No les interesa leer porque no les interesa pensar.
No les interesa pensar porque no les interesa crecer.
La plenitud, que es otro nombre para la felicidad, abraza al que crece.
«Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (Jos. 1:8).
Es bíblico leer.
Es bíblico pensar.
Es bíblico crecer.
Es bíblico ser pleno.
Es bíblico ser feliz.
Amen, asi es. Aleluyaaaa!!
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