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domingo, 2 de agosto de 2026

Ninguna dignidad nace de empujar a un pueblo exhausto a una guerra imposible

El Partido Comunista de Cuba está instando al pueblo a una guerra contra Estados Unidos. Pensado con serenidad y sentido histórico, tal idea es profundamente irresponsable, retórica y desconectada de la realidad. Hablar de una «guerra contra Estados Unidos» desde Cuba no es solo inviable en términos militares, económicos y tecnológicos, sino que funciona más como consigna propagandística que como proyecto real. No es un llamado a la defensa nacional, sino un recurso discursivo que el poder ha usado durante décadas cuando enfrenta crisis internas graves. Estos son algunos puntos a considerar:


Desproporción absolutaUna guerra real sería una catástrofe inmediata para Cuba. No existe capacidad material, logística ni estratégica para sostener un conflicto con una potencia mundial. Quien lo sugiera lo sabe.


Uso del enemigo externoHistóricamente, el Partido Comunista de Cuba ha recurrido al «enemigo imperialista» para justificar el empobrecimiento, silenciar el descontento y exigir sacrificios que siempre recaen sobre el pueblo, no sobre la élite.


El pueblo cubano no quiere una guerraEl cubano quiere luz, comida, medicinas, libertad de movimiento y futuro, no trincheras ni consignas. La emigración masiva es la prueba más clara: quien huye no está pensando en combatir, sino en sobrevivir.


Retórica sin consecuencias para quienes la emitenLos que llaman a la guerra no enviarían a sus hijos, ni vivirían bajo bombardeos, ni pasarían hambre en un conflicto. Para ellos es un discurso cómodo desde oficinas protegidas.


En resumen


La idea de una guerra de Cuba con Estados Unidos no es solo ridícula, es también peligrosa como manipulación moral, porque intenta convertir la frustración social en odio externo, en lugar de asumir las correspondientes responsabilidades internas.

Dicho en términos martianos: la patria no es altar para el sacrificio inútil, sino casa para la dignidad. Y ninguna dignidad nace de empujar a un pueblo exhausto a una guerra imposible.





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