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lunes, 5 de octubre de 2026

Tenía razón el viejo Einstein...

El tiempo narrativo, cuánto puede variar. Lucas resume en el libro de Hechos cuarenta años en tres versículos: «Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo. Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel» (Hch. 7: 21-23). 

El tiempo breve puede, en cambio, detenerse en límites inimaginables. Si quiere comprobarlo lea Juan 11. Parece como si la vida entera quedara suspendida allí, en aquella hora, cuando Jesús levantó de los muertos a Lázaro.

No se necesitaban los resquicios de las matemáticas profundas para saber que Einstein tenía razón: el tiempo es relativo. Lo sabían ya los que habían avanzado en los secretos del tiempo narrativo.



 



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