Leía hoy cierta publicación de un prestigioso colegio suramericano. Decía tener en su sede el «Club de los poetas tristes». Sin desdecir de los méritos de la preciada institución, y todo el que se ocupe de educar y templar al alma para la vida los tiene, quedé enclaustrado en la expresión «poetas tristes», porque me pareció que flotaba en un extraño mar de redundancia. Consulté a Khalil Gibran. El finado autor de El profeta me contestó en Alas rotas: «Pero los poetas son personas desventuradas, pues, por más alto que se eleven sus espíritus, siempre estarán envueltos en una atmósfera de lágrimas» (1).
Poetas tristes..., como si alguno no lo fuera.
__________
(1) Khalil Gibran. Alas rotas. 1912. Obra de Dominio Público. wwwalejandria.com, p. 17.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Su comentario a este artículo se recibe con respeto y gratitud.