Publicaciones, meditaciones, memorias y consideraciones teológicas e históricas del autor
domingo, 2 de junio de 2024
Onceno aniversario de «Casa de Paz»
sábado, 1 de junio de 2024
Mentor, una palabra tan mal usada...
Mentores... Casi hicieron del término una regla para definir al que nos moldeó, ayudándonos a subir los ríspidos cerros del ministerio. Nunca debió ser. A tal palabra se le vio nacer en la Odisea, de Homero. Era el nombre de aquel consejero que dejó el rey Ulises a cargo de su primogénito, en los años de ausencia, por razón de la guerra de Troya. Este guiaría al hijo del rey en asuntos de educación, arte y gobierno.
Mentor era un invocador politeísta; se movía en el más cerrado paganismo. En la mejor de las lecturas que se quieran hacer de él, era un mero consejero natural. ¿Lo son los que nos desbrozaron el camino? ¿Deben ser llamados mentores aquellos que rompieron la cúpula de bronce que nos cerraba la visión? Por más que se pretenda generalizar, este no es un término bíblico para nombrar al que hace un algo así. La Iglesia fue equipada con ministerios y dones y Aquel que representa a Dios en la tierra, el Espíritu Santo, les dio nombres.
Llamar «mentor» a uno hace algo tan santo como formar y pulir ministerios, ordenar llamados, extender los límites del servicio en la fe es una secularización, una redefinición, un nuevo nombrar de algo que ya Dios nombró.
«Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros» (Ef. 4:11).
En la Iglesia no tuve mentores; tuve maestros y pastores, amigos e inspiradores, amados compañeros del ministerio. En la gracia de Dios tuve ancianos sabios que me ayudaron a ver cuando no veía. Eso tuve.
Mentores, no. Nunca tuve mentores.
domingo, 26 de mayo de 2024
¿Son pro-Palestina?
Las universidades norteamericanas iniciaron un programa de manifestaciones en sus campus, a los que llaman «acciones pro-Palestina». Estas se intensificaron después del 7 de octubre de 2024, cuando Israel inició respuestas militares frente a la organización terrorista Hamas, en ocasión de que esta penetrara a Israel, asesinara a mil doscientos civiles y secuestrara a más de seiscientos, incluyendo ancianos, mujeres y niños.
¿Son pro-Palestina estos movimientos? ¿Saben siquiera esos jóvenes lo que significa la palabra? ¿Son pro-Palestina las acciones desorganizadas y totalmente incoherentes con la historia y condición del pueblo palestino? En resumen: ¿son pro-Palestina?
Ellos, que no son palestinos, que bloquean calles, ponen carpas y luchan por controlar la opinión pública desde las sedes de sus universidades y las redes sociales:
o No se pronuncian contra Hamas, el gobierno terrorista, déspota y opresor del pobre pueblo palestino en la Franja de Gaza. Desde principios de la década de 1990 esta cúpula asesina impone a su pueblo el terror de una tiranía violenta.
o No abogan por el derecho de la mujer palestina; ellos no piden que dejen de ser azotadas y humilladas públicamente como animales. Desde el aciago día en que Hamas asumió el poder la discriminación contra la mujer palestina creció. Bajo el islam de Hamas, las mujeres tienen escasísimas oportunidades laborales y educaciones. Ellas no tienen una ley de protección contra la violencia física, verbal o sexual. Las quejas oficiales de una mujer palestina son ignoradas, y de llegar a expandirse en los medios la llevan a la vergüenza, el desprecio público de los medios y un nivel de abuso mayor. Una mujer puede ser asesinada por su esposo bajo el cargo de «conducta sexual inmoral». A esa atrocidad se le llama legalmente «asesinato por honor». Ellas no eligen casarse. Niñas de 18 años son llevadas a la fuerza al matrimonio. Si un día una mujer decide divorciarse debe pagar al esposo; no se sabe con qué recursos, porque no tienen independencia económica. El llamado «código de modestia de Hamas», un código de vestimenta que restringe las libertades básicas de expresión, con velos que cubren cabeza y boca, y ropa holgada que cubre todo su cuerpo, brazos y piernas es celosamente velada por la llamada «policía del pudor» que las ataca con garrotes en plena vía pública si las ve incumpliendo las normativas de Hamas en el vestir. Las mujeres no pueden andar en motocicletas, ni fumar en público. Feministas de Norteamérica y movimientos pro-Palestina: tienen trabajo.
o Los actuales «movimientos pro-Palestina» no se expresan con indignación cuando los comandos palestinos usan sus niños como carne de cañón para que mueran en la primera fila, usándolos mediáticamente, con el enfermizo propósito de hacer de sus cadáveres banderas ideológicas.
o Los actuales «movimientos pro-Palestina» están en total desacato con el único gobierno del mundo —¡Estados Unidos!— que ejerce poder de veto cada vez que el pueblo más importante de la tierra –¡Israel!— es atacado en el más perenne propósito de extinción que, contra él, perpetran el mundo árabe y sus desenfocados aliados internacionales.
o ¿Creen los llamados movimientos pro-Palestina que, si Israel desaparece o se somete rendidamente, como ilusoriamente pretenden, Palestina será un pueblo libre y feliz? ¿Lo que necesita el pueblo de Palestina es la aniquilación de Israel o el cese del gobierno terrorista de Hamas? ¿Lo que necesita Palestina es la desaparición del pueblo judío o un gobierno que no tome el dinero con que se debe comprar el pan de sus hijos para construir túneles militares que están anticipadamente condenados a la implosión, porque serán detectados por la inteligencia israelí? ¿Qué necesita Palestina y a dónde deberían estar enfocados los llamados movimientos universitarios «pro-Palestina»? ¿No deberían pronunciarse a favor de un gobierno en Palestina que ame más a sus hijos de lo que odia a Israel, parafraseando a Golda Meyer?
o No, no son pro-Palestina estas manifestaciones. Son antisemitas. Ellas impiden la entrada de estudiantes judíos a sus sedes, perpetuando escenas prodrómicas del holocausto, cuando los nazis acordonaron la entrada e impidieron el acceso de los judíos a la Universidad de Viena, en 1938.
o No, no son pro-Palestina estas manifestaciones. Un grupo de jóvenes que todavía no ha escalado ninguno de los ríspidos cerros de la vida, pide con violencia al gobierno de los Estados Unidos que retire su apoyo a Israel, con el deliberado propósito de abocarlos a la destrucción.
Los movimientos pro-Palestina no son sino aires que soplan a favor de la agenda antisemita del Anticristo en los tiempos del fin. Su propósito final siempre será la destrucción de Israel.
Palestina... Palestina no le importa a nadie, ni a la izquierda latinoamericana, ni a Rusia, ni a Hamas, ni a la OLP, ni a los movimientos universitarios pro-Palestina. Los palestinos solo le importan a Dios.
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Fue consultado: «Al Descubierto». Conducido por Elina Villafañe. «¿Qué significa ser “pro-Palestina”?».
https://www.youtube.com/watch?v=RcBvUSN1UMM
Accedido: 17 de mayo de 2024, 5:10 p.m.
viernes, 24 de mayo de 2024
Tampoco lo es de ti
Todavía el alba no rompía la oscuridad de la noche, cuando vimos abrirse paso en los espacios noticiosos a la más triste nueva: «Fueron brutalmente asesinados en Haití, este jueves, 23 de mayo de 2024, los jóvenes misioneros norteamericanos Natalie y David Lloyd». Al pie del titular se presentaba, espaciosa, la imagen del matrimonio. Estaban sonrientes, entre niños haitianos a los que prohijaban con amor en el rincón más oscuro de la tierra. Eso hacían cuando las pandillas criminales les cercenaron la vida. David Lloyd tenía 23 años; su esposa, Natalie, 21. Al lado de ellos murió un haitiano bueno; se llamaba Jude Montis.
El siglo XX dio la cifra de mártires mayor de la historia. Es evidente que el XXI la dará mayor.
La evaluación de los simples dirá que no fueron guardados por Dios. A la verdad la Biblia ordena: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio…» (Mr. 16:15. RVA-2015).
«Vayan…». No dice: «Volverán…».
¿Qué explicaciones tenemos a la muerte de nuestros hermanos, Natalie y David, en plena vida de servicio? Quizá, tras debatirnos entre causales bíblicas, lleguemos a una sola conclusión: el mundo no fue digno de ellos (He. 11: 38).
Tampoco lo es de ti.
viernes, 17 de mayo de 2024
El llamado y el proceso
sábado, 11 de mayo de 2024
Aquella oración...
Es la oración más breve que aparece en la Biblia. Se pronunció en el Mar de Galilea, en una madrugada tempestuosa. Once testigos la oyeron de un pescador asustado. Se llamaba Pedro. Con no poco ímpetu y notable fe acababa de caminar sobre las aguas, cuando la furia de los vientos le quitó de golpe la seguridad interior. Comenzó entonces a hundirse y bajo el encapotado cielo que cubría aquel siniestro mar, se le oyó clamar: «¡Señor, sálvame!» (Mt. 14:30).
Ese fue el contexto. Esa fue la oración.
Jesús, que también nos oye cuando fracasa la fe, extendió su brazo a Pedro, lo puso en pie sobre las olas, y lo sostuvo seguro a su lado.
«¡Señor, sálvame!». Qué oración... Howard Hendricks llamó a estas dos palabras «la oración más hermosamente concisa de la Biblia». El colapso de la fe no era para aquel pescador de Galilea un mero cambio de silla; aquel fracaso le llevaba a la muerte...; no quedaban tiempos para argumentos, proclamaciones, siquiera recuerdos; y desde lo más profundo de sí, él alcanzó el corazón de Jesús con una oración hecha en dos palabras: «¡Señor, sálvame!». Cualquiera otra que hubiera hecho habría dado al traste con un calamitoso desastre. «¡Yo declaro!», «¡yo decreto!», ninguna de estas vanidades antropocéntricas habría hecho diferencia en aquel mar revuelto.
¿Funcionó?
Puede decirse que nadie cambió tan bruscamente desde el más completo fracaso hacia el más grandioso triunfo, porque no dice la Palabra que Pedro fuese llevado en hombros por Jesús; aquel pescador regresó a la barca caminando...
En el duro ejercicio de vivir, aun andando por fe, se fracasa más de lo que se pudiera desear. De aquella madrugada nos quedó un modelo vivo en el orar: «¡Señor, sálvame!». Es la única oración coherente con la condición humana. Es todo lo que el cielo espera oír en este «valle de lágrimas»; y nunca fue más pertinente, porque la humanidad ha enloquecido; nunca como hoy cedieron bajo nuestros pies los valores que sostenían a la humanidad: el orgullo ancestral por la familia, la hombría, la maternidad; el respeto al maestro, al anciano, al hombre sabio; el amor a la naturaleza, las artes, los libros...
Es el fin. Nos hundimos. No queda tiempo para otra oración.
El mundo está en su peor hora de oscuridad. Nunca fue más cerrada la noche, ni se defendieron con más encono los antivalores. Los vientos que rugen hoy son desconocidos por su innoble fiereza. ¿Nos abandonó Jesús? ¿Estamos solos en este mar de desesperanza? ¿No nos queda más que contemplar lúgubres el fracaso de nuestra fe? Aquel Pedro pudo pensar así.
Siervo: a través de amargas experiencias ministras. Es uno de los precios más altos del llamado. Como tú, aquel pobre pescador era un instrumento, y Jesús permitió en su vida aquella noche de tempestad, y le dejó hundirse para que a todos nos alcanzara hoy una oración como la que él hizo; para que nos aseguráramos en la tal hora acerca de qué pedir; y, finalmente, para que supieras que la misma mano que asió de Pedro asirá de ti.
sábado, 4 de mayo de 2024
Ven a la fuente
No puedo pretender vivir del agua que trae en el hueco de su mano el evangelista ungido.
No puedo en modo alguno lograr éxitos durables a expensas del noble rocío que cae en la visita pastoral.
No puedo echar raíces poderosas en aquella tierra de humedad temporal que significa el amigo con revelación.
Ellos son mensajeros benditos que te acercan el agua a la boca, y sostienen, entre golpe y golpe, el ánimo de tu ser endeble. Son preciosos, pero no podemos vivir de ellos. Vayamos a la fuente. Bebamos unidos de ella.
Apagada ya la esperanza de socorro, Agar se echó a morir, y la fuente estaba cerca: «Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho» (Gn. 21:19).
No esperes más por uno que, movido a misericordia, quiera acercar una gota de agua a tus labios, agrietados ya a fuerza de andar por este vasto desierto. Pon fin a tus desvaríos; ven a la fuente: «Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jer. 2:13).
No dependas más de nadie. Jesús es la única fuente de plenitud y salvación. Dios abra tus ojos para que veas cuán cerca está Aquel que dijo: «...el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna» (Jn. 4:14).
domingo, 28 de abril de 2024
Valores
Mientras los reconocimientos, premios, vítores y aplausos no estén dirigidos a realzar valores.
Mientras los tales estén en funciones de adular a gente con cargo.
Mientras se polaricen hacia amigos o depositarios de simpatías personales.
Mientras se proyecten hacia personas que pueden devolver favores.
Mientras no se evalúen los valores, sino la dimensión del arca que se tiene.
Mientras lo que se coloque en balanza sean los intereses del que premia y no los auténticos valores del premiado.
No importa lo reputada que sea una organización, estará perdida.
«Madera, heno, hojarasca...» (I Co. 3:12); eso sembraron.
«Gloria de los hombres no recibo» (Jn. 5:41). Así dijo Jesús, el único héroe que ha existido.
lunes, 22 de abril de 2024
En total desacuerdo con Fernando Birri y Eduardo Galeano
¿Qué son las utopías?; modelos que funcionan como horizontes, que pretenden comunidades imaginarias, homogéneas e ideales; en una humanidad tan heterogénea...
Utopía..., su propia etimología es antitética; significa «no lugar», «lugar inexistente»
Es extraño que tal cosa reciba el elogio de algunos. El finado escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano (1940-2015) contó una vez:
Me ocurrió en Cartagena de Indias, hace ya algún tiempo, cuando estaba en la Universidad dando una charla junto con un gran amigo, un director de cine argentino, Fernando Birri, y entonces (...) un estudiante se levantó y preguntó: «¿Para qué sirve la utopía?» (...), y él contestó estupendamente, de la mejor manera; dijo que la utopía está en el horizonte, y dijo: «Yo sé muy bien que nunca la alcanzaré, que si yo camino diez pasos ella se alejará diez pasos; cuanto más la busque menos la encontraré, porque ella se va alejando a medida que yo me acerco. Buena pregunta, ¿no?, ¿para qué sirve? Pues la utopía sirve para eso, para caminar...» (1).
Parece una reflexión ingenua, con cierto matiz poético, si no fuera porque la humanidad ya conoce a dónde la llevó andar en la dirección en que la empujaron las utopías, el elevado costo de andar por un camino errado. En nombre de las utopías se instrumentaron todas las ingenierías sociales que costaron la vida de miles de millones de personas. Desde imperios cargados de rancia vanidad, pasando por revoluciones sangrientas y totalitarismos satánicos, las utopías no hicieron más que desbordar un oscuro mar de vidas truncadas, familias destruidas y alegrías apagadas. Desde los proyectos de la Torre de Babel y las pirámides de Egipto atravesando Roma y extendiéndose a todos los fascismos; desde los primeros que se creyeron en el derecho de dirigir la vida de los demás hasta los contemporáneos acaparadores del poder de izquierda, centro y derecha, en todos se transpira el pérfido olor de las utopías; fueron de hecho movidos por ellas.
Utopía..., es tarde para hablar así. Desde 1516 en que Tomás Moro usó el término, hasta hoy, la humanidad aprendió que, de utopías, está trillado el camino al infierno. Nada es más antibíblico. El hombre más sabio de la tierra, el rey Salomón, escribió: «Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios» (Ec. 5:7).
«Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová» (Jer. 17:5).
La utopía es una paráfrasis de Satanás: él pretendió ser igual a Dios; ese fue su sueño. Igual lo será en la proposición que hará el Anticristo. En la pretendida ovejunización del hombre que impone su Agenda Globalista están trastocados los valores más esenciales de la humanidad; todo en función de una utopía: la construcción de un mundo sin Dios.
En total desacuerdo con Fernando Birri y Eduardo Galeano. En total desacuerdo con las utopías.
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(1) Eduardo Galeano. «¿Para qué sirve la utopía?» https://fb.watch/rBrq2EH7it/ Accedido: 21 de abril de 2023, 7:49 p.m.
domingo, 21 de abril de 2024
Qué síntesis son los pueblos
Frente a los pronunciamientos contemporáneos de los que exigen a España un pedido de perdón con relación a hechos que ocurrieron en México hace quinientos años, o de los que, en el otro extremo, reclaman ser herederos ideológicos de los colonizadores, qué comprensión muestran las palabras del periodista y escritor mexicano Salvador Borrego (1915-2018), cuando describió su percepción de lo que es la síntesis histórica en la construcción de un pueblo. Él escribió:
No somos prolongación del Imperio Azteca y es torpe e irreal que nos juzguemos desposeídos de sus logros. Aquéllos no éramos nosotros, aunque algo llevamos de ellos. E igualmente ocioso es suspirar por la grandeza de la colonia (virreinal); México fue entonces el primer centro político, económico y cultural de América, pero principalmente por obras de españoles, y aquéllos tampoco éramos nosotros, aunque algo llevamos de ellos. Con el nombre de México no podemos designar ni al Imperio Azteca que sucumbió con la Gran Tenochtitlán, ni a la Nueva España que desapareció con la Independencia. México es la resultante de esas dos fuerzas y su evolución hacia la plenitud se realiza a medida que sus hijos adquieren conciencia de su nueva nacionalidad [1].
[1] Salvador Borrego E. América Peligra: 600 años de azarosa historia. 24 ed. México, 2010, p. 8.
domingo, 14 de abril de 2024
Acerca de la gran Convención de Misiones, 2024, en «Casa de Oración».
«Dios tuvo un Hijo, y fue misionero». Así dijo un día, el más grande misionero británico para el África del siglo XIX David Livingstone (1). En efecto, las misiones cristianas están en el corazón mismo de la Biblia. Desde el llamado a Abram a dejarlo todo y moverse desde el lejano Harán a la tierra donde serían benditas por él «todas las familias de la tierra» (Gn. 12:3), hasta el llamado que hiciera el Señor Jesús a sus discípulos con relación a serles testigos (mártires) «en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8), la Biblia se llena de misiones. Estas vienen a ser la razón misma de la presencia de la Iglesia en la tierra.
Para ninguna congregación evangélica de los Estados Unidos esta verdad viene a ser más conmovedora que para la Iglesia «Casa de Oración», en Longview, Texas, que este 2024 una vez más se vistió de gala para celebrar su Convención Misionera, bajo la noble dirección de sus Pastores, los entrañables Revs. Agustín y Mere Campos.
La Convención Misionera de «Casa de Oración» es un evento grandioso al que esta congregación presta mucha atención. Este año se celebró, en la gracia de Dios, entre el viernes 12 y el domingo 14 de abril, y contó con la presencia, como invitado especial, del misionero norteamericano a Uruguay, Steve McCarthy, expositor bíblico alto, dinámico, ameno, de mirada limpia y hablar fluido. Su testimonio ministerial y la clara presentación de la Palabra de Dios enfocada a misiones dejó entre nosotros las más gratas memorias. McCarthy sirve al Señor en la tierra suramericana junto a Jill, su esposa, y sus tres pequeños hijos. La familia toda está dedicada al levantamiento de Templos en esta difícil nación donde el agnosticismo permea los aires espirituales suponiendo un desafió no pequeño a la expansión del Evangelio.
El sábado 13 fue una jornada especial. A las 5:00 a.m., antes de despuntar el alba, unos setenta hermanos se congregaron en un poderoso culto de oración; allí los aires se cargaron con la adoración, los ruegos y las súplicas en el Espíritu, en favor del mover misionero de la grey. Fue un amanecer precioso que se extendió hasta las 7:00 a.m. Toda la mañana se mantuvo un fluir de familias que iban y venían apoyando más allá de lo posible todos los detalles de la Convención.
El culto de la noche comenzó a las 7:00 p.m. con un sentido devocional, dirigido a preparar los corazones de todos a la escucha motivadora de la Palabra de Dios. El misionero McCarthy hizo la lectura de Hechos 9, que versa acerca de la conversión y comienzo ministerial de Pablo, haciendo girar una poderosa meditación en el versículo 25: «Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta». La aplicación de este texto a las misiones fue impresionante. McCanthy toca un aspecto que para todos ha sido intrascendente en la lectura de este pasaje, y es respecto a aquellos que ayudaron al apóstol Pablo a salir de la ciudad, los que arriesgaron sus vidas en la noche, alrededor de la muralla vigilada, y sostuvieron las sogas que permitieron descender la canasta en que fue puesto a salvo quien sería el apóstol Pablo. Para McCarthy esos que sostuvieron las cuerdas son como los que ayudan a que sean posibles las misiones. De aquellos hombres no sabemos nada; no constan en el registro bíblico sus nombres, edades, gustos, preferencias; pero qué importantes fueron. De sus asistencias dependió la historia siguiente del más grande apóstol a los gentiles. Todos los que apoyamos misiones, los que no podemos ir a Uruguay, Haití o Tailandia, somos como esos que sostuvieron la canasta que transportó a los nuevos rumbos misioneros al apóstol. Qué gran verdad.
El domingo 14 fue un día grandioso que culminó con una fiesta de amor ágape, y una gran comida, que hizo comunión entre los hermanos. La Pastora Elizabeth Marines, comentando en la sobremesa acerca de la resonancia anual de este magno evento, con una nota de buen humor, aplicó a los Pastores Campos las palabras de la reina de Sabá a Salomón: «pero yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad» (I Re. 10:7). El misionero Steve McCarthy, muy emocionado, dijo: «He estado en cerca de mil convenciones misioneras y nunca vi algo tan impresionante». La Revda. Dra. Elízabeth de la Cruz, resumió: «Para todos los que estuvimos presentes dejará este evento la más honda y conmovedora memoria».
McCarthy fue despedido con amor y alegría. Su testimonio tuvo un efecto inspirador y resaltó entre todos la vigencia de aquellas palabras tan verdaderas, enmarcadas mundialmente en todos los departamentos misioneros, donde se lee: «La misión se hace con las rodillas de los que oran, los pies de los que van y las manos de los que dan y sirven» (2).
Volvamos los ojos misioneros a la hermosa tierra de Uruguay; reciba la familia McCarthy todo el apoyo espiritual y económico que podamos darle en su noble misión de levantar templos; cubramos de oración su floreciente ministerio y unamos fuerzas para que el Evangelio del amor y la gracia de Dios en Cristo Jesús alcance hasta el último rincón de esa preciosa nación por la que Cristo también murió.
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(1) Josué Yrion. Heme aquí, Señor, envíame a mí. Nashville: Editorial Caribe, 2004, p.141.
(2) Octavio Ríos. Alas en el corazón. Tyler: Independent Publishing, p. 262.
sábado, 13 de abril de 2024
Mucho han vivido...
Mucho han vivido las madres. No les cuente la edad según el calendario; ellas vivieron los días de sus hijos, sus esposos...
Mucho viven el médico verdadero, el estadista dedicado, el líder auténtico.
Mucho han vivido los que intercedieron por otros, los que llevaron cargas, sinsabores o sueños, y fueron donde Dios, en oración, en favor de sus amigos, con el corazón embargado de tristeza, a la búsqueda de una vida mejor. Preciados intercesores; aprendieron a orar por algo más que el pan propio.
Ama Dios a estos seres de larga vida, y los busca como preciadas herramientas de bien: «Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra...» (Ez. 22:30).
Mucho vivió el Señor Jesús. No resuma en treinta y tres años su vida. Él llevó al mundo en la Cruz. Sus días no pueden ser contados; es, de hecho, el Eterno...
domingo, 7 de abril de 2024
Fueron sus lágrimas
Mucho más que las de Jeremías, las lágrimas de David llenan la Biblia; humedecen todavía los salmos que escribió.
Pocas personas impactaron más la historia siguiente de sus pueblos, o llegaron más lejos en respaldo y bendición. A nadie hizo Dios promesas más grandes: «Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: para siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones» (Sal. 89: 3, 4).
¿Dónde estuvo el secreto de aquel inamovible rey? ¿Cuál fue el egregio camino seguido para tan resonante victoria? ¿Sus destrezas militares? ¿Sus hábiles alianzas? «Pasos a seguir», «claves secretas», «métodos para llegar a la meta»; ¿le suenan familiares estas expresiones? ¿Tienen algo que ver con la vida del quien fuera el regio militar y a la par el «dulce cantor de Israel»? (II Sa. 23: 1). ¿Qué le llevó a ser el más grande rey que tuviera tan significativo pueblo? Hay una sola respuesta: sus lágrimas. Frente a los graves desvaríos de su vida, desatinos, mentiras, violencias, ellas expresan una sola cosa: el más genuino arrepentimiento. Este último vino seguido de aprobación, restitución y triunfo.
Tres consecuencias tuvieron para David aquellas lágrimas: «se fortaleció en Jehová su Dios» (I Sa. 30: 6); encontró siempre «el camino de regreso» (Lc. 15: 18); fue aprobado por Aquel que es el único Juez de todas las acciones de los hombres (Gn. 18: 25).
Todos pueden repetir hoy de memoria el Salmo 23, aun los impíos. Sepa, sin embargo, que el hombre que escribió aquellas palabras supo hacer algo más que arrancar del arpa notas liberadoras, lanzar la piedra infalible a la frente de Goliat, derrotar filisteos y amalecitas, o expandir las fronteras de Israel a límites no alcanzados; más allá de esto supo hacer algo determinante: llorar con el más genuino arrepentimiento en la presencia de Dios. Allí fue aprobado.
domingo, 31 de marzo de 2024
No, no has terminado
jueves, 1 de febrero de 2024
Mejor que un autógrafo
Fue la memoria que le quedó al escritor colombiano Gabriel García Márquez de su homólogo norteamericano, Ernest Hemingway:
Lo reconocí de pronto, paseando con su esposa, Mary Welsh, por el bulevar de Saint-Michel, en París, un día de la lluviosa primavera de 1957. Caminaba por la acera opuesta en dirección del jardín de Luxemburgo, y llevaba unos pantalones de vaquero muy usados, una camisa de cuadros escoceses y una gorra de pelotero (...). Había cumplido 59 años, y era enorme y demasiado visible (...). Parecía tan vivo entre los puestos de libros usados y el torrente juvenil de la Sorbona que era imposible imaginarse que le faltaban apenas cuatro años para morir.
Por una fracción de segundo —como me ha ocurrido siempre— me encontré dividido entre mis dos oficios rivales. No sabía si hacerle una entrevista de prensa o sólo atravesar la avenida para expresarle mi admiración sin reservas. Para ambos propósitos, sin embargo, había el mismo inconveniente grande: yo hablaba desde entonces el mismo inglés rudimentario que seguí hablando siempre, y no estaba muy seguro de su español de torero. De modo que no hice ninguna de las dos cosas que hubieran podido estropear aquel instante, sino que me puse las manos en bocina, como Tarzán en la selva, y grité de una acera a la otra: «Maeeeestro». Ernest Hemingway comprendió que no podía haber otro maestro entre la muchedumbre de estudiantes, y se volvió con la mano en alto, y me gritó en castellano con una voz un tanto pueril: «Adióóóós, amigo». Fue la única vez que lo vi (1). (Sic.)
Puede pensarse que aquella respuesta del autor de El viejo y el mar, fue a García Márquez mejor que un autógrafo.
__________
(1) Gabriel García Márquez. El escándalo del siglo. Editor Vintage español. Libro electrónico. ISBN:9780525566779, 05255667752018.
Se respetó la redacción original.
domingo, 28 de enero de 2024
"Dios no cambia" (Nm. 23:19).
miércoles, 17 de enero de 2024
Puertas Abiertas: Lista mundial de persecución religiosa, 2024
La organización internacional Puertas
Abiertas publica hoy, 17 de enero de 2024, su lista actualizada de persecución
mundial del cristianismo. La célebre organización internacional, de acuerdo con
los informes que recibe (asesinatos, encarcelamientos, ataques a las iglesias)
aplica tres tipos de puntajes; estos son: Alto (41-60 puntos). Muy alto
(61-80). Extremo (81-100).
La lista se encuentra a su alcance y
disponible en:
https://www.puertasabiertas.org/es-ES/persecucion/lmp/
Este es el orden de la persecución cristiana publicado hoy:
1.
Corea del Norte
2.
Somalia
3.
Libia
4.
Eritrea
5.
Yemen
6.
Nigeria
7.
Pakistán
8.
Sudán
9.
Irán
10. Afganistán
11.
India
12. Siria
13. Arabia Saudí
14. Mali
15. Argelia
16. Irak
17.
Myanmar
18. Maldivas
19. China
20. Burkina Faso
21. Laos
22. Cuba
23. Mauritania
24. Marruecos
25. Uzbekistán
26. Bangladés
27. Níger
28. República Centroafricana
29. Turkmenistán
30. Nicaragua
31. Omán
32. Etiopía
33. Túnez
34. Colombia
35. Vietnam
36. Bután
37. México
38. Egipto
39. Mozambique
40. Catar
41. República Democrática del Congo (RDC)
42. Indonesia
43. Camerún
44. Brunéi
45. Comoras
46. Tayikistán
47. Kazajistán
48. Jordania
49. Malasia
50. Turquía
Por veinte años, la llamada República
Popular Democrática de Corea, que no tiene nada de «popular», mucho menos de «democrática», ocupó
el primer lugar en la Lista Mundial de la Persecución (LMP), como el país más hostil
del mundo al Evangelio. En la lista del 2022 hubo una temporal discontinuidad: pasó
a ser el número dos, tras sufrir Afganistán la toma de control de los talibanes
en el verano del 2021. En el período de reportaje de la LMP de 2023, tras la
emigración forzada de cristianos de Afganistán, Corea del Norte volvió a colocarse
a la cabeza. Este año, 2024, se restablece el patrón habitual, con Corea del
Norte de puntera en la tenebrosa lista. Dura cosa ha de ser a ese régimen «dar
coces contra el aguijón» (Hch. 9: 5).
domingo, 31 de diciembre de 2023
A las puertas del nuevo año
La escritora Anne Lamott afirmó: «Perdonar es renunciar a toda esperanza de tener un pasado mejor». Atendía, al decirlo, a una de las áreas más complejas a la hora de perdonar; tiene que ver con el perdonarnos a nosotros mismos. Divorcios, desamparos familiares, traiciones de amigos, promociones retenidas, enfermedades penosas, lejanías, pérdidas; todas gravitan como fardos inamovibles que arrastramos, que se resisten a ser borrados de los archivos donde guardamos los más tristes recuerdos. Pero los fracasos y su sentido de culpa inherente, Dios los olvidó. «¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?» (Mi. 7: 18a). «Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados» (Is. 43:25). El Omnisciente, el Altísimo, no los recuerda ya. ¿Por qué lo harás tú? ¿Tienes más memoria que Dios?
Mira al nuevo año, a minutos de ti, y sonríe. Mira entonces atrás a todo el año vivido, y, por triste que haya sido, sonríe también. Perdónate.
Vivir resentidos con nosotros mismos es olvidar la Obra de la Cruz; es desconocer la dimensión de lo que allí pasó. Aquel Viernes Santo del 7 de abril del año 30 (14 de Nisán), a las tres de la tarde, a instantes de morir, Jesús pronunció palabras finales de hondo significado. Un velo de misterio cubre a dos de ellas. «Consumado es» (Jn. 19: 30); así le oyeron decir los que estaban al pie de la Cruz. ¿Qué mensaje suponía para ellos? ¿Qué proclamación enviaba el Hijo de Dios al mundo infinito? Entiéndelo hoy: en aquel «Consumado es», el Señor Jesús estaba diciendo: «Todo está cumplido. La Obra está hecha. Todo está perdonado».
domingo, 24 de diciembre de 2023
Jesús
El Eterno irrumpió en el tiempo.
Aquel célico Ser brotó de la tierra.
Nació y es la única esperanza de todos los hombres.
Contuvo con Su muerte nuestro despeñar irremediable al infierno. Abrió con Su Sangre el camino a la salvación y la Vida Eterna.
Él es lo único importante que sucediera alguna vez. Es el único héroe que ha existido.
Su vida reescribió la historia.
Todo lo que de bueno pasó después tiene una sola razón: Él nació.
sábado, 9 de diciembre de 2023
Sé feliz
Tuve una contrariedad grande ayer, mientras manejaba a las 6:00 a.m. por una peligrosa interestatal de Texas. Me ensombrecí tanto... «Qué rara es la felicidad duradera», así pensé, cuando, inexplicablemente, vi en el recuerdo una lejana escena; se trataba de una evocación rara: mis padres hacían fila toda la madrugada, el 6 de enero de cada año, para que, al pie de la cama amanecieran los tres juguetes que se podían adquirir; eso hacían. Con la nitidez de una visión vi sus rostros, esperando mi impresión al despertar, y el alivio que sentían cuando me deslumbraban el brillo y el olor del juguete nuevo, el abrazo que daba a aquella sorprendente carriola o a la espigada cerbatana plástica. En una clara remembranza aparecieron sus sonrisas complacidas y respiraciones aliviadas.
No entendí a qué venía aquella memoria, tan desconectada de lo que acababa de pasarme, cuando el Espíritu habló a mi pobre espíritu: «¿Qué habrían sentido ellos si hubieras mirado con menosprecio a aquellos juguetes?». Apareció de pronto la Cruz, y empecé a entender, porque Cristo murió no solo para que tuviéramos salvación; Él murió también para que el Espíritu Santo descendiera; sin la asistencia del Espíritu Santo nadie podría venir a Él y nacer de nuevo. La plenitud y llenura del Espíritu llevan a la salvación, renovación y reparación. Ahí me quedé cuando, como en un susurro brotó una pregunta: «¿A qué más lleva...?». Por varias millas, mientras terminaba de amanecer, traté de contestar hasta que concluí: «El Espíritu Santo lleva a la felicidad plena y menospreciarla es menoscabar el valor de la Obra de Cristo». Tal experiencia está detrás de las palabras de Jesús: «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo (Jn. 7: 38, 39).
El automóvil se llenó de la gloria de Dios. Llevado de una escena a la otra, tuve la célica amonestación: «Es muy grande la tristeza que traemos al corazón del Señor cuando somos infelices. En esa hora hemos menospreciado la Cruz».
No solo porque la felicidad es buena para ti y los tuyos; no solo porque es bien deseado sobre cualquier otro; más que por todo esto, por el significado de la Obra de Cristo, por respeto al valor de la Sangre derramada, sé feliz.
