En los campos del lejano archipiélago nipón crece el cerezo japonés. También le llaman sakura. Su flor apenas dura una semana, antes de descargar una lluvia de pétalos sobre la tierra. La poesía japonesa, de antaño, vio en ella, en su triste fugacidad, la belleza efímera de la vida.
Sakura..., flor breve, como mis alegrías.
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