Translate

martes, 17 de julio de 2018

I. Historia de las Asambleas de Dios de Cuba

EPOPEYA DE SU ENTRADA Y COMIENZO. LLEGADA A CUBA DE MAY KELTY. 1920

En 1920, en un momento anterior al 15 de mayo, y a bordo de un vapor, viajando como pasajero de segunda categoría, llega a Cuba Harriet May Kelty, acompañada de Harriet L., su inseparable madre y, a un tiempo, su fiel compañera de misiones. Debe decirse que, para hacer más desolada la llegada, la isla no contaba con una sola obra pentecostal que le abriese paso en el tupido ramaje de la maleza sincrética cubana. La remota visita del evangelista pentecostal norteamericano Sam C. Perry, en 1910, era solo una reminiscencia histórica que no dejó ninguna Iglesia establecida [1].
La pionera del movimiento pentecostal cubano, Harriet May Kelty, nació el 4 de octubre de 1883, en San Antonio, Texas, Estados Unidos. Era de ascendencia alemana. Recibió una educación promedio que luchó por completar hasta noveno grado. Se esforzaría luego, al convertirse, y realizaría estudios bíblicos que coronaron su preparación para la gran obra a la que Dios le comisionaría [2].
El gran avivamiento pentecostal de Azuza Street, en Los Ángeles, California, le sorprende con 23 años. A finales de noviembre de 1909, sin dominio de otra lengua que no fuera la suya, sin experiencia transcultural, fortuna, aplausos, o promesas de gloria, subió a un vapor y resistió acompañada de su madre y de la hermana Alice Wood, un penoso y arriesgado viaje que duró veintisiete días. Atravesó doce mil quinientos kilómetros de distancia, desde Nueva York hasta Argentina. Emocionada pisó el suelo de esta hermosa tierra de la América andina el 20 de diciembre de 1909 [3]. Tenía solo veintiséis años [4].
En aquel inmenso país permanecieron aquellas frágiles mujeres siete años y medio, librando una colosal batalla misionera. May Kelty y su madre Harriet regresaron a los Estados Unidos y el 11 de abril de 1919, en respuesta al meritísimo trabajo realizado y a la continuación de éste entre hispanos, son ordenadas por el Distrito Oriental de las Asambleas de Dios, para el ministerio del Señor [5].

Sus primeros trabajos evangelísticos en Cuba

La humilde Cuba estaba en el corazón de May Kelty y de su amada madre como una gran carga. Algunos opinan que pudo haber sido una escala necesaria en su viaje misionero previo, contexto que les acercaría a la necesidad del sufrido pueblo caribeño. De cualquier forma que fuese, venir aquí estaba en el palpitar de Dios para sus vidas y ya en marzo de 1920 habían decidido hacerlo. Vendrían confiando solo en Dios como sostén personal frente a todas sus necesidades [6]. El 15 de mayo de 1920, en la sección del Departamento Misionero en The Pentecostal Evangel, p. 12, ya se anuncia que las misioneras May Kelty y Harriet L., estaban en Cuba.
En la capital cubana, ayudaron a un misionero de la Friends Board, quien hablaba en lenguas, a la par que celebraban reuniones evangelísticas en una carpa, algo nuevo en Cuba. El movimiento misionero de estas valiosas mujeres se estaba realizando, para entonces, en la periferia de la entonces Habana, actual provincia de Mayabeque, donde se encontraban haciendo una función evangelística en armonía con iglesias cercanas [7]. A finales de 1920 es posible localizarles en el pueblo de Caraballo, cerca de Santa Cruz del Norte. Allí abren un local de avivamiento. El hambre espiritual del pueblo sencillo caló hondo en el alma misionera de May Kelty [8].
Dos meses más tarde, en octubre, en medio de esta vorágine de consagrado y santo trabajo, Harriet L., la madre de May Kelty, en lo humano y sentimental todo su apoyo misionero, sufre un infarto cerebral, quedándole parcialmente paralizado todo el hemicuerpo derecho. Es un golpe que tiene para ellas una resonancia demoledora, en lo que a la actividad se refiere, pero no las derriba [9].
Madre e hija, transidas de dolor por tener que dejar una tierra en que la cosecha se avizoraba con tanta abundancia, regresan a los Estados Unidos, posiblemente para 1922. Harriet L., la querida madre de May Kelty, su inseparable compañera de misiones, su más inmediato socorro en las horas de tristeza y aflicción, parte de esta vida el 29 de septiembre de 1925. La noticia encuentra respetuosa cobertura en The Later Rain Evangel [10].
Ante aquel inmenso vacío y reorientando sus pasos en función del llamamiento supremo de Dios, en Cristo Jesús, May Kelty se traslada a San Antonio, Texas. Allí se relaciona con el ministerio de Henry Cleofas Ball, Superintendente del Distrito Latinoamericano de las Asambleas de Dios. El 4 de septiembre de 1926 es reconocida, por el Concilio General de las Asambleas de Dios para la obra misionera en Latinoamérica, México y la frontera [11].
En 1931 May Kelty vuelve a La Habana. Cruza la América del Norte de un extremo al otro, se le ve andar en el lento transporte de la época mil quinientos kilómetros hasta Tampa, para luego enrumbarse otros quinientos kilómetros en un buque, como pasajero de segunda clase, hasta La Habana, Cuba. Serán dos mil kilómetros hasta aquí, desde su hogar. No tenía, por demás, promesas de apoyo. Solo contaba con la aprobación de sus superiores y el llamamiento de Dios [12]. La fecha más próxima registrada con relación a su llegada es la del 1 de agosto de 1931 [13]. Le acompañaba Anna Sanders. Ésta última con sesenta y dos años de edad, era una mujer vigorosa, activa, consagrada y decidida. Era de origen danés y había ayudado a fundar las Asambleas de Dios en Ciudad México, de manera que traía consigo la inercia que produce el éxito, la experiencia de sus años y la fuerza extraordinaria de un espíritu consagrado [14]. Había nacido el 22 de septiembre de 1869 [15]. Su vida completaba, en aquel difícil momento, junto a May Kelty, el binomio perfecto para enfrentar las dificultades que pronto tendrían.
En el momento en que May Kelty y Anna Sanders pisan suelo cubano no hay un solo pentecostal en la isla. Cuba no tiene un solo hombre o mujer bautizado con el Espíritu Santo. No hay un solo cubano que hable lenguas, profetice o tenga visiones. Todo pentecostés está concentrado en el límite extremo de irreductibilidad de aquellas mujeres. De tales dimensiones es el desafío.
El comienzo del trabajo misionero fue difícil en extremo. Conspiraba contra ello la ausencia total de una plataforma pentecostal en Cuba y la falta de garantía económica estable para la gestión misionera. A esto se sumaba el esperado choque transcultural y la comentada inestabilidad político social. Alquilan una vivienda en la calle Figuras No. 18, y comienzan a dar cultos.
El nivel de resistencia del mundo espiritual contra la entrada del poderoso y necesario movimiento pentecostal alcanza un punto cenital con un penoso accidente de Anna Sanders. Ésta sufre una fractura de cadera.  Pese a que los médicos pronosticaron una invalidez definitiva, en el Señor la misionera se levantó [16]. En sus cartas no se transparenta una sola queja personal. No hay plañideros reclamos de atención a su salud. El 5 de noviembre de 1932 escribe: “Tengo una sola vida y la ofrezco con mucho gusto por Cuba” [17].
Puede tenerse una idea del contexto en que se está predicando el “evangelio de la paz” cuando se leen detenidamente las palabras que escribió un año después, el 30 de diciembre de 1933: “…es en medio de balas de cañón y disparos de rifles que estamos proclamando la verdad de la Santa Palabra de Dios. Más de trescientas personas fueron asesinadas el otro día a solo cinco cuadras de aquí, sin embargo, nosotros nunca nos perdemos un servicio, a pesar de que algunos tienen miedo de asistir. Pero el Señor ha quitado todo temor de mi alma” [18].

Roberto Reyes García

Roberto Reyes García fue el primer pastor pentecostal de origen cubano. Conoció al Señor a muy poco de haber sido abierta la misión, a través del ministerio de Anna Sanders. Su testimonio, fruto y vocación ministerial eran tan grandes desde el comienzo mismo de su vida en Cristo, que Anna Sanders toma una decisión arriesgada: le envía a estudiar al Seminario Bíblico de San Antonio, Texas, a donde llega en el otoño de 1932 [19].
En Texas, Roberto Reyes conoció a la mexicana Florinda Hernández, hija de Asael Hernández, un experimentado y fiel diácono. Deciden casarse. Reyes se gradúa  en 1934, imparte durante un breve tiempo clases en el Instituto y a finales de 1935 regresa a Cuba. En 1967 el Señor le llamó a su presencia. Llevaba varios años viviendo en el exterior [20].

Lázaro Domínguez

En aquel dramático sábado 12 de agosto de 1933, día en que la revolución que derribó al Presidente Gerardo Machado llegó a su acmé y éste decidió huir de Cuba, un miembro de la organización terrorista ABC, llamado Lázaro Domínguez, en medio del caos y la confusión total que reinaba en la ciudad, se encontraba persiguiendo a un oficial de la policía. Éste abecedario entró en la misión de Figuras No.18. Contrastaría grandemente su agresividad, el clima que se respiraba en las afueras, la revuelta toda, con la sensible paz interior que allí percibió. No ha llegado hasta nuestros días el relato con detalles de lo que pasó o qué hablaron las misioneras con él. Solo podemos saber que este agresivísimo hombre rindió allí su vida a Cristo [21].

Abelardo Rodríguez Moragas y Adis Rodríguez Delgado

A la misión levantada en Figuras No. 18 asisten, desde su fundación, además de visitantes locales, miembros de otras iglesias tradicionales, ya establecidas en la capital desde el siglo anterior. Resalta en la historia el ministro Bautista oriental Abelardo Rodríguez [22], quien devino en inestimable ayuda para las misioneras en cuanto a la organización de las reuniones, la predicación y la obra personal. Con los años se trasladaría a Oriente, donde cultivó siempre relaciones fraternales con las Asambleas de Dios. El Rev. Eolayo Caballero, Superintendente de la obra en Cuba 1961-1979, lo reflejó entre los apuntes de sus memorias: “También comencé a trabajar en un campo llamado Los Pozos, a cuatro leguas de Guayacanes, donde había un grupo de convertidos bajo el ministerio del Rev. Abelardo Rodríguez, quien nos entregó esa obra para que la pastoreáramos” [23].
El testimonio de la hija de Abelardo Rodríguez Moragas, Adis Rodríguez Delgado, es muy enriquecedor con relación a los pasos iniciales de las misioneras y a los puntos donde se colocaron las primeras misiones.  Conocemos por ella, que la casa de Figuras No. 18 llegó a ser pequeña para la creciente asistencia de miembros que tenía, por lo cual se lanzaron a abrir otra misión en una pequeña estructura biplanta, situada en la actual Calzada del Diez de Octubre No. 801, esquina a Santa Amalia [24], en la acera izquierda si el observador se sitúa de espaldas al mar y de frente a la división que hace de sí la Calzada del 10 de Octubre en La Palma, La Habana. Para más ubicación el modesto inmueble, usado por las hermanas, está situado en la misma acera de la actual Oficina Nacional de las Asambleas de Dios, a solo tres manzanas de esta importante referencia, que se encuentra en 10 de octubre No. 769 entre Bellavista y San Leonardo. El Templo actual de Santa Amalia se encuentra en la calle Armando No. 55 entre Alberto y Mario.
En esta modesta estructura de dos plantas correspondiente a 10 de octubre No. 801, esquina Santa Amalia, se levantó la segunda misión en Cuba de las Asambleas de Dios. Anna Sanders y Adis Rodríguez se alojaron, algo hacinadas, en la planta alta. Los cultos tenían lugar en la planta baja [25]. Desde esta última diminuta estructura, se lanzaría, en 1934, Francisco Rodríguez Agosto a abrir las obras de Regla y Párraga, obras estas que perduran hasta nuestros días. A Párraga llegaría luego Belén Nieves, en 1937, buscando la orientación y el apoyo de Francisco Rodríguez, que le enrumbaron a Camagüey. Puede hacerse un árbol inmenso y muy ramificado a partir de esta misión segunda en Santa Amalia, árbol que impresionantemente llena hoy todo el país.
May Kelty abriría El Moro en 1932, a escasos kilómetros de esta ubicación de Santa Amalia, en que estaba Anna Sanders. A El Moro llegaría Kenzy Savage para luego abrir la Obra en La Habana…
Relata Adis Rodríguez Delgado:

Estando en ese lugar, [Santa Amalia] abrimos una misión en Mantilla, El Moro. Allí yo cargaba con un organillo de pedales y lo tocaba de oído y así ayudaba en los cultos; Papá y ella predicaban y siempre estábamos visitando para los cultos. En la casa yo la acompañaba [a la hermana Sanders], y ayudaba lo más que podía pues solo contaba con once años o doce años, a pesar de lo cual limpiaba, fregaba y hacia los mandados pero sobretodo nos queríamos entrañablemente (…). Viviendo ahí en esa casa, vinieron de Puerto Rico el Hno. Francisco Panchito Rodríguez con Esther su esposa y sus niños, y con ellos también su suegra (…); entonces le cedimos la planta alta y nos mudamos a dos habitaciones abajo, la Hna. Sanders y yo. Meses más tarde surgieron algunas diferencias entre Esther y la Hna. Sanders, por lo que el Hno. H.C. Ball vino a tener una entrevista con ellos en la cual yo estuve presente y también mi padre. Allí se acordó dejarle los campos al hermano Panchito y a la Hna. recién llegada May Kelty; ésta última se mudó para El Moro, Mantilla y yo me fui con ella, pues el Hno. Ball se llevó a la hermana Sanders para el extranjero [26]. [Sic.]

May Kelty fue quien abrió la obra en El Moro, pero fue, según Henry C. Ball, forzada a abandonarla transitoriamente por una seria enfermedad [27]. Quizás por esta razón Adis señala que ella era “recién llegada”. Desde el 28 de agosto de 1934, May Kelty, se encontraba en los Estados Unidos. En El Evangelio Pentecostal, número del 29 de diciembre de 1934 se puede leer el anuncio: “Harriet May Kelty nos notifica que abandona Florida en este mes para retomar su obra en Cuba, su dirección allá será: Mantilla, Habana, Cuba...” [28]. Sin embargo en la planilla donde se contemplan los datos de su renovación de credenciales, avalado por H. C. Ball, la fecha que define su entrada a la isla es la del 22 de agosto de 1935, con dirección en Mantilla, La Habana y también en Subirana No. 24, La Habana [29].
De la Iglesia de El Moro se conserva la fotografía más antigua de una congregación de las Asambleas de Dios en Cuba, de 1932. El frontispicio de la casa de esta foto es la llamada “casa de los mejicanos”, donde tenían lugar los primeros cultos [30]. Fue publicada en el artículo de H. C. Ball “The Gospel in Foreing Land. Progress of the Gospel in Cuba”, en The Pentecostal Evangel, No. 1073, 10 de noviembre de 1934, p. 18.
Según el testimonio histórico de Ramón Gutiérrez Berenguer, la Iglesia de El Moro fue separada de las Asambleas de Dios e integró otros concilios como el de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba, la Iglesia Cuadrangular y posteriormente la Iglesia Bautista Pentecostal. Actualmente pertenece a la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba y tiene relaciones fraternales con las Asambleas de Dios [31].

FRANCISCO RODRÍGUEZ AGOSTO

Según el propio testimonio que luego daría Francisco Rodríguez Agosto, procedente de Puerto Rico, éste acepta a Cristo en julio de 1926, en la Iglesia Metodista de la calle 13 y 7ma avenida, en Nueva York, a donde había acudido invitado por un primo suyo. En 1928 se une en matrimonio con Esther Sivagnoli y empieza a asistir a la misión pentecostal de Greenpoint [32], [33], [34]. Pronto F. Rodríguez recibiría el bautismo en el Espíritu Santo, y el llamado al ministerio de la predicación del Santo Evangelio.
Según el propio testimonio de Francisco Rodríguez, a principios de 1933 recibió el llamado para servir a Dios en la obra misionera en Cuba. El 2 de diciembre de ese mismo año fueron despedidos en el muelle de New York. Tres días después, el 5 de diciembre de 1933, avizoraron la Fortaleza de El Morro, en la bahía de La Habana [35].

Las Iglesias de Regla y Párraga

No satisfecho Francisco Rodríguez con el avance de la obra en Santa Amalia decide abrir una misión en Regla, donde comenzó a predicar en la calle Agramonte No. 70, experimentándose un fruto sorprendentemente favorable [36].
 A poco tiempo de su llegada a La Habana, Francisco Rodríguez había conocido a Manuel Rosado, empleado de la Casa Bíblica, puertorriqueño también, y unido a otro vecino, también salvacionista, llamado Francisco Pancho Pérez, una escuela dominical en el Reparto Párraga, donde residían. También hacían cultos. Éstos, viendo los frutos del ministerio de Francisco Rodríguez, le piden valore la posibilidad de comenzar cultos con toda regularidad allí, ofreciendo para eso sus casas [37]. Estaba comenzando la obra pentecostal en Párraga. Desde este epicentro inicia Francisco Rodríguez una cadena de cultos al aire libre, en las esquinas de las calles y parques. Rodríguez tocaba una trompeta, cantaba dos o tres himnos, llamaba la atención de las personas y cuando se reunían en número suficiente les anunciaba el evangelio.  Invitaba a todos los que le escuchaban a fin de que asistieran a las reuniones que estaban teniendo lugar, en la calle Isabel e/ José Miguel y Silvia, Párraga, donde habían abierto las puertas los miembros de una familia de apellido Waller, descendiente de una nación del oriente medio. Estos tiempos al aire libre produjeron fruto. Vidas quebrantadas en los mismos lugares públicos conocieron al Señor y se unieron a la naciente obra de Párraga [38].
La Iglesia de Regla se convirtió en el centro de la actividad, pues allí residía el pastor. Se celebraban los cultos en Párraga los lunes, miércoles y sábados. Los martes, jueves y viernes se hacían en Regla, donde también se reunían los domingos. Este fue el precedente de los conocidos cultos de confraternidad. Estos cultos con las casas desbordadas se mantuvieron así todo el año 1934 [39].
El 20 de mayo de 1935 se abre otra misión en Párraga, en la calle Fernando No. 18 e/ María Luisa y Carlos.  En esa noche se entregaron treinta almas al Señor [40].
En 1936 Francisco Rodríguez determina cerrar la misión de Santa Amalia e integrar sus miembros a las misiones de Párraga. Se comienza entonces una campaña para recaudar fondos en pro a la construcción de un Templo [41]. El 2 de agosto de 1937, el Rev. Francisco Rodríguez, inauguró el Templo de Párraga. Era el primero edificado durante sus años de ministerio en Cuba. Adjunto al Templo se construyó la casa pastoral. Ambos se encontraban en la esquina que formaban las calles Isabel y Estela. En ese mismo año y en ese mismo lugar hicieron profesión de fe dos varones que más adelante se convertirían en figuras relevantes dentro de la historia de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba: Octavio Espinosa y Armando Sánchez.

La Iglesias de Lawton y Güines

El trabajo de Francisco Rodríguez en Lawton comienza en 1937 con su habitual estilo evangelístico de predicación al aire libre. Los primeros convertidos se incorporaron a los cultos de Párraga. Allí, en Lawton, se convirtieron hermanos que harían historia en las Asambleas de Dios y en la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba. Resaltan entre ellos los nombres de Armando González Mazorra, Constantino Lamas y su esposa Pilar García, Manuel Manolo Lamas y su esposa Josefa Fernández, Joaquín Duezo, Bernardo Amor y su esposa Remedios, entre otros. En 1939 empiezan a congregarse los convertidos de Lawton en una nave, antes bodega, situada en las calles A y 17, de ese mismo reparto [42]. Finalmente tuvieron como sede un local en las calles A y 13. Esta Iglesia abandonó las Asambleas de Dios bajo la dirección de Francisco Rodríguez en 1940, y continuó en la historia como Primera Iglesia Pentecostal de Cuba. El Templo de Lawton ha sido, en la historia, el Templo Central de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba y la sede de sus convenciones y principales actividades. En el año 1986 fue reparado y ampliado [43].
Próximo a 1938 Francisco Rodríguez se va a Güines, y en las calles Concha y Trujillo inicia sus primeros cultos al aire libre. Más tarde éstos se trasladan a las calles Soparda y Amistad, llegando por último al lugar donde se encuentra el templo de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba en la actualidad, calle Mamey e/ Amistad y Soparda, hoy calles 74 e/ 71 y 73. Recuérdese que la Obra abierta por Francisco Rodríguez evolucionó en el tiempo hacia el ministerio de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba [44].
Según el testimonio de Irene Fraga, vecina del reparto Lotería, municipio Cotorro, —que en 1936 conociera a Francisco Rodríguez, a su suegra Ángela García, a quien llamaban “hermana García”, y a May Kelty—, Francisco Rodríguez parece haber colaborado en la fundación de la Iglesia de San José de las Lajas, lugar en que celebró varias campañas evangelísticas en una carpa con resultados notables. Téngase presente que en esta campaña se convirtieron la propia Irene Fraga y Cuca la esposa de Miguel Matute, uno de los misioneros fundadores de la Iglesia de las Asambleas de Dios en Diezmero, La Habana [45].

MAY KELTY Y ANNA SANDERS CON EL SEÑOR

El 3 de octubre de 1955, a los 86 años de edad, Anna Sanders parte con el Señor. Sus restos mortales descansan en Florida [46], en el Memorial Park Cementery. Su espíritu descansa en la presencia de Dios. El Instituto Bíblico Pentecostal de las Asambleas de Dios de Ciudad México lleva su nombre, en memoria de una vida derramada en el servicio.
El 3 de abril de 1957, a los 74 años de edad, May Kelty regresó definitivamente a los Estados Unidos [47]. Eran los pródromos de su pronta partida a la eternidad. Había vaciado en Cuba veintiséis años de su preciosa vida. Algunos hermanos, en representación de toda la Iglesia cubana, fueron a despedirle. Fue promovida a la gloria el 15 de julio de 1958 [48].

HACIA LA ESTABILIDAD ESTRUCTURAL DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS

TEODORO BUENO

En 1935 la Obra de las Asambleas de Dios en Cuba estaba organizada como parte del Distrito Latinoamericano de los Estados Unidos que tenía una estructura oficial desde 1930. Su liderazgo entonces, preocupado por la estabilidad de la obra en la isla caribeña, decide en el mes de enero, enviar al Rev. Teodoro Bueno. Éste viene a la isla con su esposa Kathryn Drake de Bueno. Su misión era la supervisión general del trabajo [49].
Teodoro Bueno nació el 25 de junio de 1903 en Trinidad, un pequeño pueblo al sur de Denver, Colorado, Estados Unidos [50]. Sus abuelos paternos, Antonio y Juana, provenían de Nuevo México [51]. Los padres de Teodoro, Fermín y María Bueno sostenían el hogar trabajando como agricultores en el área de Trujillo Creek, al sur de Colorado. El matrimonio salió para la isla en abril de 1935.  Reportan inicialmente su dirección en la Iglesia de El Moro y luego se reubican en la conocida y centro habanera calle Lagunas No. 38 e/ Perseverancia y Campanario, bajos [52].
Fuera la hostilidad del clima, el esfuerzo que las adaptaciones a los cambios supone, la casi insalubridad de los ambientes urbanos de entonces, tal vez todo esto junto, lo cierto es que se agudizó una nueva crisis en la salud ya resentida de Kathryn y los Bueno deciden el regreso [53].
El Rev. Teodoro Bueno partió para estar con el Señor el 15 de septiembre de 1988, en Modesto, California, Estados Unidos. Le acompañaría a la eternidad su esposa, en diciembre de 1990 [54]. Los hijos de estos grandes misioneros, siguiendo sus pasos en el camino, dejaron sentidas palabras de reconocimiento acerca de sus padres. El Rev. Elmer Bueno afirma: “Él encendió una luz en un mundo que se esfuerza por tener fama y riqueza, y al no buscar ninguna de ellas, muchos lo han honrado”. El Rev. John Bueno, líder continental de las Asambleas de Dios y gran amigo de Cuba, dice acerca del insigne Teodoro Bueno: “Sus contribuciones positivas, su carácter como Cristo, su fidelidad ejemplar, realmente fueron un ‘buen regalo de Dios’, como significa su nombre” [55].
           
KENZY KULMAN SAVAGE

Tras la partida de Teodoro Bueno de Cuba, en 1935, el Concilio del Distrito Latinoamericano, sobre cuya dirección se encontraba H. C. Ball, nombra al pastor  Kenzy Savage como Supervisor de la Obra en Cuba [56], [57]. Kenzy y Esther Savage llegan a Cuba en un momento cercano a julio de 1935, a muy poco de haberse retirado el matrimonio Bueno [58].
Debe recordarse que, hasta mayo de 1936, Cuba no fue reconocida dentro del Departamento de Misiones Extranjeras. Hasta esa fecha el archipiélago cubano era considerado como un área o presbiterio dentro del Distrito Latinoamericano de los Estados Unidos de América, de modo que Teodoro Bueno y Kenzy Savage habían venido en carácter de presbíteros. Causa asombro para el cristiano cubano pentecostal contemporáneo saber que la isla entera –que hoy tiene organizados más de setenta presbiterios en su territorio– era, hasta 1936, un solo presbiterio del Distrito Latinoamericano [59], [60].
Kenzy Kulman Savage nació el 17 de marzo de 1912 en los Estados Unidos [61]. Fue ordenado el 10 de junio de 1931, en Texas [62]. En 1932 es uno en la pequeña lista de dieciocho ministros que integran el Concilio Latinoamericano de las Asambleas de Dios.
Trabajó intensamente por Cuba en los diez meses que estuvo, teniendo que partir en viaje de regreso por problemas de salud [63], [64], [65]. Fue promovido a la gloria el 28 de julio de 1999, en Albuquerque, Nuevo México [66].

WILLIAM LAWRENCE PERRAULT. SUPERINTENDENTE

El martes 12 de mayo de 1936 [67] es nombrado para supervisar la Obra de las Asambleas de Dios en Cuba el Dr. William Lawrence Perrault [68], [69]. Nació el 22 de mayo de 1900 en Winchester Spring, Ontario, Canadá. Ciudadano británico en su nacimiento, en el mes de diciembre de 1948 se naturalizó como norteamericano, obteniendo el pasaporte, No. 612258, el 20 de febrero de 1951. Fue ordenado el 10 de julio de 1921 en el Distrito de Illinois. El 11 de abril de 1928 contrae matrimonio con Jessie Morrison Catanach. Esta última había nacido el 28 de marzo de 1905, en Zion, Illinois, Estados Unidos [70].
Tan solo un mes después de haber sido nombrado para estar al frente de la Obra en Cuba Lawrence Perrault reporta a El Evangelio Pentecostal la apertura de una misión en La Habana [71]. Del destino de los hermanos que se congregaban en la Obra que levantó Kenzy Savage en 1936, en Subirana y Estrella, no hay referencia histórica. Es posible que se hayan integrado a ésta, particularmente cuando llegó a estar en las localizaciones de la calle Árbol Seco o Carlos III No. 907. De las palabras de Adis Rodríguez Delgado podemos inferir que la misión recién abierta por Lawrence Perrault se encontraba en la zona periférica de La Habana Vieja que colinda con Centro Habana. La esquina de Zulueta y Dragones a que ella hace alusión, se encuentra, para comprensión del lector no capitalino, en las inmediaciones del Capitolio Nacional. Puede pensarse también en el Parque de la Fraternidad como cercana referencia.
La calle Almendares en que estaba la casa de los Perrault, está situada más allá de la Calzada de Infanta, viajando desde La Habana Vieja, por toda la calle Reina Avenida Simón Bolívar. Se encuentra en el actual municipio Plaza [72].
Esta misión se traslada pronto, quizá buscando cercanía a la residencia de los Perrault, o en función de los hermanos convertidos en aquella zona, próxima a Subirana y Estrella, bajo el ministerio de Kenzy Savage, y es colocada en la calle Árbol Seco [73], [74], para muy pronto aparecer localizada en la Calle Carlos III Avenida Salvador Allende No. 907, próxima a la Calzada de Infanta. De la humilde congregación que allí se reunía es la imagen, publicada en El Evangelio Pentecostal, No. 1178, 5 de diciembre de 1936 [75]. La fecha de la publicación de esta fotografía ayuda a saber que ya a principios de diciembre de 1936, la misión fundada por el matrimonio Perrault estaba ubicada en la conocida dirección de Carlos III No. 907, esquina a Infanta.
La ubicación de Carlos III No. 907 queda en los tiempos como el lugar en que recibió a Jesucristo, Eolayo Caballero González, futuro Superintendente de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba Asambleas de Dios entre 1961 y 1979. Allí se convirtió también Enrique Rodríguez López.  Éste era, doctor en farmacia, trabajaba en un puesto del gobierno, dirigía un centro espiritista y creía ser la reencarnación de Napoleón Bonaparte. Andaba despreocupadamente un día y atraído por la música del acordeón que tocaba Jessie Perrault entró al lugar. Al principio sintió la extrañeza de algo que le era ajeno, pero, según las misericordias de Dios con su vida, fue retenido a fin de escuchar la predicación de Perrault en que fueron descubiertas áreas escondidas de su vida. “¡Un gran médium!” —pensó—. No sabe nada de mi vida, pero me está diciendo todo lo que hago ¡Este es el espiritista más potente que he escuchado en mi vida!” Vino a Cristo. A la noche siguiente toda su familia se entregó al Señor [76]. En 1937 ya era diácono de la Iglesia y en 1941 pastor de esta misma congregación, en cuyo seno, abrazó al Señor. Téngase presente que esta Iglesia era la principal de La Habana [77]. Con el tiempo Enrique Rodríguez llegaría a ser Delegado del Comité Ejecutivo General [78], y uno de los obreros más útiles de la Organización.
En agosto de 1940, la obra de La Habana se traslada de Carlos III No. 907 para Maloja No. 815 entre Plasencia y Retiro Pajarito [79]. El número más antiguo de La Antorcha Pentecostal que se conserva en los Archivos de Historia de las Asambleas de Dios en Cuba, correspondiente a septiembre de 1940, da fe de ese cambio [80]. La ceremonia se hizo el 21 de agosto de 1940 por el Rev. Frank Finkenbinder, el cual se encontraba en Cuba desde el 15 de agosto, en visita misionera, apoyando la evangelización.
Más tarde en la historia, la Iglesia se trasladó hacia Manglar esquina Oquendo. De esa ubicación dan fe las páginas de La Antorcha Pentecostal correspondientes al No. 6, junio de 1951 [81]. Finalmente, el 23 de abril de 1954, asienta su sede definitiva en la Calzada de Infanta No. 1253 entre Santa Marta y Manglar [82], donde continuó creciendo hasta convertirse en el Centro Evangelístico Pentecostal de Cuba, o funcionalmente en la Iglesia Madre de las Asambleas de Dios, sede de las Oficinas Centrales de la Organización.

LAS ASAMBLEAS DE DIOS ENTRAN A LA RADIO

Es difícil decir cuándo comenzó la transmisión radial del evangelio para las Asambleas de Dios en Cuba. Debió ser temprano en la historia porque existen documentos anónimos que afirman que una de las primeras cosas de que se ocupó el matrimonio Perrault fue de una transmisión evangélica radial, que ya existía cuando ellos llegaron, en 1936 [83]. El sábado 30 de marzo de 1940, Lawrence Perrault le escribe a Noel Perkin, Secretario de Misiones Foráneas, a cargo de la Obra en Cuba, informándole: “Se están haciendo arreglos para un servicio radial en onda corta. Tan pronto como se defina cuándo, se anunciará en el Evangelio, para que los amigos en casa sintonicen este programa. Estamos seguros de que ustedes reconocerán los viejos himnos evangélicos, y a nosotros nos encantaría conocer acerca de la recepción de estas transmisiones” [84].

LAS ASAMBLEAS DE DIOS MIRANDO AL ORIENTE CUBANO

El trabajo de las Asambleas de Dios estaba concentrado en La Habana. El corazón misionero de los Perrault palpitaba con inquietud ante el desamparado Oriente cubano, tierra que a la mirada estudiosa se veía tan vasta en el mapa. Es así que se inician arreglos… y al oriente se van. W. L. Perrault escribe:

De hecho hemos sentido la presencia y guianza del Señor en los dos meses pasados y alabanzas a Él por la amplia visión y el deseo en nuestros corazones de llevar el mensaje a las partes más remotas de la isla, donde la palabra de Dios no se conoce. Nos complace informar la llegada de Amy Ausherman a esta tierra. Ella trabajó formalmente en las Islas Canarias. Su llegada me liberó para una obra la cual he querido hacer desde hace un buen tiempo atrás. Dejé a mi esposa y a la señorita Ausherman a cargo de nuestras tres misiones y me llevé conmigo a mi hijo mayor y a nuestro obrero nativo, Gabriel Carides, me fui hasta el extremo este de la isla [85].

Como se desprende de las palabras de Perrault la llegada de Amy Ausherman fue lo que propició la partida de Perrault con G. Carides hacia Oriente, con la confianza de que el trabajo estaba seguro en la capital, bajo el refuerzo que hacía Ausherman al trabajo de Jessie de Perrault. Desde Santiago de Cuba Perrault se proyecta hacía las hermosas llanuras del Cauto y funda la Iglesia de Palma Soriano, el sábado 8 de julio de 1939, en la calle Céspedes s/n, en la casa de Fulgencio Arias.
La comprensión clara de su papel misionero en Cuba se expresa en las estrategias seguidas por Perrault, el cual lucha por levantar obreros autóctonos. Es así que regresa a La Habana, se entrevista con Gabriel Carides y le comisiona la atención de la misión en Palma Soriano. Gabriel Carides se había preparado en el Seminario Bíblico de Los Pinos Nuevos [86], de la Misión de las Antillas en Placetas [87], y recibió el bautismo en el Espíritu Santo bajo el ministerio de L. Perrault [88]. En ese mismo año 1939, el matrimonio Carides viaja dieciocho horas en ómnibus, junto a L. Perrault, asumen el pastorado de Palma Soriano y ofician el primer bautismo en agua de que se tiene memoria en esa sede [89]. Según el testimonio de Hugh P. Jeter, en Palma Soriano el matrimonio Carides enfrentó pruebas muy difíciles regresando posteriormente a La Habana para pastorear en El Diezmero [90].
Andando en la historia se desarrollará allí el pastorado de Einar Peterson y su esposa, misioneros norteamericanos llegados a Cuba después de desplegar una importante hoja misionera en la frontera de México, donde perfeccionaron el conocimiento del español.
Está bien documentado el hecho de que cuando Noel Perkin, Secretario de Misiones Foráneas, llega a Cuba, en marzo de 1940, el fruto del trabajo se había extendido impresionantemente por Oriente y navegaba viento en popa y a toda vela por Palma Soriano, Caney del Sitio, Calderón, Candonga, Jobo de Martí y Los Pasos [91], [92].

BELÉN NIEVES RUMBO A CAMAGÜEY

Corría presurosa la década de 1930. Había comenzado con los ruidos lóbregos, no calmados todavía, de la Gran Depresión, que sumió al mundo en una percepción existencial de fatalismo económico y caos. La congregación de la Iglesia Juan 3:16 de New York, Estados Unidos, advertida bíblicamente de las señales de los tiempos del fin, se encontraba buscando intensamente a Dios. A aquel humilde local neoyorquino le decían “La sinagoga”; efectivamente, lo había sido anteriormente. En su sótano se ordenaban los escasos recursos de climatización que tenían para una época tan remota: carbones que ardían en las estufas y a la par que calentaban esparcían sus cenizas por doquier. Era el lugar en que se hacían las vigilias [93].
Una noche de 1935 un grupo de hermanos se encontraba orando, buscando a Dios. Parecía que sería una vigilia más, y la historia tal vez no nos recordaría detalle alguno, de no ser por aquella visión… [94].
Belén Nieves oraba y vigilaba, junto a sus hermanos en la fe que, unidos en un espíritu, traían la presencia de Dios a aquel humilde lugar. La noche corría tranquila; el ambiente recogido de la grey sugería quietud. Fue así que, sin esperarlo, como un rayo en un cielo despejado, Belén Nieves tuvo una visión. Vio con sorpresa una mano que escribía, con letras lumínicas: “CAMAGÜEY, CUBA”.
Aquella visión determinó, para ella, un antes y un después. Tenía dos hijos pequeños y un esposo inconverso [95]. Sus deberes familiares, como madre y esposa, le llevaron a una lenta evolución en este llamado, con el que vivió dos años. El debut de una diabetes mellitus, con la estela de incomodidades e incapacidades que supone, le llevó a entender que, en la vida, por sobre cualquier cosa, es preferible obedecer a Dios. Oró con insistencia, día y noche. La carga espiritual creció, y cuentan los suyos que la encontraron un día en el suelo, llorando y diciendo: “Camagüey…, Cuba…” [96]. Usando sus humildes ahorros, en un modesto transporte, a finales de 1937, Belén Nieves, rumbo a Cuba, se hizo a la mar… [97].
Su llegada a la isla estuvo cargada por la premura de saber dónde se encontraba Camagüey, porque todo lo que sabía era que estaba en Cuba. Traía referencias para dirigirse al pastor Francisco Rodríguez, puertorriqueño como ella, también de Nueva York, que estaba presente en el verde caimán desde hacía cuatro años. Éste le ayudó a orientarse y la hermana Nieves, obviando todos los atractivos de la capital habanera, perla del turismo en el Caribe, salió para Camagüey… [98].
Encontró la tierra de los tinajones y de las inmensas llanuras, pero era todo un desafío llegar allí y no conocer más que al Dios que la envió. Buscando de un lado a otro, Belén Nieves encontró una Iglesia Bautista, situada en la calle Cisneros y Hermanos Agüeros, en dicha ciudad. Allí conoció a Emilia Recio, la cual sintió ayudarle tras conocer el propósito que le había movido desde tamaña distancia. Comenzaron un cuidadoso y ordenado trabajo de visitación casa por casa [99].
Pronto Dios premió la fe de aquella esforzada mujer de Dios y, en respuesta a su oración y predicación, vinieron al evangelio una hermana llamada Josefina y un hermano llamado Andrés de Armas. Éste último traía una alegría adicional a Belén Nieves que cuenta haber estado orando para que se convirtiera un hombre y le ayudara a transportar su pequeño púlpito y su guitarra hasta los lugares de predicación, que eran las esquinas de las calles y los espacios abiertos [100].
En aquella catedral de adoquines que tenía por techo el cielo, ganó Belén Nieves para Jesucristo las primeras almas. El sábado 24 de septiembre de 1938, funda lo que sería con el tiempo la primera Iglesia de las Asambleas de Dios en Camagüey [101], [102], [103], [104]. Fueron tres años de desvelos, ayunos, vigilias, fatigas, cuidado pastoral de los convertidos, doctrina, búsqueda de santidad; tres largos años de trabajo, de aislamiento familiar, de sufrimiento personal…: elevado precio el que pagó.
En 1940, un crecido grupo de vidas, allí en Camagüey, tenían ya el carácter y la estructura de una Iglesia organizada. Entendiendo la hermana Belén que su misión estaba terminada, llamó a La Habana y solicitó la asistencia de Francisco Rodríguez, a fin de que éste enviara un pastor que continuara el trabajo allí comenzado [105]. En tanto el relevo llegaba atendió la Obra, durante el verano, la misionera Amy Ausherman ayudada por uno de los alumnos del Instituto Bíblico fundado por L. Perrault [106]. Luego asumiría el pastorado la puertorriqueña Julia González.
Camagüey fue una de las congregaciones que resultaron arrastradas por la división que se creó en 1940, y que dio origen a la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba. En 1942 Francisco Rodríguez que ya había abandonado las Asambleas de Dios y se encontraba a la cabeza de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba, envía, para atender la Obra abierta por Belén Nieves, a Armando González y a Guillermina Ugarte. Armando González funda en la casa de su hermano natural, Justo González, en Florida, una misión. Nacía la obra allí. Permaneció atendiendo el lugar hasta el 9 de noviembre de 1944. Ni la obra de Camagüey ni la de Florida pudieron seguir siendo solventes y ante la imposibilidad de sustento económico de ambas la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba entrega las obras de Camagüey y de Florida a las Asambleas de Dios. En 1945 estas congregaciones se afilian a la Iglesia Evangélica Pentecostal Asambleas de Dios [107], [108], [109].
Belén Nieves regresaría esporádicamente a Cuba. En enero de 1947 las páginas de La Antorcha Pentecostal le darán la bienvenida en el contexto de una visita que hace a Camagüey [110].





[1] May Kelty. Expediente misionero. Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba.
[2] Ibíd.
[3] The Evening Light and Church of God, 5 de agosto de 1910, s.p.  Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[4] S.a. The Apostolic Faith, march 1908, s.p.
[5] Missionaries by Country 2009. Documento donado por las Oficinas Centrales de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri, EUA. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[6] May Kelty, Documento donado por las Oficinas Centrales de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri, EUA, 6 de marzo de 1920. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[7] Louise Jeter de Walker. Documentos. 16 de julio de 1954. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[8] May Kelty. “An Open Door in Cuba”. The Pentecostal Evangel. 22 de enero de 1921, No. 376-377, p. 12. Springfield, MO: Gospel Publishing House.
[9] ________. Documento donado por las Oficinas Centrales de las Asambleas de Dios, en Springfield, Missouri, EUA. 1 de octubre de 1921. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[10] The Later Rain Evangel, noviembre de 1925, p. 13. Archivos digitales de Historia. Asambleas de Dios, Cuba.
[11] Certificate of Appointment, by the General Council of the Assemblies of God, inc., firmado por William M., Secretario Misionero. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[12] H.C Ball, “Progreso del evangelio en Cuba”. 10 de noviembre de 1934. Documento. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[13] “Did you know?” The Cuban Call. Noviembre de 1947. Documento. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[14] Octavio Ríos Verdecia, Memorias del Pastor Benjamín de Quesada. La Habana: Editorial CALITAD, 2012, p. 78.
[15] Anna Sanders. Expediente misionero. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[16] Luisa Jeter de Walker, Siembra y Cosecha, Deerfield: Editorial Vida, 1996, t. III, p. 150.
[17] Anna Sanders. “Un Ruego Por Cuba”, 5 de noviembre de 1932, Documentos. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[18] ________. “Testificando entre disparos de rifle”, 30 de diciembre de 1933. Documentos. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[19] Sunshine L. Ball. “Yo Me Acuerdo”. La Luz Apostólica, enero de 1969. San Antonio, Texas: Concilio del Distrito Latinoamericano, p.9.
[20] Ibíd.
[21] Marcos Antonio Ramos, Panorama del Protestantismo en Cuba, San José: Editorial Caribe, p. 322.
[22] Raquel Peterson, Cuba, p. 4. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[23] Eolayo Caballero, Autobiografía, p. 6. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[24] Testimonio de Adis Rodríguez. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[25] Eolayo Caballero, Datos Históricos del Comienzo de la Obra en Cuba. 18 de diciembre de 1977. Archivo de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[26] Ibíd.
[27] Henry C. Ball “The Gospel in Foreing Land. Progress of the Gospel in Cuba”, The Pentecostal Evangel, No. 1073, 10 de noviembre de 1934. Springfield, MO: Gospel Publishing House, p. 18.
[28] “The Gospel in Foreign Land”. The Pentecostal Evangel, No. 1079, 29 de diciembre de 1934. Springfield, MO: Gospel Publishing House, p. 10.
[29] Planilla de renovación de credenciales de May Kelty, avalada por H. C. Ball. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[30] Ramón Gutiérrez Berenguer, Documentos acerca de la historia de las Asambleas de Dios en la Iglesia de El Moro. Manuscrito. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba. s.f.
[31] Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[32] Roberto Domínguez, Pioneros de Pentecostés. Terrasa: Libros CLIE. T. I, p. 191.
[33] Ibíd. p. 55.
[34] Ibíd., p. 196.
[35] Ibíd., p. 194.
[36] Rafael Miyares y Berta Eunice de Miyares, Recuento histórico, Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba, p. 1.
[37] Miyares, Recuento histórico de la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba, p. 1.
[38] Ibíd., p. 2.
[39] Ibíd.
[40] Ibíd.
[41] Ibíd.
[42] Ibíd., p. 5.
[43] Ibíd.
[44] Ibíd., p. 4.
[45] Irene Fraga Mesa, Ave 101 No. 5205 esq. 52, Lotería. Ciudad Habana, Documento. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba. Aportó los datos el 1 de enero de 1978, a los 90 años de edad.
[46] Artículo: “Historia de los primeros 50 años de las Asambleas de Dios Latinas”, capítulo 5, El Concilio de Distrito Latinoamericano, La Luz Apostólica, Vol. 50,  No. 11, julio de 1966. San Antonio, Texas: Concilio del Distrito Latinoamericano, p. 4. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[47] Julio García Sanz, Un pentecostés para Cuba, p. l. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[48] Ibíd., p. ll
[49] John Bueno, Memorándum. Datos Biográficos de Teodoro Bueno, Documento, enviado a Joyce Booze, p. 1. 15 de mayo de 1991. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[50] Ibíd.
[51] Elva Anson, Teddy: out of the Hidden Valley. Fair Oaks: Emidra Publishing, pp. 8, 9.
[52] John Bueno, Memorándum. Datos Biográficos. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[53] Ibíd.
[54] Ibíd.
[55] John Bueno, entrevistado por O. Ríos, vía electrónica, 4 de marzo de 2014, 7:51 PM. Usado con permiso. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[56] Luisa Jeter de Walker, Siembra y Cosecha, Deerfield, Florida: Vida, 1996. T. III, p. 151.
[57] S. a., Reporte de Interés del mes de julio, 12, Documento, Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba, p. 2, s.f.
[58] Ibíd.
[59] Ibíd.
[60] S.a., Cuba. “Communist country of the caribbean”, El Evangelio Pentecostal, octubre 28 de 1962, p. 21. Springfield, MO: Gospel Publishing House.
[61]http://ifphc.org/index.cfm?fuseaction=search.morePeriodicalsBySubject&SearchCriteria=Savage%2C%20Kenzy%20Kulman&referrer=search.submitArchiveQuickSearch&search_referrer=search.morePeriodicalsBySubject    Accedido el 30 de diciembre de 2013, 10:00 AM.
[62]http://ifphc.org/index.cfm?fuseaction=search.morePeriodicalsBySubject&SearchCriteria=Savage%2C%20Kenzy%20Kulman&referrer=search.submitArchiveQuickSearch&search_referrer=search.morePeriodicalsBySubject    Accedido el 30 de diciembre de 2013, 10:00 AM.
[63] Luisa Jeter de Walker, Siembra y Cosecha, Deerfield, Florida: Vida, 1996. T. III, p. 150.
[64] S. a., Reporte de Interés del mes de julio, 12, Documento, Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba, p. 2, s.f.
[65] Raquel Peterson. Cuba. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba, p. 5.
[66]http://ifphc.org/index.cfm?fuseaction=search.morePeriodicalsBySubject&SearchCriteria=Savage%2C%20Kenzy%20Kulman&referrer=search.submitArchiveQuickSearch&search_referrer=search.morePeriodicalsBySubject    Accedido el 30 de diciembre de 2013, 10:00 AM.
[67] W. Lawrence Perrault. Expediente ministerial del Departamento de Misiones. Enviado por las Oficinas Centrales de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri, EUA. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[68] Raquel Peterson. Cuba. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba, p. 5.
[69] Hugh P. Jeter, Cuba, p. 5. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[70] W. Lawrence Perrault, Expediente ministerial del Departamento de Misiones. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[71] Stanley Howard Frodsham, Editor, “First services in Cuba”. The Pentecostal Evangel, No. 1154, 20 de junio de 1936, p. 19.
[72] W. Lawrence Perrault, Expediente ministerial. Documentos. Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba.
[73] Alvio García, Historia de las Asambleas de Dios, p. 5. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[74] Artículo: “Asambleas de Dios en Cuba”, Kiwix 0.9 beta5, accedido el 24 de enero de 2014, 7:00 PM.
[75] Stanley Howard Frodsham, Editor, “Work growing in Cuba”. El Evangelio Pentecostal, No. 1178, 5 de diciembre de 1936, p. 19. Springfield, MO: Gospel Publishing House.
[76] Hugh P. Jeter, Cuba, Documentos. Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba, p. 3.
[77] Raquel Peterson, Cuba, Documentos. Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba, p. 5.
[78] Lawrence Perrault, “Comité Ejecutivo General”. La Antorcha Pentecostal, No. 6, septiembre de 1940, p. 2.
[79] Hugh Jeter, Editor, “Asambleas de Dios en Cuba”. La Antorcha Pentecostal, No. 19, junio de 1942, p. 4.
[80] Guillermo Lorenzo Perrault, “Nuestros campos. Habana”. La Antorcha Pentecostal, No. 6, septiembre de 1940, pp. 5, 6.
[81] Hugh P. Jeter, “El rincón del Superintendente”. La Antorcha Pentecostal, No. 6, junio de 1951, p. 8.
[82] Luis M. Ortiz, “El avance de pentecostés”. La Antorcha Pentecostal, No. 6, junio de 1954, p. 1.
[83] “Trabajo en la radio”, Desalientos 13, p. 13. Documentos. Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba.
[84] S.a. S.f. “Necesidad de Cuba. Noel Perkin, Secretario Misionero. 30 de marzo de 1940”. Documento. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba, p. 3.
[85] S.a., “Nueva oportunidad en Cuba”, 26 de noviembre de 1938, Necesidad en Cuba. Noel Perkin. Secretario Misionero, 30 de marzo de 1940. Documento. Archivos de Historia, Asambleas de Dios. Cuba pp. 7, 8.
[86] Marcos Antonio Ramos, Panorama del Protestantismo en Cuba, p. 435.
[87] Luisa Jeter de Walker, Siembra y Cosecha. Deerfield, Florida: Vida, 1996. T. III, p. 152.
[88] Hugh P. Jeter. Cuba. Archivos de Historia. Asambleas de Dios, Cuba, p. 4.
[89] Iglesia Evangélica Pentecostal Asambleas de Dios, El Cordero de Dios, 70 Aniversario. Invitación. 2009. Documentos. Archivos de Historia, Asambleas de Dios, Cuba.
[90] H. Jeter, Ibíd.
[91] Ibíd.
[92] Einar Peterson, “Encouraging Work in New Field”, 20 de febrero de 1940. Documentos. Archivos de Historia. Asambleas de Dios, Cuba.
[93] Alvio García Marcelo, “Historia de las Asambleas de Dios”. La Antorcha Pentecostal, julio-diciembre de 2000, p. 2.
[94] Ibíd.
[95] Ibíd.
[96] Rolando Rivero Reyes, entrevistado por Octavio Ríos Verdecia. Templo “Palabras de Vida” en Santa Amalia. 16 de marzo de 2009, 10:00 A.M-2:00 P.M. Usada con permiso.
[97] Alvio García, “Historia…”. La Antorcha Pentecostal, julio-diciembre de 2000, p. 2.
[98] Ibíd.
[99] Ibíd.
[100] Ibíd.
[101] Josefa Bardanca, Reseñas históricas de la Iglesia Pentecostal de Camagüey, Documento. Archivos de Historia, Asamblea de Dios, Cuba, p. 4.
[102] Alvio García Marcelo, “Presbiterio Camagüey Oriental”. La Antorcha Pentecostal, julio-septiembre de 1983, p. 12.
[103] Luisa Jeter de Walker, Siembra y Cosecha. Deerfield, Florida: Vida, 1996. T. III, p. 159.
[104] Raquel Peterson. Cuba. Archivos de Historia. Asambleas de Dios, Cuba, p. 12.
[105] Alvio García, “Historia…”. La Antorcha Pentecostal, julio-diciembre de 2000, p. 2.
[106] S.a. “Cuban Comments, 1940, from our Island Missionaries”. Cuban History, 1940-1944. Documentos. Archivos de Historia. Asambleas de Dios. Cuba.
[107] Alvio García, “Historia…”. La Antorcha Pentecostal, julio-diciembre de 2000, p. 2.
[108] Luisa Jeter. Siembra y Cosecha. Deerfield, Florida: Vida, 1996. T. III, p. 159.
[109] Raquel Peterson. Cuba, Archivos de Historia. Asambleas de Dios, Cuba, p. 10.
[110] Victoria Schott, “Noticias breves”. La Antorcha Pentecostal, No. 1, enero de 1947, p. 4.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Su comentario a este artículo se recibe con respeto y gratitud.