Fue el 10 de marzo de 1872. Ocurrió en los campos de Cuba (1). En plena Guerra de los Diez Años, los secretarios del gobierno Francisco Maceo Osorio e Ignacio Mora, consultan con el presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, acerca de la posibilidad de trasladar el gobierno a Jamaica. Parece ser que se pusieron de acuerdo.
Comparecieron entonces los dos secretarios ante los generales, llenos estos últimos de cicatrices, golpes y picaduras de insectos, febriles y hambrientos, secos de inanición, y en ese contexto, Mora, como Secretario de Relaciones Exteriores tuvo la ocurrencia de hacer pública la decisión como una resolución del presidente. No pudo terminar su discurso. Máximo Gómez, lleno de moretones tras cuatro años en la manigua, estalló a gritos: «¡Nadie saldrá! Capitanes Araña, ¡aquí murió Sansón con todos los filisteos!». Aquello se vino abajo.
Cuando veo a personas enviando a otros a arriesgar, mientras ellos se mantienen a buen recaudo; cuando veo a esos que se esconden en reductos climatizados después de mandar a los demás al más calcinante fuego; cuando veo a los hipócritas, entreguistas, cobardes y arrogantes todos reunidos en uno, empujándote a escondidas, mientras ellos se confabulan con aquellos con los que luchas, me vienen a la memoria las palabras de aquel austero general y su imprecación severa. Y los arrastro al epicentro a donde fueron ellos los que me empujaron, mientras les grito, a la par del viejo Gómez: «¡Aquí murió Sansón con todos los filisteos!».
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(1) Máximo Gómez. Carta del general Máximo Gómez a Tomás Estrada Palma. Diario de campaña. Entrada del 10 de febrero de 1872, p. 14, citado en Ignacio Mora (PDF digitalizado).
(2) Ramón Infiesta. Máximo Gómez. La Habana: Academia de Historia de Cuba. 1937, p. 73.
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