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sábado, 15 de enero de 2022

Nunca entenderé cómo alguien puede creer que Dios no existe.

No tenía impresora. Acababa de llegar a Estados Unidos, y salvo mi laptop, ya viejita, y algunas memorias USB, que traje de Cuba, no tenía nada más. Necesitaba una impresora; así es que empecé a reunir, centavo a centavo y dólar a dólar, hasta que llegué a la cifra anhelada de $200.00 USD. ¡Qué orgulloso me sentí! Ni hablar más… “¡Vamos para el Walmart! ¡Hoy tengo impresora!”.

Llegué. En efecto, algunas buenas ofertas estaban a mi alcance, solo que yo necesitaba hacer preguntas primero, e inexplicablemente, aquel Walmart era un páramo de desolación. ¿Tantas veces oyes el “May I help you?”. ¿Puedes creer que ese día, después de treinta minutos, no logré que me atendieran?

Me molesté muchísimo y me fui al Office Depot. Nada. Impresoras a precios millonarios, y yo no estaba a esos niveles todavía. Ya lo estaré, no se preocupe… ¿Acordarme de usted cuando llegue? ¡Claro que me acordaré!

Regresé a casa molesto, muy molesto, mascullando cosas ininteligibles. No hablé de ese incidente ni siquiera con mi esposa. Todo quedó entre Dios y yo.

No pasó una semana, cuando el domingo 5 de noviembre de 2017, nos encontramos respondiendo, mi esposa y yo, a una cordial invitación que nos hicieran los Revs. Samuel y Guadalupe López, con el fin de ministrar en la escuela dominical y el bellísimo culto de la tarde, en su sede del Templo Getsemaní, Asambleas de Dios de la ciudad de Abilene, Texas, en ocasión de la celebración del Día del Pastor. Fue un tiempo ardiente y los pastores se sintieron felices. La congregación respondió con mucho amor. Terminado el servicio, los López nos dijeron: “¿Cómo están de tiempo para mañana?”. Les contestamos: “Tenemos que impartir, a la noche, el Instituto Bíblico, pero podemos disponer de la mañana”. Nos dijo, entonces: “Muy bien. Mañana por la mañana quiero llevarlos a un lugar”.

Pese a que estábamos agotados, nos despertamos temprano, y salimos de inmediato. Los Pastores condujeron unos minutos, y pronto llegamos a un inmenso mercado mayorista de la Sam’s Club. No la conocíamos para entonces. “Vamos a entrar”, nos dijeron. Llenos de curiosidad anduvimos tras ellos un rato, mirando deslumbrados aquella inmensidad de tienda, apropiada para los que atienden instituciones. Distraídos así advertimos, de pronto, que los López habían desaparecido. Misterios de la vida: ¿qué se traerían mis amados hermanos? Transcurrieron unos veinte minutos antes de que los viéramos regresar por uno de los anchurosos pasillos. Traían un carro de la tienda, y una inmensa caja dentro llenaba todo el espacio. Nos dijeron, entonces: “Vamos a pagar”. Llegamos a la caja. El Pastor, usando su membresía de Sam’s Club, pagó con una tarjeta electrónica, y ya saliendo de la tienda, nos dijo: “Toma, es tuya”. Asombrado, le pregunté: “¿Qué es?”. Miré entonces con detenimiento la fotografía de la caja: para mi gran sorpresa era una impresora MFC-L2707DW-láser-fotocopiadora-scanner-con conexión Fax… Una nave cósmica, digna de orbitar la tierra.

Mi impresora fiel hasta hoy, con la que hice todos los trámites migratorios, legales y ministeriales. Apenado, porque no creí merecer tal amor, los abracé. Nadie, sino Dios, pudo decirles que lo hicieran. Nunca, nunca entenderé cómo alguien puede creer que Dios no existe.

Mañana inolvidable aquella, con mis amados hermanos, los Pastores López. Manejamos en la tarde a toda velocidad, por la autopista interestatal 20 East, cinco horas, cubriendo el regreso a Tyler. Llegamos al Instituto en la justa hora de su comienzo. El director, Rev. Juan de Dios Acuña Cabrera, estaba algo asustado, pensando que no nos daría tiempo. Nosotros felices, muy felices…, felices con los López, felices con nosotros, y felices con Dios. Él me cerró aquella puerta del Walmart, todo un portazo, para guardar mi pobre economía. $200.00 USD eran, para entonces, todos mis ahorros. De haberlos invertido me habría reducido a cero. Dios dispuso, en su amor, otro camino.

Sabes, siento que Dios tiene para ti hoy, otro camino. Puedes ser que estés, como estaba yo aquella tarde, lleno de sentimientos encontrados, mascullando palabras, expresando esos dislates que solemos decir cuando las cosas no salen bien; pero Dios tiene otro camino para ti, superior y hermoso, económico y limpio. No necesitas verte sacrificando tu integridad para forzar esa puerta. Dios tiene arreglado otro rumbo. Será pronto. Solo espera…

¿Usas la tercera ley de la Hermenéutica bíblica, la ley del contexto? (1) ¿Te has fijado a quiénes Jesús les estaba hablando, cuando dijo?: “…no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas” (vv. 29, 30). ¿Sabe a quién dijo Jesús esas palabras? ¡A sus discípulos! Aparecen a la cabeza de la cita, en el versículo 22: “Dijo luego a sus discípulos: ‘Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis…’”. Esas palabras no fueron dadas a los fariseos, saduceos ni herodianos; aquel mensaje incomparable fue dado a los apóstoles primigenios de la Iglesia, a los ancianos; fueron destinadas a pastores, y a diáconos llenos del Espíritu, como lo fue Esteban. Estas palabras multiplican hoy su vigencia toda vez que los tiempos hicieron crecer las razones que llevan a vivir en ansiedad. Las tensiones de aquellos días para Pedro y Juan eran los peces, las redes, la barca, los tributos a Roma… Nuestras ansiedades hoy, son las miserias de las sociedades indiferentes, el odio desbordado de tantos demonios, las presiones de las inmoralidades que nos quieren imponer como “modas del amor” y, frente a todo esto, el COVID y el desabastecimiento en nuestras tristes repúblicas de origen, con la falta de solvencia para llevar el pan a la mesa. Cuando pensamos, más que todo, en esto último, nos desesperamos…

Nos desesperamos (yo, el primero), creyendo que nuestro sustento depende de este o de aquel. Olvidamos al Dios que sostiene Su creación. A sus peores enemigos da sol y lluvia, cuánto más no enviará cuervos a Sus siervos, a aquellos que lo dejaron todo para ir en pos de Él, y le aman, y están dispuestos a morir por amor a Su Nombre. Pero lo olvidamos, y vivimos horas amargas de desespero que Dios no desea para nosotros. Oí a Cash Luna un día decir, llorando, completamente quebrantado frente a las cámaras: “Ojalá pudieran entender que Dios provee. Ojalá pudieran reconocer que Dios provee en lo económico, que no nos hace falta nada, que ‘no hay hijo de justo desamparado o su simiente que mendigue pan’. No, no hay. Ojalá pudiéramos comprender esta bondad, este amor, esta eterna misericordia que Dios tiene de todos nosotros”. (2)

Aquellas palabras tan reales, me trajeron recuerdos… No aprendí que Dios provee, en el Instituto Bíblico, tal conocimiento llegó a mí, en mi añorada Cuba, aquella tarde de 1992, en que me quedé sin aceite, frente a todos los mercados vacíos, y tuve que pedírselo a Dios; lo aprendí tres días después, cuando llegó aquella botella de aceite de coco, desde la lejana Baracoa; aquel aceite que a nadie más pedí, sino a Dios. Lo aprendí desde aquella noche en que rogué a Dios por $100.00 USD, para regalar $50.00 USD a mi madre. Lo aprendí dos días después, cuando llegó ella a mi casa, y me dijo: “Aquel primo que hace tantos años no nos escribe, me mandó $ 100.00 USD desde Estados Unidos. Te traje $50.00 USD”. Parecía una broma del cielo.

Lo aprendí cuando no pude comprar una impresora, ni siquiera teniendo el dinero, y Dios me trajo una, sin más costo que el amor que le debo a Él y a sus siervos.

Puedo estar una semana entera, día y noche, contándote historias así. Algunas te resultarán tan escandalosas que no las vas a creer.

Gracias a Dios, por aquel día en que salí tan molesto del Walmart, tan molesto… Dios me estaba guardando de mí, y yo no lo supe.

Amigo: Dios no te guarda de mí. Dios te guarda de ti, y te cierra puertas para poder bendecir.

No te resientas ni condenes más. Pon a un lado las amarguras que te despiertan esas frustraciones, y deja que Dios te bendiga.

 

 

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(1) Eric A. Lund. Hermenéutica. Introducción bíblica. Sección 1. Miami: Editorial Vida. 1989, pp. 43-49.

(2) Cash Luna. “¡Dios nos sacará adelante!”. https://www.facebook.com/pastorcashluna/videos/524478328467647 Publicado: 5 de abril de 2020. Accedido: 17 de junio de 2021, 9:00 am.




viernes, 14 de enero de 2022

Figuras retóricas de la Biblia. Metáforas

Una metáfora es una comparación no expresada (1). “No expresada” significa que no se usa en ella la expresión: “Pedro es como un martillo”, o “Pedro es semejante a un martillo”. Directamente, se dice: “Pedro es un martillo”.

Todos los seres humanos utilizan metáforas, muchas veces sin saberlo. La Biblia las usa profusamente. Aparecen frecuentemente en las palabras del Señor Jesús. Algunos ejemplos son:

 

“Yo soy la luz del mundo” (Jn. 8: 12).

“Yo soy la puerta” (Jn. 10: 7).

“Mis ovejas oyen mi voz” (Jn. 10: 27).

 

De ningún modo una metáfora se interpreta literalmente. Ella toma características de algo (la luz, la puerta, las ovejas) y las traslada a aquel o aquello con lo que se está haciendo la comparación. De hecho, la palabra “metáfora” viene de la voz griega metaphora (μεταφορά) que significa “traslación”. El origen de la tal palabra se atribuye a Aristóteles (2).

Sea nuestra vida la metáfora de algo bueno. Así lo quiera Dios.

 

 

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(1) Henry A. Virkler. Hermenéutica. Miami: Editorial Vida, 1994, p. 134.

(2) Diccionario actual. “¿Qué es metáfora?”. https://diccionarioactual.com/metafora/ Accedido: 14 de enero de 2022, 4: 00 pm.




jueves, 13 de enero de 2022

Cuando vea a alguien «subir como la espuma», sépalo: no lo subió Dios

Con los años una y otra vez lo vi: siervos probados, orillados; profetas del Dios Altísimo, relegados al silencio; hombre y mujeres fieles, más allá de todo lo que quiera significar esta palabra, empujados lejos, alevosamente, a una posición desde la que no pudieran influir. De pronto, mientras tales desmanes tenían lugar, subía un “aparecido”, sin trayectoria, ni hoja de servicio, o ancianidad probada por el tiempo. Llegaba, y subía alto, muy alto, como «la espuma».

Aprendí que, en la vida de la fe, no solo hay “fuegos extraños”, como aquel que consumió a Nadab y a Abiú (Lev. 10: 1); también hay “vientos extraños” que soplan a las espaldas de los que “suben como la espuma”.

Hace muchos años, ese pastor de pastores, que es el Rev. Daniel Monduy, me dijo, sentido y lacónico: “Antes creía que los cargos los daba Dios. Ya no pienso así…”. Para entonces me pareció un error. Tendría que navegar muchas leguas en las aguas del ministerio, antes de reconocer cuánta razón tenía.

Vi a cierto ser solicitar credenciales. Las razones por las que lo hacía no tenían nada que ver con realizaciones ministeriales. Es verdad que atendía una pequeña casa-culto, pero el problema estaba en que todos los días la policía le detenía en algún lugar, porque advertían en él un notable aspecto delincuencial; se sumaba a esto cierto evidente retraso mental. Necesitaba una credencial. Un día, el máximo representante del legalismo en la Organización insular, tratando de cerrarle el paso a otros siervos, lo propuso como presbítero. En cerrada votación fue acepto. Presbítero…

Tres meses después, en una lejana reunión, mi esposa sintió demonios «pernoctando» cerca. Hizo una de esas temibles y sobrecogedoras reprensiones que, en tales casos, ella hace, y una mujer que estaba de pie, detrás, cayó al suelo convulsionando, echando profusos espumarajos por la boca. Era la esposa del presbítero…

Ellos subieron como la espuma. Pronto se irían lejos.

A muchos molestó en Cuba la publicación de Alas en el corazón. Cuando lo lea, sabrá porqué. Al cierre de muchas historias que, a algunos no les hubiera gustado leer, escribí, en el epílogo:

 

La vida del pastor y misionero Onelio González Figueredo tiene para el entendido una sola lectura: el verdadero siervo sufre. Desconfíe de la espuma que se arremolina con hilaridad, y sube pretenciosa, anunciando una sustancia que no tiene. Desconfíe porque solo es eso: espuma. No busque al siervo en el trono; no es lugar para él. Cuando lo quiera encontrar diríjase al yunque; allí le verá golpeado de la forma más inclemente, con la pesada maza de la infamación, la cárcel, compartiendo los vituperios de Cristo, a cuya semejanza está siendo formado, muchas veces en un estado de perenne soledad… Desconfíe de aquel que vaga triunfal e impertérrito por la senda ancha; no son los derroteros del siervo. Cuando lo olvide, recuerde la vida de Onelio.

Una y otra vez Aquél que le llamó ha tenido que recomponer los jirones de su alma, porque sería la suya la voz más alta del evangelio en la Amazonía ecuatoriana. Estaba destinado por Dios para enfrentar caciques de dura cerviz, en el más cerrado paganismo amerindio, escarpada montaña para subir la cual le preparó el Señor. Como Maestro incomparable del cielo, sabía Dios que no podía cincelar el alma de este siervo en seminarios palaciegos climatizados, ornados de estabilidad. Su currículum, nunca homologable con el de instituto alguno, serían las cárceles hacinadas, las destituciones deshonrosas, los rechazos crueles, las estrecheces claustrofóbicas, las penurias lacerantes, los golpes demoledores, tras los cuales el siervo estuvo listo, graduado y calificado para el hórrido escenario ministerial de la Amazonía.

Las peores fieras de la selva respetaron su paso cansado. Los más salvajes plantígrados se hicieron esa tarde criaturas inermes que contemplaron curiosas su andar solitario. La boa, discreta, regresó a su nido. La tarántula y el alacrán negro retrajeron su ponzoña, y el Pastaza cabrilleante, en sus díscolos recodos, se negó a tragarle, y le devolvió respetuoso a la orilla donde le aguardaban las flores naturales, que hicieron más vivos sus colores en confesa expresión de simpatía.

Abrazados a su memoria, cientos de indígenas le recordarán en las ropas que llevan, los libros que leen, los himnos que cantan… Olvidados por todos, les llegó con Onelio el dulce nombre de Jesús y la más hermosa historia de amor: aquella que se escribió en la cruz.

(…) Eran los niños los que le recibían; hacían una coral al pie de la avioneta en que llegaba. Sobre su hombro, herido ya de muerte, sostenía las bendiciones que llevaba, y aquellos pequeños premiaban con abrazos, su santa llegada. Entonces Onelio era feliz…, inmensamente feliz.

Mano humana podrá escribir jamás un epílogo digno de la vida de este gigante (1).

 

Es la vida del auténtico siervo. No hay «espuma» alguna en él.

Cuando las cosas tienen «valor» solo si las hace uno con «cargo». Cuando el énfasis se pone en los «cargos» y «liderazgos», y no en la efectividad ministerial, la semejanza de Cristo y la llenura del Espíritu que, todos por igual, estamos llamados a tener. 

Aciaga tarde en la que descubres que, aún desde una alta posición, alguien está representando a las tinieblas. Tristes memorias: Dennis Rader (BTK), el célebre asesino múltiple, era presidente del Consejo local de la Iglesia Luterana (2). Eugenio Pacelli, más conocido como Pio XII, sujetó por las bridas a la oposición y ayudó al ascenso de Adolfo Hitler al poder. Guardaría el más siniestro silencio mientras se desarrollaba la Shoah (el holocausto)(3).

¿Tiene un cargo? No me ha dicho nada. El Sumo Sacerdote de Israel lo tenía. Él pidió la muerte de Cristo.

 

 

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(1) Octavio Ríos Verdecia. Alas en el corazón. Primera edición: La Habana: Editorial Calitad, 2016. Segunda edición: Independent Publishing: Tyler, 2018. A su alcance en:  https://mybook.to/alasenelcorazonpapel

(2) Javier Jiménez. Xataca. “El asesino en serie al que pillaron por un doc. borrado en un disquete treinta años después de su primer asesinato”. https://www.xataka.com/historia-tecnologica/asesino-serie-al-que-pillaron-doc-borrado-disquete-treinta-anos-despues-su-primer-as Publicado: 1 de julio de 2018. Actualizado: 29 de julio de 2019. Accedido: 13 de enero de 2022, 6: 45 pm.

(3) Abril Phillips. La Vanguardia. “¿Por qué calló Pío XII durante el exterminio nazi?”. https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200222/473677152833/pio-xii-vaticano-archivo-holocausto.html Publicado: 22 de febrero de 2020. Accedido: 13 de enero de 2022, 6: 32 pm.



miércoles, 12 de enero de 2022

George O. Wood, con el Señor

Rev. George O. Wood (1941-2022)
Imagen de 1960


Hoy, 12 de enero de 2022, las Asambleas de Dios de los Estados Unidos y el mundo despiden, en su promoción a la gloria, al Rev. George O. Wood, líder nacional y mundial de la Organización. El Rev. Wood nació el 1 de septiembre de 1941 (1) en China, sede del accionar misionero de sus padres. Estos se unieron allí, en matrimonio, en 1932, y regresaron a los Estados Unidos en 1949 (2); de modo que los primeros ocho años del pequeño George se desarrollaron en pleno servicio misionero. En el contexto de la organización de las actividades para la celebración del Centenario de las Asambleas de Dios, que se realizara entre el 5 y el 10 de agosto de 2014, en Springfield, Missouri, EUA, Enrichment Journal entrevistó al Dr. George O. Wood, para entonces Superintendente General y presidente de la Confraternidad Mundial de las Asambleas de Dios; este evocó para ese medio sus lejanas remembranzas misioneras familiares:

 

Mis padres, George R. y A. Elizabeth Wood, fueron misioneros pioneros en el noroeste de China y en el Tíbet, junto con mis tíos Víctor y Ruth Plymire. Mis otros tíos, Paul y Virginia Weidman, fueron misioneros pioneros en África. En aquellos tiempos, se podía tardar meses para llegar al campo misionero. Las condiciones de vida eran comparativamente primitivas y poco saludables. La comunicación con nuestro país era poco frecuente. No era nada raro que el tiempo que un misionero pasaba entre un permiso de ausencia y otro, fuera de seis o siete años. Mi tío Víctor perdió a Grace, su primera esposa, y a su pequeño hijo John durante un invierno especialmente cruel. Mis tíos Paul y Virginia perdieron a Paul Jr., su hijo de siete años, quien falleció víctima de una complicación de malaria (3).

 

Con un temprano llamado del cielo a la obra del ministerio y entre 1965 y 1971, el Rev. Wood fue director de Vida Espiritual y Vida Estudiantil en Evangel University, Springfield, Missouri. Fue ordenado en 1967. Se desarrolló, posteriormente, por diecisiete años, como pastor del Centro Cristiano Newport Mesa en Costa Mesa, California. A esto seguiría un escalar en la Obra nacional entre 1988 y 1993, momento en que sirvió como Asistente del Superintendente General. Entre 1993 y 2007, fungió como Secretario General del Concilio General de las Asambleas de Dios (AD) de los Estados Unidos, preparación esta que le llevó entre 2007 y 2017, a ser promovido al máximo liderazgo en los Estados Unidos, como Superintendente General. En mayo de 2008, fue electo presidente en el Concilio Mundial de las Asambleas de Dios celebrado en Lisboa, Portugal, 2011, posición en la que sería reelecto (3).

En enero de 2007, el Rev. Wood viajó a La Habana, Cuba. Todavía era Secretario General de las AD de los Estados Unidos. Mi esposa, la Revda. Elízabeth de la Cruz y yo, tuvimos el privilegio de volar con su delegación, el día 15, desde La Habana, en Cubana de Aviación, hasta la provincia de Camagüey, sede de la LVI Conferencia General Bienal de las Asambleas de Dios de Cuba. Tomaría parte en diferentes sesiones. A su regreso a la capital cubana se le vería andar en el modesto transporte del sistema de educación cristiana (EDISUB) rumbo al interior de la isla. Sobrio, prudente, compartiría los trasiegos del difícil andar cubano, cuando el pequeño ómnibus se rompió, y él, como uno más, lo empujó, hasta que quiso arrancar el motor. Cómo olvidarlo (4).

En 2017, cuando terminó sus funciones como Superintendente General de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos, se convirtió en el cuarto líder con más años de servicio en el cargo, entre los trece que hasta ahora han ocupado la más alta función en la Organización pentecostal norteamericana, con 107 años de historia (5).

Doctor en Teología Pastoral por el Fuller Theological Seminary en Pasadena, predicador claro, escritor fecundo, conferencista, asesor, consejero, pastor, misionero, noble anfitrión, su vasta hoja de servicios y su gran preparación ministerial dejan, a su partida, una grata memoria en la historia del movimiento pentecostal contemporáneo. En lo personal, recordaré siempre las palabras que dirigió a la representación del cuerpo ministerial de todo el mundo, presente en Springfield, MO., durante la celebración del Centenario de las Asambleas de Dios, en agosto de 2014, cuando nos dijo: “Primero veamos lo que quiere Dios, y después hablemos de dinero”. 

Reciba el Rev. George O. Wood, las palabras prometidas a todos los que aguardaron con paciencia por la corona de justicia: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25: 21). 

 

 

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(1) George O. Wood. https://www.facebook.com/georgeowood/about_contact_and_basic_info Accedido: 12 de enero de 2022, 12: 16 pm.

(2) John W. Kennedy. Assemblies of God. “Former General Superintendent George O. Wood dies”. https://news.ag.org/en/News/Former-General-Superintendent-George-O-Wood-Dies Accedido: 12 de enero de 2022, 12: 16 pm.

(3) Ver Bibliografía en: Octavio Ríos. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba. Tomo I, p. 44. Independent Publishing: Tyler. A su alcance en: https://www.amazon.com/-/es/gp/product/1729039081/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i4

(4) Memorias del autor.

(5) J. W. Kennedy. Ibíd.




martes, 11 de enero de 2022

Hoy hice las paces con la gaita

Siempre la gaita me resultó un instrumento chirriante y repulsivo. Cuando le oía de niño en el barrio, en alguna que otra actividad escolar, me quedaba pensando acerca de quién habría inventado aquello. ¡No era un instrumento! Algún profesor me explicó que “aquello” venía de España. “Vaya con la madre patria…Una lata y dos palos tienen más armonía”, me decía para mis adentros

Lleno de curiosidad abrí hoy un concierto del célebre director neerlandés André Rieu. Oír los acordes que logran sus violines es una forma de viajar anticipadamente al cielo. El músico inició la presentación del conocido himno cristiano “Sublime gracia”, haciendo acompañar a su violín con una pequeña flauta. Bello, violín más flauta, qué armonía. Ya me encontraba un poco más allá de la estratósfera cuando, de pronto, para mi sorpresa, se incorporó a aquella composición, nada más y nada menos que…, ¡una gaita! A poco de molestarme comenzaron a incorporarse al sonoro espectáculo en fusión inesperada, cerca de cuarenta… ¡cuarenta gaitas! El destino me hacía un ajuste de cuentas. No hubo espacio para mis reminiscentes protestas, porque nada fue más sublime hoy que la experiencia de escuchar aquello.

Nunca creí que las gaitas lograran algo así. Parece que, con los instrumentos, sucede lo mismo que con los idiomas, todo depende de la armonía y el cuidado con que se articulen y combinen los sonidos que se envíen al que oye. En todo cabe la delicadeza, aun en la gaita…

A poco de escuchar esto reproduje un homenaje que hicieran a las Fuerzas de Defensa de Israel. El mismo himno, los mismos instrumentos, la misma gaita. Sublime…

 

 

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Ver en: André Rieu. Amazing Grace (Live in Amsterdam). https://youtu.be/n3QbHNOxzcY Publicado: 27 de abril de 2013. Accedido: 11 de enero de 2022. 3: 50 pm.




domingo, 9 de enero de 2022

No hay absurdo mayor que la tierra colgando en el vacío

Es una afirmación bíblica, y apareció en el santo libro mucho antes de que los hombres hicieran la inferencia astronómica. El libro de Job que, por su hebreo arcaico, muchos consideran sea el más antiguo del registro sagrado, hace la atrevida afirmación: “El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada” (Job 26: 7). La Reina Valera Actualizada, lo traduce: “Él despliega el norte sobre el vacío y suspende la tierra sobre la nada”. Fue mi lectura de hoy; la he releído por muchos años, citándola como argumentación en cientos de incursiones apologéticas; cómo olvidarla. Resulta curioso, sin embargo, que siempre me cause la misma reacción de perplejidad. El problema es que es absurdo que la tierra cuelgue en el vacío. Tanto lo es, que todos los imperios anteriores al griego consideraban que la tierra era plana, y en las mitologías china, hindú y en la de algunos pueblos indígenas de América, un diseño hipotético de una tortuga con elefantes encima y todo rodeado por una gran serpiente sosteniendo al mundo ponía pretendida solución al asunto (1). No sé si alguno se preguntaría algo sobre quién sostenía a la tortuga.

Para los contemporáneos es una verdad cotidiana desde que Pitágoras hizo el primer ridículo bajo tal afirmación. Todos lo aceptamos como algo demostrado por la circunnavegación y la visión directa de los viajes cósmicos, pero cuando usted se detiene, es tan absurdo…, la tierra con todos nosotros encima, flotando en el vacío. Dios…

Con ese absurdo vivimos. Nos saturan de explicaciones escolares; los académicos llenan las pizarras de fórmulas; las teorías de la Relatividad General y Especial hacen lecturas maravillosas del asunto; Einstein para allá y Einstein para acá, pero, al final…, es absurdo que algo así tenga lugar delante de nosotros. Se trata de la más completa broma astronómica que se hubiera podido gastar a los pobres mortales. Nuestra casa común flota en la nada. Pueden saltar al unísono sobre ella todos los obesos del mundo, y nada le afectará. Soportó impávida dos guerras mundiales…

Vivimos entre absurdos. Ese es el mayor. 

 

 

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(1) Dalia Ventura. “La asombrosa hazaña de descubrir cuál era la forma de algo imposible de ver: la Tierra”. BBC. https://www.bbc.com/mundo/noticias-41433216 Publicado: 1 de octubre de 2017. Accedido: 8 de enero de 2022, 11: 50 pm.




sábado, 8 de enero de 2022

Nadie se resiste a que le amen

Mi entrañable hermano en la fe, el Dr. Víctor Samuel González Grillo, quien fuera presidente de la Convención Bautista de Cuba Occidental, me contaba un día cómo al célebre pastor bautista cubano, Rev. Dr. Leoncio Veguilla Cené, le gustaba decir que “nadie se resiste a que le amen” (1). Era aquella una verdad grande, de esas que nunca perderán vigencia, porque las más sombrías personas se sienten conmovidas cuando alguien les expresa amor y se dejan llevar por él, sin resistencias. El más huraño cede frente a una expresión de sincera simpatía. Aun los peores animales son sensibles al amor. Las redes sociales y los espacios en línea se llenan de videos en que los más fieros y salvajes seres, osos agresivos, leones feroces, tigres indomables, cocodrilos gigantes, viven como mascotas en el hogar de un humano, de quien reciben amor. Desde que nacieron una familia los arropó, los alimentaron, con canciones de cuna enternecieron sus instintos y, al crecer, respondieron a aquel amor sin el que ya no pueden vivir. Está bien demostrado: el amor es capaz de domesticar a la peor y más salvaje de todas las fieras por caminos mucho más efectivos que el látigo y el temor al dolor. Hace unas semanas veía una escena conmovedora: después de algunos días fuera, un hombre regresó a su casa, cuando, estando ya en el terreno de la entrada, salió a recibirle una espantosa hiena; esta le saltó encima, y con las patas le abrazó; aquella repulsiva criatura gemía mientras le lamía el rostro. Extrañaba a su dueño. Extrañaba su amor.

No hay una ministración más grande en este mundo que aquella que logra el amor. El Sermón de la Montaña, cargado del verdadero sentido del amor en Cristo, inspiró la vida de Mahatma Gandhi (1869-1948). Aquel en quien todos reconocen al indiscutible fundador de la India moderna, tuvo en Jesús al más grande referente del amor y la ética. Él afirmó muchas veces que el Sermón de la Montaña había cambiado para siempre su vida, fundamentando las bases de su doctrina de la no violencia (2):

 

A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos (Lc. 6: 30-35). 

 

Cuando en 1960, el Rev. Diego Pernas, Asambleas de Dios de Cuba, fue a asumir el pastorado de la Iglesia de Santiago de Cuba, penosamente afectada por la salida en persecución del misionero norteamericano Rev. Einar Peterson, el Rev. Gabriel Carides, Pastor de la Iglesia principal en La Habana (Infanta y Santa Marta), le dio un consejo; él le dijo: “Lo que no logres con amor no lo vas a conseguir con nada” (3).

Cuenta Facundo Cabral que la Madre Teresa de Calcuta (1910-1997), de origen albanés, misionera a la India desde 1929, salía con él a las 4:00 a. m. y atravesaba la ciudad, rumbo a los basureros, con el propósito resuelto de recoger a las personas que abandonaban allí. El destino de los tales era morir quemados cuando, en la mañana siguiente, los que procesaban la basura la incendiaban. Los seres que la Madre Teresa y su equipo recogían eran, en su mayoría, niñas recién nacidas, consideradas, por su sexo, como criaturas inútiles. Mataban, de hecho, al 56% de las pequeñas que nacían, porque “las niñas eran molestia” (4). (Feministas: tienen trabajo en la India, y no en los Estados Unidos, como pretenden. Otro día les cuento lo que vale una niña en Irak; tal vez se animen a ir a protestar al Medio Oriente, y no a Nueva York.)

Aquella madrugada, la valiente monja advirtió, entre las sombras, un cuerpo que se movía. Era una anciana; había sido dejada allí, en estado terminal, cercana a la muerte a través de los tenebrosos caminos de la lepra. Como pudo, la Madre Teresa la acomodó. La anciana, con voz balbuceante le preguntó: “¿Por qué me ayuda?”. Ella le contestó: “Porque te amo…; sos mi hermana…”. La anciana, extrañada, replicó: “¿¡Cómo te voy a creer que me amas si mis propios hijos me dejaron en la basura!?”. La Madre Teresa le contestó: “…Yo no te hablo de tus hijos. Yo te amo”. Se hizo un silencio triste, tras el cual la anciana le pidió: “Por favor…, dígamelo otra vez”. La Madre Teresa la abrazó, profundamente la abrazó, y le dijo: “Yo te amo”. La anciana sonrió, guardó silencio nuevamente, cerró los ojos y murió… (5).

Nunca es inútil el amor: abrazada por el amor de Cristo aquella anciana se fue del mundo sin enojo (6).

El amor es el poder más grande del Universo. Supera con creces a aquel que mantiene unidos a los átomos. Por él, Dios hizo al mundo. Por él, fue enviado Jesús a nacer y a morir para salvarnos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Jn. 3: 16). Por el amor del Padre, Cristo resucitó.

No solo el amor es el poder más grande, sino que, además, es lo único que jamás resulta inútil. Como semilla es siempre fecunda, y no hay corazón que no le sea fértil. Nunca tema sembrarla, porque nunca fue más necesario que hoy, y mucha razón tenía el anciano pastor Veguilla, cuando afirmó: “Nadie se resiste a que le amen”.

 

 

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(1) Dr. Víctor Samuel González Grillo. Diálogos con el autor, Santa Amalia, La Habana, 2009. Verificado por comunicación electrónica, 8 de enero de 2022, 10:00 p. m. Usado con permiso.

(2) Enrique Gallud Jardiel. “Lo que Mahatma Gandhi le debía a Jesús de Nazaret”. Aleteia. https://es.aleteia.org/2020/08/01/lo-que-el-mahatma-gandhi-le-debia-a-jesus-de-nazaret/ Publicado: 1 de agosto de 2020. Accedido: 8 de enero de 2022, 10: 40 p. m.

(3) Diego Perna. Diálogos con el autor. Santa Amalia, La Habana, 1999.

(4) Canal de Carlos Maynor Salinas Santano. “Testimonio de vida de Facundo Cabral. Audio”. https://youtu.be/DNzEIe6c4nY Publicado: 28 jul 2020. Accedido: 8 de enero de 2022, 10: 35 pm.

(5) Ibíd.

(6) Ibíd.




viernes, 7 de enero de 2022

Cisjordania, ¿es un «territorio ocupado»?

Así fue como me lo que contaron en la escuela: “durante la Guerra de los Seis Días (1967), los traviesos israelíes hicieron trampa, y les cogieron Cisjordania a los palestinos. Papá ONU los regañó, pero ellos no le hicieron caso y empezaron a hacer casitas allí”.

Fin de la historia o, mejor dicho, del cuento, porque aquello era más bien un cuento. Resultaba apropiado para dormir niños. Necesité dos décadas para despertarme...

Prepárese, porque lo voy a despertar a usted también, y lo haré con un reloj de campana, de esos antiguos que no cabían en la mesa de noche y despertaban a todo el vecindario. Empezamos: ¿de quién era Cisjordania cuando Israel la capturó? ¿De Palestina? ¡No! En 1967 no había una nación llamada Palestina. Esa tierra estaba ilegalmente ocupada por Jordania desde 1948, cuando esta última intentó destruir a la recién creada nación de Israel. Ellos cambiaron el nombre de Judea y Samaria por el de Cisjordania. Lo que pocos saben es que casi nadie reconoció como legal aquella ocupación, ni siquiera algunos estados árabes (1) (2). A Jordania no le asistía fundamento jurídico alguno que sustentara la ocupación de aquella tierra. ¿Lo sabía?

Si Palestina no existía y Jordania no tenía ningún derecho legal a esa tierra, ¿¡de quién era!? Vaya a la historia: el imperio otomano (turco) la ocupó por quinientos 500 años, hasta 1917. Estos se vieron en la obligación de entregarla a los aliados al perder la I Guerra Mundial. Los vencedores de aquella conflagración mundial la dividieron en países. En ese contexto el célebre Lord Arthur Balfour, para entonces ministro de relaciones exteriores de Gran Bretaña, siguiendo una inercia que se internacionalizaba pugnó por el derecho del pueblo judío a su patria histórica, en su célebre Declaración Balfour (2). Los árabes sintieron dañados sus intereses georeligiosos, y tal reacción terminó con un coto puesto por los ingleses a la inmigración judía, justamente en el ascenso al poder de aquel Anticristo que se llamó Adolfo Hitler.

Seguramente el lector conoce el resto de la historia, que puede resumirse en una sola expresión: seis millones de judíos fueron asesinados en los campos de exterminios nazis. Tales cosas sentaron nuevamente a los organismos internacionales en la mesa de las negociaciones en la inmediata posguerra, y en 1948, la aplicación de la resolución 181, determinó el reconocimiento de dos estados, uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron, los árabes no. Conclusión: Primera guerra árabe-israelí. Israel resiste y rechaza el conjurado ataque de Siria, Líbano, Iraq, Egipto y Jordania.

En 1967, en lo que fue una nueva guerra de exterminio, Israel fue agredida por Jordania, Egipto, Siria e Irak. Acerca de esto y con sutil ironía, Danny Alayon comenta: “Destruir países no es muy legal que digamos”, ¿no cree? (3). Israel enfrentaba dos graves problemas: por la estrechez de su geografía todas sus ciudades estaban prácticamente a tiro del enemigo; el segundo asunto, no menos grave, tenía que ver con su pobreza demográfica; contaban con solo 2.8 millones de habitantes para enfrentarse a 50 millones de árabes. Las fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tuvieron que movilizar al 10% de la población que es, técnicamente hablando, el límite extremo. Esta cifra condenaba a un colapso económico irreversible dado el caso de que la guerra se prolongaba (4). El 10 de junio de 1967, en la gracia, la fidelidad y el infinito amor del Dios de Abraham, Israel barrió a la coalición árabe, puso fin a La Guerra de los Seis Días y ocupó Cisjordania en una decisión que no tenía nada que ver con vanos imperialismos, como a muchos nos enseñaron, sino con una estrategia de elemental supervivencia. De otro modo, Israel no dispondría de espacio geográfico para un repliegue ante los futuros ataques.

La ONU rechazó todos los intentos de los árabes y de la Unión Soviética de señalar a Israel como la nación agresora. La resolución 242 no exigió su retirada unilateral. La máxima organización internacional instó a todos los involucrados a dejar a Israel con fronteras defendibles. Usó para ello el término de «fronteras seguras y reconocidas».

Cisjordania no es un «territorio ocupado» porque previamente no existía allí un estado soberano con reconocimiento legal. Si no es un «territorio ocupado», ¡¿qué es!? Cisjordania es un «Territorio en disputa»; esta es otra categoría geopolítica, en la que se encuentran incluidos los casos de Zubarah, las Islas Tumbs, Sahara Occidental, la isla Abu Musa o el fértil valle de Cachemira, en permanente disputa por parte de Pakistán y la India (2).

La presencia de Israel en Cisjordania es el resultado de una guerra de defensa. En esta tierra no había un soberano legítimo previo. La presencia de Jordania allí era totalmente ilegal. En cambio, California, Nevada, Utah, Nuevo México, mi amada Texas, Colorado, Arizona y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma, eran territorios mexicanos cuando fueron anexados en acciones de guerras por Estados Unidos, tras la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, el 2 de febrero de 1848 (5). Sin embargo, nadie llama a esos Estados de la gran patria americana «territorios ocupados». Chile quitó a Bolivia el acceso al mar en la Guerra del Pacífico, que tuvo lugar entre 1879 y 1884, y la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en Holanda, decidió que Chile no tenía obligación de negociar con Bolivia acerca del acceso con soberanía al océano Pacífico (6). En ningún medio que trata el asunto se oye el uso de los términos «territorio ocupado».

Antes de que me apedree, debo decirle que las consideraciones previas relacionadas con Israel han sido defendidas con encono y profusamente por expertos mundiales en jurisprudencia, entre los que resaltan Arthur Goldberg (1908-1990), sexto embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas y juez asociado de la Corte Suprema; y Stephen Schwebel, presidente de la Corte Internacional de Justicia entre 1997 y 2000.

Ni «territorios ocupados» ni el insistente «regreso a las fronteras de 1967». Esos términos son políticamente incorrectos (2). Cisjordania es un «territorio en disputa».

 

 

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(1) EnPosDeLaVerdad. “La Verdad Sobre Cisjordania”.  https://www.youtube.com/watch?v=uq2vKBQupBM Publicado: 24 de septiembre de 2011. Accedido: 7 de enero de 2021, 2: 10 pm.

(2) Dany Alayon. “Israel Palestinian Conflict: The Truth About the West Bank”. https://youtu.be/XGYxLWUKwWo  Accedido: 7 de enero de 2021, 2: 30 pm.

(3) Expresión de Dany Alayon.

(4) CV. Catalunya Vanguardista. Digital Independiente. “Guerra de los Seis Días”. https://www.catalunyavanguardista.com/guerra-de-los-seis-dias/ 10 de junio de 2019. Accedido: 7 de enero de 2021, 2: 40 pm.

(5) Área Responsable. CNDH. México. “Se firma el Tratado de Guadalupe Hidalgo, por el que México pierde ante Estados Unidos los territorios de Texas, Nuevo México y Alta California”. S.f. https://www.cndh.org.mx/noticia/se-firma-el-tratado-de-guadalupe-hidalgo-por-el-que-mexico-pierde-ante-estados-unidos-los Accedido: 7 de enero de 2021, 4: 40 pm.

(6) Redacción. BBC. Mundo. “¿Cómo perdió Bolivia su única salida al mar? El histórico episodio que explica su centenario litigio con Chile”. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43459908 Publicado: 19 de marzo de 2018. Accedido: 7 de enero de 2021, 5: 00 pm.





jueves, 6 de enero de 2022

A tu favor

A tu favor: «Jehová de los ejércitos», Dios de Sabaot (Sal. 46: 7); el «Rey de los siglos, inmortal, invisible», el «único y sabio Dios» (I Ti. 1: 17).

A tu favor: el Unigénito Hijo de Dios, el Señor Jesús, «el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra»; el «que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre» (Ap. 1: 5). 

A tu favor: el Espíritu Santo de Dios. Aquel que «nos guiará aun más allá de la muerte» (Sal 48: 14b).

A tu favor: las dos terceras partes de los ángeles (Ap. 12: 4); «espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación» (He. 1: 14).

A tu favor: la Iglesia, la historia…

A tu favor: la familia, los amigos…

Suficiente.

«No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos» (II Re. 6: 16). 




miércoles, 5 de enero de 2022

Nunca podrán, son poetas...

Hace unos meses, mientras buscaba alivio al dolor de cabeza que me produjo una conferencia de neurociencias, me puse a escuchar a la experimentada poetisa mexicana Maricruz Patiño, entrevistada por la célebre poetisa cubana, Liudmila Quincoses. La primera afirmaba, para mi sorpresa, que “la filosofía es una poesía que no lo admite” (1). Tal perspectiva me asombró por su acierto. A decir verdad, nunca oí una generalización conceptual mayor a la hora de definir una ciencia que es per se el epítome de la abstracción humana.

Abundan los conceptos de lo que es la filosofía, y con los siglos cambió mucho su definición, mientras le desmembraban, inmisericordes, sus partes, pero para la mayoría de los pensadores esta ciencia es un mundo inclusivo de leyes que tienen que ver con la esencia humana (2). A diferencia de las matemáticas, o las biologías, que tienen campos restrictivos de estudios, la filosofía extiende sus brazos para abarcar las relaciones más universales del hombre con todo lo que existe, con su propio pensamiento, con el mundo que habita, o con la sociedad de la que forma parte. Estos difuminados límites le convierten en una aventura del pensamiento en extremo compleja, pero si, a más de esto, llega a ser intimidante es, con mucho, gracias al lenguaje ininteligible que usan los filósofos. A veces, como les sucede a las provincianas comunidades chinas, llegan al límite de no entenderse entre sí. Hegel, deprime por la oscuridad que embarga a sus publicaciones.

Acerca de esto último es loable el esfuerzo que hace Bertrand Russell por transparentar esta ciencia, precioso legado de los antiguos. El sabio inglés escribió La sabiduría de Occidente (3), haciendo un encomiable voto a la sencillez. Quizá seguía, al hacerlo, algo del espíritu de José Ortega y Gasset, aquel genio de las letras al que gustaba decir que “la claridad es la cortesía del filósofo”. Nada tan refrescante como la redacción clara y dialógica del genio español (4). Sus estrategias de comunicación debían de trazar los carriles de la pedagogía contemporánea.

Pero los filósofos no aprendieron ni con Russell ni con Gasset. Desde “el problema de la cosa en sí”, al que alternan con los “nexos” y las “praxis”, lo “subjetivo” y lo “objetivo”, hasta el “existencialismo” idealista que permite afirmar que “Dios no existe” ¡sin negar por eso su existencia! (otro día se lo explico) sus caliginosas lecturas repelen al estudioso que, a fuerza de hurgar, termina agotado ante tan densa bruma.

Con justicia, más de una vez se oyó en los tiempos aquel penoso lamento: “Si hablaran con claridad los filósofos…, que bueno sería”.

Pero no pueden, nunca podrán; son poetas…

 

 

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(1) Liudmila Quincoses. Entrevista a la poeta Maricruz Patiño en Escribanía Dollz. https://youtu.be/H7LROz7GpIQ Publicado y accedido: 29 de julio de 2021.

(2) Filosofía&Co. “Kant: la filosofía lo es todo”. 28 de agosto de agosto, 2019. https://www.filco.es/kant-filosofia-es-todo/ Accedido: 5 de enero de 2021, 8:25 p.m.

(3) Bertrand Russell. La sabiduría de Occidente. Madrid: Gráficas Color, 1962.

(4) Fernando Rodríguez LaFuente. El País/ Cultura. “La cortesía del filósofo”. 15 de noviembre de 2000. 9: 49 h.




martes, 4 de enero de 2022

Whitefield

Lejanos estaban los tiempos del liberalismo y la neoortodoxia cuando ya George Whitefield (1714-1770) señalaba: “Mis amigos, confundimos una fe histórica con una fe auténtica (…). Meramente creer que existió Cristo, creer meramente que hay un libro llamado la Biblia, no les servirá de nada, como no les sirve para nada creer que existió César o Alejandro Magno” (1).

Pocos lucharon como él para hacer real a Cristo en la predicación. Sus historias de quebranto en el púlpito conmueven por su intensidad y frecuencia. Era raro el mensaje en que Whitefield no se desdoblara en un inesperado quebranto del que, con dificultad, se recuperaba para poder seguir (2).

Es una experiencia grandiosa la que tiene lugar cuando el predicador y la predicación se funden en uno. Lo era cuando George Whitefield predicaba. Quiera Dios lo sea en ti. Quiera Dios lo sea en mí.

 

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(1) George Whitefield. El método de la gracia. Pensacola: Chapel Library. S.f., p. 12.

(2) Charles H. Spurgeon. Lectures to My Students. Grand Rapids: Zondervan, 1954, p. 307.

 



lunes, 3 de enero de 2022

Malaquías 2: 7

No hay un registro bíblico que mejor exprese la dignidad del ministerio, que aquel recogido en las palabras de Malaquías 2: 7: “Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos”.

Coronas, cacicazgos, generalatos, son nada al lado de la dignidad que representa ser mensajero de Jehová de los ejércitos.

No rindas tu cayado. El llamado vino del Altísimo. Él empuja la dirección que llevas.

No rindas tu cayado. El camino no ha terminado, y el carro de fuego que te llevará a Su presencia todavía está lejos.

No rindas tu cayado. Tu dignidad es muy alta, no por lo que eres, sino por lo que representas: el Trono eterno del Rey del cielo.

No rindas tu cayado.

No rindas tu cayado.




domingo, 2 de enero de 2022

¿Sabe lo que significa ser sincero?

Suelen usarse caminos erróneos para definir lo que es la sinceridad. Muchos creen que significa decir todo lo que piensas. Arreglado estarías si ser sincero supone eso; o cree que no sé cuántos desacuerdos tiene usted con el mundo que le rodea. Si determináramos la salud mental evaluando las disonancias suyas para con la mayoría, de seguro usted iría a parar a un manicomio. No se deprima, yo iría detrás…

Afortunadamente, ser sincero no es eso. Tal vez debamos el más completo acercamiento a la comprensión del tema al celebérrimo escritor francés André Maurois. Él afirmó: “Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa” (1).

La sinceridad expresa pureza. Es un atributo del carácter. Se levanta contra la doble moral y las actitudes fingidas. A ella se refirió el apóstol Pablo, cuando afirmó, con palabra de amonestación: “…no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios” (Col. 3: 22). A ella se refirió el autor de la Carta a los Hebreos, cuando escribió: “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia” (He. 10: 22). La sinceridad pone en armonía la boca y el corazón.

Pesar espíritus es probar sinceridad. En 1997, cierto líder extranjero llegó al Templo de las Asambleas de Dios de Infanta y Santa Marta. Las cosas no habían estado claras con su persona, y el Rev. Hugo Reyes, como Presbítero, tuvo un tiempo a solas con él en la oficina. Al terminar, los que estábamos involucrados con la posible toma de decisiones preguntamos al Rev. Reyes: “¿Esto es para bien?”. Él contestó: “Si es sincero…”.

Nada te obliga a decir todo lo que piensas, pretextando sinceridad; es muy peligroso hacerlo, y no hay sabiduría en el que sigue un camino así; de modo que, cuándo algún zancudo flebótomo de los muchos que pululan en este mundo quiera sacar algo de ti, con el célebre: “¡Sé sincero!”, contéstele: “Cerciórate primero acerca de si has entendido lo que ser sincero significa”.

 

 

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(1) Martín Flores, ed. Citas y frases célebres. Bogotá, Colombia: Arquetipo Grupo Editorial, 2006, p. 289.




sábado, 1 de enero de 2022

Aquel viejo vitral me trajo recuerdos…

Templo Metodista de Centro Habana. 

En aquel lejano 1969, mi madre decidió llevarnos por primera vez a la Iglesia Metodista de Centro Habana. Puedo recordar el primer día en que llegamos a aquel formidable Templo levantado en la calle Virtudes No. 152, entre Industria y Crespo, en la concurrida y bulliciosa urbe centro habanera. Allí nos congregamos con regularidad hasta 1975.

Tuve para entonces dos maestras de Escuela Dominical. Una se llamaba Inés María Valdés; tenía el pelo completamente cano; le recuerdo desde su mediana estatura mirándonos a través de sus notables espejuelos graduados. Tocaba el piano a la perfección. Murió tempranamente, en 1970. La otra se llamaba Dulce, y honraba con creces su nombre. Era pequeña de estatura, tenía el pelo gris, y un mirar bondadoso de donde no se borraba una tenue sonrisa, ni siquiera cuando regañaba. Lucía más anciana. Nuestra clase corría casi siempre a cargo de ella.

El Pastor, para entonces, era el Rev. José Alberto Borbón Albert; de él conservo pocas memorias, a modo de trazos, cuando nos visitaba familiarmente en el hogar. Mi madre nos decía que el texto bíblico que más se repetía en su boca era el I Corintios 15: 14: “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe”. Cada dos años la Iglesia Metodista cambiaba a los pastores. Me vería acompañando a mi madre los miércoles en la noche, al estudio bíblico que impartiría nuestro nuevo Pastor, el Rev. Pedro Mayor Montes, a quien recuerdo mejor. Como no entendía todavía, me sentaba en el suelo, delante del último banco, ese que se ve en la fotografía, y apoyado en él dibujaba durante la hora que duraba el estudio. Él despidió sentidamente el duelo fúnebre cuando murió mi abuela materna, en 1975. Cómo olvidarlo. (1)

Recuerdo de aquellos tiempos a Rinaldo Hernández; era, para entonces, otro niño de la Iglesia, unos tres años mayor que yo. (No le gustará saber que yo le acuso de ser más viejo.) Llegaría a ser en Cuba uno de los más efectivos pastores de la Organización. Sostendría el cayado pastoral en el imponente Templo de K y 25, sede de referencia de la Obra Metodista cubana. Me recuerdo respondiendo a una cordial invitación suya para ministrar, a principios de la década de 1990. Actualmente es líder y Senior Pastor en Cabo Coral, Florida, Estados Unidos. A cada rato nos escribimos memorias.

Ana Margarita Mayor Puerta era, por su parte, una niña de la congregación; estábamos en la misma clase, con la misma edad. Hija de mis amados pastores, llegaría a ser Doctora en Medicina y Especialista en Microbiología. Actualmente es Coordinadora del Programa de Salud del Consejo de Iglesias de Cuba, sobre COVID 19.

En 1969, a pocos meses de llegar al Templo Metodista de Centro Habana, regresando en el recuerdo, fui ubicado en la clase de un maestro llamado Nelson; este era pausado, reflexivo y observador. Mi lectura oral era pésima y un día me puso a leer en el aula, delante de todo el mundo, no recuerdo exactamente qué. En los cortos minutos que duró aquello, padecí lo que solo puedo describir como una campaña de exterminio para mi amor propio; era aquella una auténtica mutilación de mi autoestima. Terminé, bajé la cabeza y esperé. Una sola observación de mi maestro y habría quedado psicotraumatizado para toda la vida. En mi expectativa estaba un irónico “¿en qué grado estás?”. O tal vez un “debes de leer un poco más”. Para mi sorpresa el maestro Nelson, asintió con la cabeza, y dijo: “Muy bien…”, y para mi alivio comenzó a hacer la aplicación de mi lectura. Al llegar a casa me dije: “¡Nunca más me puede pasar esto!”, y como un resorte tomé un libro de cuentos — ¡enorme para mí! — que se llamaba Las Aventuras de Nadasabe y sus amigos, del escritor ruso Nicolai Nosov. Como entre el nombre del protagonista y mi persona parecían existir puntos concordantes lo comencé a leer. Aquel enorme libro me acompañó por toda la casa un largo mes, hasta que, finalmente, lo terminé.

A fuerza de no tener qué leer me hice asiduo de la Biblioteca Municipal “Máximo Gómez”. Esta se encuentra, desde 1964, en la acera este, del entonces arbolado Paseo del Prado, en el número 205, entre las calles Colón y Trocadero, en mi recordada Centro Habana. Los dos años siguientes, ininterrumpidamente, estuve vaciando sus estanterías a la búsqueda de toda clase de lecturas. Mi madre leía la práctica totalidad de los libros que llevaba a casa. Se trataba de un esfuerzo familiar integrado que dio mucho fruto, porque con siete años conseguí la fluidez de lectura que se espera en un adulto.

Doy en esto gloria a Dios, porque Su Iglesia y aquellos maestros metodistas de la Escuela Dominical me hicieron mucho bien. Nunca supieron cuánto me motivaron para aprender a leer. Les recuerdo con añoranza y amor.

La asistencia de los niños a la Iglesia era requisada cuidadosamente en la sociedad. En compensación a este peligro, mi padre, que era un gran electricista, hacía trabajos personales, frecuentes y desinteresados al presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), un optometrista afable de apellido Dorticós; este tendría unos sesenta años, edad en la que se ha aprendido que los extremos son pésimas elecciones. Era también “mi viejito” el electricista de todo el edificio, y arreglaba su motor de agua, tantas veces roto; de modo que emprender una medida contra nosotros no parecía factible a los intereses electrodomésticos de mis vecinos, que eran, en general, buenos; ni al CDR, que estaba controlado por el anciano Dorticós.

Presiones de otras naturalezas tendría que resistir. Una de las tristezas más grandes que recuerdo de aquel 1969, era escuchar a mi maestra de primer grado, decir: “Cuando pasen los años y se mueran esos ancianos que van a las iglesias, estas se convertirán en escuelas”. Hablaba conmigo. Nunca olvidaré sus palabras, cuando repartieron los sellos de premios a los estudiantes ejemplares; tenía la mejor lectura oral de toda el aula, pero de nada valió en aquel extraño minuto. Ella, mirándome de soslayo, dijo: “Octavio no puede ser ejemplar”. Todos sabían por qué…

Me quedé sin sello. Tenía seis años. A más de medio siglo de distancia aún veo la escena… Temprano comenzaron “en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús” (Gá. 6: 17).

Al llegar a la Iglesia, cada domingo, me dañaba ver las puertas y ventanas impactadas por huevos que lanzaban imperturbables contra ellas. Apedrearon con satánica bestialidad todos sus cristales exteriores. Eran vitrales caros y bellos. Solo sobrevivieron los interiores. El 11 de marzo de 1997, en horas de la noche, integrado ya al movimiento pentecostal cubano, visité con mi familia aquella memorable sede de la infancia, en ocasión de la visita del afamado apologeta norteamericano Josh McDowell a Cuba. En la puerta del Templo nos recibió cordialmente mi viejo Pastor, el Rev. Pedro Mayor, y en los diálogos preliminares de los saludos, me dijo: “Mira —señalándome al vitral donde aparece la escena de Juan, capítulo 4, de Jesús con la samaritana—, mira…, ¡el único vitral que quedó sano!”.

En efecto, allí estaba. Me recordé de niño en el Templo, en las horas que seguían a las clases de Escuela Dominical, mirando la luz que pasaba a través de él. Me fue siempre por hoja de clase; en aquel vitral veía la escena bíblica con esa hermosa luz que venía del otro lado, y siempre me pareció que tenía algo de celestial. Tantas mañanas, tantos meses, por seis años. Cómo olvidarlo…

Hoy miraba esta foto, en una publicación de redes hecha por la Iglesia Metodista, el 21 de diciembre de 2021, bajo el actual pastorado del fraterno Rev. Guillermo León Mighthy. Quien me diera volver allí, en el tiempo, para escuchar con la misma emoción la descripción que hicieran aquellos lejanos maestros.

Hasta el Día de la eternidad, no sabrán cuánto bien me trajeron. El Señor lo recuerde en favor de ellos ese Día.



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(1) El Pastor Pedro Mayor Montes nació en La Habana, el 20 de junio de 1932. Falleció en Santa Clara (ciudad en la que fue Pastor en dos ocasiones) el 16 de mayo de 2009. (Ana Mayor. Entrevistada por O. Ríos. 7 de noviembre de 2024. 8:16 a.m. Usada con permiso.)