Tuvo lugar el 15 de diciembre de 1963, a las 2:00 p. m., bajo el lema: «Con la cruz y con la Biblia». Mildred Woodworth hizo oír desde el piano los acordes introductorios, a modo de preludio. Fue desfilando el alumnado y de forma solemne las notas del Himno Nacional desgarraron los aires. El profesor Francisco Quintero dio las palabras de bienvenida.
Carlos Anderson dirigió el himno congregacional «Las pisadas del maestro». Lesbia Olivares tuvo la lectura bíblica. En representación del alumnado, Hermes Cruz predicó, bajo el título: «Siguiendo a Cristo con la cruz». Los estudiantes interpretaron el himno «Trae tu cruz y sígueme». Ricardo Peña expuso la Palabra bajo el título: «Siguiendo a Cristo con la Biblia». La hermosa coral hizo oír también el himno: «A la Biblia», haciéndose sentir un conjunto de la banda de Camagüey.
El mensaje central estuvo a cargo de José Brito, pastor de la Iglesia de Infanta y Santa Marta, siguiendo a esto una oración de consagración, dirigida por Luciano Rodríguez. La coral del Instituto cantó el Salmo 24, y se hizo entonces la entrega de diplomas a los graduados, por parte de Luis Guillén, todos con notas sobresalientes. Estos fueron:
Virginia Hecheverría Velázquez | Guantánamo |
Zaida Inés Odio Chávez | Guantánamo |
Felipe Leyva Germain | Guantánamo |
Ena María Wilmeth Murray | Banes |
Elizabeth Leyva Romero | Santiago |
Hermes A. Cruz Pérez | Holguín |
Isola Ramírez Nieves | Placetas |
Josué Salazar Reyes | La Habana |
Osías Rosell Marzo | Baracoa |
Ricardo Peña Rondón | Tunas |
El Superintendente Nacional, Rev. Eolayo Caballero González tuvo algunas palabras; Olga Fundora de Turbón hizo anuncios y el director del Instituto Bíblico, Rev. Prof. Floyd Woodworth, hizo la presentación de la Facultad. La oración de despedida, finalmente, subió al cielo desde el corazón y los labios de Bernardo Amor.
Debe atenderse cada detalle de esta graduación. Fue un acto sencillo pero lleno de profundo significado porque sería la última. Dios lo sabía. Tal vez se transparente esta verdad en las palabras que expresara Kerry González en el colofón de esta emotiva ceremonia: «La asistencia este año a la graduación posiblemente fue un récord, y se podía sentir muy real la presencia del Espíritu Santo. Después del último himno, la congregación, a una, prorrumpió en alabanzas al Señor» (1).
Hermoso epílogo.
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(1) O. Ríos. Historia de las Asambleas de Dios de Cuba. Tomo II. Independently Published, 2019, pp. 192, 193. En Amazon: http://mybook.to/historiaAD2
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