Ellos no premiaron el triunfo en la obra,
el desgaste en la lucha,
o la épica resistencia al derribo.
Ellos premiaron al azar.
Ignoraron la excelencia definida,
y magnificaron la suerte ciega.
Eso hicieron.
¿Quiénes son ellos?
Mi corazón y mi canción lo saben.
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