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domingo, 4 de enero de 2026

Venezuela

VENEZUELA. Jueves 8 de septiembre de 2016, 11:00 a. m. Facultad de Teología. Ciudad de Coro, Estado Falcón. A mi derecha, el Rev. Othiel Antonio Morales Polanco, benemérito y sabio Vicesuperintendente del Concilio General de las Asambleas de Dios de Venezuela. A la izquierda de mi esposa, el Rev. Jaime Botello, leyenda viva del ministerio profético de toda América Latina. Detrás de nosotros y delante en el Espíritu, directivos de la Obra, pastores y maestros, como estudiantes esforzados de la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina, Springfield, MO. Estados Unidos. 

El Santo Espíritu de Dios les cubra y guarde en estos momentos, tan humanamente inciertos. El ángel los empuje para bien en cada decisión por tomar. La Palabra de Dios trace cada metro del camino que deben andar. No están solos. Como nunca, hoy están en las oraciones, los corazones y pensamientos del pueblo de Dios de todo el mundo.

«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Sal. 46:1).




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sábado, 3 de enero de 2026

Coreografía de la obediencia

Esperar hasta ver si los demás levantan la mano para votar a favor.

Vota por el Jeque en la balota secreta. Hay cámaras de video dentro de la urna.

Sonríe cuando el Jeque suba a la tribuna. Te están filmando.

Aplaude, siempre aplaude, aunque al aplauso preceda al enunciado de la más completa estupidez. 

Es la coreografía de la obediencia, bien ensayada para todos los colectivismos. 




viernes, 2 de enero de 2026

La sonrisa del árbol

En algún lugar leí que, al abrir y leer un libro, hago sonreír al árbol de donde nacieron sus páginas. Rehecho su destino, el madero talado se mueve entre dos pensamientos: aquel que supone que no todo terminó la mañana en que vio cercenar su tronco, y otro que le alegra aún más y es el de saber que hay vida después de la muerte.  

No muere el árbol que se hace libro. Echa nuevas raíces en las bibliotecas, y las palabras que se escriben en los textos viven para siempre en las almas de los que leen, de generación en generación.

Árbol, libro, palabra, alma... Qué camino a la eternidad.




jueves, 1 de enero de 2026

Aquel misterio, aquel perdón...

¿Cómo puede Dios olvidar mis  culpas si es omnisciente? ¿De qué modo quita de delante de sí mis pecados, y los echa «a lo profundo del mar» (Mi. 7:19b) si «todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta» (He. 4:13b). 

¿Escaparemos al juicio? No, no escaparemos y el misterio crece, porque alguien sin culpa fue culpable en nuestro favor en aquella lejana Cruz donde tuvo lugar el juicio, donde tuvo lugar el perdón.

Estos son los misterios de la redención:


El Santo de los santos se hizo pecado, 

Tus yerros imperdonables fueron perdonados. 

Y Aquel que no olvida, olvidó.