investidura ministerial de que Dios lo dotó; esa que lo llevará al pozo cenagoso en qué se hundieron los pies de Jeremías; al desolado foso con pan y agua; al cepo penitente en que fijaron los brazos y los pies del profeta, en rechazo cortante a una palabra que venía de Aquel Trono que está en el Tercer Cielo. 
Cargos y ministerios... 
Si se asombra de pensar que muchas veces andan por caminos dispares ─el primero detrás del púlpito de oloroso cedro y el segundo bajo las piedras de la lapidación─ vuelva a leer la historia de Jeremías: el cargo de profeta estaba, entre muchos, sobre el falso Hananías hijo de Azur (Jer. 28:1). «Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios, y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra». El ministerio de profeta estaba en Jeremías, aquel execrado de todos que, a fuerza de sufrir, deseó morir. «Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones» (Jer. 1:5). 
Guárdate de aquellos que van a la convención detrás de cargos, y no a la cámara secreta detrás de ministerios; de los tales guárdate; pesado fardo son a su organización, porque no hay nada peor para los intereses del Reino de los cielos que uno con «cargo sin ministerio». Jesús fue condenado por el Sumo Sacerdote de Israel.
Cerciórese acerca de su llamado, sus anhelos y móviles, y cumpla Dios en su vida el ministerio al cual le llamó. 
El Señor le bendiga, y bendiga su ministerio.


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(1) Para más información puede consultar: O. Ríos. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba. A su alcance en Amazon: https://mybook.to/historiaAD-1



jueves, 1 de agosto de 2024

Está en ti

El escritor alemán Hermann Hesse dijo una vez: «La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad, del hombre que lo mira». Visto así, toda belleza viene a estar parcelada en dos: una tiene que ver con aquello que expresan la montaña de imponente alzada, el mar calmado de azul sereno y la alondra que trina en la mañana. La otra está en los ojos que las admiran.
«Considerad los lirios del campo (...) ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos» (Mt. 6: 28, 29); así dijo el Señor Jesús a sus discípulos. Aquel mensaje de providencia estaba revelado en la belleza sin par de la flor, pero de nada valía que así fuera si ellos no eran capaces de verla. Al atender a Jesús y mirar, la belleza del lirio se hizo completa.
Hay un misterio que va más allá: es la de aquellos que ven belleza donde no parece estar. Toda se relega entonces a los ojos que miran: «las dos monedas de la viuda en el Templo», «el perfume derramado sobre Jesús a poco de Su muerte», «el corazón de los discípulos al tiempo que se les llamó»; tales esencias solo las vio el Señor, nadie más.
La mitad de la belleza está en el tapiz verde de la llanura, el brillo rutilante de la estrella y el tibio sol que dora la tarde. La otra mitad, la más importante, está en tus ojos; está en ti.


lunes, 29 de julio de 2024

Dos palabras a favor de Pedro

La negación que  Pedro hizo de Jesús no fue natural, nació de una opresiva inspiración satánica; vino con fuerza aplastante de aquel a quién el Señor llamó «príncipe de este mundo», (Jn. 16:11). ¿Cómo lo sabemos? Lucas 22:31, 32, lo revela: «Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos». 
Pedro, asombrado antes tales palabras contestó: «Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte» (v. 33). No era un hombre de dobleces, al hablar así era sincero. A poco de pronunciar aquellas palabras se lanzaría solitario, espada en mano, contra un pelotón del Templo; embistío a Malco, siervo del Sumo Sacerdote, que debió resaltar a la cabeza de los que venían contra Jesús (Jn. 18:10). Hasta aquí se estaba moviendo con esas pequeñas fuerzas humanas de las que todos presumimos. Aquellas palabras, «...no solo a la cárcel..., también a la muerte», eran una afirmación seria con la que el apóstol sería consecuente, pero no se trataba de presiones naturales: Satanás le empujaría con violencia a fin de hiciera algo que nunca hubiera hecho: negar al Señor. Acerca de las consecuencias de esa presión le diría Jesús:  «Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces» (v. 34). 
«El único poder coercitivo frente a las fuerzas del mal es el Espíritu Santo», así dijo un día a grandes voces la legendaria evangelista norteamericana Kathryn Kuhlman. Dos meses después vendría ese poder pleno sobre Pedro en Pentecostés, y ese golpeado pescador de Galilea, que titubeo ante una criada de Anás (Jn. 18:17), que claudicó ante matreros de orilla que le señalaron como galileo y obvio seguidor de Jesús, se levantaría y haría la más poderosa, temeraria y sacudidora presentación del Evangelio. A horas de aquel momento, en presencia no ya de la criada, sino del mismísimo Sumo Sacerdote, Caifás, de su suegro Anás y de Juan y Alejandro, funcionarios honoríficos del Templo, diría con irresistible poder: «Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos» (Hch. 4: 11, 12). 
Volverían sobre él las presiones satánicas, le seguirían la cárcel, la persecución, y finalmente en Roma la muerte, como testigo fiel del Señor Jesús, pero nunca más le negó. Enfrentó los demoledores empujes satánicos con un Poder que está sobre todo otro: aquel que solo puede traer a la vida del hijo de Dios el Espíritu Santo.
Pedro nos espera en el cielo. ¿Cómo lo sé? Juan lo  vio; su nombre está escrito en una de las bases de los cimientos del muro de la Nueva Jerusalén celestial. «Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero» (Ap. 21:14).
Aquel poder que hizo el cambio en Pedro lo puede hacer en ti. Poco importa la distancia a veces inmensurable con la que nos alejamos del Señor. Está previsto el regreso: «...y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos» (v. 32). 



domingo, 28 de julio de 2024

Didácticamente interesante

Si cambio la «W» por una «T» tengo la respuesta a la pregunta:

What - That
Where - There
When - Then

Didácticamente interesante.


viernes, 26 de julio de 2024

Nidia Abad, con el Señor


Éramos escolares cuando conocimos a Nidia Abad. Compartíamos escuela y aulas con sus hijitos, Ismael e Iriana. Nació y creció en la cálida Santiago de Cuba. Curiosamente, en la madrugada del 26 de julio de 1953, se encontraba en el Hospital Civil; requería atención quirúrgica de urgencia por apendicitis; minutos después era asaltado el Cuartel Moncada y el hospital venía a ser ocupado por veintiún asaltantes que disparaban contra sus muros y postas. Eran tiempos en que los medicamentos a usar debían ser llevados por los familiares. Su padre fue retenido a la entrada de la sede, y ella se vio bajo el riesgo de la dilación quirúrgica frente a tal urgencia. Tenía 13 años. Dios la guardó de morir. 
Supimos con admiración que, en las difíciles décadas de 1960 y 70, sostuvo grandes luchas en pro de la supervivencia de la fe familiar. Tenía una raigal formación católica. Al lado de su esposo, Ismael Alfonso, sacó adelante la vida natural y espiritual de su familia en ese mar de complejas contradicciones que fue la Cuba de entonces.
Inspiró a sus hijos en las artes, la lectura y el crecimiento personal. En sus años finales tuvo un curioso acercamiento al movimiento pentecostal cubano que nos hizo mirarla con renovada simpatía. Este 26 de julio de 2024 (qué fecha tan coincidente), se despidió de todos de este lado de la vida, y se elevó hasta alcanzar la recompensa eterna, en el descanso supremo de los santos. 
Nos precede en el cielo. Allí esperamos ver un día su sonrisa esplendente y su alma redimida. Su hijita, Iriana, con quién compartimos tantos años de fatigas escolares en barrios cercanos, le dedicó en la despedida este hermoso poema:

A mi mamá Nidia

En el susurro del viento, madre querida,  
Te siento cerca, en cada amanecer,  
Como un rayo de luz que, aunque perdida,  
Brilla en mi corazón y me hace entender.

Te extrañaré, Nidia, en cada instante,  
Tu risa, que era un canto, un sinfín de amor,  
Un eco en la casa, un abrazo constante,  
Tu esencia que vive, inmortal en mi flor.

Ahora en el cielo, con papá a tu lado,  
Y mi hermano que guarda tu risa también,  
Dios te llama suave, en su abrazo sagrado,  
Allí donde el tiempo no duele, amén.

Contigo se fue un pedazo de vida,  
Pero el legado es fuerte, nunca se irá,  
Con cada lágrima, con cada herida,  
Te llevo en mi alma, eternamente estarás.

Miro hacia arriba, busco tu estrella,  
La más brillante que en sus cielos brilló,  
Y en cada rezo, en cada centella,  
Te envío cariño, amor que no morirá.

A ti, madre Nidia, mi sueño serás,  
Recordarte siempre, jamás me abandonarás  
Aunque la distancia la vida seguirá,  
En mi corazón, por siempre, vivirás














jueves, 25 de julio de 2024

La soledad, desde la poesía uruguaya…

Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931), para muchos el más alto exponente de la poesía romántica uruguaya fue Licenciado en Leyes y Ciencias Políticas, profesor de Literatura de la Universidad de Montevideo, Catedrático de Derecho Internacional, escritor, periodista y poeta. Dejó entrever en su versificación la noble influencia de Bécquer (1).

En su poema «La soledad», que aparece debajo, nos legó una honda percepción lírica que cierra en su última esquela con un sorprendente desenlace poético.

En 1975, Uruguay, agradecida, le levantó en bronce una estatua sedente. La colocaron en su terruño de Punta Carreta, Montevideo. En ella aparece el poeta con un libro abierto apoyado sobre la pierna derecha. Todos los que pasan por aquel hermoso paraje sureño pueden verla. Dicen sentirla regia, solemne, solitaria...

 

La soledad

 

La soledad se sienta al lado mío

De noche, a medio día, en la alborada.

Yo la miro, y me mira... y le pregunto:

           ¿De dónde vienes? Habla.

 

De un desierto, me dice, de un desierto

Tendido en sus arenas abrasadas;

De un bosque cuyos pájaros murieron

En una noche demasiado larga.

 

De las ruinas de un templo abandonado,

Entre las cuales los recuerdos andan

Como alondras heridas y sin nido,

Que buscan sitio en que morir calladas.

 

De una llanura que crucé de prisa

En la noche, después de una batalla;

Vengo hasta aquí desde muy lejos... Vengo

         Del fondo de tu alma. (2)

 

 

 

__________

 

 

(1) Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografía de Juan Zorrilla de San Martín». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en:

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zorrilla_de_san_martin.htm  

Accedido: 25 de julio de 2024.

 

(2) Se respetó la ortografía original del poema. Fue tomado de:

Roger D. Bassagoda. La poesía amatoria de Don Juan Zorrilla de San Martín. Montevideo: Imp. LIGU. 1952, p. 25.




miércoles, 24 de julio de 2024

Discurso completo de Benjamín Netanyahu ante las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos, 24 de julio de 2024

Presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson,

Senador Ben Cardin,

Líder de la Minoría, Hakeem Jeffries,

Líder de la Mayoría del Senado, Chuck Schumer,

Líder de la Minoría del Senado, Mitch McConnell,

Senadores,

Miembros del Congreso,

Distinguidos invitados.

 

Señor Presidente, quiero agradecerle por darme el profundo honor de dirigirme a esta gran ciudadela de la democracia por cuarta vez.

Nos reunimos hoy en una encrucijada de la historia. Nuestro mundo está convulsionado. En Oriente Medio, el eje del terror de Irán se enfrenta a Estados Unidos, Israel y nuestros amigos árabes. Este no es un choque de civilizaciones. Es un choque entre la barbarie y la civilización. Es un choque entre aquellos que glorifican la muerte y aquellos que santifican la vida.

Para que las fuerzas de la civilización triunfen, Estados Unidos e Israel deben permanecer unidos. Porque cuando nos mantenemos unidos, sucede algo muy simple: nosotros ganamos, ellos pierden.

Y mis amigos, hoy vine a asegurarles una cosa: ganaremos.

Damas y caballeros, como el 7 de diciembre de 1941, y el 11 de septiembre de 2001, el 7 de octubre, es un día que vivirá por siempre en la infamia.

Era la festividad judía de Simjat Torá. Comenzó como un día perfecto. Ni una nube en el cielo. Miles de jóvenes israelíes estaban celebrando en un festival de música al aire libre. Y de repente, a las 6:29 am, mientras los niños todavía dormían profundamente en sus camas en las ciudades y Kibutz junto a Gaza, de repente el cielo se convirtió en infierno.

Tres mil terroristas de Hamás irrumpieron en Israel. Masacraron a 1.200 personas de 41 países, incluidos 39 estadounidenses. Proporcionalmente, comparado con el tamaño de nuestra población, eso es como veinte 11 de septiembres en un día.

Y estos monstruos violaron mujeres, decapitaron hombres, quemaron bebés vivos, mataron a padres delante de sus hijos y a niños delante de sus padres. Arrastraron a 255 personas, tanto vivas como muertas, a las oscuras mazmorras de Gaza.

Israel ya ha devuelto a casa a 135 de estos rehenes, incluidos siete que fueron liberados en audaces operaciones de rescate. Uno de esos rehenes liberados, Noa Argamani, está aquí en la galería sentada junto a mi esposa Sara.

En la mañana del 7 de octubre, el mundo entero vio la mirada de desesperación de Noa cuando fue secuestrada violentamente y llevada a Gaza en la parte trasera de una motocicleta. Conocí a la madre de Noa, Liora, hace unos meses. Ella se estaba muriendo de cáncer. Me dijo: “Primer Ministro, tengo un último deseo. Deseo abrazar a mi hija Noa una última vez antes de morir”.

Hace dos meses, autoricé una impresionante operación de rescate de comandos. Nuestras Fuerzas Especiales, incluido un heroico oficial llamado Arnon Zmora, que cayó en esta batalla, rescataron a Noa y a otros tres rehenes.

Creo que es una de las cosas más conmovedoras, cuando Noa se reunió con su madre, Liora, y el último deseo de su madre se hizo realidad.

Noa, estamos muy contentos de tenerte con nosotros hoy. Gracias.

Muchas familias de rehenes también están aquí con nosotros hoy, incluyendo a Eliyahu Bibas. Eliyahu Bibas es el abuelo de esos dos hermosos niños pelirrojos, los niños Bibas, unos bebés. Y fueron tomados como rehenes junto con su madre y el hijo de Eliyahu. Toda la familia fue tomada como rehén. Dos hermosos niños pelirrojos tomados como rehenes. Qué monstruos.

Y con nosotros también está Iris Haim, cuyo hijo Yotam escapó valientemente del cautiverio de Hamás con otros dos israelíes, y trágicamente fueron abatidos mientras regresaban a nuestras líneas.

También tenemos con nosotros a las familias de los rehenes estadounidenses. Están aquí.

El dolor que estas familias han soportado es indescriptible. Me reuní con ellos nuevamente ayer y les prometí esto. No descansaré hasta que todos sus seres queridos estén en casa. Todos ellos.

Mientras hablamos, estamos participando activamente en intensos esfuerzos para asegurar su liberación, y confío en que estos esfuerzos puedan tener éxito. Algunos de ellos se están llevando a cabo ahora mismo.

Quiero agradecer al presidente Biden por sus incansables esfuerzos en favor de los rehenes y también por sus esfuerzos en favor de las familias de los rehenes.

Agradezco al presidente Biden por su sincero apoyo a Israel después del salvaje ataque del 7 de octubre. Con razón llamó a Hamás “pura maldad”. Envió dos portaaviones a Oriente Medio para disuadir una guerra más amplia. Y fue a Israel para estar con nosotros durante nuestro momento más oscuro, una visita que nunca será olvidada.

El presidente Biden y yo nos conocemos desde hace más de cuarenta años. Quiero agradecerle por medio siglo de amistad con Israel y por ser, como él dice, un orgulloso sionista. En realidad, dice, un orgulloso sionista irlandés-estadounidense.

Amigos míos, durante más de nueve meses, los soldados de Israel han demostrado un coraje ilimitado.

Con nosotros hoy está el teniente Avichail Reuven. Avichail es un oficial de los paracaidistas israelíes. Su familia emigró a Israel desde Etiopía. En las primeras horas del 7 de octubre, Avichail escuchó la noticia de la sangrienta masacre de Hamás. Se puso el uniforme, cogió el fusil, pero no tenía coche. Así que corrió ocho millas hasta el frente de Gaza para defender a su pueblo. Oyeron bien. Corrió ocho millas, llegó al frente, mató a muchos terroristas y salvó muchas, muchas vidas. Avichail, todos honramos tu extraordinario heroísmo.

Otro israelí está con nosotros hoy aquí. Está de pie junto a Avichail. Se trata del sargento mayor Ashraf al Bahiri. Ashraf es un soldado beduino de la comunidad musulmana israelí de Rahat. El 7 de octubre, Ashraf también mató a muchos terroristas. Primero, defendió a sus camaradas en la base militar, y luego se apresuró a defender a las comunidades vecinas, incluida la devastada comunidad del Kibutz Be’eri.

Al igual que Ashraf, los soldados musulmanes de las FDI lucharon junto a sus camaradas de armas judíos, drusos, cristianos y otros con una tremenda valentía.

Un tercer héroe, el teniente Asa Sofer [ph], también está aquí con nosotros. Asa luchó como oficial en el cuerpo de tanques y fue herido en batalla. Fue herido en batalla mientras protegía a sus compañeros soldados de una granada. Perdió su brazo derecho y la visión de su ojo izquierdo. Se está recuperando e increíblemente, dentro de poco tiempo, Asa pronto volverá al servicio activo como comandante de una compañía de tanques.

Acabo de enterarme de que hay un cuarto héroe aquí: el teniente Yonatan, Yonatan Ben Hamo (ph), que perdió una pierna en Gaza y continuó luchando.

Amigos míos, estos son los soldados de Israel: inquebrantables, impávidos, sin miedo.

Como dice la Biblia, “עם כלביא יקום” —se levantarán como leones. Se han levantado como leones, los leones de Judá, los leones de Israel.

Damas y caballeros, los hombres y mujeres de las FDI provienen de todos los rincones de la sociedad israelí, de todas las etnias, de todos los colores, de todos los credos, de izquierdas y derechas, religiosos y seculares. Todos están imbuidos del espíritu indomable de los Macabeos, los legendarios guerreros judíos de la antigüedad.

Con nosotros hoy está Yechiel Leiter, el padre de uno de esos Macabeos. El padre de Yehiel escapó del Holocausto y encontró refugio en Estados Unidos. De joven, Yechiel se mudó a Israel y crió a una familia de ocho hijos. Llamó a su hijo mayor Moshe en honor a su difunto padre. Moshe se convirtió en un oficial ejemplar en una de nuestras unidades de comando de élite. Sirvió con distinción durante dos décadas mientras criaba a seis hermosos hijos propios.

El 7 de octubre, Moshe se ofreció como voluntario para volver al combate. Cuatro semanas después, murió cuando una mina trampa explotó en el pozo de un túnel justo al lado de una mezquita. En el funeral de su hijo, Yechiel dijo lo siguiente: “Si el Estado de Israel no se hubiera establecido después del Holocausto, la imagen grabada en nuestra memoria colectiva habría sido la fotografía de aquel niño judío indefenso en el gueto de Varsovia con las manos en alto y los rifles nazis apuntándole. Pero gracias al nacimiento de Israel”, continuó Yechiel, “gracias al coraje de soldados como mi hijo Moshe, el pueblo judío ya no está indefenso frente a nuestros enemigos”.

Yechiel, por favor, ponte de pie para que podamos honrar el sacrificio de tu hijo. Y te prometo a ti y a todas las familias de Israel en duelo, algunas de las cuales están hoy en esta sala, que el sacrificio de tus seres queridos no será en vano. No será en vano porque para Israel, “nunca más” nunca debe ser una promesa vacía. Siempre debe seguir siendo un voto sagrado. Y después del 7 de octubre, “nunca más” es ahora.

Amigos míos, derrotar a nuestros brutales enemigos requiere tanto coraje como claridad. La claridad comienza por saber la diferencia entre el bien y el mal. Sin embargo, muchísimos manifestantes antiisraelíes eligen apoyar al mal. Apoyan a Hamás. Apoyan a violadores y asesinos. Apoyan a la gente que entró en los Kibutzim, en una casa, los padres escondieron a los niños, los dos bebés, en el ático, en un ático secreto. Asesinaron a la familia, a los padres, encontraron el pestillo secreto del ático oculto y luego asesinaron a los bebés. Estos manifestantes están con ellos. Deberían avergonzarse de sí mismos.

Se niegan a hacer la simple distinción entre quienes atacan a los terroristas y quienes atacan a los civiles, entre el Estado democrático de Israel y los matones terroristas de Hamás. Recientemente supimos, por el Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, que Irán está financiando y promoviendo protestas contra Israel en Estados Unidos. Quieren perturbar a Estados Unidos.

Por eso estos manifestantes quemaron banderas estadounidenses incluso el 4 de julio. Y quiero saludar a los hermanos de la fraternidad de la Universidad de Carolina del Norte que protegieron la bandera estadounidense, protegieron la bandera estadounidense contra estos manifestantes antiisraelíes.

Por lo que sabemos, Irán está financiando las protestas antiisraelíes que están ocurriendo ahora mismo fuera de este edificio -no son muchas, pero están ahí- y por toda la ciudad. Bueno, tengo un mensaje para estos manifestantes: cuando los tiranos de Teherán, que cuelgan a los gays de grúas y asesinan a las mujeres por no cubrirse el pelo, los están alabando, promoviendo y financiando, se han convertido oficialmente en los idiotas útiles de Irán.

Es asombroso, absolutamente asombroso. Algunos de estos manifestantes sostienen carteles que proclaman “Gays para Gaza”. También podrían sostener carteles que digan “Pollos para KFC”.

Estos manifestantes cantan “Del río al mar”. Pero muchos no tienen ni idea de qué río y de qué mar están hablando. No sólo obtienen un 0 [cero] en geografía, obtienen una 0 [cero] en historia. Llaman a Israel un Estado colonialista. ¿No saben que la Tierra de Israel es donde Abraham, Isaac y Jacob oraron, donde Isaías y Jeremías predicaron y donde David y Salomón gobernaron?

Durante casi cuatro mil años, la Tierra de Israel ha sido la patria del pueblo judío. Siempre ha sido nuestro hogar y siempre lo será.

No son sólo los manifestantes en las universidades los que se equivocan. También lo son las personas que dirigen esas universidades. Ochenta años después del Holocausto, los presidentes de Harvard, Penn y, me avergüenza decirlo, mi alma mater, el MIT, no pudieron condenar los llamamientos al genocidio de los judíos. ¿Recuerdan lo que dijeron? Dijeron que depende del contexto. Bueno, permítanme darles un poco de contexto a estos académicos desconcertados.

El antisemitismo es el odio más antiguo del mundo. Durante siglos, la masacre de judíos siempre estuvo precedida por acusaciones descabelladas. Se nos acusaba de todo, desde envenenar pozos hasta propagar plagas o utilizar la sangre de niños sacrificados para hornear Matzot de Pascua. Estas absurdas mentiras antisemitas llevaron a la persecución, al asesinato en masa y, en última instancia, al peor genocidio de la historia, el Holocausto.

Ahora, de la misma manera que se lanzaron durante siglos mentiras maliciosas contra el pueblo judío, ahora se lanzan mentiras maliciosas contra el Estado judío. No, no. No aplaudan. Escuchen. Las escandalosas calumnias que pintan a Israel como racista y genocida tienen como objetivo deslegitimar a Israel, demonizar al Estado judío y demonizar a los judíos en todas partes. Y no es de extrañar, no es de extrañar que hayamos presenciado un aumento espantoso del antisemitismo en Estados Unidos y en todo el mundo.

Amigos míos, siempre y donde sea que veamos el azote del antisemitismo, debemos condenarlo inequívocamente y combatirlo resueltamente, sin excepción.

Y no se dejen engañar cuando los libelos de sangre contra el Estado judío vengan de gente que viste elegantes túnicas de seda y habla en tono altivo sobre la ley y la justicia.

He aquí un ejemplo: el fiscal de la Corte Penal Internacional ha acusado vergonzosamente a Israel de matar deliberadamente de hambre a la población de Gaza. Esto es una completa tontería. Es una invención total. Israel ha permitido que más de 40.000 camiones de ayuda entraran en Gaza. Eso supone medio millón de toneladas de alimentos, y más de 3.000 calorías por cada hombre, mujer y niño de Gaza. Si hay palestinos en Gaza que no reciben suficiente comida, no es porque Israel se la esté bloqueando, es porque Hamás se la está robando.

Hasta ahí llegó esa mentira, pero aquí hay otra: el fiscal de la CPI acusa a Israel de atacar deliberadamente a civiles. ¿De qué demonios está hablando? El ejército israelí ha lanzado millones de volantes, enviado millones de mensajes de texto, hecho cientos de miles de llamadas telefónicas para sacar a los civiles palestinos del peligro.

Pero al mismo tiempo, Hamás hace todo lo posible para poner a los civiles palestinos en peligro. Disparan cohetes desde escuelas, hospitales, mezquitas. Incluso disparan a su propia gente cuando intenta abandonar la zona de guerra. Un alto funcionario de Hamás, Fathi Hamad, se jactó -escuchen esto- de que las mujeres y los niños palestinos son excelentes escudos humanos. Sus palabras: “son excelentes escudos humanos”. Qué maldad monstruosa.

Para Israel, cada muerte de civiles es una tragedia. Para Hamás, es una estrategia. En realidad quieren que mueran civiles palestinos, para que Israel sea difamado en los medios internacionales y se vea presionado a terminar la guerra antes de que se gane.

Esto permitiría a Hamás sobrevivir otro día, y como prometieron, llevar a cabo el 7 de octubre una y otra vez. Bueno, quiero asegurarles, no importa la presión que ejerzan, nunca permitiré que eso suceda.

La gran mayoría de los estadounidenses no se han dejado engañar por la propaganda de Hamás. Siguen apoyando a Israel, y quiero decir: gracias, Estados Unidos, y gracias, senadores y miembros de la Cámara de Representantes que siguen apoyándonos, que siguen apoyando a Israel, que siguen apoyando la verdad y que ven más allá de las mentiras.

Pero en cuanto a la minoría que puede haber caído en la trampa de Hamás, les sugiero que escuchen al coronel John Spencer. John Spencer es el jefe de estudios de guerra urbana en West Point. Estudió todos los conflictos urbanos importantes, iba a decir de la historia moderna, pero me corrigió, no: de la historia.

Israel, dijo, ha implementado más precauciones para prevenir daños a civiles que cualquier ejército en la historia y más allá de lo que exige el derecho internacional.

Es por eso que, a pesar de todas las mentiras que han escuchado, la guerra en Gaza tiene una de las proporciones más bajas de combatientes en relación con las bajas no combatientes en la historia de la guerra urbana.

¿Y quieren saber dónde es más baja en Gaza? Es más baja en Rafah. En Rafah. ¿Recuerdan lo que dijo tanta gente? Si Israel entra en Rafah, habrá miles, tal vez decenas de miles de civiles muertos. Bueno, la semana pasada estuve en Rafah. Visité a nuestras tropas cuando terminaban de luchar contra los batallones terroristas que quedaban de Hamás. Le pregunté al comandante allí: “¿Cuántos terroristas eliminaron en Rafah?”. Me dio una cifra exacta: 1.203.

Le pregunté: “¿Cuántos civiles murieron?” Me dijo: “Primer ministro, prácticamente ninguno. Con la excepción de un solo incidente, cuando la metralla de una bomba cayó en un depósito de armas de Hamás y mató involuntariamente a dos docenas de personas, la respuesta es prácticamente ninguno”. ¿Quieren saber por qué? Porque Israel puso a los civiles fuera de peligro, algo que la gente decía que nunca podríamos hacer, pero lo hicimos.

Estos héroes aquí hoy, los heroicos soldados de Israel, no deberían ser condenados por cómo están llevando a cabo la guerra en Gaza. Deberían ser elogiados por ello.

Quiero agradecerles a todos ustedes aquí hoy que se han opuesto enérgicamente a las falsas acusaciones de la CPI y han defendido la verdad. Estas mentiras no sólo son difamatorias, sino que son absolutamente peligrosas. La CPI está tratando de amarrarle las manos a Israel y evitar que nos defendamos. Y si Israel tiene las manos atadas, el próximo será Estados Unidos. Les diré qué más le espera. La capacidad de todas las democracias para luchar contra el terrorismo se verá en peligro. Eso es lo que está en juego. Así que permítanme asegurarles que las manos del Estado judío nunca estarán atadas. Israel siempre se defenderá.

Amigos míos, en Oriente Medio, Irán está prácticamente detrás de todo el terrorismo, de toda la agitación, de todo el caos, de todas las matanzas. Y eso no debería sorprender a nadie. Cuando fundó la República Islámica, el Ayatolá Jomeini prometió: “Exportaremos nuestra revolución a todo el mundo. Exportaremos la revolución islámica a todo el mundo”.

Ahora bien, pregúntense: ¿qué país se interpone en última instancia en el camino de los planes maníacos de Irán de imponer el Islam radical en el mundo? Y la respuesta es clara: Estados Unidos, el guardián de la civilización occidental y la mayor potencia del mundo. Por eso Irán ve a Estados Unidos como su mayor enemigo.

El mes pasado, escuché un comentario revelador, aparentemente sobre la guerra en Gaza, pero sobre otra cosa. Provino del ministro de Asuntos Exteriores del Hezbolá, el aliado de Irán, y dijo lo siguiente: “Esta no es una guerra con Israel. Israel”, dijo, “es meramente una herramienta. La guerra principal, la verdadera guerra, es con Estados Unidos”.

El régimen de Irán ha estado luchando contra Estados Unidos desde el momento en que llegó al poder. En 1979, Irán asaltó la embajada estadounidense y tomó como rehenes a decenas de estadounidenses durante 444 días.

Desde entonces, los agentes terroristas de Irán han atacado a Estados Unidos en Oriente Medio y más allá. En Beirut, mataron a 241 militares estadounidenses. En África, bombardearon embajadas estadounidenses. En Irak, suministraron explosivos para mutilar y matar a miles de soldados estadounidenses. En Estados Unidos, enviaron escuadrones de la muerte. Enviaron escuadrones de la muerte aquí para asesinar a un ex secretario de Estado y a un ex asesor de seguridad nacional. Y, como supimos hace poco, incluso amenazaron descaradamente con asesinar al presidente Trump.

Pero Irán entiende que para desafiar verdaderamente a Estados Unidos, primero debe conquistar Oriente Medio. Y para ello utiliza a sus numerosos agentes, incluidos los hutíes, Hezbolá y Hamás. Sin embargo, en el corazón de Oriente Medio, interponiéndose en el camino de Irán, hay una orgullosa democracia proestadounidense: mi país, el Estado de Israel.

Por eso las turbas de Teherán cantan “Muerte a Israel” antes de cantar “Muerte a Estados Unidos”. Para Irán, Israel es lo primero, Estados Unidos es el siguiente. Por eso, cuando Israel lucha contra Hamás, luchamos contra Irán. Cuando luchamos contra Hezbolá, luchamos contra Irán. Cuando luchamos contra los hutíes, luchamos contra Irán. Y cuando luchamos contra Irán, luchamos contra el enemigo más radical y asesino de los Estados Unidos de América.

Y una cosa más: cuando Israel actúa para impedir que Irán desarrolle armas nucleares, armas nucleares que podrían destruir Israel y amenazar a todas las ciudades estadounidenses, a todas las ciudades de las que vienen, no sólo nos estamos protegiendo a nosotros mismos, sino a ustedes.

Amigos míos, si recuerdan una cosa, una cosa de este discurso, recuerden esto: nuestros enemigos son sus enemigos, nuestra lucha es su lucha y nuestra victoria será su victoria.

Damas y caballeros, esa victoria está a la vista. La derrota de Hamas por parte de Israel será un golpe poderoso para el eje del terror de Irán. Otra parte de ese eje, Hezbolá, atacó a Israel el 8 de octubre, un día después del ataque de Hamás. Ha lanzado miles de misiles y aviones no tripulados contra nosotros. 80.000 de nuestros ciudadanos en el norte de Israel evacuaron sus hogares, convirtiéndose en refugiados en su propia tierra. Estamos comprometidos a devolverlos a casa. Preferimos lograrlo diplomáticamente. Pero permítanme ser claro: Israel hará lo que sea necesario para restablecer la seguridad en nuestra frontera norte y devolver a nuestra gente a salvo a sus hogares.

El viernes pasado, un tercer aliado iraní, los hutíes, atacó Tel Aviv con un avión no tripulado mortal. Explotó a unos cientos de pies del consulado estadounidense, matando a una persona e hiriendo a nueve. El sábado autoricé una respuesta rápida a ese ataque.

Todos nuestros enemigos deben saberlo. Quienes atacan a Israel pagarán un precio muy alto.

Y mientras nos defendemos en todos los frentes, sé que Estados Unidos nos respalda. Y les agradezco por ello. A todos los partidos. Gracias.

Amigos míos, durante décadas, Estados Unidos ha proporcionado a Israel una generosa asistencia militar, y un Israel agradecido ha proporcionado a Estados Unidos información crítica que ha salvado muchas vidas. Hemos desarrollado conjuntamente algunas de las armas más sofisticadas de la Tierra.

Elijo mis palabras con cuidado: hemos desarrollado conjuntamente algunas de las armas más sofisticadas de la Tierra, que ayudan a proteger a nuestros dos países. Y también ayudamos a mantener a las tropas estadounidenses fuera del terreno mientras protegemos nuestros intereses compartidos en Oriente Medio.

Agradezco profundamente el apoyo de Estados Unidos, incluso en esta guerra actual. Pero este es un momento excepcional. La rápida ayuda militar estadounidense puede acelerar drásticamente el fin de la guerra en Gaza y ayudar a prevenir una guerra más amplia en Oriente Medio.

En la Segunda Guerra Mundial, mientras Gran Bretaña luchaba en el frente de la civilización, Winston Churchill apeló a los estadounidenses con estas famosas palabras: “Dennos las herramientas y terminaremos el trabajo”. Hoy, mientras Israel lucha en el frente de la civilización, yo también hago un llamamiento a Estados Unidos: “Dennos las herramientas más rápido y terminaremos el trabajo más rápido”.

Mis queridos amigos, la guerra en Gaza podría terminar mañana si Hamás se rinde, se desarma y devuelve a todos los rehenes. Pero si no lo hace, Israel luchará hasta que destruyamos la capacidad militar de Hamas y su dominio en Gaza y llevemos a todos nuestros rehenes de regreso a casa.

Eso es lo que significa la victoria total, y no nos conformaremos con menos.

El día después de que derrotemos a Hamas, podrá surgir una nueva Gaza. Mi visión para ese día es la de una Gaza desmilitarizada y desradicalizada. Israel no busca repoblar Gaza, pero en el futuro previsible, debemos mantener un control absoluto de la seguridad allí para evitar el resurgimiento del terrorismo y asegurar que Gaza nunca más represente una amenaza para Israel.

Gaza debería tener una administración civil dirigida por palestinos que no busquen destruir a Israel. No es pedir demasiado. Es algo fundamental que tenemos derecho a exigir y recibir.

A una nueva generación de palestinos ya no se les debe enseñar a odiar a los judíos, sino a vivir en paz con nosotros. Esas dos palabras gemelas, desmilitarización y desradicalización, fueron dos conceptos que se aplicaron a Alemania y Japón después de la Segunda Guerra Mundial y que condujeron a décadas de paz, prosperidad y seguridad.

Tras nuestra victoria, con la ayuda de socios regionales, la desmilitarización y desradicalización de Gaza también pueden conducir a un futuro de seguridad, prosperidad y paz. Esa es mi visión para Gaza.

Ahora bien, esta es mi visión para el Oriente Medio en general. También está determinada en parte por lo que vimos después de la Segunda Guerra Mundial. Después de esa guerra, Estados Unidos forjó una alianza de seguridad en Europa para contrarrestar la creciente amenaza soviética. De la misma manera, Estados Unidos e Israel pueden forjar hoy una alianza de seguridad en Oriente Medio para contrarrestar la creciente amenaza iraní.

Todos los países que están en paz con Israel y todos aquellos países que harán la paz con Israel deberían ser invitados a unirse a esta alianza. Vimos un atisbo de esa alianza potencial el 14 de abril. Liderados por Estados Unidos, más de media docena de naciones trabajaron junto a Israel para ayudar a neutralizar cientos de misiles y drones lanzados por Irán contra nosotros.

Gracias, presidente Biden, por reunir esa coalición.

La nueva alianza que imagino sería una extensión natural de los innovadores Acuerdos de Abraham. Esos Acuerdos vieron la paz forjada entre Israel y cuatro países árabes, y fueron apoyados por republicanos y demócratas por igual.

Tengo un nombre para esta nueva alianza. Creo que deberíamos llamarla: La Alianza de Abraham.

Quiero agradecer al presidente Trump por su liderazgo en la intermediación de los históricos Acuerdos de Abraham. Al igual que los estadounidenses, los israelíes se sintieron aliviados de que el presidente Trump emergiera sano y salvo de ese vil ataque contra él, un vil ataque a la democracia estadounidense. No hay lugar para la violencia política en las democracias.

También quiero agradecer al presidente Trump por todo lo que hizo por Israel, desde reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, hasta enfrentar la agresión de Irán, reconocer a Jerusalén como nuestra capital y trasladar allí la embajada estadounidense. Esa es Jerusalén, nuestra capital eterna que nunca volverá a ser dividida.

Mis queridos amigos, demócratas y republicanos, a pesar de estos tiempos de agitación, tengo esperanzas en el futuro. Tengo esperanzas en Israel porque mi pueblo, el pueblo judío, emergió de las profundidades del infierno, del despojo y el genocidio, y contra todo pronóstico restauramos nuestra soberanía en nuestra antigua patria, construimos una democracia poderosa y vibrante, una democracia que amplía los límites de la innovación para el mejoramiento de toda la humanidad.

Tengo esperanzas en Estados Unidos porque tengo esperanzas en los estadounidenses. Sé cuánto ha sacrificado el pueblo de este país para defender la libertad. Estados Unidos seguirá siendo una fuerza de luz y bien en un mundo oscuro y peligroso. Para los pueblos libres de todo el mundo, Estados Unidos sigue siendo el faro de la libertad que sus extraordinarios fundadores imaginaron en 1776.

Trabajando juntos, confío en que nuestras dos naciones vencerán a los tiranos y terroristas que nos amenazan a ambos. Como primer ministro de Israel, les prometo esto: no importa cuánto tiempo lleve, no importa cuán difícil sea el camino que tenemos por delante, Israel no cederá.

Israel no se doblegará. Defenderemos nuestra tierra. Defenderemos a nuestro pueblo. Lucharemos hasta lograr la victoria. La victoria de la libertad sobre la tiranía, la victoria de la vida sobre la muerte, la victoria del bien sobre el mal. Ése es nuestro solemne compromiso.

Y seguiremos trabajando con Estados Unidos y nuestros socios árabes para transformar una región problemática, de un lugar atrasado de opresión, pobreza y guerra a un próspero oasis de dignidad, prosperidad y paz. En esta noble misión, como en muchas otras, Israel seguirá siendo siempre el aliado indispensable de Estados Unidos. En las buenas y en las malas, en los buenos y en los malos tiempos, Israel siempre será su amigo leal y su socio incondicional.

En nombre del pueblo de Israel, he venido hoy aquí para decir: Gracias, Estados Unidos. Gracias por su apoyo y solidaridad. Gracias por estar junto a Israel en nuestro momento de necesidad. Juntos, defenderemos nuestra civilización común. Juntos, aseguraremos un futuro brillante para nuestras dos naciones.

Que Dios bendiga a Israel.

Que Dios bendiga a Estados Unidos.

Y que Dios bendiga la gran alianza entre Israel y Estados Unidos para siempre.

 

 

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Reproducción autorizada con la mención siguiente: ©EnlaceJudío.

https://www.enlacejudio.com/2024/07/24/ve-en-vivo-el-discurso-de-netanyahu-en-el-congreso-de-ee-uu/

Se respetó la redacción original.