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miércoles, 15 de enero de 2020

¿Es correcta la expresión "a grosso modo"?

Grosso modo es una locución latina de uso frecuente. Literalmente significa “de manera burda”. Se usa en español con el significado de “aproximadamente o a grandes rasgos” (1), (2).
Ejemplos útiles de su uso:

“Hay, grosso modo, tres clases de sermones: temáticos, textuales y expositivos”.
“Fue la violencia, grosso modo, la razón de la destrucción del mundo en tiempos de Noé” (Gn. 6:13).

El uso de “grosso modo” es correcto. Lo que no es correcto es anteponer la preposición “a”, o “en” y escribir o decir: “a grosso modo” o “en grosso modo”. Eso se hace de modo casi general. Evítelo a toda costa porque es incorrecto. Aunque cueste trabajo entenderlo esas preposiciones (a y en) están incluidas en la expresión latina, de acuerdo al hecho de que ésta se encuentra declinada en ablativo. En lingüística, el ablativo indica circunstancias de lugar, tiempo, modo, causa, agente, y demás que, en español, se expresan mediante las preposiciones en, a, por, con, sin, sobre, y demás. El ablativo recibe el nombre también de complemento circunstancial (3).
Por tratarse grosso modo de un latinismo no adaptado al español conserva la grafía latina original y debe, por ende, escribirse siempre con doble “s” y en cursiva, en su defecto, entre comillas (4), siguiendo las normas de escritura de latinismos y extranjerismos (5).
En resumen: nunca diga: “a grosso modo”. Nunca escriba “groso modo”.


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(1) Fabián Coelho. (s.f.). "A grosso modo o grosso modo". Diccionariodedudas.com. Disponible en: https://www.diccionariodedudas.com/a-grosso-modo-o-grosso-modo/ Consultado: 2 de junio de 2019, 08:57 pm.
(2) Diccionario de la Real Academia Española. https://dle.rae.es/grosso%20modo?m=form Accedido el 14 de enero de 2020, 2:48 PM.
(3) Enciclopedia Universal. https://enciclopedia_universal.esacademic.com/15458/Caso_ablativo Accedido el 14 de enero de 2020, 2:48 PM.
(4) Coelho, Ibíd.
(5) Ortografía de la Lengua Española, RAE y AALE, Espasa Libros, Madrid, 2010, págs. 601-603.



martes, 14 de enero de 2020

Nunca compare al Incomparable

Fue el error de Pedro. Él subió con el Señor a lo que muchos creen eran los picos nevados del Hermón. La escena se desenvuelve seis meses antes de la crucifixión. Participan con Pedro, los apóstoles Juan y Santiago. La súbita visión que tiene lugar es sobrecogedora: el rostro de Jesús cambia, sus ropas resplandecen, y una aureola de gloria le circunda. Irrumpen en la escena Moisés y Elías. El primero es la figura cimera en la historia de Israel, el más alto heraldo de la Ley judía; el segundo está allí como incomparable “profeta de fuego”. Pedro, sin saber lo que decía, habla a Jesús: “Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías” (Lc. 9:33b).
Es la viciada costumbre de comparar, siempre es mala, y especialmente incorrecta cuando lo que se compara es Incomparable. Pedro coloca al Señor en el mismo nivel de Moisés y Elías al usar su turbada escala de valores. “Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. Y vino una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo amado; a él oíd’”.  La voz del Padre puso las cosas en su correcta perspectiva: “Este [y no otro] es mi Hijo amado”. Tales palabras no pueden ser entendidas sino como una vindicación, como una gran corrección.
Para muchos Cristo es un profeta más, a la par de los muchos que han enarbolado, en las arenas del tiempo, una bandera de revelación, progreso y amor. El macroecumenismo contemporáneo quiere sentar en una misma mesa a Mahoma, a Buda y al Señor Jesús. Es Cristo visto como un hombre bueno, a la par de Gandi; un hombre sabio, a la par de Sócrates; uno, uno más…
A un tiempo se pugna para colocar, en un mismo nivel, evangelio y psicología; culto de la iglesia y reunión social; danza santa con baile desenfrenado; adoración sublime entre himnos históricos, con coros vacíos de mensaje, entonados bajo música estridente que nace de almas no comprometidas sino con el éxito y la sensualidad.
Confundidos por la paradoja del Eterno en el tiempo, usted puede perder, como Pedro, un pensamiento que debe estar claro como la luz del sol que brilló hoy, y es que Cristo está más allá de todo. Su inmanencia nada resta a su absoluta trascendencia.
Cuide siempre la posición que le da en su escala de valores, y nunca, nunca, nunca compare al Incomparable.


lunes, 13 de enero de 2020

Israel nunca será destruida

Fue hace dos mil seiscientos años. Los cuerpos del ejército de Babilonia sitiaron Jerusalén. Era inminente la destrucción. Serían esclavizados en irreversible deportación; sus tierras serían dadas a otros. Ese fue el contexto en que el profeta Jeremías, declaró a  gran voz: “Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre:  'Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente'” (Je. 31: 35, 36).
Esta es una expresión juramentada: para que Israel sea destruido tiene que colapsar el sol, implosionar la luna, y apagarse para siempre el brillo de todas las estrellas. Eso es lo que está diciendo el profeta en el Espíritu. Asombrosamente hermoso. A ningún pueblo de la tierra se le dio jamás una palabra así.

Así ha dicho Jehová: 'Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron', dice Jehová. 'He aquí que vienen días, dice Jehová, en que la ciudad será edificada a Jehová, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Ángulo. Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Jehová; no será arrancada ni destruida más para siempre' (Je. 31: 37-40).


sábado, 11 de enero de 2020

El fruto es determinante

Cristo fue el más grande maestro que enseñara sobre la tierra, y nos dejó una pauta para reconocer a las personas de valía. Él nos dijo: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7:16-20). Pudo hablar de dones, pero no lo hizo, porque hay algo más importante a la hora de determinar el valor de un ser humano. Él le llamó fruto.
El balance que hay entre los dones y el fruto tiene un curioso paralelo con el balance que hay entre las cualidades y el carácter. De hecho, los dones tienen que ver con las cualidades, y el fruto con el carácter.
Las cualidades hacen amigos; el carácter los conserva.
Las cualidades te posicionan; el carácter te sostiene.
Las cualidades son instrumentos; el carácter es la mano que los usa.
Las cualidades inician el camino; el carácter te lleva al final.
En las cualidades están la apariencia, la belleza y la funcionalidad; en el carácter está la quintaesencia de la verdad.
Con las cualidades parecemos; con el carácter somos.
Los dones, que son las cualidades, son importantes; el fruto, que es el carácter, es determinante.


viernes, 10 de enero de 2020

El más honroso tributo a aquel judío

En aquel memorable largometraje de Steven Spielberg, “La lista de Schindler” (1993), las palabras de Itzhak Stern, y el quebrantamiento final de Oskar Schindler: nada más conmovedor en este mundo (1).
Itzhak Stern fue el secretario contador de Oskar Schindler. El papel fue interpretado magistralmente por el actor británico Ben Kingsley. Oskar Schindler vendría al funeral de Itzhak Stern, en 1969. Allí, muy quebrantado, lloraría amargamente (2). A la postrer despedida fue el más honroso tributo que rindiera a su amigo judío.


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(1) La lista de Schindler. Extracto de la escena: "Despiéndose de los judios". Audio Latino. https://youtu.be/4UEQ9JzdZVk Publicado: 3 de noviembre de 2009. 
(2) S.a. ¿Sabías que…? La lista de Schindler II. http://www.todocalidad.es/sabias-que/sabias-que-la-lista-de-schindler-2/ 


jueves, 9 de enero de 2020

La única reserva moral de la humanidad

Cristo entró al mundo en un momento grandemente decadente de la historia. Un escritor-conferencista de la talla de Earle Albert Rowell en El libro invicto (1), llega a afirmar que la conjunción de judíos, griegos y romanos hizo de aquel uno de los momentos más oscuros de la historia. Roma, la cuarta bestia del libro de Daniel, pese a que lograría impregnar los tiempos con la imagen del llamado derecho romano, fue una sociedad penosamente caída. La historia, la literatura, el drama y el arte que sobrevivieron hasta los días actuales indican el estado general de su deplorable moralidad. La tremenda acusación que se encuentra contra la humanidad desde Romanos 1:18 hasta el 3:20, fue dirigida originalmente contra el imperio, y todos los testimonios de que se dispone comprueban su exactitud. La tendencia general en la sociedad convergía al abismo. La vida humana era de poco aprecio, y el asesinato era frecuente. Fácilmente se obtenía el divorcio y la sociedad lo aprobaba. El abandono de los hijos indeseables era una práctica común, como lo ilustra la bien conocida carta de Hilarión a su esposa, Alis: “Si llegas a dar luz, y es un niño, déjalo vivir; si es una niña, abandónala”. Abundaban la superstición y los timos de toda clase. Moralistas como, Séneca, tutor de Nerón, invocaban grandes ideales y hablaban palabras de reconocida sabiduría, pero sus recomendaciones hacían muy poco efecto sobre los atrincherados males de su tiempo(2);  nada impedirían el levantamiento del Coliseo romano que sería recordado en la historia por sus cruentos escenarios en que hombres y animales perdían las vidas en verdaderas “orgías de sangre” destinadas a satisfacer la sed morbosa de un imperio destruido, moralmente hablando.
Si, Cristo entró al mundo en uno de los momentos más tenebrosos de la historia, y con Él cambió el curso de los tiempos. Nadie tendría más influencia en el rumbo siguiente de la humanidad. Persona alguna torció el derrotero de los tiempos y cambió la cultura como lo hizo Él. Hoy el mundo occidental se erige sobre ideales cristianos. Puede parecer que la cultura contemporánea está muy lejos de alcanzarlos en su totalidad y perfección, pero el nivel de penetración que estos tienen en el mundo en que vivimos, en el respeto a la vida, el derecho de la infancia y la mujer, aun en la proscripción creciente del maltrato animal, no se pueden desconocer.
El país más desarrollado de la tierra, a cuyas arenas todos sueñan llegar, cuyo ejército no puede ser enfrentado, que por su cultura asombra en la seriedad de su legalidad, a la cual no escapa ningún funcionario es, sin margen a dudas, Estados Unidos. Acerca de él la escritora chilena Isabel Allende, entrevistada por Andrés Oppenheimer para la cadena noticiosa de la CNÑ, afirmó:

Estados Unidos es un país formado sobre una idea; es la primera vez que un país nace de una teoría. Siempre los países se formaron de manera orgánica, fueron como creciendo de a poco, pero un grupo de hombres ilustres se pone de acuerdo para crear un país sobre la base de ciertos principios, y dicen: “esta es nuestra constitución, estas son nuestras instituciones, estos son nuestros principios morales, que van a sostener este país”. Y con todo lo que le ha pasado a Estados Unidos incluyendo la guerra de secesión, se han sostenido esas instituciones. (3)

Los puritanos que desembarcaron un día, y luego los padres de la nación, levantaron el país más poderoso de la tierra sobre cimientos de moralidad cristiana. Fueron cristianos protestantes los que colocaron las bases morales, constitucionales y legales sobre las que se erigió, llegando a alcanzar hoy, con asombro, la posición cimera desde donde rutila por encima de todos los pueblos. Tal cosa lo hizo posible la penetración alcanzada por la moralidad cristiana. Eso satisfizo y trajo el respaldo de Dios. No hay otra explicación para el fenómeno norteamericano.
El mundo fue penetrado, y no nos pudo desconocer, porque somos la Iglesia de Jesucristo. Somos la “sal de la tierra”; “somos la luz del mundo” (Mt. 5:13, 14).
No hay otra; somos la única reserva moral de la humanidad.

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(1) Earle Albert Rowell. El libro invicto. Sin otro dato.
(2) Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, p. 82.
(3) Isabel Allende. Entrevistada por Andrés Oppenheimer en “Oppenheimer Presenta # 1921”. 10 jun. 2019.  https://www.youtube.com/watch?v=wdbHptgDEs8 Accedido el 9 de enero de 2020, 3:23 PM.


miércoles, 8 de enero de 2020

El último discurso de Jesús


El último discurso de Jesús es una de las porciones más importantes de la Biblia.  Estas palabras hacen énfasis en la misión más importante que la iglesia habría de tener en lo adelante. Pocas porciones de la Biblia han tenido una repercusión tan grande en la conducta siguiente de la iglesia, durante sus dos mil años de historia. Su registro se encuentra en Mateo 28:16-20:

Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús había ordenado, y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.  Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Por la extraordinaria importancia que esta porción encierra, se presenta en este libro una breve revisión de carácter exegética, incorporándose al desarrollo de la misma el análisis sintáctico, semántico, el bosquejo que se deriva y las conclusiones. Se ruega a Dios le sea de bendición.

Detalles de producto

Pasta blanda: 58 páginas
Editor: publicado de forma independiente (5 de enero de 2020)
Idioma: español
ISBN-10: 1656280159
ISBN-13: 978-1656280152
Dimensiones del producto: 5 x 0.1 x 8 pulgadas
Peso de envío: 4 onzas

Puede adquirir este libro en la dirección: 


martes, 7 de enero de 2020

Pongámonos de acuerdo: el término “empoderar” ¿es un anglicismo?

Tropecé hace algún tiempo con la palabra empowered, intentando traducir expresiones del escritor cristiano Robert P. Menzis (1), que aparecen en su obra Empowered for witness, una interesante publicación de marzo de 2005. Con humildad confieso que vine a descubrir la existencia de la palabra “empoderar” en español, como traducción del mencionado término inglés. Significa algo parecido a “adquirir poder”. Como sucede con frecuencia tras conocer una palabra nueva a partir de entonces la encontré en todas partes, y la incorporé a mi aljaba léxica como un anglicismo novedoso, toda vez que, en muchos años de lectura teológica, nunca la vi. El asunto es que a mi esposa le molesta el término, quizá porque adolece de una penosa ausencia de eufonía (2). De modo que, una vez más, puse proa rumbo a los diccionarios, y comentarios de aquellos que conocen a profundidad los resquicios de mi lengua, la más radiante del mundo, aquella que honró Cervantes.
Para mi sorpresa el término empoderar aparece en la decimoquinta edición del Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española, de 1925, con el significado de apoderar. Esta definición tiene vigencia, pero hay una dificultad, y es que el significado de la palabra apoderar ha evolucionado con el tiempo. En la vigésimo primera edición del Diccionario de la Real Academia Española (1992), aparecen cuatro significados para el término: 1) dar poder a alguien para que represente a una persona en un juicio; 2) dar posesión de algo a alguien; 3) hacerse alguien dueño de algo; 4) hacerse poderoso o fuerte. Este cuarto significado es el que prima en los tiempos actuales. De modo que tanto empoderar, como su significado más directo apoderar son términos antiguos en español, solo que apoderar ha perdido algunos de los significados que se le daban en décadas anteriores (3), y que se destacan en los guiones de novelas antiguas.
El Dr. José G. Moreno del Alba, lingüística, filólogo, investigador y académico mexicano, afirma, a modo de conclusión, que el creciente uso del vocablo inglés empower dio al traste con un sonido léxico desconocido para los hispanoparlantes, que es la palabra  empoderar. Se hace énfasis en el hecho de que empower, o sus variantes empowering o empowered, se están usando con renovada frecuencia en el contenido discursivo inglés por algunos movimientos sociales, entre los que resaltan notablemente las corrientes feministas. De modo que, al decir del Dr. Moreno del Alba, empoderar sería “un anglicismo no crudo sino cocido” (3), es decir, se trata de un vocablo que ya existía en español, pero que ha sido “redescubierto” por la necesidad de traducir un término que se ha retomado con fuerza inusitada en la comunicación inglesa, que es la palabra empower.


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(1) El célebre escritor Robert P. Menzies, aludido en este artículo, es Profesor adjunto del Asia Pacific Theological Seminary en Filipinas y de Assemblies of God Theological Seminary en Estados Unidos. Director de Synergy, una organización que capacita a personas del sudoeste de China en pro a que consigan una vida más productiva. Autor de varias publicaciones donde prima el tema pneumatologico. Tiene estudios doctorales (PhD) en Nuevo Testamento en la University of Aberdeen, Escocia. https://www.sepaweb.org/novedades/pentecostes-esta-historia-es-nuestra-historia/ Accedido el 6 de enero de 2020, 3:37 p. m.
(2) Eufonía [Del latín tardío euphonĭa, y este del griego εὐφωνία (euphōnía)]: sonoridad agradable. (Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Actualización de 2019. https://dle.rae.es/eufon%C3%ADa?m=form Accedido el 6 de enero de 2020, 4:47 p. m.
 (3) Minucias del lenguaje”. José G. Moreno del Alba.  https://www.fondodeculturaeconomica.com/obra/suma/r2/buscar.asp?word2=empoderar  Accedido el 6 de enero de 2020, 3:19 p. m.


lunes, 6 de enero de 2020

Nuestro catálogo de libros en Amazon



Con cuidado, y mucho orden, se estructuró un catálogo de las publicaciones de nuestra autoría que, en la gracia de Dios, se encuentran disponibles en Amazon, para bendición de mi humilde público lector, a quien tanto respeto y amo. Al hacerlo se tuvo como propósito brindar una facilidad mayor a la localización de estos textos, al colocar al lado de la fotografía y nombre de cada libro, su número ISBN. Al abrir Amazon solo será necesario escribirlo. Por ejemplo, si el lector quiere adquirir el libro Escrito está, solo tiene que abrir la aplicación de Amazon en su móvil o laptop y escribir en el buscador: ISBN-13: 978-1092892797. Este ISBN (International Standard Book Number) es el código internacional de ese libro, y le permitirá encontrarlo con facilidad. Si Dios así lo permite, este catálogo se irá reeditando en la medida en que nuevas publicaciones sean subidas a Amazon.
Nos mueve el sentido y la responsabilidad de expandir el alcance de la Palabra desde nuestro ministerio, y dar gloria a Aquél que nos amó. Se acerca la Segunda Venida de Cristo y la Gran Tribulación; usemos todos los recursos y talentos recibidos para que este evangelio llegue hasta lo último de la tierra, y se cumpla la profecía que precede a la restauración de todas las cosas bajo el gobierno milenial de Cristo: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mt. 28: 14).

Puede adquirir este catálogo en la dirección:



domingo, 5 de enero de 2020

La grave omisión de la coma vocativa

El vocativo se separa del resto de la oración con una coma; a ésta se le llama coma vocativa. Su uso es obligatorio; con frecuencia se olvida. El vocativo en la oración es el receptor del mensaje, es decir, la persona a la que se dirige el que habla.
Ejemplos de vocativos y de la coma que está indicada:

“Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lu. 11:1-b).
Aquí el vocativo es Señor, y va seguido de la coma vocativa que le corresponde.

“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Lu. 15:21-b, c).
Aquí el vocativo es Padre, y va acompañado de la coma vocativa que le corresponde.

“…Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel” (Ez. 3:1).
Aquí el vocativo es Hijo de hombre, y va acompañado de la coma vocativa que le corresponde.

“¿Qué ves tú, Jeremías?” (Je. 1:11-b).
En este caso el vocativo, que es Jeremías, está al final de la oración, por tanto, la coma vocativa va delante, y no detrás. Advierta también que el signo de cierre de la interrogación va después del vocativo Jeremías, que es parte de la pregunta.

Un ejemplo similar sería:
“Y dijo: ¿Qué ves, Amós?” (Am. 8:2-a).


sábado, 4 de enero de 2020

Aquel legado que nos dejó Alejandría

Fue singular la evolución de la ciudad egipcia de Alejandría tras su fundación por Alejandro Magno. Se convirtió de hecho en un notable emporio comercial y en un maravilloso centro educativo. Bajo el impulso de la dinastía ptolomea vino a ser la sede de una inmensa biblioteca en la cual se preservaron las principales joyas literarias de los tiempos antiguos. Sus bibliotecarios fueron eruditos que iniciaron el estudio de la gramática griega y la crítica textual (1).
La influencia judía allí fue grande desde su fundación (1). Muchos creen que José y María, padres de Jesús, encontraron amparo en esa ciudad, mientras se refugiaban por consejo del ángel (Mt. 2:13) (2). Se sabe que Alejandro Magno cedió importantes terrenos a los colonos judíos y los admitió con plena ciudadanía (1). Fue bajo Ptolomeo Filadelfo (285-246 A.C.) que se tradujeron al griego las Escrituras judías. La versión resultante, conocida como la Septuaginta, se convirtió en la Biblia popular de los judíos en la dispersión (1). Fue la versión que, por lo general, usaron los escritores del Nuevo Testamento a la hora de citar el Antiguo Testamento, y que hace al lector contemporáneo de la biblia sentir que las citas difieren cuando son leídas en el Nuevo Testamento y luego en el Antiguo, en las versiones contemporáneas que siguen los textos hebreos para el Antiguo Testamento (2). La calidad del griego varía de libro a libro. A veces es pulida y en otras ocasiones muy literal. No obstante, constituye una valiosa ayuda para los contemporáneos porque deja ver el sentido en que los traductores interpretaron las Escrituras hebreas, y algunas veces revela que hubo un texto hebreo notablemente diferente del que existe en la actualidad (1).
El incendio de la Biblioteca de Alejandría fue sin dudas, el desastre literario más grande de la historia, toda vez que hizo desaparecer numerosos manuscritos muy antiguos de la Biblia que, con toda seguridad, fueron consultados a la hora de sacar a la luz la versión Septuaginta. Pese a todo, el legado literario y científico de Alejandría perdurará con el tiempo.


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(1) Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, pp. 36, 37.)
(2) Everett Wilson. Conferencias. “Nuevo Testamento”. La Habana, abril de 2007.


viernes, 3 de enero de 2020

Él va delante

Se sube a YouTube la grabación, en formato audiovisual, del mensaje predicado en el Templo “Palabras de Vida” de las Asambleas de Dios de Cuba en Santa Amalia, La Habana, Cuba, en la noche del domingo 8 de julio de 2012. Predicación: Rev. Dr. Octavio Ríos Verdecia. Dirección del grupo de alabanza: Dra. Elízabeth Ríos de la Cruz.

jueves, 2 de enero de 2020

Hasta ese día...

A mi profesión pública de fe cristiana, mis compañeros de estudio no tardaron en reaccionar. En aquel lejano 14 de febrero de 1986, el Hospital Docente Clínico-Quirúrgico “General Calixto García”, en El Vedado habanero de Cuba, tenía pocos árboles, de manera que supuse que un poste de luz para colgarme sería la elección. Subestimé el poder de imaginación de algunos de ellos. Una estudiante de quinto año [BS], representante del Partido Comunista de Cuba (PCC) y a la que no le asistían las dotes de una sonrosada juventud, dijo en un tono mórbidamente sugerente a los demás: “En mi época, a los que hacían eso…, ¡se les daba una ‘tunda de palos’!” De manera que, para ventura de la empresa eléctrica, quedaba descartada la variante del poste. Otro [SR], más práctico en el ahorro de energía consideró: “¡Lo que hay que hacer es botarlo!” La intervención de mis leales amigos Carlos Díaz Macaya (1), Ivón Mayo Chirino (2), Julio Blanco (3), Julio Roque (4), Eugenio Negrete (5) y María Esther Raola (6), unidos a algunos más, le dieron un curso dilatorio a aquel tribunal sumarísimo, digno émulo de la Santa Inquisición.
Casi inmediatamente, en súbita eclosión, apareció Sherlock Holmes, reencarnado en la novena generación, en cierta compañera de año [IG] que hizo una envidiable inferencia: “¡Eso es cosa de Zaida!” Zaida Alcover (7) era una estudiante de la misma aula, teclista del Templo “William Carey” de la Convención Bautista de Cuba Occidental (8), en J y 25, locación cercana al hospital, pastoreada entonces por el veterano Juan Francisco Naranjo Rodríguez. Siempre me resultó gracioso que en J y 25 estuviese el pastor Naranjo y en K y 25, que era la Iglesia Metodista, a solo unos metros, estuviese el pastor Joel Ajo. “Ajo y Naranjo”, decía en mis profundas introspecciones. Sin dudas que hubo algo de agricultura en mi expresión pública de fe.
 A raíz del fenomenal descubrimiento de aquella hija indiscutible de Arthur Conan Doyle (9), el fuego cerrado se dirigió contra Zaida. Así lo permitió Dios, porque las espuelas de Zaida, correspondían para entonces a las de un gallo más desarrollado que el mío; fue tal la algarabía que formó, que tuvo que venir hasta el hospital el Lic. Silvio Platero Irola (10), secretario del Dr. José Felipe Carneado, responsable, este último, de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC. El Lic. Platero se reunió a puertas cerradas en la dirección del hospital, con el director, Dr. Arnaldo Torriente, con el primer secretario del PCC y su homólogo de la UJC; puso todas las cosas en orden y reorientó las directrices del gobierno para el novedoso tratamiento del problema religioso en Cuba, que se encontraba en fase de rectificación. Me ahorré así la expectativa de un inminente y nada halagüeño “ajuste de cuentas”.
Pocos días después, el domingo 23 de febrero de 1986, gestionando un diapofonograma de apologética acerca de “La Sábana Santa”, muy en boga en aquella época, asistí unos minutos a la Convención que se estaba celebrando en el Templo Bautista “El Calvario”, de Zulueta y Dragones, Ciudad Habana. Coincidí allí con el pastor Naranjo; este se me acercó y me manifestó que la dirección del entonces Consejo Ecuménico de Cuba, actual Consejo de Iglesias, estaba interesada en saber si se había practicado alguna represalia fuera de control.  Me dio además algunos consejos generales, que le agradeceré mientras viva.
Felizmente las cosas no fueron más allá de una guerra fría de alumnos y profesores, que duró hasta que terminé la carrera. Tuve, no obstante que pagar un precio de discriminación y tensión inimaginable. En los exámenes tenía que obtener cinco puntos para que me registraran con cuatro; si sacaba cuatro puntos me darían tres, y si sacaba tres, no tengo que decirle lo que pasaba...
Almorzaba un día en el comedor del hospital, cuando se me sentó al lado mi entrañable amigo, la eminencia gris de mi curso, el hoy Dr. Eugenio Lázaro Negrete Torres, y tras un silencio, muy sospechoso y sugerente en mi elocuente, culto y explosivo amigo, me dijo: “¡Esto es lo que yo no quiero que nunca me pase!” Sorprendido le pregunté: “¿¡Qué cosa!?” Mirándome como quien contempla un absurdo, me contestó, con los ojos muy grandes: “¿¡Tú no te das cuenta de que a tres metros de ti no se sienta nadie!?” Pensé que yo era el único que se había dado cuenta. No recuerdo si atiné a decirle algo…
Conservo en la memoria el registro cuidadoso de los que protagonizaron los matices más sombríos de esta historia. La líder del PCC que propuso la golpiza por el delito de tener una fe limpia en un Dios de amor, hoy tiene su Facebook lleno de imágenes con las más obscenas brujerías. Su tenebrosa doble moral habla por ella. Algunos de mis “contrincantes” más tenaces [JV] llegaron a ser miembros de la Convención Bautista de Cuba Occidental. La secretaria general del comité de base que me juzgó [ZS], se hizo católica poco después. Uno se suicidó [RM]; otros [SR] vegetan tristemente rumbo al fin, envejeciendo prematuramente…
En consecuencia, tras las reubicaciones morales y espirituales de los que tanto me escarnecieron, endilgándome con los términos más soeces, un compañero de carrera me preguntó: “¿Alguno te pidió perdón alguna vez?”. “No es necesario —le contesté—; hace treinta años les perdoné…”.
No abriré ciertas cajas de Pandora. Dejemos dormir algunas memorias. Ojalá y nunca tengan que ser despertadas. Tras aquellos días viví años maravillosos; eso es lo importante. Los planes que se encauzaron contra mi persona abortaron. Me pude graduar. Dios me dio una esposa excepcional, casa, familia, ministerio, congregación, pude viajar al extranjero. Pienso que todo lo que he tenido, todo lo que he logrado, comenzó en aquellos penosos minutos de testimonio público de mi fe en Cristo. Nunca, por grande que llegó a ser el precio, ni por inciertas y gélidas que se tornaran las circunstancias que me abrazaron, me he arrepentido de haberlo hecho. Lo recuerde el Señor en mi favor el día de la eternidad.
Para mis compañeros de curso mis mejores deseos. Solo Dios sabe cuánto he orado por cada uno. Mi más noble expectativa es verlos en el cielo, a donde voy. Pueda entonces darles el abrazo que me negaron en la tierra. Hasta ese día, para ellos, mi perdón y mi amor.


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(1) Carlos Marcelino Díaz Macaya. Se graduó en 1987. Actualmente es Especialista en Medicina General Integral y Gineco-Obstetricia.
(2) Ivón Mayo Chirino. Se graduó en 1987. Actualmente es Especialista en Medicina General Integral y miembro de la Iglesia Bautista “El Calvario” en Ciudad Habana, de la Convención Bautista de Cuba Occidental. Cumplió misión en Sudáfrica.
(3) Julio Blanco Trujillo. Se graduó en 1987. Se hizo especialista en Medicina Interna y Cuidados intensivos.
(4) Julio Roque. Se graduó en 1987. Se hizo especialista en Pediatría.
(5) Eugenio Lázaro Negrete Torres. Se graduó en 1987. Se hizo especialista en Fisioterapia y Rehabilitación.
(6) María Esther Raola Sánchez. Se graduó en 1987. Se hizo especialista en Nefrología.
(7) Zaida Alcover. Se graduó en 1987. Se hizo especialista en Medicina General Integral.
(8) La separación de esta congregación y su templo de la Convención Bautista de Cuba Occidental se realizó algunos años después. El autor recuerda este hecho con profunda tristeza. Unida a otras congregaciones bautistas, separadas también, integró la “Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba” varios años después de fundada ésta última. La “Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba” nació el 8 de septiembre de 1989. Fueron reconocidos oficialmente por la Alianza Bautista Mundial en 2005 y por el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia de Cuba en 2006. Tienen actualmente treinta y nueve iglesias en diez provincias del país, con treinta y ocho pastores y una membresía general de unas 3.500 personas. La “Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba” tiene una fuerte inclinación política socialista. (Alberto I. González Muñoz, I vimos su gloria. Ciudad Habana: Editorial Bautista, 2007, p. 95.)
(9) Autor de las novelas de Sherlock Holmes. (Nota del autor.)
(10) Silvio Platero Irola. Cuba. Licenciado en Ciencias Sociales de la Escuela Superior del Partido Comunista en la ex-Unión Soviética. Su línea de investigación es “Religión y Sociedad en el continente americano”. Trabajó como funcionario de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central desde 1986 hasta 1998.  Fungió como subdirector del Centro de Estudios de América del Comité Central del PCC. (Caridad Massón, La Revolución Cubana en la vida de pastores y creyente evangélicos. La Habana: La Memoria. Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, 2006, p. 217.) En 2017 aparece on line como presidente del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los pueblos (Pablo Ruiz. “Silvio Platero: ‘Estamos al borde de una Tercera Guerra Mundial’” (https://www.telesurtv.net/opinion/Silvio-Platero-Estamos-al-borde-de-una-Tercera-Guerra-Mundial-20170503-0050.html Publicado: 3 de mayo de 2017).


miércoles, 1 de enero de 2020

Dios en mis sentidos


 En un lenguaje sencillo, describe la complejidad del funcionamiento de los sentidos clásicos del ser humano (vista, oído, olfato, gusto y tacto), y del cerebro, desde una perspectiva apologética cristiana. Se exalta la grandeza de la Obra de la creación de Dios al evaluar los asombrosos funcionamientos de los sentidos, apuntándose hacia lo evidente que viene a ser la intervención de un Creador.

Detalles de producto
Páginas: 58 páginas
Editor: publicado de forma independiente (27 de diciembre de 2019)
Idioma: español
ISBN-10: 1652006591
ISBN-13: 978-1652006596
Dimensiones del producto: 5 x 0.1 x 8 pulgadas
Peso de envío: 4 onzas

             Disponible en: 

           https://www.amazon.com/gp/product/1652006591/ref=dbs_a_def_rwt_bibl_vppi_i12


miércoles, 25 de diciembre de 2019

¿Qué es la Navidad?

“…yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33)

Sucedió en la Galia (1). Pudo ser la más grande derrota de Roma. La gente dice presurosa: “Julio César conquistó la Galia”, pero la mayoría ignora lo que costó.
De fracaso en fracaso las legiones romanas incursionaban allí. Del otro lado del río el ejército galo se burlaba del romano; les mostraban sus armas, y de día y de noche les hacían llegar mensajes elocuentes de no sometimiento. Cuando los romanos intentaban una maniobra de cerco o un ataque de retaguardia los galos desaparecían para luego reaparecer. El orgullo romano iba sintiéndose cada vez más herido.
Los galos finalmente se parapetan detrás de una poderosa muralla. Los romanos creen que ha llegado la oportunidad, pero una y otra vez son repelidos. Las tropas están gastadas, miles de soldados han muerto, la moral está resquebrajada, los romanos se sienten virtualmente derrotados por una Galia inconquistable. Ningún ejército avanza, nadie atina a instrumentar un plan. Las tropas de reserva han abortado su último ataque contra los infranqueables muros.
¿Qué queda por hacer? ¿Qué falta por hacer que no se ha hecho? Julio César desenvaina su espada. Su brioso corcel se mueve. Su guardia personal, último reducto de honor, ocupa la vanguardia, y con un enérgico ademán Julio César se lanza delante de sus soldados, rumbo a los muros galos. Cuando los romanos vieron a su comandante, con su capa roja, su caballo blanco y su espada desnuda, todos se lanzaron contra la muralla… (2).
Cayó la Galia.

El mundo, destruido por el pecado y controlado por Satanás, es inconquistable. Filósofos, moralistas, pensadores de todos los tiempos y edades lo han intentado, asaltando sus muros desde todas las direcciones. Han fracasado. Fracasaron Sócrates, Confucio, Mahoma y Gandhi. La humanidad se replegó derrotada ante los infranqueables muros del pecado y la muerte; solo quedaba una cosa por hacer; lo cantó, con inigualable himnología, Emily E. S. Elliot:

Tú dejaste tu trono de gloria por mí
al venir a Belén a nacer (3).

Jesús dejó las mansiones celestiales y las glorias eternas. Humilde, descendió del cielo, y se puso al frente de su ejército en un pesebre, en Belén de Judea. Es la historia de la Navidad: Cristo poniéndose al frente de su iglesia.
Detrás de las tiernas escenas de los pastores que velaban las vigilias de sus rebaños en la noche, más allá de los ángeles que cantaban, los regalos ofrecidos, la estrella que rutiló, los magos, el clima de recogimiento, quietud y bondad, que hay en torno a todo esto, la Navidad es una poderosa declaración de guerra. Es Cristo descendiendo para ponerse al frente de su ejército y conquistar un mundo inconquistable, y lanzar, en una avalancha, toda su fuerza contra el pecado y la muerte.
“¡Venciste Nazareno!”, gritó Napoleón. “Al vencedor divino de la muerte…”, cantó Bécquer (4); “Los reinos de este mundo han venido a ser del Señor y de su Cristo”, proclamarán las corales celestiales (Ap. 11:15). ¡Son voces de batalla y gritos de victoria! Desde cualquier perspectiva que se mire, la Navidad fue el inicio de un viraje en la guerra: el Rey se puso al frente de su ejército. Para eso nació Jesús y para eso hubo Navidad. Lejos de ser el pesebre un tierno espectáculo de recogido amor, es un cañón abocado al pecho mismo del infierno, es una espada blandida en la mano de un rey, es un “¡a la carga!”, en boca de un general,
Dos veces ha temblado Satanás: una fue en la cruz, la otra… en el pesebre.


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(1) Actual territorio de Francia.
(2) David Thomas, Conferencias, Corrientes Teológicas Actuales. Asambleas de Dios. La Habana, 2006.
(3) Eduardo Nelson, Editor, Himnario bautista, Himno 60. Chile: Casa bautista de publicaciones, s.f.
(4) Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas y Leyendas, Biblioteca elect. DVD. Libros Dot. S.f., pp. 80, 81.



jueves, 19 de diciembre de 2019

Roma. Límites en la historia

Roma es recuento histórico obligado para todo estudioso bíblico. Los hechos descritos en el Nuevo Testamento se desenvolvieron en el contexto de su hegemonía mundial. El imperio romano se extendió en los tiempos del Nuevo Testamento desde el Atlántico por el oeste hasta el Éufrates y el mar Rojo por el oriente, y desde el Ródano, el Danubio, el mar Negro y los montes del Cáucaso por el norte, hasta el Sahara por el sur. Roma, fundada en el año 753 A.C., fue al principio una comunidad de pequeñas ciudades. A comienzos del quinto siglo A.C., había alcanzado ya una firme organización con un gobierno republicano. Por medio de alianzas con las comunidades de los alrededores y gracias a una prolongada sucesión de guerras contra los Etruscos en el norte, y contra otras tribus en el sur, en el año 265 A.C., se había convertido en una potencia. En el curso de los dos siglos siguientes, tuvo una gran lucha contra Cartago, principal potencia marítima del Mediterráneo occidental. Las guerras que sostuvieron terminaron en el año 146 A.C., cuando el general romano Escipión Emiliano tomó la ciudad de Cartago y la redujo a polvo, alcanzando Roma el dominio sobre España y África del Norte. Por la misma época Macedonia quedó convertida en provincia romana, y después del saqueo de Corinto, en el mismo año (146 A.C.), Acaya quedó bajo control romano. En el año 133 (A.C.) Atalo III, rey de Pérgamo, murió y legó su reino a los romanos. De la organización que ellos le dieron surgió la provincia de Asia. Las guerras en la parte oriental de Asia Menor continuaron hasta que Pompeyo completó la conquista del Ponto y del Cáucaso. En 63 A.C., Pompeyo organizó a Siria como provincia romana, anexándole Judea. Del 58 al 57 A.C., César llevó a cabo sus famosas campañas en Galia convirtiéndola en suelo romano. Así fue cómo en quinientos años de casi ininterrumpidas guerras, Roma, la ignorada villa de las márgenes del Tíber, creció hasta convertirse en dominante imperio mundial (1).


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(1) Merrill C. Tenney. Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento. Edición revisada y aumentada. Grand Rapid. Michigan. Editorial Portavoz, 1989, pp. 19, 20.


miércoles, 18 de diciembre de 2019

¡Brilla!

La he leído atribuida a Esopo, el sabio griego del siglo VI, que fundamentaba su arte de enseñar en el uso de la fábula. Trataba sobre aquel día en que una obstinada serpiente perseguía a una pobre y asombrada luciérnaga que, desconcertada por la extraña experiencia, no atinó sino a preguntarle:
—¿Por qué me persigues? ¿Soy parte de tu cadena alimenticia?
—No —le contestó la serpiente con frío cinismo.
—¿Te hice algo malo? —preguntó la sorprendida luciérnaga.
—No —volvió a decir la serpiente.
—Si no soy alimento para ti, ni te hice algo malo…, ¡¿por qué me persigues?!— preguntó la luciérnaga, ya fuera de sí.
La serpiente, nadando en un mar de ira, le contestó:
—¡Odio que brilles! 
La fábula se explica sola. Es poco lo que se puede agregar, porque su final es sacudidor, y todo el mundo entiende a qué se refiere. A veces las hostilidades que vienen de la gente que te rodea no están vinculadas con errores, desdoros o resentimientos; compartes la culpa de la luciérnaga: brillas.
Parece exagerado afirmarlo, pero todas las guerras tuvieron ese móvil: el de una nación buscando apagar el brillo de otra. El martirologio cristiano pasado, no fue otra cosa que eso; sea la decapitación de Juan el Bautista, la lapidación de Esteban, o la muerte a espada de Santiago, todo estuvo en función de un mismo objetivo: apagar el brillo, que en unos fue el testimonio, y en otros la profecía. ¿Cree que lo lograron? “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (He. 11:4).
A veces el brillo estuvo en las obras:

Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas, los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: ‘El agua es nuestra’. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: ‘Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra’ (Gn. 26: 19-22).

Bien por Isaac y sus pastores; nos enseñan hoy que el brillo a veces tiene un costo: el de abrir un nuevo pozo.
Pozos que te cierran incompetentes que no supieron abrirlos, rayos que encienden tus bosques, plagas de langostas que minan los reverdecidos campos de trigo que sembraste, críticas, escarnecimientos, pútridas detracciones, ataques a tus libros o artículos, de ineptos que se erigen como maestros, y no son capaces de escribir un párrafo; tales son los precios que paga aquel que brilla.
Por dolorosa que sea la experiencia nunca lo podrás evitar: brillarás; es tu naturaleza. La fusión de llamamiento, investidura ministerial y gracia del cielo no se puede esconder y produce un efecto en ti: brillas, con un brillo que, por más que trates, no puedes ocultar. No lo pudo Jesús; en Tiro y en Sidón luchó por pasar inadvertido: “…y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse” (Mr. 7:24 b, c). Él era el más refulgente brillo del cielo.
Nada te importen los fuegos fatuos de los que buscan encender con destrucción el camino por donde andas. Ten en nada las lenguas de áspides que nunca se moverán para fortalecerte o estabilizarte. Levanta tus ojos, ciñe tus lomos, camina adelante, y desde aquí recibe la voz del cielo que te ordena hoy: ¡brilla!

Nunca esperes el momento de una gran acción,
ni que pueda lejos ir tu luz;
tus pequeños actos pueden ser de bendición,
brilla en el sitio donde estés.

Brilla en el sitio donde estés,
brilla en el sitio donde estés.
Puedes con tu luz algún perdido rescatar,
brilla en el sitio donde estés.1


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1 Himnología cristiana. “Brilla en el sitio donde estés”. Letra: Ina Duley Ogdon. Vers. esp: Vicente Mendoza. Música: Charles H. Gabriel.


martes, 17 de diciembre de 2019

¿Cómo pueden?

¡Sublime! ¡Qué exaltadas sonoridades! ¡Qué bellas notas en que cuajan acrisoladas las más delicadas armonías! Palidecieron deslumbrados Häendel, Mozart y Juan Sebastián Bach. La sinfónica de Londres ya los busca. Deléitese mientras escucha musitar a su oído esta incomparable composición musical…

 

United Kingdom. El concierto 12 https://www.youtube.com/watch?v=Cju1emGm_8I