La principal diferencia entre chiitas y sunitas descansa en una lejana disputa sobre la sucesión del profeta Mahoma tras su muerte en el año 632 d.C.
Los sunitas (del árabe Ahl al-Sunnah, «gente de la tradición») sostienen que el liderazgo debía recaer en quien fuera elegido por la comunidad de creyentes. Así, apoyaron la elección de Abu Bakr, un compañero cercano de Mahoma, como el primer califa.
Los chiitas (de Shiat Ali, «partidarios de Alí») creen que el liderazgo debía quedar en la familia del profeta, en especial en su primo y yerno Alí ibn Abi Talib y su descendencia, considerándolos los legítimos herederos espirituales y políticos del islam.
Diferencias Claves
Autoridad Religiosa.
Los sunitas creen que el Corán y la sunnah (las enseñanzas y prácticas de Mahoma) son la base de la fe, y sus líderes religiosos (ulemas) tienen un papel de interpretación, pero no una conexión divina.
Los chiitas consideran que los imanes (descendientes de Alí) son líderes infalibles con una guía divina, siendo el primero Alí y el duodécimo (según los chiitas duodecimanos) el Mahdi, que está oculto y regresará en el futuro.
Prácticas Religiosas
Los sunitas suelen tener prácticas más uniformes y enfatizan la comunidad.
Los chiitas practican rituales como la conmemoración de la muerte del imán Husáin en la festividad de Ashura, que incluye procesiones y expresiones de duelo.
Distribución Geográfica
Los sunitas son la mayoría (aproximadamente 85-90% de los musulmanes) y predominan en países como Arabia Saudita, Egipto, Turquía e Indonesia.
Los chiitas representan entre el 10-15% y son mayoría en Irán, Irak, Bahréin y Azerbaiyán, con comunidades importantes en el Líbano, Siria y Yemen.
A lo largo de la historia, la rivalidad entre ambas ramas ha generado conflictos políticos y sectarios en diversas regiones del mundo islámico.
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