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jueves, 19 de noviembre de 2020

Nunca me habría convertido con el evangelio de la prosperidad

Nunca me habría convertido con el evangelio de la prosperidad. Nada más banal. Teología alguna está menos verificada por la práctica. He conocido personas más que llenas, desbordadas del Espíritu Santo, viviendo por años en condiciones humildes. La Teología de la prosperidad nunca se moverá en los carriles de la más elemental ortopraxia.

No fue contenido ni enfoque de la predicación de Jesús, que definió como bienaventurados a los pobres, y no a los ricos: “Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: ‘Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios’” (Lc. 6: 20). 

No se refleja la tal teología, en la vida de los apóstoles. “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4: 12, 13). 

La “unción” de los que la predican deja mucho que desear. Ya tuve tiempo de ver cuán «profetas» son. Anunciaron el 2020, como un año de inusitado crecimiento económico. Desde que comenzó, con una gran pandemia que ninguno de ellos vio venir, lo más que ha sido probada es la economía de cada uno, en el mundo entero.

El evangelio de la prosperidad, bajo cualquiera de sus nombres (superfe, confesión positiva, siembra-cosecha), no prepara a las personas para el sufrimiento, lo desconoce, de hecho, y el sufrimiento es una parte importante de la vida: “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia” (Sal. 91: 15).

Un descarado llegó un día, en Cuba, a mi humilde sede, llena de hermanos pobres; él venía de un país muy próspero. Predicó bajo las palabras del profeta Elías, en I de Reyes 17: 13: “…pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo”. Dijo entonces: “Primero bendíganme a mí, y entonces tendrán bendición…”.  Nunca más lo recibí. Descarado.

El evangelio de la prosperidad muestra, nítidas, las vetas de un canal de extorsión. Para ellos el texto de Gálatas 2: 10, en que “nos pidieron que nos acordásemos de los pobres” debe traducirse como: “acordaos de pedirles dinero a los pobres”. Es realmente fácil saquearlos, bajo la promesa de que así prosperarán. Con los ricos eso no funciona; ellos ya prosperaron.

Así dijo el Señor Jesús: “…el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mt. 13: 22). Felizmente, cuando conocí tan torcida doctrina ya tenía raíces, y eran profundas.

Nunca, nunca, nunca me habría convertido con el evangelio de la prosperidad.




miércoles, 18 de noviembre de 2020

Disfruto tanto las generalizaciones

Disfruto tanto las generalizaciones; poder reunir en un reducido haz de conceptos o afirmaciones un cúmulo extensos de verdades, nada disfruto como eso. Puedo recordar aquella mañana de 1978, cuando me encontraba matemáticamente perdido entre las fórmulas de las elipses, y la profesora afirmó: “Una circunferencia es una elipse cuyos focos coinciden con el centro”. Comprenderlo me produjo una experiencia de deslumbre.

Los filósofos afirman que el conocimiento va de lo general a lo particular. Así está en el libro, pero en la realidad de cada día, funciona diferente; cuántas veces fue al revés. A decir verdad, creo que el mundo me ha funcionado invertido: he pasado la vida tratando de integral lo que veo y aprendo, en alguna verdad generalizadora. Ha sido una y otra vez el ir de lo particular a lo general en esta antifilosófica existencia.

James C. Maxwell unificó la electricidad, el magnetismo y la luz. Albert Einstein, aquel artífice de la imaginación y el saber, integró la materia y la energía, dos cosas tan físicamente dispares, en su archiconocida fórmula: E= m.c2. Él fundió el espacio-tiempo en un enrevesado entramado tetradimensional y pasaría sus últimos treinta años tratando de integrar la gravedad y el electromagnetismo en «la teoría del campo unificado» (1). Es hermoso el solo hecho de pensarlo.

La integración del conocimiento organiza el pensamiento, sistematiza la información y lo hace todo más comprensible. No andan mal los científicos cuando hacen estos esfuerzos, porque todo en la vida se organiza en círculos concéntricos que no son otra cosa que niveles de integración. La tierra por su lado, las plantas por el suyo, los animales, el hombre. Luego se unen inseparablemente los cuatro... 

Una visión así nos lleva inevitablemente al Creador. Al final todo se integra en Dios, porque de Él emana cada cosa que existe. “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos” (Hch. 17: 28).

A veces me pregunto si quizá Benito de Spinoza tenía razón cuando dijo que todo está en Dios; tú también.

 

 

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(1) Antonio J. Durán. “Einstein y el Quijote”.  La Gaceta de la RSME, Vol. 18 (2015), Núm. 3, Págs. 607–634. Ver en: http://gaceta.rsme.es/abrir.php?id=1295 Accedido: 17 de noviembre de 2020, 4: 28 PM.




martes, 17 de noviembre de 2020

Así lo quiso Dios

El lunes 14 de octubre de 2002, mientras oraba, recibí del Señor un orden para el trabajo de la enseñanza bíblica en el Templo que pastoreábamos mi esposa y yo, en Santa Amalia, La Habana, Cuba. Según lo que sentí debía impartir un capítulo del Nuevo Testamento desde Romanos hasta Apocalipsis, en cada escuela dominical; tenían lugar en la mañana; debía predicar en los evangelios en la noche. El problema era que tal cosa tenía un enfoque prospectivo muy prolongado, y la Iglesia se desestabilizaba mucho, gracias a los enemigos de la fe de dentro y de fuera de la obra (los de dentro siempre fueron peores). Alguno se rio de la visión. Otro aseguró que no terminaría nunca. No mucho tiempo atrás la hermana MS., había concluido despectivamente: “Ustedes no duran aquí ni dos años”. Para entonces no pude sino recordar aquella escena leída, narrada en Tal como soy, por Billy Graham: en enero de 1960, mientras este se encontraba en Kaduna, Nigeria, importante sede musulmán, el sultán de allí, osó decirle: “Dentro de diez años ustedes los cristianos serán empujados al mar”. El célebre evangelista norteamericano le contestó: “Eso está en las manos de Dios”. Así, con las mismas palabras, le contesté a MS.: “Eso está en las manos de Dios”. Aquel sultán murió degollado seis meses después (1). Aquella hermana perdió su matrimonio un año después...

El domingo 20 de octubre de 2002, comencé en la escuela dominical del Templo “Palabras de Vida” de las Asambleas de Dios en Santa Amalia, La Habana, Cuba, en el capítulo 1 de Romanos. Fue la clase número 1.381, de mi ministerio allí. Terminé el Nuevo Testamento con el capítulo 22 de Apocalipsis, el 25 de noviembre de 2012, con la clase número 2.598. Fueron 1.217 clases. Demoré diez años, un mes y cinco días.

Pastoreamos aquel Templo dieciocho años, cuatro meses y tres días. Así lo quiso Dios.

 

 

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(1) Billy Graham. Tal como soy. Miami: Editorial Vida, 1987, p. 380.




lunes, 16 de noviembre de 2020

Cristóbal Colón

Recuérdese con respeto ese nombre. Pocos hombres determinaron cambios tan grandes en los destinos del mundo como aquel soñador almirante genovés. De sus frágiles carabelas de sencillo velamen hay réplicas en Palos de la Frontera, Andalucía. En ellas se lanzó a una de las más inciertas aventuras de la historia: la circunnavegación de la tierra en una dirección ignota buscando trazar un nuevo itinerario hacia Las Indias. Cuando el 12 de octubre de 1492, desembarcó en la isla de Guanahaní, en Las Bahamas, la historia había cambiado para siempre. Se abría un capítulo nuevo que iba más allá de un simple encuentro entre culturas; era la expansión de la civilización y del evangelio.

Con tristeza nos tocó ver en los recientes noticieros el derribo de sus estatuas, y de representaciones alusivas al descubrimiento, realizado por aquellas temerarias expediciones. Más allá de las atrocidades que pudieron realizar algunos de los desalmados iberos que alcanzaron costas americanas, a aquellos valientes españoles debemos mucho.

Piense en lo que fueron las civilizaciones que encontraron. Considérense las prácticas aztecas en la civilizada Tenochtitlán, en el gran templo dedicado a Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, acerca de asesinar prisioneros de guerra, sacándoles vivos sus corazones, que, palpitantes aún, eran sostenidos por los sacerdotes, mientras el resto del cuerpo era lanzando desde lo alto del teocalli, a fin de ser descuartizado, y asado en el más morboso festín de canibalismo. En la inauguración de ese templo se hicieron setenta mil ejecuciones. Piense por un instante, en los sacrificios de niños que exigía el dios Tláloc; piense que aquellas culturas no eximían a mujeres embarazadas de las matanzas rituales. Hernán Cortés, que era un feroz hombre de guerra, terminó espantado con las cosas que vio.

Si el patrón bíblico evidencia a Dios juzgando las maldades de una civilización con otra, debemos entender que Dios juzgó a aquella lejana América indígena. En ella estaba el más desalmado paganismo. Los ciegos o los manipuladores políticos del anarquismo y el terrorismo, como el moderno Antifa, que se dedica a derribar estatuas de Colón o de los padres de la gran nación americana, solo ven los desórdenes de la conquista, y luchan para poner a un lado las atrocidades aztecas y mesoamericanas; tratan de silenciar las voces que rescatan las contribuciones de aquel viejo mundo. Eran las culturas que encontraron los españoles lo más depravado que pueda imaginarse o entenderse; existían sin sombra de humanidad. Las más pacíficas, como los taínos cubanos, andaban totalmente desnudos, al decir de los conquistadores: “como su madre los parió”. Los incas del Perú no conocían siquiera la rueda o el alfabeto.

Estos hechos son bien conocidos. Están descritos y documentados por historiadores y arqueólogos, y cada vez que los leo siento el impulso de buscar la más cercana estatua de Cristóbal Colón, para, de algún modo, expresar respeto.

Por favor, no derribe las estatuas de aquel marino genovés; al hacerlo aplastará la flor que allí coloqué.




domingo, 15 de noviembre de 2020

El verdadero descubrimiento de América

Pudo venir de Groenlandia, en una de tantas expediciones vikingas, o tal vez fue un siberiano…

Le precedieron cientos de ellos que nunca llegaron. Movidos a una por el instinto expansivo de los humanos, buscaban mundos nuevos y sus delgadas piraguas eran asiento seguro solo durante el corto tiempo en que los golpes de agua les permitían flotar. Carentes de brújulas, astrolabios, sextantes, toda la orientación dependería de discernir entre los rumbos de las aves viajeras, el movimiento de las manchas de peces y los sutiles instintos marinos, aguzados a fuerza de estudiar el color de las aguas.

Muchos perecieron, hasta un día; aquel en que absorto con la vista de una costa que se insinuaba, un atrevido navegante arreció el movimiento de su remo, hasta el instante supremo en que su canoa encalló. ¿Qué hora sería?

Anduvo semanas vagando rumbo sur, por los hielos de Alaska, si vino de Siberia; por los vacíos congelados de Terranova, si navegó desde Groenlandia. Llegando a tierra verde, quedaría deslumbrado por acantilados que precipitaban desde sí cascadas de ignotos ríos, a cuyas orillas se humedecían jardines de flores naturales. Tocaría con sus manos la tierra nueva, e inclinado sobre ella, daría gracias…

En aquel siberiano esforzado, o en aquel vikingo desafiante, intrépido y feliz, estuvo el verdadero descubrimiento de América.




sábado, 14 de noviembre de 2020

Respecto al racionalismo de Kant

Emmanuel Kant (1724-1804), es considerado por muchos como el pensador más influyente de la era moderna. Brillante conversador, resaltaba más que todo como un hombre de puntualidad y disciplina extremas. Sus costumbres eran tan metódicas que sus conciudadanos ponían sus relojes en hora al verle pasar. Nunca se alejó mucho de su ciudad natal, Königsberg, capital de Prusia Oriental desde la Baja Edad Media hasta 1945, jurisdicción actual de Alemania (1).

La piedra angular de su filosofía, en ocasiones denominada «filosofía crítica», está recogida en una de sus principales obras, Crítica de la razón pura (1781). En esta publicación examina las bases del conocimiento humano y crea una epistemología individual. Conservo de mis tiempos de estudiante notas tomadas de esta obra editada en Cuba por Ciencias Sociales en 1973, y unida en un solo libro a Crítica de la razón práctica.

Kant vivió convencido de las doctrinas racionalistas hasta que, como él mismo dijo, Hume lo despertó de su “sueño dogmático”. La doctrina cartesiana de las ideas innatas había llevado al extremo de Leibniz, para quien todas las ideas eran innatas (a priori), y por tanto no había comunicación alguna entre la mente y la realidad externa. Por otra parte, el empirismo había llevado al extremo de Hume, para quien el único conocimiento válido es el que se adquiere mediante los sentidos (a posteriori).

En Crítica de la razón pura, Kant propone una alternativa radical a ambos sistemas. Según él, no hay ideas innatas; pero sí hay estructuras fundamentales de la mente, dentro de las cuales hay que colocar todo lo que los sentidos comunican. Estas son, en primer lugar, el tiempo y el espacio; agrega a estas, otras doce categorías, entre las que se cuentan la causalidad, la existencia, la substancia, y demás. El tiempo, el espacio y las doce categorías no son algo que percibamos mediante los sentidos, sino que son las estructuras que nuestra mente tiene que utilizar para organizar las sensaciones que le llegan. Solo podemos pensar acerca de algo, colocándolo dentro de esos moldes. Y lo mismo es cierto para la experiencia. Lo que los sentidos nos dan no es más que una multitud caótica de sensaciones. Es, cuando la mente las ordena dentro de las categorías y del tiempo y el espacio, que vienen a ser “experiencias” inteligibles (2).

Todo esto quería decir que el racionalismo simplista de las generaciones anteriores no era sostenible. En el conocimiento, lo que se da no es la cosa en sí, sino la cosa tal como la mente es capaz de percibirlas. Por tanto, no existe tal cosa como el conocimiento puramente objetivo, y la pura racionalidad de los cartesianos (seguidores de Descartes) fenece para Kant.

Por este camino también estaba afirmando que los argumentos que frecuentemente se habían aducido en defensa de las doctrinas cristianas perdían su validez. Si la existencia, por ejemplo, no es un dato que proviene de la realidad, sino una de las categorías de la mente, no hay modo alguno de probar la existencia de Dios o del alma. Tampoco es posible hablar de una “eternidad” que consista en la ausencia del tiempo, puesto que nuestra mente no puede verdaderamente concebir tal cosa.

Esto no conlleva en absoluto a una negación de la existencia de Dios, del alma o de la eternidad. Lo que indica es que, si tales cosas existen, la razón es incapaz de conocerlas, de igual modo que el oído no puede ver ni el ojo oír (2).

¿Qué decir entonces acerca del pensamiento de Dios en los hombres? Kant aborda este tema en varias de sus obras, particularmente en Crítica de la razón práctica (1788), donde arguye que, si bien la razón pura no puede demostrar la existencia de Dios o del alma, hay una “razón práctica” que tiene que ver con la vida moral. Esa razón, tiene un principio fundamental que es “obra de tal modo que la regla de tu acción pueda ser erigida en regla universal”. La naturaleza moral reconoce la existencia de Dios como el juez de la acción moral, del alma y su libertad, y de la vida futura, como el lugar en que se premia el bien y se castiga el mal. Todo esto es muy semejante a lo que habían dicho los deístas, y por tanto al discutir temas religiosos Kant no los sobrepasa en mucho (2). Esta idea quedaba explicitada cuando Kant decía: “Vale decir, que la fe en un Dios y en otra vida está unida de tal manera a mi disposición moral, que no me expongo a perder esta fe si no creo poder ser despojado nunca de esta disposición” (3).

La obra de Kant le dio un golpe de muerte al racionalismo frágil de los siglos anteriores, y a la idea de que es posible hablar en términos puramente objetivos y racionales acerca de cuestiones tales como la existencia de Dios y la vida futura. A idealistas y a materialistas Kant les indujo toda una revolución filosófica cuando concluyó, haciendo el análisis de las llamadas “Pruebas de la existencia de Dios”, que Dios es un ser supraexperimental, accesible al intelecto, por lo que su existencia resultaba indemostrable y a un tiempo incuestionable, filosóficamente hablando.

Emmanuel Kant  murió el 12 de febrero de 1804. Sus últimas palabras fueron: Es is gut [está bien]. En la lápida de su tumba se grabaron posteriormente los pensamientos con que inicia la conclusión de su Crítica de la razón práctica: “Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí” (2) (4) (5).

 

 

 

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(1) Bertrand Russell, La sabiduría de occidente. Madrid: Gráficas Color, 1962, p. 238.

(2) Justo L. González.  Historia del cristianismo. T. 2. Miami: Editorial UNILIT, 2003, p. 233.

(3) Emmanuel Kant, Crítica de la razón pura. Crítica de la razón práctica (Edición unida.) La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1973, p. 434.

(4) Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu. Diccionario de filosofía en CD-ROM. Empresa Editorial Herder. Ver Artículo: “Georg Wilhelm Friedrich Hegel”. 

(5) Emmanuel Kant, Crítica de la razón pura. Crítica de la razón práctica, p. 591.




viernes, 13 de noviembre de 2020

Grandeza

Jemi Peres, hijo del Primer Ministro israelí, Shimon Peres, recordaba en una oportunidad: “Mi padre solía decir que sólo eres tan grande como la causa a la que sirves” (1). No puedes oír eso sin quedarte pensando, porque es una gran verdad. Ese es el camino por el que cada persona debía reflexionar con relación a la dimensión de la vida que ha vivido. ¿Al servicio de qué causa he puesto mis fuerzas, mi talento, mis finanzas? De la respuesta que se dé a esa pregunta, depende la medida de grandeza que podamos apreciar en cada uno de nosotros.

Un soldado es grande con la grandeza que le da la patria que defiende. Un médico es grande por el valor inmensurable de la vida humana por la que lucha. Un político honesto es grande por la grandeza de significado que tiene la sociedad por cuyo bienestar trabaja.

Sin dudas que hay muchos caminos de significativa grandeza, pero no hay alguien que llegue a ser más grande que un verdadero cristiano, porque no hay causa mayor que el evangelio. Esto no puede de ningún modo llevar a una perspectiva de arrogancia, porque aquel que es el más grande definió el evangelio como una vida de servicio, y dijo: “…el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mr. 10: 43-45).

El cristiano es grande, con la grandeza que da el evangelio del amor y el servicio. 

 

 

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(1) Infobae. “El hijo de Shimon Peres dijo que su padre ‘amó al pueblo de Israel hasta su último suspiro’” https://www.infobae.com/america/mundo/2016/09/28/el-hijo-de-shimon-peres-dijo-que-su-padre-amo-al-pueblo-de-israel-hasta-su-ultimo-suspiro/ Publicado: 18 de septiembre de 2016. Accedido: 2 de octubre de 2020, 12: 50 AM.




jueves, 12 de noviembre de 2020

Arquímedes García

Solo sabía que Dios lo llamaba, y cuando tenía esa experiencia pasaba al frente sin pensarlo. Muchos le recuerdan con sus ojos lagrimeados y sus brazos abiertos, rumbo al altar. Se llamaba Arquímedes García. Su retraso mental era evidente, y por la estrecha hendidura de su pequeña razón descubría a Dios. Se congregaba fiel en el Templo Central de Holguín, en el Oriente cubano. Trabajaba en un taller de alfarería, donde las labores sencillas y manuales estaban a tono con su pobre capacidad. Como era bueno no le faltaban amigos, y Raimundo Oropesa era uno. A este último le decía, particularmente cuando le veía afligido: “Raimundo…, ven conmigo a la iglesia”.

Un día, cercano a ese momento en que los humanos tocamos fondo, Oropesa volvió a escuchar en boca de su amigo la invitación, y movido por esos enigmáticos resortes del destino, Oropesa se fue con él.

Ni siquiera se trataba de un servicio dominical; era un sencillo culto de miércoles el de aquel 3 de diciembre de 1952. Ambos amigos se sentaron próximos, en el mismo banco del Templo. El conocido pastor y misionero norteamericano Einar Peterson, predicó esa noche con notable inspiración, y al terminar hizo un llamado; él dijo: “¿Habrá alguien aquí que quiera aceptar a Jesucristo como su salvador personal? ¡Levante su mano!”. Arquímedes le dijo a Oropesa: “Levanta la mano”. Este último la levantó. El pastor Peterson avanzó: “Yo quiero invitar a esas personas que levantaron sus manos, aceptando a Jesucristo como su salvador personal, a que se pongan de pie”. Arquímedes le dijo a Oropesa: “Ponte de pie”. Oropesa se puso de pie. El Rev. Peterson fue más allá, y dijo: “Voy a pedir a todas esas vidas que se han puesto de pie, que pasen aquí delante”. Arquímedes dijo a Oropesa: “Pasa adelante”, y este último, sin saber cómo, se vio de pronto delante, en el altar. Allí, Einar Peterson oró por él. Cuenta el Rev. Raimundo Oropesa:

 

A los dos o tres días, iba yo rumbo a la alfarería a trabajar, cuando el Espíritu de Dios me habló profundamente y tuve que detenerme. El Señor me dijo: “Has tomado una decisión seria. Es tiempo de retractarte o confirmarte”. Aquel sentir fue lo más profundo que me hubiera sucedido nunca. Tenía a mi lado una cerca de alambre de púas, de la que me sostuve, y un horno de cal de frente. Allí incliné mi cabeza, y le dije al Señor: “Desde hoy me entrego a ti de todo corazón, para toda la vida” (1).

 

Tan singular y humilde fue su conversión. Acababa de recibir a Jesucristo como salvador personal aquel que sería secretario nacional de las Asambleas de Dios de Cuba en algunos de los años más difíciles. En él estaba, embrionario, el más ilustre pastor de la obra pentecostal cubana en Regla, La Habana, y el ministro que construyó su templo. Había nacido en 1933. Estudiaría en el Instituto Bíblico Pentecostal de Manacas, entre 1952-1958, graduándose exitosamente. Sería pastor en San Andrés, Holguín para 1952. Como estudiante de Manacas pastorearía Mordazo y Perú, a lo que seguirían sus pastorados en Antilla, Holguín; Banes, Holguín; Los Granadillos, Sagua de Tánamo, Holguín; Cañada de Yarey, Tunas; Aguada de Holguín y finalmente Regla, donde sostuvo el cayado pastoral treinta y un años, entre 1973 y 2004. Llegaría a ser vicesecretario nacional de las Asambleas de Dios de Cuba en 1969, y luego secretario de la Organización (2).

Nos quedan algunas memorias de Arquímedes García. Trabajaron juntos, él y Oropesa, por años, y este último recuerda que, de las congojas de aquella alma afligida, brotaban tangos, que cantaba como el más egregio hijo de Carlos Gardel; de manera que, mientras Oropesa cocía ladrillos, escuchaba, por momentos, que los aires se rasgaban bajo las notas de: “¡Mis Buenos Aires querido, /cuando yo te vuelva a ver, /no habrá más pena ni olviiiiiidoooo…!”. Oropesa, convertido ya, empezó a sentirse raro, y terminó por decirle, en el tono más persuasivo posible: “Arquímedes… ¿por qué no cantamos himnos?”. Se quedó pensando, aquel viejo amigo, y al cabo de un rato, contestó: “Es verdad…; vamos a cantar himnos”. Así lo hicieron desde entonces.

Años después, debilitada su fe, quien sabe bajo qué pruebas de la vida, se apartó del evangelio y, misterios del cielo, Oropesa lo ayudó a regresar. Murió en el Señor y junto a Su pueblo, en la Iglesia central de las Asambleas de Dios, en aquella ciudad de Holguín, que tanto amó (3).

Nos precede en el cielo, donde un día le veremos, sin retardo mental, con inteligencia plena, radiante y sonriente, luciendo esplendente una gran corona, en una de cuyas perlas estará el nombre de Raimundo Oropesa.

 

 

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(1) Raimundo Oropesa, entrevistado por Octavio Ríos, vía telefónica, 12 de diciembre de 2015, 10:00 AM. Usada con permiso.

(2) Octavio Ríos Verdecia. Memorias del pastor Benjamín de Quesada, pp. 267, 268. Tyler: KPD, 2018. A su alcance en: https://www.amazon.com/gp/product/1728673887/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i0

(3) Todos los datos de esta hermosa historia están tomados de: Raimundo Oropesa, entrevistado por Octavio Ríos Verdecia, vía telefónica, 12 de diciembre de 2015, 10:00 AM. Usada con permiso. Puede ser leída también en: Octavio Ríos. Historia de las Asambleas de Dios en Cuba. Tomo II, pp. 25, 26. A su alcance en: https://www.amazon.com/gp/product/1792871546/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i1


Nota agregada a este artículo el 8 de marzo de 2022. El Rev. Raimundo Oropesa partió con el Señor el 12 de septiembre de 2021.




miércoles, 11 de noviembre de 2020

Gracias, Señor Presidente


Sucesos como Black Live Matter y COVID-19, con sus escandalosas consecuencias, nos humillan en el terreno de la previsión. Los más avezados exploradores del futuro no los vieron siquiera acercarse. Tales cosas, se unen ahora a la crisis desatada en el contexto de las elecciones presidenciales de 2020, en los Estados Unidos. El conjunto evoca, alto y claro, las palabras del escritor norteamericano Earle Albert Rowell: “El futuro es un oscuro e impenetrable arcano” (1). Politólogo alguno puede estar seguro acerca de qué ocurrirá en el actual estado de las cosas.

Una oleada de irregularidades apuntan a hacer controversiales los resultados de las actuales elecciones. Los especialistas aseguran que estas tendrán que resolverse más allá de las urnas. Muchos dan por hecha, sin embargo, la victoria del líder demócrata. Los medios de prensa y las redes sociales en general, se han ocupado de hacer correr la voz, y mientras las apelaciones toman el camino de la Corte Suprema de los Estados Unidos, mandatarios del mundo, entre los que resaltan Emmanuel Macron, presidente de Francia; Boris Johnson, primer ministro británico; Justin Trudeau, primer ministro de Canadá; Alberto Fernández, presidente de Argentina y Sebastián Piñera presidente de Chile, extienden sus más afectuosas felicitaciones al líder demócrata por un triunfo electoral que aún está en discusión (2). Finalmente, este domingo 8 de noviembre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para mi más sentida sorpresa, felicitó a Joe Biden por su «victoria en las elecciones presidenciales de Estados Unidos». Le calificó de «gran amigo de Israel» (3). Verifiqué muchas veces la noticia. Solo mi esposa pudo sacarme de aquel largo silencio…

¿Qué ha sucedido? Parafraseando a Churchill, ¿por qué tantos que le deben tanto a Trump corren desenfrenados, legitimando un escrutinio que está todavía muy lejos de cerrarse? ¿Por qué todos luchan a fin de dar por concluida la elección? ¿A qué se debe la expansión mundial del alboroto festivo? ¿Qué ha sucedido?

Tal vez se debe empezar por entender, con honda tristeza, que pocos presidentes de los Estados Unidos han sido más odiados que Donald Trump. Suelen ser muy estables los que defienden antivalores; ellos nadan en favor de la corriente, y logran el empuje de las aguas en que flotan. Trump es muy vulnerable porque defiende valores. El Premio Nobel de Literatura, Ernest Hemingway, afirmó que las personas que tienen “valor para enfrentar riesgos, disciplina para decir la verdad y capacidad para sacrificarse”, viven abrazados a “virtudes que las hacen vulnerables”. El autor de El viejo y el mar, concluyó diciendo que, a los tales, “frecuentemente se les lastima, y a veces se les destruye” (4).

No se esconden para enlodar a Trump en la más abyecta derrota, los aduladores de ayer, los que eufóricos le aplaudían entre enjundiosos halagos. Los más que me rodean aquí, se mueven entre experiencias de total indiferencia. “Pasemos la página”, me dijo un amigo.

Un largo camino judicial queda, tras recorrer el cual puede suceder cualquier cosa, con la posible reelección del todavía inquilino de la Casa Blanca, pero, en el supuesto de que esto último no sucediese, ¿debe el pueblo norteamericano pasar, con gélida indiferencia, la página?

Regresaba el presidente Donald Trump del campo de golf de Virginia, en que vanamente trató de olvidar los minutos amargos que vive. A su regreso, en los bordes de las calles, desde caravanas azules le gritaban los peores insultos; los más atrevidos le hacían gestos soeces. Breves tomas de cámara, mostraban al dignatario ensombrecido, mientras comprobaba, en silencio, cuán pronto la plataforma que con tanto riesgo defendió, se hundía en la desmemoria.

Hace poco escribí un libro. Pude colocarlo en Amazon gracias a la libertad de publicación de los Estados Unidos. Le puse por título Gratitud. Le da nombre a mi blog; a la par de mis más sentidas reflexiones, y de veintiún humildes poemas de pretendida métrica parnasiana, registré en él las memorias de las personas que más amé. Su título es grandemente sugerente. Mientras veía en los reportes noticiosos, el regreso triste y sombrío del presidente, entre los vituperios de tantos que unieron fuerzas para hacer más dolorosos los minutos que vive, quise ser digno del libro que escribí, al menos de su título. En el soliloquio de mi alma, hablé:

 

Gracias, Señor Presidente, por empujar de regreso la oración bíblica a las escuelas. Al hacerlo, levantó un muro contra la violencia, el bullying y la inmoralidad. Gracias por llevar el Día de Oración a la Casa Blanca, y estimar en un nivel tan alto a líderes cristianos, pastores y sacerdotes; por impulsar los fondos federales de las organizaciones religiosas; por sostener una Biblia en su mano, y no avergonzarse públicamente de la fe; por enrumbar a su gabinete hacia un estudio bíblico semanal; por proteger con tanto celo la libertad religiosa de los Estados Unidos; por decir: “No les ponemos límites a los predicadores y pastores; celebramos la fe; levantamos nuestras voces en oración, y miramos hacia arriba, hacia la gloria de Dios” (5).

Gracias, Señor Presidente, por ser el dignatario más provida de la historia; por suprimir fondos a las clínicas de aborto, cerrándoles el paso a la Federación Internacional de Planificación de la Familia y a Marie Stopes International; por tener el valor de levantarse frente a millones de abortistas, y ante los poderosos intereses financieros que representan; por promover leyes que proscriben la criminal interrupción del embarazo en su etapa terminal. Nunca serán olvidadas sus palabras valientes, que despertaron el repudio de millones, pronunciadas no en un cuarto escondido de la Casa Blanca, sino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre de 2019, donde dijo: “Los estadounidenses tampoco se cansarán de defender la vida inocente [… y] nosotros en Estados Unidos creemos que, cada niño, nacido y no nacido, es un regalo sagrado de Dios” (6). Nunca un presidente de los Estados Unidos fue más digno de serlo.

Gracias, Señor Presidente, por firmar la ley de licencia federal, pagada para padres y madres por doce semanas, a fin de que estos puedan estar con su pequeño, ese recién nacido que Dios trajo a la familia (7).

Gracias, Señor Presidente, por negarse a la solicitud de personas del mismo sexo acerca de adoptar niños (8); por defender la integridad de la familia y el orden bíblico de Dios para el hogar.

Gracias, Señor Presidente, por proyectar resueltos programas sanitarios que se proponen terminar con el SIDA en los Estados Unidos a finales de esta década, en la gracia de Dios (5).

Gracias, Señor Presidente, porque, por primera vez, en cincuenta años el costo de las medicinas descendió, en favor de la recuperación de la salud de cada enfermo (5).

Gracias, Señor Presidente, por golpear duro a la epidemia de opiáceos, a expensas de grandes inversiones, y lograr un descenso no visto en los últimos treinta años, de las muertes por sobredosis. Ohio cayó en un 22%; Pensilvania, en un 18% y Wisconsin, en un 10% (5). Estos dos últimos estados muy pronto lo olvidaron...

Gracias, Señor Presidente, por la batalla que libró en pro de la reforma en la financiación de la educación, con descentralización, educación técnica y libre elección (9); por promover un enfoque vocacional y técnico en todos los colegios de los Estados Unidos; por conseguir, después de una ardua batalla, un financiamiento récord y permanente a colegios y universidades históricas para negros (5).

Gracias, Señor Presidente, por llevar, previo a la pandemia y en la gracia de Dios, al pueblo norteamericano, al mejor momento económico de su historia, desde que existen registros oficiales, hace 150 años (10).

Gracias, Señor Presidente, por suprimir regulaciones que llevaron a lograr la más baja tasa de desempleo alcanzada en medio siglo, trayendo millones de personas a la fuerza laboral (11). Siendo acusado de racista incorporó, en estampida, a millones de hispanos, asiáticos y afroamericanos al trabajo creador. Nunca en la historia tantos jóvenes negros tuvieron un empleo digno (5).

Gracias, Señor Presidente, porque siendo acusado de misógino, llevó la tasa de desempleo para las mujeres a su nivel más bajo en los últimos setenta años. En 2019, cubrieron el 72% de las plazas laborales creadas (5).

Gracias, Señor Presidente, por bajar la tasa de desempleo de los sufridos veteranos y discapacitados a cifras récords (5).

Gracias, Señor Presidente, por lograr sacar del programa de dependencia de cupones alimenticios a siete millones de personas; por haber podido liberar a diez millones del programa de beneficencia social (5).

Gracias, Señor Presidente, por incrementar el patrimonio de las personas en un 43%, en lo que es el ingreso más alto jamás registrado en la gran patria de Lincoln; por incrementar el mercado de acciones en un 70%; por rescatar doce mil fábricas, y llevar empleos a los lugares más recónditos (5).

Gracias, Señor Presidente, por enrumbar a los Estados Unidos hacia la independencia energética, convirtiéndola en el cimero productor de gas natural y petróleo crudo, superando por primera vez, en veinte años, a Rusia, y a la mismísima Arabia Saudita, en 2018 (12).

Gracias, Señor Presidente, por lograr el mayor cambio del sistema de impuestos que se alcanzara en los Estados Unidos en décadas, con recortes impositivos históricos que cumplieron con una agenda protrabajador, profamilia, y proriqueza doméstica (5).

Gracias, Señor Presidente, por pensar en los niños, y duplicarles el crédito impositivo (13); por habilitarles estaciones de lactancias en los aeropuertos.

Gracias, Señor Presidente, por defender los puestos laborales y la propiedad intelectual de la invasión y expropiación china, sin perder a un tiempo, las relaciones con Beijing (5); gracias por poner a su pueblo por encima de las subrepticias agendas globalistas de Europa y el mundo entero, que no hacen otra cosa sino abrir paso al Anticristo.

Gracias, Señor Presidente, porque, sin desatender la defensa, y habiendo creado la temeraria Fuerza Espacial, es el único dignatario que no arrastró a los Estados Unidos a una guerra desde los tiempos de Dwight D. Eisenhower. A expensas de una decisión suya no crecieron, por ende, la viudez y la orfandad en los hogares norteamericanos. Esos soldados, como padres de familia, no tendrán que ser recordados en luctuosas fotografías.

Gracias, Señor Presidente, por proteger a Israel, y empujar la paz de Jerusalén con los Acuerdos de Abraham; por reconocer la soberanía de Tierra Santa en los Altos de Golán, y llevar la embajada norteamericana hacia Jerusalén, con grandes riesgos personales de su parte, mientras invitaba a otros a hacerlo; por lograr, por primera vez en la historia, perspectivas objetivas de paz en el Medio Oriente. No tuvo que morir un presidente de Egipto, como Anwar el-Sadat, en las secuelas de los Acuerdos de Camp David, de 1978. No tuvo que morir un primer ministro de Israel, como Yitzhak Rabin, tras los Acuerdos de Oslo, de 1993 (14). Tales cosas llevaban un Premio Nobel de la Paz, que aún no recibió.

Gracias, Señor Presidente, por atenuar al límite mínimo las amenazas de Norcorea y del Estado Islámico; sin ser un político se sentó a negociar con aquellos que son las antípodas de la paz, y nos ayudó a vivir en un mundo más tranquilo.

Gracias, Señor Presidente, por la confiscación en 2019, de doscientas mil libras de narcóticos; por la neutralización de tres mil traficantes de seres humanos y por la salvación de dos mil migrantes en la frontera sur (5).

Gracias, Señor Presidente, por cumplir, todo lo que pudo, la palabra que dio mientras corría en los avatares de su postulación.

Gracias, Señor Presidente, por no cobrar un centavo de su merecido salario presidencial, mientras, como buitres, los ingratos hurgan en sus impuestos, a la búsqueda ilusoria de una falta.

Gracias, Señor Presidente, por enviarnos a mi esposa y a mí, un cheque por el valor de $2.400 USD, a la par de cuarenta millones de familias norteamericanas, cuando nos quedamos de pronto sin trabajo, en medio de una pandemia y mis más cercanos me dieron la espalda. Teníamos hambre... 

 

No es una despedida. Espero su reelección; oro con todas mis fuerzas en su favor para que así sea, pero si llegara a tocarle navegar en los azufrados mares de la ingratitud, y esa reelección no le alcanzara, recuerde entonces y siempre: Gracias, Señor Presidente.

 

Porque sol y escudo es Jehová Dios;

Gracia y gloria dará Jehová.

No quitará el bien a los que andan en integridad.

Jehová de los ejércitos,

Dichoso el hombre que en ti confía (Sal. 84: 11, 12).

 

 

Revs. Octavio y Elízabeth Ríos.

Tyler, Texas, Estados Unidos

Noviembre 11 de 2020, 1:11 p. m.

 

 

__________

 

 

(1) Earl Albert Rowell. «Introducción». El libro invicto. Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1942.

(2) AP. El Financiero. “Estos son los mandatarios que ya felicitaron a Joe Biden, presidente electo de EU”. 

https://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-eu-2020/estos-son-los-mandatarios-que-ya-felicitaron-a-joe-biden-presidente-electo-de-eu Accedido: 9 de noviembre de 2020, 11: 59 p. m.

(3) Infobae. “Benjamin Netanyahu felicita a Joe Biden, un ‘gran amigo de Israel’”. 

https://www.infobae.com/america/agencias/2020/11/08/benjamin-netanyahu-felicita-a-joe-biden-un-gran-amigo-de-israel/ Publicado: 8 de noviembre de 2020. Accedido: 9 de noviembre de 2020, 11: 59 p. m.

(4) Ernest Hemingway. Frases. Meditalgia. Frases. 

http://meditaldia.com/wordpress/category/hemingway-ernest/ Accedido: 9 de noviembre de 2020, 2:00 a. m.

(5) Donald Trump. Discurso ante el Estado de la Unión, 2020. 

https://youtu.be/XaUjH_N1bpI Publicado: 4 de febrero de 2020. Accedido: 9 de noviembre de 2020, 8: 45 p. m.

(6) Prevencia. “La administración Trump elimina fondos para abortos internacionales de Planned Parenthood”. 

https://www.prevencia.net/post/la-administración-trump-elimina-fondos-para-abortos-internacionales-de-planned-parenthood Publicado: 22 de agosto de 2020. Accedido: 10 de noviembre de 2020, 1: 10 a. m.

(7) Redacción de Cibercuba. “Trump firma la licencia parental para empleados federales”. 

https://www.cibercuba.com/noticias/2020-01-07-u1-e199291-s27061-trump-firma-licencia-parental-empleados-federales Publicado: 7 de enero de 2020. Accedido: 9 de noviembre de 2020, 9: 50 p. m.

(8) Seis Franjas. “Putin y Trump van contra familias LGTB en sus respectivos países”. 

https://seisfranjasmx.com/2020/06/09/putin-y-trump-van-contra-familias-lgbt-en-sus-respectivos-paises/ Publicado: 9 de junio de 2020. Accedido: 10 de noviembre de 2020, 1: 10 a. m.

(9) Petr Svab. The Epoch Times. “Reforma de financiación de educación de Trump: descentralización, educación técnica y libre elección”. 

https://es.theepochtimes.com/reforma-de-financiacion-de-educacion-de-trump-descentralizacion-educacion-tecnica-y-libre-eleccion_610112.html Publicado: 13 de febrero de 2020. Accedido: 9 de noviembre de 2020, 9: 10 p. m.

(10) Mamela Fiallo Flor. “Con Trump, EEUU logra la expansión económica más larga de su historia”. 

https://panampost.com/mamela-fiallo/2019/06/19/trump-crecimiento-economico/ Publicado: 19 de junio de 2019. Accedido: 10 de noviembre de 2020, 12: 10 p. m.

(11) Paula Lugones. Clarin.com Mundo. “Donald Trump elogió sus ‘logros económicos’ ante el Congreso y apuntó a su reelección”. 

https://www.clarin.com/mundo/donald-trump-elogio-logros-economicos-congreso-apunto-reeleccion_0_KTMCjwHu.html Publicado: 4 de febrero de 2020. Actualizado: 5 de febrero de 2020. Accedido: 10 de noviembre de 2020, 12: 20 p. m.

(12) Maeve Allsup. Redactora independiente. Ver en: ShareAmerica. “Estados Unidos es el mayor productor de petróleo crudo”. 

https://share.america.gov/es/estados-unidos-es-el-mayor-productor-de-petroleo-crudo/ Publicado: 12 marzo 2019. Accedido: 9 de noviembre de 2020, 9: 50 p. m.

(13) Univisión. Noticias. “‘Es ley’: Trump pone en vigencia el mayor cambio al sistema de impuestos de EEUU en décadas”. 

https://www.univision.com/noticias/politica/es-ley-trump-promulga-el-mayor-cambio-al-sistema-de-impuestos-de-eeuu-en-decadas Publicado: 22 de diciembre de 2017. Accedido: 9 de noviembre de 2020, 8: 45 p. m.

(14) Octavio Ríos Verdecia. Gratitud. “¿Quién morirá ahora?”. 

https://octavioriosblog.blogspot.com/2020/09/quien-morira-ahora.html Publicado: 30 de septiembre de 2020. Accedido: 10 de noviembre de 2020, 12: 25 p. m.




martes, 10 de noviembre de 2020

Berkeley

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Jn. 1: 3). 

Nunca tuve facilidad para la filosofía. Creo que, en general, nadie la tiene porque, como ciencia, es el epítome de la abstracción. Encima de todo, nunca tuve buenos profesores para esta asignatura. Nos imponían ideólogos marxistas que reducían todas las cosas a: “Lenin dijo…,”, y asunto concluido. Esto llevaba, obviamente, a serias lagunas que tenían que ver con el hecho de que ellos no entendían cosas que pretendían explicar. Un ejemplo de esto tenía lugar cuando les tocaba hablar acerca del llamado idealismo subjetivo. Una tarde, la profesora nos dijo: “Los idealistas subjetivos afirman no solo que el espíritu es primario sobre la materia, sino que, además, la existencia de la materia depende de que el espíritu la perciba; si no hay un espíritu que la perciba la materia no existe". Pregunté: “Ellos están diciendo que, si yo cierro los ojos, ¿todo esto desaparece?”. Respuesta de la profesora: “No, porque nosotros, los demás que estamos aquí, lo percibimos”. Pregunté entonces, en un tono de avanzada duda: “¿Y si todos cerramos los ojos...?”. La profesora encogió los hombros y alzó las cejas, en esa típica expresión cubana de “vaya usted a saber entonces qué pasará”.

No era posible que una escuela filosófica dijera un absurdo tan grande y pasara a la historia como algo digno de ser registrado, y es que no era eso lo que estaban afirmando. De ser así no existiría en California una ciudad llamada Berkeley, en honor al más alto exponente de la filosofía idealista subjetiva, que es George Berkeley (1685-1753); ni se le extendería el nombre a su reconocida Universidad, que ha dado entre sus ex alumnos y profesores ciento diez premios Nobel, veinticinco ganadores del premio Turing, catorce medallistas Fields, veintiocho premios Wolf, ciento tres ganadores del MacArthur “Genius Grant”, treinta premios Pulitzer, siete jefes de estado; seis jueces principales, incluido un presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos (1); veintidós funcionarios a nivel de gabinete, once gobernadores y veinticinco multimillonarios vivos (2). Esta prestigiosa sede educativa se encontraba en 2016, en el puesto número uno en el ranking de las universidades estatales de los Estados Unidos (3).

¿Cree que una institución como esta que tiene por lema la locución latina Fiat lux, [que haya luz] tomada de Génesis 1: 3, iba a levantarse prestigiando en su nombre a alguien de quien hubiera emanado un ininteligible tan absurdo?

No hay división de la filosofía peor explicada y, por ende, menos comprendida que aquella relacionada con el idealismo subjetivo. Tardaría años en entender lo que Berkeley quiso decir (¿lo habré entendido?). La máxima de George Berkeley era que “ser es ser percibido” (Esse est percipi). Como filósofo, escritor y pastor anglicano de origen irlandés, él capitaneó esta rama de la filosofía con su inmaterialismo, y cuando hizo aquella extraña afirmación de que las cosas existen si son percibidas por el espíritu, se refería al gran Espíritu universal, a Dios. Su predecesor, Descartes, había establecido la existencia de tres sustancias: la res extensa (sustancia material), la res cogitans (sustancia espiritual finita) y la res infinita (sustancia espiritual infinita). Berkeley negó la existencia de la res extensa (sustancia material), y cuando afirmó que las cosas existen porque son percibidas no se estaba refiriendo a nuestra res cogitans, lo que estaría desafiando al sentido común; se estaba refiriendo a la res infinita, esto es, Dios. El Espíritu supremo del Altísimo garantiza la continuidad de la realidad, porque lo percibe todo continuamente. El hecho de que los libros de mi oficina permanezcan, aun cuando yo abandono la habitación y no los perciba con mi res cogintans, eso tiene lugar, según Berkeley, debido a la observación sustentadora de Dios (res infinita), que lo percibe todo y no deja jamás de percibir algo (4).

En otro orden de cosas, el ser humano no es dueño de las percepciones que tiene; es el gran Espíritu de Dios el que produce la estabilidad en la percepción humana, sino cada cual tuviera una apreciación diferente de las cosas. Por eso, afirmaba Berkeley, no necesitamos admitir la existencia de la materia para explicar las fuentes de nuestras percepciones. Por este camino el célebre filósofo irlandés equiparó la existencia con la percepción. Complicado ¿verdad? Es asombroso que haya sostenido estas ideas desde los 19 años. Fue un filósofo precoz (5).

Hasta aquí, es posible que usted no entienda nada, pero no se desanime, tengo una forma sencilla de explicarle lo que Berkeley y todos los idealistas subjetivos dijeron. Ellos no estaban afirmando otra cosa que: si Dios supuestamente dejara de ser, todo regresaría a la nada de la cual un día el universo fue llamado a existir. Esta afirmación es bíblica. Hebreos 1: 3, define que Jesús es “quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”. Todo lo que está en derredor suyo, todo cuánto existe, usted también, todo, no solo fue creado por Dios, sino que también está sostenido por Él. Nada existe per se. Estoy seguro de que ahora sí entendió.

Debe haber desequilibrios en el inmaterialismo de Berkeley, por extensión en sus ideas sobre las percepciones humanas, en su empirismo y rechazo por ende de todo el racionalismo, pero en la esencia de sus postulados, donde Dios es creador y sustentador de todo, en eso no se desequilibra. Esa conclusión es hondamente bíblica.

 

 

__________

 

 

(1) Earl Warren. También fue candidato a la vicepresidencia de los Estados Unidos en 1948. (Editorial. Universidad de California. Berkeley. https://hmong.es/wiki/University_of_California_in_Berkeley Accedido: 6 de febrero de 2022, 1: 20 am.)

(2) Ibíd.

(3) Editorial. US.News. World Report / Education. “Top Public Schools National” Universities. https://web.archive.org/web/20160303172754/http://colleges.usnews.rankingsandreviews.com/best-colleges/rankings/national-universities/top-public Accedido: 6 de febrero de 2022, 1: 20 am.

(4) Enric F. Gel. Conferencia. “George Berkeley tiene algo que decirte” | Filosofía Moderna https://www.youtube.com/watch?v=P3kCsLI8rdc  (Fuente: J. Luis Fernández / Mª Jesús Soto. Historia de la filosofía moderna). Accedido: 10 de noviembre de 2020, 4: 00 PM.

(5) Ibíd.



lunes, 9 de noviembre de 2020

El Pacto de Lausana

El Comité de Lausana para la Evangelización Mundial (LCWE), conocido como Movimiento de Lausana, es un movimiento evangélico mundial que surgió como parte del Congreso Internacional de Evangelización Mundial, que tuvo lugar en Lausana, Suiza, en 1974. A este evento asistieron cerca de 2.700 delegados de más de 150 países. Fue organizado por Billy Graham y John Stott. El Movimiento de Lausana es responsable de varias consultas estratégicas mundiales, que incluyeron el evento de Lausana, en 1974, Manila, Filipinas (1989), y Ciudad del Cabo, Sudáfrica (2010) (1).

Sus célebres enunciados son todo un referente del accionar evangélico desde entonces. Históricamente la iglesia católica estuvo desequilibrada hacia la acción social, en tanto el movimiento protestante lo había estado en la dirección de la evangelización. La primera descuidó la evangelización. La segunda la obra social. La reunión de Lausana buscaba un equilibrio entre el deber bíblico de la evangelización y el no menos bíblico deber social. Desde Lausana, 1974, este último deber se comenzó a mirar de una forma diferente.

No estoy seguro acerca de si el punto No. 5. La responsabilidad social cristiana, cuando enuncia: “…tanto la evangelización como la participación sociopolítica forman parte de nuestro deber cristiano”, esté en un total acierto, bíblicamente hablando. La reserva me nace de un hecho histórico: ni Jesús, ni sus discípulos, ni los padres de la Iglesia, empujaron hacia decisiones sociopolíticas. El Señor Jesús, durante el ministerio de su vida pública no buscó el derribo del putrefacto imperio romano, pese a que tenía sobrado poder para hacerlo. Es verdad que Él sació el hambre de las multitudes, pero también es verdad que rechazó a los que un día lo buscaron para hacerle rey (Jn. 6: 15).

Encontrar el equilibrio entre la evangelización y la obra social, es muy complejo. Ayude Dios a cada líder cristiano a conseguir una posición que le haga de bendición en la comunidad donde está, sin sacrificar la limpieza de la fe ni su integridad en los propósitos del evangelio.

 

PACTO DE LAUSANA (2)

 

INTRODUCCIÓN

 

Nosotros, miembros de la iglesia de Cristo Jesús de más de 150 naciones, participantes del Congreso Internacional de Evangelización Mundial en Lausana, alabamos a Dios por su gran salvación y nos regocijamos en la comunión que nos ha dado con él y entre nosotros. Nos sentimos profundamente conmovidos por lo que Dios está haciendo en nuestros días, movidos a la contrición por nuestros fracasos y desafiados por la tarea inconclusa de la evangelización. Creemos que el evangelio es la buena noticia de Dios para todo el mundo, y estamos decididos, por su gracia, a obedecer la comisión de Cristo de proclamarla a toda la humanidad y hacer discípulos de cada nación. Deseamos, por lo tanto, afirmar nuestra fe y nuestra resolución, y hacer público nuestro pacto.

 

1. EL PROPÓSITO DE DIOS

 

Afirmamos nuestra creencia en el único Dios eterno, Creador y Señor del mundo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que gobierna todas las cosas según el propósito de su voluntad. Él ha estado llamando del mundo un pueblo para sí, y enviándolo de nuevo al mundo para ser sus siervos y sus testigos, para la extensión de su reino, la edificación del cuerpo de Cristo y la gloria de su nombre. Confesamos con vergüenza que a menudo hemos negado nuestro llamamiento y hemos fracasado en nuestra misión, al amoldarnos al mundo o retirarnos de él. Sin embargo, nos regocijamos de que, aun cuando sea llevado en vasijas de barros, el evangelio sigue siendo un tesoro precioso. A la tarea de dar a conocer ese tesoro en el poder del Espíritu Santo, deseamos volver a consagrarnos.

(Is 40:28; Mt 28:19; Ef 1:11; Hch 15:14; Jn 17:6, 18; Ef 4:12; 1Co 5:10; Ro 12:2; 2Co 4:7)

 

2. LA AUTORIDAD Y EL PODER DE LA BIBLIA

 

Afirmamos la inspiración divina, la veracidad y la autoridad de las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, en su totalidad, como la única palabra escrita de Dios, sin error en todo lo que asevera, y la única regla infalible de fe y conducta. Afirmamos también el poder de la palabra de Dios para cumplir su propósito de salvación. El mensaje de la Biblia está dirigido a todos los hombre y mujeres. Porque la revelación de Dios en Cristo y en las Escrituras es inalterable. Por medio de ella, el Espíritu Santo sigue hablando hoy. Él ilumina la mente del pueblo de Dios en cada cultura, para que perciba la verdad de manera fresca a través de sus propios ojos, desvelando de esta forma a toda la iglesia cada vez más de la multicolor sabiduría de Dios.

(2Ti 3:16; 2P 1:21; Jn 10:35; Is 55:11; 1Co 1:21; Ro 1:16; Mt 5:17, 18; Jud 3, Ef 1:17, 18; 3:10, 18)

 

3. LA SINGULARIDAD Y LA UNIVERSALIDAD DE CRISTO

 

Afirmamos que hay un solo Salvador y un solo evangelio, aunque existe una amplia variedad de enfoques evangelísticos. Reconocemos que todos tienen algún conocimiento de Dios a través de su revelación general en la naturaleza. Pero negamos que esto pueda salvar, ya que las personas obstruyen la verdad mediante su injusticia. Rechazamos también como peyorativo para Cristo y el evangelio todo tipo de sincretismo y diálogo que sugiera que Cristo habla por igual a través de todas las religiones e ideologías. Jesucristo, al ser el único Dios-Hombre que se entregó como el único rescate para los pecadores, es el único mediador entre Dios y las personas. No hay otro nombre mediante el cual podamos ser salvos. Todos los hombres y mujeres están pereciendo a causa del pecado, pero Dios ama a todos y no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. Pero quienes rechazan a Cristo repudian el gozo de la salvación y se condenan a sí mismos a una separación eterna de Dios. Proclamar a Jesús como “el Salvador del mundo” no significa afirmar que todas las personas son salvas de manera automática o en última instancia, y menos aún que todas las religiones ofrecen salvación en Cristo. Significa, más bien, proclamar el amor de Dios por un mundo de pecadores e invitar a todos a responder a él como Salvador y Señor con el compromiso personal e incondicional del arrepentimiento y la fe. Jesucristo ha sido exaltado sobre todo otro nombre, y anhelamos el día en que toda rodilla se doble ante él y toda lengua lo confiese como Señor.

(Gá 1:6-9; Ro 1:18-32; 1Ti 2:5, 6; Hch 4:12; Jn 3:16-19; 2P 3:9; 2Ts 1:7-9; Jn 4:42; Mt 11:28; Ef 1:20, 21; Fil 2:9-11)

 

4. LA NATURALEZA DE LA EVANGELIZACIÓN

 

Evangelizar es difundir la buena noticia de que Jesucristo murió por nuestros pecados y fue resucitado según las Escrituras, y que ahora, como el Señor que reina, ofrece el perdón de los pecados y los dones liberadores del Espíritu Santo a todos los que se arrepienten y creen. Nuestra presencia cristiana en el mundo es indispensable para la evangelización, al igual que esa clase de diálogo cuyo propósito es escuchar con sensibilidad a fin de comprender. Pero la evangelización en sí misma es la proclamación del Cristo histórico y bíblico como Salvador y Señor, con el fin de persuadir a las personas a acudir a él personalmente y así ser reconciliadas con Dios. Al hacer la invitación del evangelio, no tenemos ninguna libertad para ocultar el costo del discipulado. Jesús todavía llama a todos los que desean seguirlo a negarse a sí mismos, a tomar su cruz y a identificarse con su nueva comunidad. Los resultados de la evangelización incluyen la obediencia a Cristo, la incorporación a su iglesia y el servicio responsable en el mundo.

(1Co 15:3, 4; Hch 2:32-39; Jn 20:21; 1Co 1:23; 2Co 4:5; 5:11, 20; Lc 14:25-33; Mr 8:34; Hch 2:40, 47; Mr 10:43-45)

 

5. LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CRISTIANA

 

Afirmamos que Dios es tanto el Creador como el Juez de toda la humanidad. Por lo tanto, debemos compartir su preocupación por la justicia y la reconciliación en toda la sociedad humana, y por la liberación de los hombres y las mujeres de toda clase de opresión. Dado que los hombres y mujeres son hechos a la imagen de Dios, toda persona, independientemente de su raza, religión, color, cultura, clase, sexo o edad, tiene una dignidad intrínseca, por la que debe ser respetada y servida, no explotada. Aquí también expresamos nuestra contrición, tanto por nuestra negligencia como por haber considerado en ocasiones a la evangelización y la participación social como mutuamente excluyentes. Aunque la reconciliación con otras personas no equivale a la reconciliación con Dios, ni la acción social a la evangelización, ni la liberación política a la salvación, afirmamos no obstante que tanto la evangelización como la participación sociopolítica forman parte de nuestro deber cristiano. Pues ambas son expresiones necesarias de nuestras doctrinas de Dios y del hombre, de nuestro amor por nuestro prójimo y nuestra obediencia a Jesucristo. El mensaje de salvación implica también un mensaje de juicio contra toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos temer denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan. Cuando las personas reciben a Cristo, nacen de nuevo a su reino y deben buscar no solo exhibir sino también difundir la justicia del reino en medio de un mundo inicuo. La salvación que decimos tener debería estar transformándonos en la totalidad de nuestras responsabilidades personales y sociales. La fe sin obras está muerta.

(Hch 17:26, 31; Gn 18:25; Is 1:17; Sal 45:7; Gn 1:26, 27; Stg 3:9; Lv 19:18; Lc 6:27, 35; Stg 2:14-26; Jn 3:3, 5; Mt 5:20; 6:33; 2Co 3:18; Stg 2:20)

 

6. LA IGLESIA Y LA EVANGELIZACIÓN

 

Afirmamos que Cristo envía a su pueblo redimido al mundo como el Padre lo envió a él, y que esto exige una penetración del mundo similarmente profunda y costosa. Necesitamos salir de nuestros guetos eclesiásticos y permear la sociedad no cristiana. En la misión de servicio sacrificial de la iglesia, la evangelización es primordial. La evangelización del mundo requiere que toda la iglesia lleve todo el evangelio a todo el mundo. La iglesia está en el centro mismo del propósito cósmico de Dios y es el instrumento que él ha designado para la difusión del evangelio. Pero una iglesia que predica la cruz debe estar ella misma marcada por la cruz. Se convierte en una piedra de tropiezo para la evangelización cuando traiciona el evangelio o carece de una fe viva en Dios, un amor genuino por las personas o una honradez escrupulosa en todas las cosas, incluyendo la promoción y las finanzas. La iglesia es la comunidad del pueblo de Dios, más que una institución, y no debe ser identificada con ninguna cultura, sistema social o político, o ideología humana específicos.

(Jn 17:18, 20:21; Mt 28:19, 20; Hch 1:8; 20:27; Ef 1:9, 10; 3:9-11; Gá 6:14, 17; 2Co 6:3, 4; 2Ti 2:19-21; Fil 1:27)

 

7. LA COOPERACIÓN EN LA EVANGELIZACIÓN

 

Afirmamos que la unidad visible de la iglesia en la verdad es el propósito de Dios. La evangelización también nos convoca a la unidad, porque el hecho de ser uno fortalece nuestro testimonio, de la misma manera que nuestra desunión menoscaba nuestro evangelio de la reconciliación. Reconocemos, sin embargo, que la unidad organizacional puede asumir muchas formas y no necesariamente promueve la evangelización. Pero quienes compartimos la misma fe bíblica debemos estar estrechamente unidos en la comunión, el trabajo y el testimonio. Confesamos que nuestro testimonio se ha visto empañado en ocasiones por un individualismo pecaminoso y una duplicación innecesaria. Nos juramentamos a buscar una unidad más profunda en la verdad, la adoración, la santidad y la misión. Instamos a que se desarrolle una cooperación regional y funcional para la promoción de la misión de la iglesia, para el planeamiento estratégico, para el aliento mutuo y para la compartición de recursos y experiencia.

(Jn 17:21, 23; Ef 4:3, 4; Jn 13:35; Fil 1:27; Jn 17:11-23)

 

8. LAS IGLESIAS EN LA COLABORACIÓN EVANGELÍSTICA

 

Nos gozamos de que haya nacido una nueva era misionera. El papel dominante de las misiones occidentales está desapareciendo rápidamente. Dios está levantando, de las iglesias más jóvenes, un nuevo y gran recurso para la evangelización del mundo, y está demostrando así que la responsabilidad de evangelizar pertenece a todo el cuerpo de Cristo. Todas las iglesias, por lo tanto, deben estar preguntándose y preguntando a Dios qué deberían estar haciendo, tanto para alcanzar a su propia región como para enviar misioneros a otras partes del mundo. La reevaluación de nuestra responsabilidad y papel misioneros debe ser continua. Así se desarrollará una colaboración creciente de iglesias, y el carácter universal de la iglesia de Cristo será exhibido más claramente. También agradecemos a Dios por todas las entidades que trabajan en la traducción de la Biblia, la educación teológica, los medios de comunicación, la literatura cristiana, la evangelización, las misiones, la renovación de la iglesia y otros campos especializados. Ellas también deben dedicarse a un autoexamen constante a fin de evaluar su efectividad como parte de la misión de la Iglesia.

(Ro 1:18; Fil 1:5; 4:15; Hch 13:1-3; 1Ts 1:6-8)

 

9. LA URGENCIA DE LA TAREA EVANGELÍSTICA

 

Más de 2.700 millones de personas, más de las dos terceras partes de la humanidad, no han sido evangelizadas todavía. Nos avergonzamos de que tantas personas hayan sido ignoradas; esto significa un reproche continuo a nosotros y a toda la iglesia. Sin embargo, hay actualmente, en muchas partes del mundo, una receptividad sin precedentes al Señor Jesucristo. Estamos convencidos de que éste es el momento para que las iglesias y las entidades paraeclesiales oren fervientemente por la salvación de los no alcanzados y lancen nuevos esfuerzos para lograr la evangelización del mundo. Una reducción de misioneros y fondos extranjeros podría ser necesaria en ocasiones para facilitar una mayor autosuficiencia de la iglesia nacional y liberar recursos para regiones no evangelizadas. Los misioneros deberían fluir cada vez más libremente desde y hacia los seis continentes, en un espíritu de servicio humilde. La meta debe ser, por todos los medios disponibles y en el menor tiempo posible, que toda persona tenga la oportunidad de escuchar, entender y recibir la buena noticia. No podemos esperar alcanzar esta meta sin sacrificio. Todos estamos impactados por la pobreza de millones de personas y afligidos por las injusticias que la causan. Quienes vivimos en situaciones acomodadas aceptamos nuestro deber de desarrollar un estilo de vida sencillo a fin de contribuir de manera más generosa, tanto para la asistencia como la evangelización.

(Jn 9:4; Mt 9:35-38; Ro 9:1–3; 1Co 9:19-23; Mr 16:15; Is 58:6, 7; Stg 1:27; 2:1-9; Mt 25:31-46; Hch 2:44, 45; 4:34, 35)

 

10. LA EVANGELIZACIÓN Y LA CULTURA

 

El desarrollo de estrategias para la evangelización del mundo requiere métodos pioneros imaginativos. Con la ayuda de Dios, el resultado será el surgimiento de iglesias profundamente arraigadas en Cristo y estrechamente vinculadas con su cultura. La cultura siempre debe ser probada y juzgada por las Escrituras. Porque los hombres y mujeres son criaturas de Dios, parte de su cultura es rica en belleza y bondad. Porque han caído, está toda contaminada por el pecado y parte de ella es demoníaca. El evangelio no presupone la superioridad de ninguna cultura sobre otra, sino que evalúa a todas las culturas según sus propios criterios de verdad y justicia, e insiste en absolutos morales en cada cultura. Con demasiada frecuencia, las misiones han exportado, junto con el evangelio, una cultura extranjera, y las iglesias han estado en ocasiones más esclavizadas a la cultura que las Escrituras. Los evangelistas de Cristo deben tratar, humildemente, de vaciarse de todo excepto de su autenticidad personal, a fin de convertirse en siervos de los demás, y las iglesias deben tratar de transformar y enriquecer la cultura, todo para la gloria de Dios.

(Mr 7:8, 9, 13; Gn 4:21, 22; 1Co 9:19-23; Fil 2:5-7; 2Co 4:5)

 

11. LA EDUCACIÓN Y EL LIDERAZGO

 

Confesamos que en ocasiones hemos buscado el crecimiento de la iglesia en detrimento de la profundidad de la iglesia, y hemos divorciado la evangelización del desarrollo cristiano. Reconocemos también que algunas de nuestras misiones han sido demasiado lentas en equipar y animar a líderes nacionales para que asuman sus legítimas responsabilidades. Pero estamos comprometidos con los principios autóctonos, siempre que cada iglesia tenga líderes nacionales que manifiesten un estilo de liderazgo cristiano, no en términos de dominación sino de servicio. Reconocemos que existe una gran necesidad de mejorar la educación teológica, especialmente para líderes de iglesia. En cada nación y cultura debería haber un programa efectivo de capacitación para pastores y laicos en doctrina, discipulado, evangelización, desarrollo y servicio. Estos programas de capacitación no deberían depender de ninguna metodología estereotipada, sino deben ser desarrollados por iniciativas locales creativas y de acuerdo con normas bíblicas.

(Col 1:27, 28; Hch 14:23; Tit 1:5, 9; Mr 10:42-45; Ef 4:11, 12)

 

12. EL CONFLICTO ESPIRITUAL

 

Creemos que estamos involucrados en una constante guerra espiritual con los principados y potestades del mal que tratan de derribar a la iglesia y frustrar su tarea de evangelización del mundo. Conocemos nuestra necesidad de equiparnos con la armadura de Dios y pelear esta batalla con las armas espirituales de la verdad y la oración. Porque detectamos la actividad de nuestro enemigo, no solo en las falsas ideologías afuera de la Iglesia, sino también dentro de ella, con evangelios falsos que tergiversan las Escrituras y colocan a personas en el lugar de Dios. Necesitamos tanto vigilancia como discernimiento para salvaguardar el evangelio bíblico. Reconocemos que nosotros mismos no estamos inmunes a la mundanalidad en el pensamiento y en la acción, es decir, de ceder al secularismo. Por ejemplo, aunque los estudios meticulosos del crecimiento de la iglesia, tanto numérico como espiritual, son adecuados y valiosos, a veces los hemos ignorado. En otras ocasiones, por nuestro deseo de asegurar una respuesta al evangelio, hemos comprometido nuestro mensaje, hemos manipulado a nuestros oyentes por medio de técnicas agresivas y nos hemos preocupado excesivamente por las estadísticas, o incluso hemos sido deshonestos con el uso que hemos hecho de ellas. Todo esto es mundanal. La iglesia debe estar en el mundo; el mundo no debe estar en la iglesia.

(Ef 6:12; 2Co 4:3, 4; Ef 6:11, 13-18; 2Co 10:3-5; 1Jn 2:18-26; 4:1-3; Gá 1:6-9; 2Co 2:17; 4:2; Jn 17:15)

 

13. LA LIBERTAD Y LA PERSECUCIÓN

 

Todo gobierno tiene el deber asignado por Dios de garantizar condiciones de paz, justicia y libertad en las cuales la iglesia pueda obedecer a Dios, servir al Señor Jesucristo y predicar el evangelio sin interferencia. Por lo tanto, oramos por los líderes de las naciones y los llamamos a garantizar la libertad de pensamiento y de conciencia, y la libertad para practicar y propagar la religión, de acuerdo con la voluntad de Dios y según lo estipulado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Expresamos también nuestra profunda preocupación por todos los que han sido encarcelados injustamente, y en especial por quienes están sufriendo por su testimonio del Señor Jesús. Prometemos orar y trabajar por su libertad. Al mismo tiempo, rehusamos ser intimidados por su suerte. Con la ayuda de Dios, también nosotros procuraremos enfrentar la injusticia y permanecer fieles al evangelio, cualquiera que sea el costo. No olvidamos las advertencias de Jesús de que la persecución es inevitable.

(1Ti 2:1-4; Hch 4:19; 5:29; Col 3:24; Heb 13:1-3; Lc 4:18; Gá 5:11; 6:12; Mt 5:10-12; Jn 15:18-21)

 

14. EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO

 

Creemos en el poder del Espíritu Santo. El Padre envió a su Espíritu para dar testimonio de su Hijo; sin su testimonio el nuestro es inútil. La convicción de pecado, la fe en Cristo, el nuevo nacimiento y el crecimiento cristiano, son todos obra suya. Además, el Espíritu Santo es un espíritu misionero; por lo tanto, la evangelización debería surgir espontáneamente de una iglesia llena del Espíritu. Una iglesia que no es una iglesia misionera se contradice y apaga el Espíritu. La evangelización mundial pasará a ser una posibilidad realista solo cuando el Espíritu renueve a la iglesia en verdad y sabiduría, fe, santidad, amor y poder. En consecuencia, hacemos un llamado a todos los cristianos a orar por esta clase de visitación del soberano Espíritu de Dios, de modo que todo su fruto pueda aparecer en todo su pueblo, y todos sus dones puedan enriquecer el cuerpo de Cristo. Solo entonces toda la iglesia pasará a ser un instrumento adecuado en sus manos, para que todo el mundo pueda oír su voz.

(1Co 2:4; Jn 15:26, 27; 16:8-11; 1Co 12:3; Jn 3:6-8; 2Co 3:18; Jn 7:37-39; 1Ts 5:19; Hch 1:8; Sal 85:4-7; 67:1-3; Gá 5:22, 23; 1Co 12:4-31; Ro 12:3-8)

 

15. EL REGRESO DE CRISTO

 

Creemos que Jesucristo regresará en forma personal y visible, en poder y gloria, para consumar su salvación y su juicio. Esta promesa de su venida es un aliciente adicional para nuestra evangelización, porque recordamos sus palabras de que el evangelio debe ser predicado primero a todas las naciones. Creemos que el período intermedio entre la ascensión y el regreso de Cristo debe ser llenado con la misión del pueblo de Dios, que no tiene ninguna libertad para detenerse antes del fin. También recordamos su advertencia de que surgirán falsos profetas y falsos cristos como precursores del anticristo final. Por lo tanto, rechazamos como un sueño arrogante y autosuficiente la idea de que las personas alguna vez puedan construir una utopía en la tierra. Nuestra confianza cristiana es que Dios consumará su reino, y esperamos con gran expectativa aquel día, y el nuevo cielo y la nueva tierra, en los cuales morará la justicia y Dios reinará para siempre. Entre tanto, nos consagramos nuevamente al servicio de Cristo y de las personas, en sumisión gozosa a su autoridad sobre la totalidad de nuestras vidas.

(Mr 14:62; Heb 9:28; Mr 13:10; Hch 1:8-11; Mt 28:20; Mr 13:21-23; 1Jn 2:18; 4:1-3; Lc 12:32; Ap 21:1-5; 2P 3:13; Mt 28:18)

 

CONCLUSIÓN

 

Por tanto, a la luz de esta fe y esta resolución nuestras, hacemos un pacto solemne con Dios y entre nosotros de orar, planear y trabajar juntos para la evangelización de todo el mundo. Hacemos un llamado a otros para que se unan a nosotros. ¡Quiera Dios ayudarnos por su gracia, y para su gloria, a ser fieles a este pacto nuestro! ¡Amén, Aleluya!

 

 

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(1) Movimiento de Lausana. “Lausana y el evangelicalismo mundial: distintivos teológicos e impacto misionológico”. https://www.lausanne.org/es/contenido/lausana-y-el-evangelicalismo-mundial-distintivos-teologicos-e-impacto-misionologico Accedido: 9 de noviembre de 2020, 12: 30 PM.

(2) Movimiento de Lausana. “Pacto de Lausana”. https://www.lausanne.org/es/contenido/pacto-de-lausana/pacto Accedido: 9 de noviembre de 2020, 12: 39 PM.