—La sociedad que vamos a construir será de tal naturaleza que todo el mundo se querrá ir. Sean jóvenes o ancianos vivirán cada día con el pensamiento constante de emigrar. Nuestros propios funcionarios querrán hacerlo. Los deportistas usarán las competiciones foráneas como caminos legales al exilio. Y todo eso lo debemos evitar—. Así dijeron.
Entonces construyeron el Muro de Berlín.
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