«Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento» (Fil. 1:9).
Me sorprendió ayer este versículo mientras leía mi pequeño Nuevo Testamento al amanecer. ¡Qué oración tan hermosa la de Pablo por los filipenses! Qué completitud en ese pedir. «Amor creciente», pero con «ciencia» y «conocimiento».
La palabra griega traducida como ciencia es epígnosis; expresa un conocimiento profundo o pleno. La voz griega para conocimiento, en este contexto, se relaciona con la percepción y la capacidad de comprender. ¿Qué significa entonces esta sentida oración? Que el amor cristiano necesita conocimiento y discernimiento para expresarse correctamente.
Pablo está orando por un amor maduro. No basta con tener buenas intenciones. Es necesario comprender qué es bueno y verdadero delante de Dios. Amor sin discernimiento es hacer el bien sin comprender lo verdaderamente bueno. Ese es un extremo; el otro es: conocimiento sin amor; tener información bíblica, defender la doctrina e incluso detectar errores ajenos, pero carecer de compasión, paciencia y misericordia.
«Que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento»...
¿Ha hecho alguna vez una oración así por alguien?
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