La Pastora Dina Hernández, un ministerio muy apreciado, miembro de una familia muy querida, nacida en las Asambleas de Dios de Cuba, escribe un comentario al pie del artículo: «Guerra contra Cuba y el movimiento profético de 2003-2004», publicado en este mismo medio, el 7 de febrero de 2026. Allí se lee:
Tenía 14 años cuando el Rev Orson Vila habló de esa profecía y yo siendo una niña me di cuenta [de] que no era de Dios. Lo primero que en aquel entonces dijo fue va a ocurrir en un año, lo segundo fue que dijo no oren ni pidan perdón porque va a ocurrir. Estas dos cosas descartan la fuente divina.
Ahora bien, yo creo en el ministerio profético, pero usted no puede compartir la profecía predictiva de la Biblia con una palabra profética actual. La profecía bíblica es la que tiene ese enfoque, no la palabra profética que en la iglesia viene para consolar amonestar y edificar y la mayoría de las veces no es predictiva. Ahora bien, la palabra profética tiene tres enfoques confrontar con el pecado, invitar al arrepentimiento y una promesa de consuelo, que por cierto en mi recuerdo esa profecía que Orson Vila fue quien la esparció por Cuba no tenía ninguna.
No quiero quedar como cesacionistas, al contrario. Pero la única palabra profética que yo tengo que creer es la Biblia, lo demás es secundario. ¿Pareció significativo que todo el liderazgo la rechazara? ¿Tuvo que haber alguien espiritual entre todos? Lo dejo aquí y me voy lentamente.
Hermana Dina Hernández, apreciamos grandemente su interés por el tema y agradecemos sus palabras de comentario, el esfuerzo que hizo y en general su participación en el debate de este tema que, por años, despertó notables diferencias entre los hermanos. Vamos por partes en la respuesta a sus atentas observaciones:
1. Usted afirma: «…Yo siendo una niña me di cuenta [de] que no era de Dios. Lo primero que en aquel entonces dijo fue va a ocurrir en un año…».
El hecho de que una profecía no se cumpla en el tiempo que estaba previsto por el profeta o los intérpretes no anula su carácter genuino, mucho menos si otras partes de la profecía ocurrieron. Recordemos que las profecías de la segunda venida de Cristo tuvieron un enfoque tan apremiante y una expectativa tan inminente que los cristianos primitivos comenzaron a vender propiedades y abandonar trabajos. Los historiadores eclesiásticos coinciden que ese es el fundamento histórico que está detrás de las palabras de Pablo en Segunda de Tesalonisenses 2: 1-3, donde se lee:
Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.
Es decir, que la Iglesia, en su apremiante expectativa, erró en la interpretación de los tiempos del cumplimiento de tan importante profecía. En teología pastoral se aconseja fuertemente a los ministerios proféticos y a los hermanos que tiene don de profecía (no es lo mismo) que eviten fijar fechas; ese es un error frecuente. Del propio Orson escuché, en el encuentro personal que tuve con él en la mencionada reunión del 16 de abril de 2004, a solas, en el tiempo previo de espera, las palabras que ya escribí. Él me dijo: «…Que esté la fecha corrida más para allá o más para acá eso entra en la soberanía de Dios, pero no lo dudes: habrá guerra».
2. Usted afirma: «…Lo segundo fue que dijo “no oren ni pidan perdón porque va a ocurrir”. Estas dos cosas descartan la fuente divina».
¿Por qué descartan la fuente divina? ¿Que algo esté resuelto a ser hecho por Dios le descarta a usted la fuente divina? José dijo al Faraón: «Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla» (Gn. 41: 32). No le aconsejó moverse al arrepentimiento ni a la intercesión nacional. La resolución de Dios acerca de la hambruna egipcia era irrevocable. ¿Por qué no lo puede ser así la decisión de Dios con Cuba?
3. Usted afirma: «…Usted no puede compartir la profecía predictiva de la Biblia con una palabra profética actual. La profecía bíblica es la que tiene ese enfoque, no la palabra profética que en la iglesia viene para consolar amonestar y edificar y la mayoría de las veces no es predictiva».
La profecía bíblica es única y se organiza en el canon bíblico, pero la práctica pneumatológica de la Iglesia tiene referencias bíblicas que usted no puede desconocer. De hecho, es la Biblia la referencia para la verificación de la autenticidad de todos los dones del Espíritu. En cuanto a la afirmación que hace de que la profecía actual como expresión de don o ministerio es muy poco frecuente que tenga carácter predictivo es muy errónea. Se llena la vida de los pentecostales de revelaciones en que Dios habló de cosas por ocurrir en momentos previos. Más allá de las experiencias personales, el ministerio profético del movimiento pentecostal cubano anunció con precisión «el derrumbe del campo socialista», «el Período Especial», «el avivamiento de finales de la década de 1980» y decenas de eventos más de cuyos enunciados podría hacer un libro. A más de esto, todo pentecostal que ha llenado años de servicio y ministración sabe cuánto de predictivo hubo en la irrupción del Espíritu en las crisis vividas en el ministerio. Podría contarle de profecías predictivas personales cumplidas con precisión algebraica, pero temo que no las crea.
4. Usted afirma: «Ahora bien, la palabra profética tiene tres enfoques: confrontar con el pecado, invitar al arrepentimiento y una promesa de consuelo, que por cierto en mi recuerdo esa profecía que Orson Vila fue quien la esparció por Cuba no tenía ninguna».
Esa afirmación desconoce que uno de los ejes centrales del movimiento profético de 2003-2004 era que el pueblo de Dios no tenía nada que temer; sería preservado. ¿No es fortalecedor o consolador oír algo así? Por otra parte ¿sabe cuánto sufrieron sus padres por causa de la fe? ¿Tiene idea de lo que fue para el experimentado Pastor Mariano Hernández sentirse orillado y marginado en la sociedad a la que servía con tanta integridad, en esos campos donde la represión era doblemente sufrida? Usted es muy joven. Tenía 14 años en los días en que tuvo lugar ese movimiento profético de 2004; ¿sabe que, en la década de 1960-1970, la vida de un pastor valía menos que la vida de un perro? (expresión del Rev. Rafael Mendoza). ¿Sabe que nunca la Iglesia será vista con aceptación en una sociedad cuya meta es la transformación ateo-marxista de la mente humana? ¿No la consuela pensar que el Dios de los cielos determine un cambio de esas cosas?
Quizá usted vivió muchos tiempos de refrigerio y me alegra que haya sido así, pero los que, por causa de la fe, fuimos golpeados como animales (yo lo fui), empujados con violencia, excluidos e infamados nacionalmente (también lo fui) nos sentimos grandemente consolados de saber que Dios impondría desde los cielos un nuevo orden de cosas y que su resolución de hacerlo sería grande.
5. Usted afirma: «Pero la única palabra profética que yo tengo que creer es la Biblia, lo demás es secundario».
La única respuesta que se le puede dar a esa afirmación está contenida en la propia Palabra: «No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno» (I Ts. 5: 19: 21). Tenga cuidado; su posición es muy peligrosa: las personas que menosprecian las profecías apagan el Espíritu.
6. Usted afirma: «¿Pareció significativo que todo el liderazgo la rechazara? ¿Tuvo que haber alguien espiritual entre todos? Lo dejo aquí y me voy lentamente».
Eso no es verdad. Estuve en contacto con todos los líderes y la Iglesia que pastoreamos mi esposa y yo por 18 años (Santa Amalia) era la más cercana a la Oficina Nacional. Conocí de cerca el estado de opinión de todo el liderazgo nacional y de cientos de pastores. Para entonces ya era Secretario Nacional de la Dirección de Investigaciones Teológicas y Secretario Nacional de Evangelismo. Como suele suceder en todas las decisiones trascendentales de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba (Asambleas de Dios) y en sus más delicados momentos, pudieron definirse dos posiciones: la de los cristianos fieles, los siervos auténticos, sufridos, esperanzados, respetuosos de un ministerio tan probado como el de Orson Vila y por extensión de los que participaron en aquel movimiento, y, en segundo lugar, la posición de los líderes y pastores que respondían a los intereses del Partido Comunista de Cuba y el Ministerio del Interior. Le aseguro que los tales están muy bien identificados por los Archivos de Historia de las Asambleas de Dios de Cuba. Y ahora el que se va lentamente soy yo…
Excelente respuesta, aprendí mucho. Muchas bendiciones.
ResponderEliminarMucho me alegra. Dios le bendiga.
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