Cuando las cosas no están en su lugar estorban dondequiera que se pongan. Esa condición es válida para las cotidianidades que suponen desde una herramienta de trabajo o un útil del hogar hasta un juguete infantil.
Tal cosa se extiende a todas las artes plásticas, pintura, escultura o arquitectura; a la literatura o la poesía; al fruto de esas semillas de la tierra que otrora cayeron en lugares equivocados.
Vuelan en bandadas las aves; ellas saben dónde estar e ir. Los humanos no. Y cuánto estorban esos tristes seres al estar fuera de lugar.
Cuando las cosas no están en su lugar...
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